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Economía

El SOS del metal en Murcia: 1.200 euros y segundos empleos en negro

Trabajadores del metal en Murcia denuncian salarios de 1.200 y 1.300 euros y casos de compañeros que necesitan un segundo empleo para subsistir.

Publicado

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El metal de Murcia

Resumen

  • Empleados del metal de Murcia denuncian sueldos de 1.200 y 1.300 euros
  • Algunos trabajadores aseguran que necesitan otro empleo sin contrato
  • La disputa salarial continúa con la huelga y una mediación el 28 de octubre

La desesperación de algunos trabajadores del metal de la Región de Murcia ha terminado por convertirse en una denuncia pública que va más allá de la huelga indefinida iniciada este martes, 27 de octubre. «Hay compañeros que tienen que buscar un segundo trabajo en negro porque no les da el sueldo». La advertencia resume una situación que los empleados consideran insostenible: tener un puesto de trabajo cualificado, cumplir la jornada y, aun así, necesitar otros ingresos para llegar a fin de mes.

Los testimonios recogidos durante las protestas apuntan a salarios de entre 1.200 y 1.300 euros mensuales, incluso entre oficiales de primera de empresas del sector. Son remuneraciones que los afectados consideran insuficientes para afrontar los gastos cotidianos y que han alimentado el malestar por la pérdida de poder adquisitivo. La denuncia llega mientras unos 35.000 trabajadores están llamados a una huelga indefinida por el bloqueo de su convenio colectivo.

El conflicto enfrenta a los sindicatos UGT, CCOO y USO con la Federación Regional de Empresarios del Metal de Murcia (FREMM). Pero la preocupación expresada por los empleados no se limita a conseguir una subida porcentual. Reclaman que el salario de una jornada ordinaria permita vivir sin depender de horas extraordinarias, anticipos o segundos empleos.

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Oficiales de primera con sueldos que apenas llegan a 1.300 euros

Uno de los aspectos más llamativos de las denuncias es que los salarios cuestionados no corresponden exclusivamente a trabajadores recién incorporados o sin cualificación. Según los testimonios de los huelguistas, también hay oficiales de primera que perciben cantidades próximas a los 1.200 o 1.300 euros mensuales pese a desempeñar tareas especializadas.

En la industria del metal, esta categoría profesional puede implicar trabajos de montaje, reparación, mantenimiento y manejo de equipos industriales. Son actividades que requieren experiencia, conocimientos técnicos y, en determinadas instalaciones, el cumplimiento de estrictas medidas de seguridad.

Las cifras denunciadas deben entenderse como testimonios sobre situaciones salariales concretas, no como una descripción de lo que cobran todos los empleados del sector. Tampoco permiten establecer por sí solas si los importes son netos o brutos, ni el número de pagas anuales de cada trabajador.

El problema que plantean los afectados es, en cualquier caso, muy concreto: consideran que sus retribuciones no se corresponden con las exigencias de sus puestos. Algunos también denuncian diferencias económicas respecto a profesionales que realizan tareas similares en otras comunidades autónomas.

Un segundo trabajo sin contrato para poder llegar a fin de mes

La necesidad de buscar ingresos adicionales es uno de los testimonios más preocupantes que han surgido durante las movilizaciones. Algunos trabajadores aseguran conocer a compañeros que recurren a empleos no declarados porque el salario de su ocupación principal no les permite afrontar todos sus gastos.

No existen datos contrastados que permitan determinar cuántos empleados del metal murciano se encuentran en esta situación. La denuncia tampoco demuestra que trabajar sin contrato sea una práctica generalizada en el sector. Lo que revela es el grado de presión económica que describen quienes participan en las protestas.

El riesgo añadido de trabajar sin contrato

Recurrir a una actividad no declarada tampoco es una solución inocua. El trabajo en negro implica incumplimientos laborales y de cotización y puede dejar al empleado en una situación de especial vulnerabilidad ante impagos, accidentes o conflictos con quien lo contrata.

La situación resulta especialmente delicada cuando la persona mantiene otro empleo que ya exige esfuerzo físico. Acumular jornadas en distintos trabajos puede reducir las horas de descanso y aumentar la fatiga, un factor relevante en actividades industriales donde se manejan herramientas, maquinaria o instalaciones potencialmente peligrosas.

La reclamación que trasladan los afectados es poder cubrir sus necesidades básicas mediante un empleo regular y remunerado adecuadamente, sin tener que recurrir a actividades adicionales para completar los ingresos familiares.

Trabajar más horas para compensar un salario insuficiente

El recurso a los segundos empleos no es la única consecuencia que denuncian los trabajadores. Durante las protestas celebradas en Cartagena, empleados de empresas auxiliares industriales también han señalado su dependencia de las horas extraordinarias para conseguir una nómina suficiente.

Entre los testimonios conocidos figura el de un andamiero con 24 años de experiencia que ha denunciado la contradicción entre los riesgos de su profesión y un salario de aproximadamente 1.200 euros. Los trabajadores de instalaciones como el Valle de Escombreras recuerdan que desempeñan actividades donde la prevención de accidentes resulta esencial.

Los empleados más jóvenes tampoco escapan a esta situación. Algunos explican que trabajar durante los fines de semana y prolongar regularmente las jornadas perjudica su conciliación personal y familiar.

El problema no es únicamente cuánto se cobra al terminar el mes, sino cuánto tiempo de trabajo se necesita para alcanzar esa cantidad. Los huelguistas quieren que las mejoras salariales reduzcan esa dependencia y permitan obtener una remuneración suficiente con la jornada laboral ordinaria.

Por qué los trabajadores desconfían de las subidas salariales

La negociación del convenio colectivo lleva aproximadamente diez meses bloqueada. Aunque la patronal FREMM defiende un preacuerdo alcanzado en julio que contempla una subida salarial del 15% acumulada en cuatro años, las organizaciones sindicales consideran que siguen existiendo obstáculos importantes.

Uno de los principales desacuerdos es la llamada cláusula de compensación y absorción salarial. Este mecanismo puede permitir, según las condiciones legales y convencionales aplicables, que determinados incrementos de las tablas salariales se compensen con complementos que el trabajador ya venía percibiendo.

La consecuencia es que una subida pactada no siempre se traduce en el mismo aumento de la nómina final. Los sindicatos reclaman proteger determinados pluses frente a este sistema, de modo que las mejoras económicas representen un incremento efectivo del salario.

También persisten desacuerdos sobre las coberturas económicas durante las bajas por incapacidad temporal, las condiciones de subrogación y los complementos propios de la industria de Cartagena.

La patronal sostiene que su propuesta introduce avances salariales y sociales, y que cualquier acuerdo debe respetar la viabilidad de un tejido empresarial formado principalmente por pequeñas y medianas empresas, microempresas y autónomos.

Los representantes de los trabajadores insisten, por el contrario, en que no basta con aprobar subidas nominales si los mecanismos del convenio impiden que se traduzcan en un aumento real de los ingresos.

El SOS salarial llega en plena huelga indefinida del metal

Las denuncias sobre los sueldos se han producido durante una jornada de movilizaciones en distintos enclaves industriales de Murcia y Cartagena, especialmente en el Valle de Escombreras, donde se han registrado cortes de tráfico y momentos de tensión entre manifestantes y agentes de la Guardia Civil.

El alcance del paro ha generado cifras enfrentadas. Los sindicatos han situado su seguimiento alrededor del 80%, mientras que la patronal ha estimado una participación del 2,8% a partir de la información recabada de las empresas a primera hora. No se dispone de una cifra independiente que permita conciliar ambas estimaciones.

Las conversaciones siguen abiertas pese al inicio de la huelga. Sindicatos y empresarios tienen prevista una nueva reunión de mediación el miércoles 28 de octubre para intentar desbloquear los aspectos del convenio que mantienen el enfrentamiento.

Para los trabajadores que denuncian salarios insuficientes, el resultado de esa negociación tendrá consecuencias directas en su economía doméstica. Una mejora salarial que termine compensada con otros conceptos no resolvería el problema que vienen señalando.

Un empleo industrial que debería permitir vivir de su salario

La denuncia sobre los segundos trabajos sin contrato añade una dimensión especialmente preocupante al conflicto del metal murciano. La huelga no es únicamente una disputa sobre porcentajes, complementos o cláusulas del convenio. También plantea hasta qué punto un empleo industrial cualificado garantiza ingresos suficientes a quienes lo desempeñan.

Los trabajadores reclaman recuperar poder adquisitivo y dejar de depender de jornadas adicionales para cubrir los gastos familiares. La patronal defiende que las mejoras deben ser compatibles con la estabilidad de las empresas. Ambas posiciones volverán a medirse en la negociación del 28 de octubre.

Mientras tanto, los testimonios sobre sueldos de 1.200 euros y segundos empleos en negro muestran la urgencia que algunos afectados atribuyen a un acuerdo. Su exigencia es elemental: que trabajar a jornada completa en una profesión especializada permita llegar a fin de mes sin tener que buscar otro empleo.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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