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NBA Europe sitúa a Real Madrid y Barça entre seis clubes de Euroliga

Real Madrid y Barça están entre los seis clubes que contempla NBA Europe, pero la Euroliga reclama que sus trece accionistas entren en el acuerdo.

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Un partido de NBA Europe

Resumen

  • Real Madrid y Barça figuran entre los seis clubes que contempla NBA Europe
  • La Euroliga exige que sus trece accionistas puedan entrar en el acuerdo
  • La NBA mantiene octubre de 2027 como objetivo para lanzar la nueva liga

La NBA Europe empieza a dibujar un mapa con varios de los grandes nombres del baloncesto continental. Real Madrid y Barcelona figuran entre los seis equipos de la Euroliga que la NBA estaría considerando para su nueva competición europea, junto a Fenerbahçe, Bayern de Múnich, ASVEL Villeurbanne y Panathinaikos.

La información no implica que esos seis clubes hayan firmado su incorporación. Ese matiz es importante. Son equipos que aparecen dentro de los planes que maneja la NBA mientras continúan unas negociaciones mucho más amplias con la Euroliga. Y ahí está precisamente el conflicto: los trece clubes accionistas de la competición europea están dispuestos a escuchar, pero reclaman entrar todos, conservar capacidad de decisión y revisar las condiciones económicas.

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Real Madrid y Barça, entre los seis nombres sobre la mesa

El proyecto de NBA Europe contempla actualmente a seis clubes de la Euroliga especialmente atractivos por su dimensión deportiva, comercial y territorial: Real Madrid, Barcelona, Fenerbahçe, Bayern, ASVEL y Panathinaikos.

No parece casual que sus ciudades coincidan con algunos de los mercados considerados prioritarios para la nueva liga. Madrid, Barcelona, Estambul, Múnich, Lyon y Atenas son plazas consolidadas del baloncesto europeo y, en varios casos, disponen de marcas deportivas reconocibles mucho más allá de sus respectivos países.

Para la NBA, incorporar a clubes ya establecidos permitiría evitar uno de los problemas de cualquier competición creada desde cero: construir afición, rivalidades y reconocimiento de marca. Real Madrid y Barça ofrecen precisamente eso. Tienen historia, estructuras profesionales y una masa social que un nuevo equipo inventado para ocupar una ciudad tardaría años en conseguir.

Pero estar en los planes de la NBA no equivale a estar dentro de NBA Europe. No hay seis incorporaciones oficialmente cerradas y las conversaciones siguen condicionadas por el pulso entre la liga estadounidense y la Euroliga.

La Euroliga pone una condición: quieren entrar todos

La posición expresada por la dirección de la Euroliga introduce un obstáculo considerable. Sus trece clubes accionistas están abiertos a estudiar una colaboración con la NBA, pero quieren que cualquier eventual acuerdo los incluya a todos.

Ese grupo está formado por Anadolu Efes, Baskonia, CSKA Moscú, Olimpia Milán, Barcelona, Bayern de Múnich, Fenerbahçe, ASVEL, Maccabi Tel Aviv, Olympiacos, Panathinaikos, Real Madrid y Zalgiris Kaunas. El CSKA continúa apartado de la competición, pero mantiene su condición societaria.

El planteamiento tiene lógica desde la perspectiva de los propietarios. Si solo algunos clubes obtienen acceso al proyecto de la NBA, el baloncesto continental podría terminar todavía más fragmentado: una Euroliga, una NBA Europe y eventualmente otras estructuras impulsadas por los equipos excluidos.

Chus Bueno, director general de la Euroliga y antiguo ejecutivo de la propia NBA, ha defendido que los clubes quieren participar en la toma de decisiones sobre su futuro. La competición lleva más de dos décadas funcionando bajo un modelo en el que sus principales integrantes son también propietarios. Renunciar a ese poder para convertirse simplemente en participantes de otra organización no parece, de momento, una opción aceptable.

Una primera propuesta que no convenció a los clubes

Las diferencias no son únicamente deportivas. También hay dinero. Mucho.

La primera propuesta presentada por la NBA fue rechazada por los accionistas de la Euroliga. Según las cifras conocidas sobre aquella oferta, contemplaba más de 500 millones de euros para repartir entre los clubes, pero también exigía una inversión cercana a los 440 millones por equipo interesado en incorporarse al nuevo proyecto.

La Euroliga considera que ese coste de entrada debe reducirse de forma sustancial. También quiere preservar influencia sobre la gestión de la futura competición.

La puerta, sin embargo, no está cerrada. El rechazo de la primera propuesta no ha terminado con las conversaciones. La posición actual podría resumirse de una forma bastante menos dramática que la guerra de ligas que se llegó a anticipar hace unos meses: hay negociación e interés, pero todavía existe una distancia importante entre los modelos.

NBA Europe mantiene octubre de 2027 como objetivo

La NBA sigue trabajando con la FIBA para poner en marcha su competición europea y mantiene octubre de 2027 como objetivo para comenzar el proyecto.

El formato desarrollado hasta ahora contempla 16 participantes, con doce franquicias permanentes y cuatro plazas vinculadas cada temporada al rendimiento deportivo. Esta última parte resulta fundamental para adaptar el modelo norteamericano a una tradición europea en la que ascender, clasificarse y ganarse una plaza sobre la pista sigue teniendo un peso enorme.

La Basketball Champions League tendrá un papel en ese acceso deportivo. Su campeón y su finalista de la temporada 2026-27 tienen previsto obtener plazas para la primera edición de la nueva competición respaldada por NBA y FIBA.

La intención también es que los clubes sigan disputando sus ligas nacionales, de manera que NBA Europe no sustituya a campeonatos como la Liga Endesa, la liga francesa o la competición turca. Otra cosa será comprobar cómo encaja semejante calendario con las numerosas competiciones que ya ocupan prácticamente todo el curso.

Doce franquicias permanentes y cuatro plazas deportivas

La combinación intenta reconciliar dos culturas deportivas bastante distintas. Por un lado está el modelo de franquicias permanentes, fundamental para atraer inversiones de cientos de millones y garantizar estabilidad económica. Por otro, la clasificación por méritos deportivos característica del deporte europeo.

La NBA lleva meses negociando con clubes, grupos inversores y propietarios de instalaciones en distintas ciudades. Londres, París, Madrid, Barcelona, Roma, Milán, Múnich, Estambul y Atenas están entre los mercados asociados al desarrollo del proyecto.

El subcomisionado de la NBA, Mark Tatum, ha dejado claro que la organización piensa seguir adelante incluso si finalmente no alcanza un acuerdo global con la Euroliga. También ha indicado que las primeras franquicias podrían anunciarse una vez queden cerrados los contratos.

Esa es la presión que pesa sobre las conversaciones actuales. El proyecto no está parado mientras NBA y Euroliga discuten cómo convivir.

El dinero y el control deciden mucho más que el nombre

Detrás del atractivo evidente de imaginar al Real Madrid o al Barcelona dentro de una competición impulsada por la NBA existe una discusión bastante más terrenal: quién pone el dinero, quién controla el torneo y cómo se reparten los ingresos.

La Euroliga también está desarrollando su propio modelo de franquicias y quiere ampliar su estructura. Sus responsables consideran que ya poseen aquello que la NBA necesita construir en Europa: clubes históricos, aficionados, experiencia organizativa y una competición reconocida.

La NBA aporta otra clase de músculo. Su capacidad comercial, internacionalización, marketing y generación de ingresos está muy por encima de la de cualquier liga europea de baloncesto. Ahí está la tentación. También la desconfianza. La posible alianza enfrenta, en buena medida, dos formas distintas de entender el negocio del baloncesto.

Chus Bueno ha reconocido el potencial que tendría combinar ambas capacidades, pero la Euroliga no quiere convertirse en un simple proveedor de clubes para un campeonato diseñado desde Estados Unidos. De ahí que la gobernanza y el precio de entrada hayan pasado a ser dos de los puntos centrales de la negociación.

Hay otro asunto incómodo. Solo alrededor del 40% de los clubes de la Euroliga cumple actualmente con los parámetros de sostenibilidad económica manejados por la propia organización. El crecimiento de los ingresos se ha convertido, por tanto, en una necesidad y no únicamente en una ambición.

Una negociación que puede redibujar el baloncesto europeo

Real Madrid y Barcelona están, por ahora, dentro del grupo de grandes clubes que la NBA considera para NBA Europe. También Fenerbahçe, Bayern, ASVEL y Panathinaikos. Eso coloca a dos gigantes españoles en el centro de una transformación que puede alterar la estructura del baloncesto continental durante décadas.

Pero todavía falta la firma. La lista de seis equipos es un escenario de trabajo, no una composición definitiva de la nueva competición.

Las próximas negociaciones tendrán que resolver algo bastante más complejo que elegir clubes. NBA, FIBA y Euroliga deben decidir si pueden construir un modelo común o si Europa acabará teniendo dos grandes torneos peleando por los mismos equipos, jugadores, patrocinadores, audiencias y fechas.

La NBA quiere empezar en octubre de 2027 y su maquinaria ya está en marcha. La Euroliga tampoco piensa desaparecer ni entregar gratuitamente lo construido durante más de 25 años. Entre ambas posiciones están Real Madrid, Barça y buena parte de la élite continental. Y esta vez el partido importante se está jugando bastante lejos de la pista.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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