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Economía

El Brent escala a 116 dólares tras ataques en el estrecho de Ormuz

El Brent vuelve a superar los 116 dólares por barril tras nuevos ataques en Ormuz, mientras el mercado vigila el pulso entre Estados Unidos e Irán.

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El Brent sube a 116 dólares

Resumen

  • El Brent sube a 116 dólares tras nuevos ataques en el estrecho de Ormuz
  • El mercado vuelve a pagar una prima elevada por el riesgo de suministro
  • La tensión entre Estados Unidos e Irán mantiene al petróleo bajo presión

El precio del petróleo Brent vuelve a superar los 116 dólares por barril después de los nuevos ataques registrados en el estrecho de Ormuz, un episodio que ha devuelto al primer plano el riesgo de interrupciones en una de las rutas energéticas más importantes del mundo. El crudo de referencia en Europa avanzaba este viernes 30 de octubre un 1,35 %, hasta los 116,46 dólares, en los futuros para entrega en diciembre negociados en Londres.

La subida enfría el optimismo que había aparecido apenas un día antes ante la posibilidad de un acercamiento diplomático entre Estados Unidos e Irán. El mercado sigue atrapado entre dos fuerzas: cualquier señal de negociación puede empujar los precios hacia abajo, mientras que un ataque, una mina o una amenaza sobre el tráfico marítimo basta para devolver la prima de riesgo al barril. Y Ormuz, de momento, sigue pesando más.

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Los nuevos ataques en Ormuz vuelven a impulsar el petróleo

El Brent venía de bajar un 0,38 % en la sesión anterior, cuando las expectativas de una posible distensión entre Washington y Teherán redujeron parte de la tensión acumulada. Esa calma ha durado poco. Los nuevos incidentes en el estrecho de Ormuz han devuelto las compras al mercado del petróleo.

Un nuevo ataque contra un petrolero ha vuelto a alimentar el temor a que el conflicto afecte aún más al transporte de crudo. El riesgo no consiste únicamente en que se pierda producción. También importa si los barcos pueden navegar, conseguir seguros, encontrar tripulación y cruzar con seguridad una zona sometida a una presión militar extraordinaria.

El mercado está reaccionando precisamente a esa incertidumbre. El barril no necesita que Ormuz quede completamente cerrado para encarecerse: basta con que aumente la probabilidad de nuevas interrupciones del suministro. En un mercado energético tan condicionado por la geopolítica, el riesgo también tiene precio.

Por qué el estrecho de Ormuz es decisivo para el precio del Brent

Ormuz es uno de los grandes cuellos de botella del sistema energético mundial. En 2025 transitaron por esta vía alrededor de 20 millones de barriles diarios de petróleo y derivados, aproximadamente una cuarta parte del comercio marítimo mundial de petróleo.

El paso conecta el golfo Pérsico con el golfo de Omán y el mar Arábigo. Buena parte de las exportaciones de Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Irak, Kuwait, Catar, Baréin e Irán dependen directa o indirectamente de esta ruta. Existen oleoductos capaces de evitar el estrecho, especialmente en Arabia Saudí y Emiratos, pero su capacidad es muy inferior al volumen que normalmente atraviesa Ormuz.

Eso explica la sensibilidad del precio. No existe una alternativa inmediata capaz de sustituir todo ese tráfico si la circulación queda restringida durante un periodo prolongado. Cada problema en el estrecho se convierte así en una amenaza potencial para compradores de petróleo situados a miles de kilómetros.

El estrecho ya era considerado una de las rutas marítimas más delicadas del planeta antes de la actual crisis. Desde la ofensiva de Estados Unidos e Israel contra Irán, iniciada el 28 de febrero, el tránsito energético por la zona se ha convertido en uno de los principales focos de incertidumbre para los mercados internacionales.

Irán plantea una reapertura, pero persisten las dudas

Teherán ha asegurado que quiere poner en marcha en menos de una semana un plan de siete días para reabrir el estrecho de Ormuz. El ministro iraní de Exteriores, Abás Araqchí, mantiene contactos con mediadores para estudiar fórmulas que permitan aplicar esa hoja de ruta.

La situación sobre el terreno, sin embargo, dista de estar resuelta. La Guardia Revolucionaria iraní ha cuestionado las afirmaciones estadounidenses de que las principales rutas marítimas están despejadas de minas y ha reclamado verificaciones independientes sobre la seguridad de la navegación.

La Guardia Revolucionaria también ha anunciado el derribo de un dron MQ-1 de fabricación estadounidense al este de Ormuz. Otro episodio que muestra hasta qué punto las conversaciones diplomáticas conviven con una situación militar todavía frágil.

Ese contraste explica buena parte de la volatilidad. Hay negociaciones y propuestas para normalizar el tráfico, pero la seguridad efectiva de la navegación todavía está en discusión. El petróleo escucha los comunicados diplomáticos, sí, pero termina mirando lo que ocurre en el mar.

El mercado paga más por el petróleo inmediato

Otro dato relevante aparece en la propia estructura de los futuros. Mientras el contrato del Brent para diciembre se mueve alrededor de los 116 dólares, los futuros para enero, que progresivamente pasan a concentrar una mayor negociación, cotizan cerca de los 112 dólares por barril.

Los contratos de entrega más lejana también presentan precios inferiores a los más inmediatos. Esta estructura, conocida como backwardation, suele aparecer cuando existe una prima elevada por disponer de petróleo a corto plazo.

No significa necesariamente que el mercado dé por terminada la crisis dentro de unos meses. Sí indica que el riesgo inmediato de suministro está siendo valorado especialmente caro. Los operadores pagan más por asegurarse barriles cercanos porque nadie puede garantizar cómo evolucionarán los ataques, la navegación o las negociaciones durante las próximas semanas.

El Brent va camino, además, de cerrar octubre con una subida cercana al 11 %. El petróleo estadounidense West Texas Intermediate se mantiene también por encima de los 100 dólares, otra muestra de hasta qué punto la tensión en Oriente Medio ha alterado el equilibrio del mercado energético.

Qué puede significar un Brent a 116 dólares para España

Una subida del crudo no se traslada de forma automática ni inmediata al precio de la gasolina o el diésel, pero aumenta la presión sobre los carburantes. El precio que termina pagando un conductor español depende también de la cotización internacional de los productos refinados, del tipo de cambio entre el euro y el dólar, de los márgenes comerciales y de los impuestos.

El efecto puede extenderse más allá de las gasolineras. Un petróleo persistentemente caro aumenta los costes del transporte, la aviación y la industria. Si esa situación se prolonga, puede dificultar también la reducción de la inflación, especialmente a través de la energía y de los costes logísticos.

No es una relación mecánica. Un euro fuerte puede amortiguar parte del encarecimiento del barril, mientras que unos márgenes de refino elevados pueden hacer justo lo contrario. Pero mantener el Brent claramente por encima de los 100 dólares durante semanas deja poco espacio para hablar de energía barata.

La diplomacia sigue siendo el principal contrapeso

El factor con mayor capacidad para rebajar con rapidez la actual prima geopolítica sería una mejora convincente de la situación entre Estados Unidos e Irán y, sobre todo, una normalización duradera del tránsito marítimo por Ormuz.

Durante los últimos días han reaparecido contactos diplomáticos y distintas iniciativas de mediación. Esa posibilidad llegó a provocar descensos del petróleo el jueves, aunque las posiciones de Washington y Teherán continúan alejadas y no existe por ahora un acuerdo que garantice el fin de las hostilidades.

Los precios reflejan esa mezcla incómoda. Una noticia sobre negociaciones puede borrar varios dólares del barril; un ataque puede recuperarlos en cuestión de horas. La volatilidad del petróleo seguirá estrechamente ligada a cualquier novedad procedente del golfo Pérsico.

Ormuz seguirá marcando el rumbo del Brent

La subida hasta los 116 dólares confirma que el petróleo continúa condicionado por la seguridad del golfo Pérsico. Mientras los ataques sigan amenazando la navegación y no exista una reapertura estable del estrecho de Ormuz, será difícil que desaparezca la prima de riesgo acumulada en el Brent.

Las conversaciones entre Estados Unidos e Irán pueden aliviar el mercado, pero necesitarán traducirse en hechos verificables sobre el tráfico marítimo. El dato decisivo será una recuperación sostenida de la navegación y no simplemente el anuncio de nuevas negociaciones.

Por ahora, el Brent continúa alrededor de los 116 dólares, los futuros inmediatos mantienen una prima considerable y cada incidente en Ormuz recuerda por qué este pequeño paso marítimo puede mover el precio de la energía a miles de kilómetros de distancia.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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