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Protestas en Guyana exigen a Carlos III reparaciones por la esclavitud

Manifestantes recibieron a Carlos III en Guyana con demandas de reparación por la esclavitud y una disculpa formal de la monarquía británica.

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Guyana recibe a Carlos III

Imagen: Scottish Parliament, SPCL.

Resumen

  • Manifestantes reclaman a Carlos III reparaciones por la esclavitud
  • Guyana pide una disculpa formal y medidas concretas al Reino Unido
  • Londres reconoce el daño histórico, pero rechaza pagar reparaciones

El rey Carlos III se encontró este viernes en Georgetown con una protesta que reclamaba reparaciones por la esclavitud y la trata transatlántica. Un grupo de manifestantes, integrado por descendientes de africanos, recibió al monarca a su llegada a Umana Yana con pancartas y peticiones para que la Corona británica dé un paso más allá del reconocimiento del pasado y respalde una reparación efectiva.

La protesta coincidió con la visita de Carlos III a Guyana, antigua colonia británica, dentro de una gira por el Caribe y en el año en que se cumplen 60 años de relaciones diplomáticas entre Georgetown y Londres. El viaje ha vuelto a colocar sobre la mesa una cuestión que lleva tiempo ganando peso político en la región: qué responsabilidad corresponde al Reino Unido por el sistema esclavista y qué forma deberían adoptar las reparaciones.

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Los manifestantes reclaman una disculpa y medidas concretas

Los concentrados aguardaron la llegada del rey a Umana Yana, uno de los puntos incluidos en su agenda oficial en Georgetown. Entre las reivindicaciones figuraban una disculpa formal y la apertura de un proceso de reparación por los efectos históricos de la esclavitud.

Esther Gittens, integrante de la comunidad rastafari, reclamó que Carlos III pida perdón en nombre de la Corona. La protesta no se limitó, sin embargo, a exigir un gesto simbólico. Otros participantes defendieron que las consecuencias económicas y sociales de la explotación colonial siguen teniendo efectos sobre las sociedades caribeñas.

El diputado opositor Terrence Campbell sostuvo que no se trata simplemente de revisar un episodio remoto. Su argumento coincide con la posición que Guyana y otros países de la región vienen defendiendo: los beneficios obtenidos durante siglos mediante la esclavitud contribuyeron al desarrollo de las potencias coloniales mientras dejaron desigualdades estructurales en los territorios sometidos.

No todos recibieron al monarca de la misma manera. Otro grupo de guyaneses saludó a Carlos III con vítores durante sus desplazamientos por la capital. La visita dejó así dos imágenes bastante distintas: la bienvenida institucional y popular, por un lado, y unas reivindicaciones históricas que Londres ya no puede considerar marginales, por otro.

Guyana lleva las reparaciones al centro de su relación con Reino Unido

El debate no apareció de improviso con las pancartas. El presidente guyanés, Irfaan Ali, había defendido antes de la visita un modelo de justicia reparadora destinado a corregir las consecuencias económicas de la esclavitud.

Ali ha planteado que ese proceso no tiene por qué reducirse a entregar indemnizaciones individuales. Su propuesta pone el foco en instrumentos de desarrollo, financiación en condiciones favorables y medidas que permitan reducir desventajas vinculadas al pasado colonial.

Guyana forma parte de la estrategia regional impulsada por la Comunidad del Caribe, CARICOM, que lleva años reclamando negociaciones con las antiguas potencias coloniales europeas. El movimiento considera que una disculpa formal debería acompañarse de medidas materiales.

Qué entiende el Caribe por reparaciones

La palabra suele asociarse inmediatamente a pagos económicos, pero el programa elaborado por CARICOM es bastante más amplio. Incluye una disculpa formal, programas educativos y sanitarios, rehabilitación cultural y psicológica, cooperación para el desarrollo y medidas destinadas a reducir las desigualdades acumuladas.

La Comisión de Reparaciones de CARICOM fue creada por los Gobiernos de la región para articular una posición común sobre la esclavitud de africanos, la trata transatlántica y la destrucción de comunidades indígenas durante la colonización europea.

Ese marco explica por qué la discusión ha dejado de girar únicamente alrededor de cuánto dinero debería pagarse. Para buena parte de los dirigentes caribeños, la cuestión comprende también deuda, educación y sanidad, desarrollo económico y capacidad de los países afectados para afrontar problemas contemporáneos.

Reino Unido reconoce el daño, pero rechaza pagar reparaciones

Carlos III ha hablado en distintas ocasiones del sufrimiento provocado por la esclavitud y ha reconocido las injusticias del pasado. Pero existe una frontera política evidente: el monarca no ha formulado una disculpa oficial en nombre del Estado británico.

El Gobierno del Reino Unido también mantiene una posición restrictiva. Londres reconoce el carácter atroz de la trata transatlántica, pero sostiene que no pagará reparaciones económicas. Al mismo tiempo, ha aceptado mantener conversaciones sobre el legado histórico de la esclavitud.

La diferencia entre expresar pesar y pedir perdón no es puramente semántica para los movimientos reparacionistas. Una disculpa formal implica asumir responsabilidad institucional; una declaración de pesar reconoce el sufrimiento sin necesariamente aceptar consecuencias jurídicas o económicas. Ahí está buena parte del choque.

La presión tampoco desaparecerá cuando Carlos III abandone Guyana. El debate sobre la reparación estará presente en el entorno de la reunión de jefes de Gobierno de la Commonwealth en Antigua y Barbuda, donde varios países caribeños pretenden seguir impulsando esta cuestión.

Una visita marcada también por biodiversidad y comunidades indígenas

La estancia de Carlos III en Guyana no ha estado dedicada únicamente a la relación histórica con Reino Unido. El monarca mantuvo encuentros con representantes indígenas y veteranos y participó en actos vinculados con la protección de la biodiversidad, uno de los asuntos que ha convertido en una constante de su actividad pública.

Guyana posee una enorme superficie forestal y ha intentado situarse internacionalmente como referente en conservación y desarrollo con bajas emisiones. Durante su agenda en Georgetown, Carlos III destacó precisamente el valor de la naturaleza y la necesidad de conservar los bosques.

También estaba prevista una visita al Seawall de Georgetown, el largo sistema de defensa costera que protege buena parte de la franja habitada de la capital y sus alrededores. En un país especialmente expuesto a la subida del nivel del mar, la cuestión climática enlaza además con otro de los argumentos planteados en el debate caribeño sobre reparaciones: la financiación del desarrollo y de la adaptación frente al calentamiento global.

De colonia británica a república dentro de la Commonwealth

Guyana logró su independencia del Reino Unido en 1966 y se convirtió en república cuatro años después. Continúa formando parte de la Commonwealth, pero Carlos III no es su jefe del Estado, a diferencia de lo que ocurre todavía en otras antiguas colonias británicas.

Esa circunstancia concede a la visita un significado distinto. El rey llegó como jefe de la monarquía de la antigua potencia colonial y como figura central de la Commonwealth, pero no como soberano de Guyana.

Las relaciones entre ambos países son actualmente mucho más amplias que su pasado colonial. Guyana se ha transformado en los últimos años por el rápido desarrollo de su industria petrolera, mientras intenta mantener un perfil internacional ligado a la conservación de sus bosques. Esa nueva realidad económica convive con una discusión histórica que sigue muy presente.

El pasado colonial vuelve a entrar en la agenda política

Las protestas ante Carlos III muestran hasta qué punto el debate sobre la esclavitud ha pasado de los actos conmemorativos a la diplomacia contemporánea. Guyana y otros Estados caribeños ya no reclaman únicamente reconocimiento histórico: quieren negociar qué consecuencias políticas y económicas debe tener ese reconocimiento.

Londres, de momento, intenta separar ambas cosas. Admite la gravedad de la esclavitud y acepta discutir sus efectos, pero rechaza asumir reparaciones financieras. Los movimientos caribeños consideran insuficiente esa fórmula.

La visita de Carlos III ha servido para celebrar seis décadas de relaciones con una Guyana independiente, hablar de biodiversidad y estrechar vínculos institucionales. Pero las pancartas de Georgetown introdujeron una cuestión mucho más incómoda. Sesenta años después de la independencia, la relación con Reino Unido sigue teniendo una cuenta histórica abierta.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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