Mundo
Tres drones baratos destruyeron un T-90M ruso valorado en 4,5 millones
El ataque de tres drones FPV contra un T-90M ruso muestra la enorme brecha de costes y cómo estos aparatos han transformado la guerra en Ucrania.
Resumen
- Tres drones FPV baratos inmovilizaron e incendiaron un T-90M ruso
- El tanque estaba valorado en torno a 4,5 millones de dólares
- El vídeo es de mayo de 2024 y volvió a circular como si fuera reciente
Tres pequeños drones FPV ucranianos bastaron para inmovilizar e incendiar un tanque ruso T-90M Proryv, uno de los blindados más avanzados del arsenal de Moscú. La secuencia muestra dos impactos contra la parte trasera del vehículo y un tercer ataque dirigido a una zona vulnerable cuando el carro ya había quedado detenido.
El contraste económico explica por qué las imágenes llaman tanto la atención: los aparatos utilizados han sido valorados en torno a 500 dólares por unidad, mientras que diferentes estimaciones sitúan el coste de un T-90M alrededor de los 4,5 millones de dólares. La diferencia es enorme incluso tomando ambas cantidades como aproximaciones.
Hay, sin embargo, un matiz importante. El ataque no es reciente. El vídeo original fue difundido el 25 de mayo de 2024 y ha vuelto a circular a finales de octubre de 2026 como si mostrase un episodio nuevo. El contexto cambia la fecha, pero no el fondo de la historia: la guerra de Ucrania lleva años demostrando hasta qué punto un sistema barato puede poner en aprietos a material militar muchísimo más caro.
Dos impactos para detener el T-90M y otro para incendiarlo
La grabación muestra al T-90M avanzando cuando recibe un primer ataque en su zona posterior. El carro continúa moviéndose. Poco después llega otro dron, que vuelve a golpear la parte trasera y termina por dejar el vehículo inmovilizado.
Con el tanque detenido llega el tercer ataque. El aparato se aproxima a una zona vulnerable y, tras el impacto, se aprecia un incendio de gran intensidad. Esa sucesión de golpes es precisamente lo que convierte el vídeo en una imagen tan clara de las nuevas tácticas desarrolladas en Ucrania.
No significa que un pequeño cuadricóptero pueda atravesar alegremente cualquier blindaje. La idea es otra: encontrar aquello que un tanque protege peor. La parte superior, la retaguardia, el compartimento del motor o determinados puntos alrededor de la torreta pueden ofrecer zonas más vulnerables que el frontal de un carro diseñado para resistir impactos mucho más potentes.
Ahí entra en juego el operador. Las siglas FPV proceden de first person view: el piloto recibe en tiempo real la imagen de una cámara instalada en el propio aparato y puede conducirlo directamente hacia el objetivo. Esa capacidad de elegir el punto de impacto convierte un dron relativamente sencillo en una munición guiada de bajo coste.
Qué tiene de especial el T-90M Proryv
El T-90M Proryv es una de las versiones más modernas de la familia T-90 y forma parte de las unidades acorazadas rusas desplegadas en Ucrania. Incorpora mejoras en protección, electrónica, sistemas de observación y control de tiro respecto a variantes anteriores.
También cuenta con protección adicional frente a diferentes tipos de munición y un diseño orientado a aumentar las posibilidades de supervivencia de la tripulación. Eso no lo convierte, claro, en invulnerable. Ningún carro de combate lo es, y la proliferación de drones capaces de aproximarse desde ángulos poco habituales ha obligado a replantear buena parte de las defensas tradicionales de los blindados.
Los 4,5 millones son una estimación, no una tarifa
La cifra de 4,5 millones de dólares que suele asociarse al T-90M debe entenderse como una valoración aproximada. El precio real puede variar según el contrato, la configuración, los equipos instalados, la fabricación y los costes vinculados a cada unidad.
Eso tampoco altera demasiado la comparación. Incluso aunque el valor concreto del tanque se mueva varios cientos de miles de dólares arriba o abajo, producir, mantener y sustituir un carro moderno sigue exigiendo recursos muy superiores a los necesarios para fabricar pequeños drones FPV desechables.
Los drones de 500 dólares tampoco cuentan toda la historia
Algo parecido ocurre con el precio atribuido a los aparatos ucranianos. Unos 500 dólares es una cantidad plausible para determinados FPV básicos, pero no existe un precio único. Cambia según el tamaño, la batería, la cámara, el sistema de comunicaciones, la carga explosiva y las medidas incorporadas para resistir interferencias.
Y reducir toda la operación al precio de tres drones sería demasiado simple. Para atacar un objetivo de este tipo hay que localizarlo, seguir sus movimientos, mantener comunicaciones y disponer de operadores preparados. A menudo intervienen otros aparatos de reconocimiento que observan el terreno y ayudan a dirigir el ataque. El coste operativo real es mayor que la suma de tres cuadricópteros.
Aun así, la asimetría sigue siendo brutal. Perder varios drones baratos para neutralizar un vehículo valorado en millones puede resultar económicamente asumible. Ahí está una de las razones por las que ambos bandos han convertido estos sistemas en material de consumo prácticamente cotidiano.
Por qué los drones han complicado la vida a los tanques
Los carros de combate han sido diseñados tradicionalmente para soportar especialmente bien los ataques procedentes del frente. Un dron puede hacer algo muy distinto: rodear el vehículo, aproximarse desde arriba, perseguirlo por detrás o esperar a que quede expuesto en una posición desfavorable.
Esa libertad para elegir el ángulo ha provocado una carrera acelerada entre ataque y defensa. En Ucrania se han visto tanques cubiertos con estructuras metálicas, redes, jaulas, sistemas de guerra electrónica y grandes superestructuras improvisadas destinadas a dificultar la llegada de un dron hasta las zonas críticas.
Algunas modificaciones pueden parecer rudimentarias, pero responden a un problema bastante serio. Un aparato pequeño que entra por un punto débil puede dañar el motor, los sistemas ópticos o elementos esenciales para la movilidad del vehículo. Y un tanque inmovilizado puede convertirse rápidamente en un objetivo mucho más fácil para un segundo o tercer ataque.
La respuesta tampoco se ha quedado quieta. Rusia y Ucrania utilizan interferidores, detectores, redes protectoras y sistemas para localizar operadores enemigos. Al mismo tiempo han ganado protagonismo los drones controlados por fibra óptica, cuyo enlace físico dificulta que sean neutralizados mediante las interferencias de radio convencionales.
De aparatos baratos a una industria de millones de unidades
El fenómeno ha alcanzado una escala industrial. Ucrania adquirió más de 1,5 millones de drones FPV en 2024 y elevó de forma drástica sus objetivos de producción y compra durante los años siguientes. Ya no se trata de unas pocas unidades especializadas, sino de fabricar aparatos por cientos de miles y asumir que muchos se perderán.
Los aliados de Kiev también han financiado y contratado grandes cantidades de estos sistemas. Alemania impulsó en 2026 la compra de 50.000 drones de ataque fabricados en Ucrania y Reino Unido anunció planes para suministrar alrededor de 150.000 aparatos durante el mismo año.
La lógica es sencilla. Muchos drones fallan, son derribados, pierden la conexión, sufren interferencias o no alcanzan el blanco. Su ventaja no está en que cada unidad sea extraordinaria, sino en combinar producción masiva, precisión suficiente y un coste relativamente reducido.
Ese modelo también acorta enormemente los ciclos de innovación. Un sistema puede modificarse en semanas para responder a una defensa nueva. Después aparece una contramedida. Y vuelta a empezar. La guerra electrónica, las cámaras, las frecuencias, la navegación y las cargas explosivas se actualizan con una rapidez difícil de encontrar en los grandes programas militares tradicionales.
El tanque sigue siendo útil, pero ya no puede combatir solo
El episodio del T-90M no demuestra que los carros de combate hayan quedado obsoletos. Siguen aportando protección, movilidad y potencia de fuego que un pequeño dron no puede reemplazar. La guerra de Ucrania ha mostrado, eso sí, que emplearlos sin vigilancia, defensa electrónica y apoyo cercano puede resultar extraordinariamente peligroso.
También sería un error concluir que tres drones de 500 dólares destruyen sistemáticamente cualquier vehículo de varios millones. Los ataques pueden fracasar y las defensas funcionan en muchos casos. La ventaja del FPV está en que su pérdida resulta comparativamente barata y permite repetir ataques hasta encontrar una oportunidad.
Por eso las imágenes grabadas en mayo de 2024 conservan interés pese a haber reaparecido fuera de contexto más de dos años después. Tres pequeños aparatos persiguiendo un T-90M hasta inmovilizarlo e incendiarlo condensaron en pocos segundos una transformación que después se hizo cotidiana: en Ucrania, el precio y el tamaño de un arma ya dicen mucho menos sobre su capacidad para destruir otra.
-
NaturalezaTerremotos en España: León y Granada suman seísmos este 31 de octubre
-
NaturalezaIncendios en España: 2026 deja 21 muertos y 275.000 hectáreas quemadas
-
NaturalezaLos embalses de España cierran octubre al 56,8%: reservas por cuencas
-
EspañaAccidente de Urda: qué se sabe tres días después y cuál es el balance
-
EspañaLeonor cumple 21 años entre universidad, la Corona y una nueva etapa
-
CulturaEl Día de Muertos conquista el mundo con altares, catrinas y desfiles
-
CulturaLa TDT cambia el 5 de noviembre: canales afectados y cómo resintonizar
-
DeportesGP de México F1 2026: horarios, TV y sanción de parrilla a Verstappen
-
SaludEl brote de ébola en el Congo supera los 5.000 muertos y 10.000 casos
-
MundoBulgaria elige presidente entre Yotova y Gyurov con Rusia de fondo
-
EspañaTres empleados detenidos en Fene por robar y vender material de obra
-
EconomíaMercadona abre el lunes 2 de noviembre: dónde abre y cierra en España