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Italia protesta contra la carestía, el rearme y el Gobierno de Meloni

Miles de personas se movilizan en Italia contra la carestía, el rearme y las políticas de Meloni, con protestas en Roma y otras ciudades italianas

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Protestas en italia 2026 coches policia

Imagen: Vajotwo, CC BY-SA 3.0.

Resumen

  • Miles de personas protestan contra la carestía y las políticas de Meloni
  • Roma concentra la protesta con una acampada frente al Coliseo hasta el domingo
  • La huelga une salarios, coste de la vida y rechazo al aumento del gasto militar

Italia vivió este viernes una amplia jornada de protestas contra el aumento del coste de la vida, el rearme y las políticas del Gobierno de Giorgia Meloni. Miles de trabajadores, estudiantes, pensionistas y activistas salieron a las calles de las principales ciudades durante una huelga general convocada por la Unione Sindacale di Base (USB), con movilizaciones desde Roma y Milán hasta Nápoles, Turín, Bolonia, Génova y Palermo.

El principal foco estuvo en Roma. La marcha recorrió el centro de la capital y terminó junto al Coliseo, donde los organizadores anunciaron una acampada en la Via dei Fori Imperiali hasta el domingo. La protesta pretende mantener la presión durante todo el fin de semana y desembocar en una asamblea nacional con representantes de los distintos movimientos movilizados en el país.

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Una huelga general que recorre Italia

La movilización había sido convocada por la USB bajo una consigna muy directa: subir los salarios y frenar lo que el sindicato denomina una «economía de guerra». Las protestas mezclaron reivindicaciones laborales y sociales con el rechazo al incremento del gasto militar y a las políticas del Ejecutivo de Meloni.

En las marchas participaron empleados públicos, estudiantes, pensionistas y colectivos por la vivienda, además de movimientos propalestinos. También hubo movilizaciones relacionadas con los puertos y con el tráfico de armamento.

La convocatoria se extendió por más de 50 ciudades italianas. En Milán, alrededor de 30.000 manifestantes llegaron a recorrer un tramo de la circunvalación este, que permaneció cortado al tráfico durante aproximadamente hora y media. En Palermo se concentraron miles de estudiantes y trabajadores, mientras que en Nápoles participaron también familias y colectivos universitarios.

La mayor parte de las movilizaciones transcurrió sin incidentes graves, aunque el fuerte dispositivo policial reflejaba el clima de tensión acumulado durante las últimas semanas.

La USB cifra la participación en más de 1,5 millones

La USB aseguró que más de 1,5 millones de personas participaron en el conjunto de las protestas celebradas en Italia. Se trata, por el momento, de una estimación de la propia organización sindical y no existe una cifra oficial que permita confirmar ese balance.

El sindicato sostiene que la movilización reúne a sectores sociales muy diferentes que comparten una misma preocupación: el deterioro del poder adquisitivo y la prioridad concedida al gasto militar.

En Roma, las autoridades habían calculado inicialmente una participación próxima a las 20.000 personas. La USB elevó después notablemente su propia estimación de asistentes a la marcha de la capital. La diferencia entre cifras oficiales, previsiones y cálculos de los convocantes obliga, como suele ocurrir en este tipo de manifestaciones, a manejar los números con cautela.

El Coliseo se convierte en epicentro de la protesta

La manifestación romana partió de la Piazza dei Cinquecento, junto a la estación de Termini, y avanzó hacia la zona monumental del centro. Al llegar a las inmediaciones del Coliseo, los convocantes anunciaron que la protesta no terminaría con la marcha.

La USB y el colectivo Lotta per la Casa decidieron instalar tiendas de campaña en la Via dei Fori Imperiali y permanecer allí hasta el domingo. Ese día está prevista una asamblea nacional para coordinar las distintas movilizaciones que se han sucedido por todo el país.

El lugar elegido tiene una evidente carga política y simbólica. Los Foros Imperiales conectan Piazza Venezia con el Coliseo y forman parte del corazón monumental de Roma. La decisión obligó a reforzar todavía más un dispositivo de seguridad que ya era considerable.

Los organizadores también criticaron las restricciones que impiden a las marchas aproximarse a Montecitorio, sede de la Cámara de los Diputados, unas limitaciones que la USB considera excesivas.

Choques en Turín y tensión en varias ciudades

La jornada tuvo también episodios de enfrentamientos. El más destacado se produjo en Turín, donde manifestantes y fuerzas de seguridad chocaron en Piazza Castello.

Algunos participantes lanzaron huevos, botellas y pintura roja contra los antidisturbios. La policía respondió con cargas breves y cañones de agua para impedir que parte de la marcha avanzara hacia zonas protegidas. Después de los incidentes, varios grupos regresaron al campus universitario ocupado y convocaron nuevas protestas para la tarde.

En Mestre, cerca de Venecia, también hubo momentos de tensión cuando una parte de la marcha intentó superar el cordón policial. Siete agentes sufrieron heridas leves, según las autoridades locales. En Vicenza, los organizadores denunciaron que tres manifestantes habían resultado heridos durante otro enfrentamiento con la policía.

En Roma hubo lanzamientos de objetos contra los agentes en las proximidades del Coliseo, aunque la movilización continuó. En Bolonia, los manifestantes bloquearon accesos a centros educativos y llegaron a afectar temporalmente a la autopista A14. En Génova se produjeron bloqueos en los accesos al puerto.

La carestía golpea de lleno: la inflación sube al 5,4%

Las protestas coinciden con un dato económico especialmente incómodo para el Gobierno italiano. La inflación interanual se disparó en octubre hasta el 5,4%, frente al 4,2% registrado en septiembre, según la estimación preliminar publicada por el Instituto Nacional de Estadística italiano.

El aumento está impulsado especialmente por la energía. Los productos energéticos regulados registraron una subida interanual del 59,5%, mientras que los no regulados aumentaron un 29,4%. También se encarecieron con fuerza los alimentos frescos, un 7,5%, y los servicios de transporte, un 3,1%.

Es ahí donde el término italiano carovita, literalmente carestía o encarecimiento de la vida, deja de ser una consigna sindical y entra en la compra semanal. El denominado «carrito de la compra» aceleró su subida hasta el 2,5%.

La economía italiana, además, se estancó en el tercer trimestre. El crecimiento adquirido para el conjunto de 2026 se mantiene en el 0,8%. Inflación elevada y crecimiento débil: una combinación poco amable para cualquier Gobierno y bastante más desagradable para quien paga alquiler, luz y supermercado.

El rearme abre otro frente contra Meloni

El segundo gran eje de las movilizaciones es el rechazo al incremento del gasto militar. Los convocantes sostienen que Italia está destinando recursos al rearme que deberían utilizarse para salarios, vivienda, sanidad, educación y servicios públicos.

Esa reivindicación ha permitido reunir en una misma convocatoria movimientos bastante distintos. Trabajadores portuarios, estudiantes y sindicatos de base han situado la política militar entre sus prioridades, junto con la pérdida de poder adquisitivo.

En varios puertos italianos se organizaron protestas contra el tráfico de armas. La movilización coincidió con acciones similares en más de un centenar de puertos de diferentes países, según los sindicatos participantes.

El Gobierno de Meloni afronta así una protesta que intenta conectar dos debates que normalmente recorren carriles separados: la economía doméstica y la política de defensa. Para los convocantes son parte del mismo problema. Para el Ejecutivo, naturalmente, esa lectura es bastante menos cómoda.

Italia llega a las protestas con la seguridad reforzada

Las manifestaciones se celebraron bajo una vigilancia policial especialmente intensa después de los disturbios registrados durante las semanas anteriores en varias ciudades.

Los incidentes de mediados de octubre en Milán y las posteriores tensiones en Turín, Roma y Bolonia llevaron al Ejecutivo a reforzar las medidas de seguridad. El Gobierno aprobó un decreto extraordinario y desplegó 500 militares para apoyar a las fuerzas policiales.

En Roma se protegieron especialmente el Coliseo, la estación de Termini y distintos edificios institucionales. También estaba bajo vigilancia el Circo Massimo, donde se había instalado un espacio dedicado a las Fuerzas Armadas con vehículos blindados, drones y material militar.

La preocupación del Ministerio del Interior era evitar que una movilización social de gran tamaño derivara en los disturbios y saqueos vistos en anteriores protestas. El mensaje de las autoridades fue que se garantizaría el derecho a manifestarse, pero se actuaría contra quienes protagonizaran episodios violentos.

Un otoño de presión para el Gobierno de Meloni

La acampada de Roma deja claro que la jornada del 30 de octubre no pretende ser un episodio aislado. La presión sindical continuará durante noviembre, con nuevas convocatorias previstas contra la política económica del Gobierno.

El calendario incluye una huelga general convocada para el 20 de noviembre por la CGIL, la mayor central sindical italiana, mientras que el sector del taxi tiene previsto un paro para el 14 de diciembre.

Meloni se encuentra así ante un otoño socialmente complicado. La inflación vuelve a niveles elevados, el crecimiento económico pierde impulso y una parte de la oposición sindical intenta convertir el rechazo al coste de la vida y al rearme en un movimiento sostenido.

De momento, la imagen política más potente queda en Roma: tiendas de campaña a pocos metros del Coliseo y manifestantes dispuestos a permanecer allí durante el fin de semana. La carestía ha vuelto al centro del debate italiano, y esta vez comparte pancarta con los salarios, la vivienda y una discusión cada vez más áspera sobre cuánto debe gastar Europa en defensa.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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