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Un conductor ciego y ebrio recorrió 240 km sin carné tras camiones

Anthony Hall recorrió 240 kilómetros por la M6 pese a su ceguera legal, sin carné y después de beber. Fue detenido y condenado a una pena suspendida.

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recorrió 240 km sin carné siguiendo camiones

Resumen

  • Un hombre con ceguera legal condujo ebrio y sin carné durante 240 km
  • Se orientó por las luces de los camiones hasta que lo detuvo la Policía
  • Recibió 36 semanas de prisión, suspendidas durante 18 meses

Un hombre con ceguera legal, sin carné de conducir y bajo los efectos del alcohol recorrió unos 240 kilómetros por una autopista del Reino Unido siguiendo las luces traseras de los camiones. El protagonista es Anthony Hall, un británico de 50 años que condujo durante la madrugada pese a haber perdido prácticamente toda la visión. La Policía consiguió detenerlo cuando circulaba en zigzag entre los carriles de la autopista M6, cerca de Carlisle, en el norte de Inglaterra.

El episodio ocurrió el 29 de junio de 2026, aunque ha vuelto a despertar interés meses después por las circunstancias del recorrido. El conductor no tenía seguro, había cogido el coche de su pareja sin permiso y superaba el límite legal de alcoholemia. El caso tiene sentencia: el 8 de septiembre, un tribunal británico le impuso 36 semanas de prisión, suspendidas durante 18 meses, además de prohibirle conducir durante un año.

Lo extraordinario del suceso no es únicamente la distancia recorrida. Hall explicó a los agentes que, pese a su discapacidad visual, todavía podía distinguir algunas fuentes de luz. Así consiguió orientarse durante buena parte del trayecto: utilizó las luces rojas de los vehículos pesados que circulaban delante como referencia para mantenerse en la carretera.

No hubo heridos ni accidentes. Una circunstancia especialmente afortunada si se tiene en cuenta que el vehículo llegó a invadir el arcén y a desplazarse de forma errática entre carriles.

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Condujo 240 kilómetros de madrugada siguiendo las luces de los camiones

Anthony Hall había salido de su domicilio en Huddersfield, una localidad de West Yorkshire, con intención de llegar hasta Escocia. Lo hizo al volante de un Vauxhall Meriva propiedad de su pareja, que había utilizado sin su consentimiento.

El hombre llevaba aproximadamente dos años con una pérdida de visión muy grave. Aunque estaba reconocido legalmente como ciego, conservaba cierta percepción luminosa, suficiente para distinguir luces, pero no para conducir con seguridad.

Durante el recorrido por la autopista M6, Hall siguió las luces traseras de los camiones para intentar mantener la dirección. Según se explicó posteriormente ante el tribunal, llegó incluso a adelantar a uno de esos vehículos pesados y tuvo que buscar otra referencia luminosa para continuar.

La maniobra ilustra hasta qué punto dependía de señales visuales mínimas. No podía apreciar adecuadamente los límites de los carriles, las distancias ni los obstáculos, de modo que cualquier cambio de trayectoria de los vehículos que le servían de referencia podía dejarlo sin orientación.

El viaje incluyó incluso una parada para repostar combustible. En una estación de servicio, un empleado le ayudó a llenar el depósito. Después volvió a incorporarse a la carretera.

Había compartido cuatro botellas de vino antes de salir

La investigación permitió conocer otra circunstancia especialmente grave. Antes de ponerse al volante, Hall y su pareja habían consumido cuatro botellas de vino entre ambos.

No se ha precisado cuánto bebió cada uno, pero las pruebas realizadas al conductor confirmaron que superaba el límite permitido en Inglaterra.

En el control inicial, los agentes registraron 50 microgramos de alcohol por cada 100 mililitros de aire espirado. Una segunda medición, efectuada en dependencias policiales, arrojó 46 microgramos, cuando el máximo legal en Inglaterra y Gales es de 35.

A sus graves limitaciones visuales se sumaba, por tanto, una concentración de alcohol superior a la autorizada, con el consiguiente deterioro de su capacidad para reaccionar y tomar decisiones.

La Policía lo detuvo cuando circulaba en zigzag por la autopista M6

La intervención policial se produjo alrededor de la 1.45 de la madrugada del 29 de junio, cuando el vehículo circulaba en dirección norte, cerca de Carlisle.

Los agentes habían recibido información sobre un conductor que supuestamente estaba ebrio y tenía una discapacidad visual grave. Una patrulla localizó el turismo y comprobó que su trayectoria era irregular.

El coche se desplazaba de un carril a otro, se acercaba peligrosamente al arcén y llegaba a invadirlo antes de regresar a la calzada.

Los policías le ordenaron detenerse y, al aproximarse, percibieron olor a alcohol. Hall reconoció que había bebido vino y confirmó que era ciego.

También explicó que nunca había tenido permiso de conducir y que había conseguido avanzar siguiendo las luces de otros vehículos.

La distancia recorrida, unas 150 millas, equivalentes a aproximadamente 241 kilómetros, sorprendió por el peligro que había supuesto para los demás usuarios de la autopista.

La Justicia lo condena a prisión, aunque no tendrá que ingresar en la cárcel

El procedimiento judicial acabó el 8 de septiembre de 2026 en el Tribunal de Magistrados de Kirklees, después de que Hall reconociera los hechos.

El británico se declaró culpable de conducción peligrosa, conducción bajo los efectos del alcohol, utilización de un vehículo sin consentimiento de su propietario y circulación sin permiso de conducir ni seguro.

La sentencia estableció una pena de 36 semanas de cárcel, suspendida durante 18 meses. Esto significa que no tiene que ingresar inmediatamente en prisión, aunque la suspensión queda sujeta a las condiciones judiciales correspondientes.

El tribunal también le impuso una prohibición de conducir durante 12 meses, pese a que carecía de carné, y el pago de 272 libras en costas judiciales.

Asimismo, deberá participar en actividades de rehabilitación y cumplir un periodo de 90 días de abstinencia de alcohol.

Los problemas personales que alegó ante el tribunal

Durante la vista, la defensa explicó que Hall atravesaba una situación personal complicada, marcada por dificultades familiares, sentimentales y económicas.

Su abogada, Adele Graham, sostuvo que el acusado había sufrido una crisis antes de emprender el recorrido y quería alejarse de su vida cotidiana. Según la declaración del propio conductor, su intención era llegar a Escocia.

La magistrada Tracey McErlain-Burns tuvo en cuenta que Hall carecía de antecedentes penales y atravesaba circunstancias personales difíciles.

No obstante, consideró que la gravedad de los hechos justificaba una pena privativa de libertad. Finalmente decidió suspender su cumplimiento.

Los problemas personales contribuyeron a explicar la decisión del acusado, pero no eliminaron su responsabilidad penal por haber puesto en peligro a otros conductores.

Una imprudencia de 240 kilómetros que terminó sin víctimas

El caso de Anthony Hall ha llamado especialmente la atención por la combinación de circunstancias: un hombre con ceguera legal que nunca había obtenido el carné, conducía después de beber y utilizaba las luces de los camiones como improvisado sistema de orientación.

Conviene distinguir entre la ceguera legal y la ausencia absoluta de visión. Algunas personas reconocidas legalmente como ciegas conservan la capacidad de percibir luces, sombras o determinadas formas. Esa visión residual, sin embargo, no equivale a disponer de las capacidades visuales necesarias para conducir.

En este episodio, el peligro no derivaba exclusivamente de la discapacidad. Hall tampoco tenía permiso ni seguro, conducía después de consumir alcohol y había utilizado un automóvil sin autorización de su propietaria.

La autopista M6 es una de las principales vías de comunicación del Reino Unido. Circular por ella sin capacidad para interpretar correctamente el tráfico, las señales o los límites de los carriles suponía un riesgo considerable para la seguridad vial, tanto para el propio conductor como para quienes se cruzaron con él.

Nadie resultó herido, según los hechos examinados por la Justicia. Pero la ausencia de víctimas no reduce la gravedad de una conducta que se prolongó durante más de 240 kilómetros.

Hall consiguió recorrer esa distancia apoyándose en las luces de vehículos que ni siquiera sabían que estaban sirviéndole de referencia. Finalmente, fue la intervención de la Policía, y no su peculiar método de orientación, la que puso fin al trayecto.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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