Naturaleza
6.300 paneles solares protegen manzanos del granizo y generan luz
La planta agrovoltaica alemana cubre 2,1 hectáreas de manzanos, los protege del granizo y genera energía que se usa también para conservar la fruta.
Resumen
- Una granja alemana cubre sus manzanos con unos 6.300 paneles solares
- La electricidad equivale al consumo de unos 600 hogares
- El proyecto piloto redujo un 70 % los fitosanitarios y un 50 % el riego
Una explotación agrícola de Alemania ha puesto en marcha una instalación solar sobre sus manzanos que permite proteger la cosecha del granizo y producir electricidad en la misma superficie. El proyecto, inaugurado el 25 de octubre de 2026 en Kressbronn am Bodensee, junto al lago de Constanza, ocupa 2,1 hectáreas y tiene una potencia de 2,4 megavatios pico (MWp). Según sus promotores, puede generar una cantidad de electricidad equivalente al consumo de unos 600 hogares.
La instalación utiliza paneles fotovoltaicos semitransparentes, diseñados para dejar pasar parte de la luz que necesitan los árboles mientras forman una cubierta frente al granizo y las lluvias intensas. Durante su construcción se anunció la colocación de aproximadamente 6.300 módulos solares. La cifra definitiva de paneles instalados no se ha detallado en el comunicado de inauguración.
La iniciativa se desarrolla en Obsthof Bernhard, una explotación familiar dirigida por Hubert Bernhard y vinculada también a su hija Sina. La empresa cultiva unas 90 hectáreas, de las cuales aproximadamente 60 están dedicadas al manzano. Sus responsables llevan varios años investigando cómo producir fruta en condiciones climáticas cada vez más difíciles sin renunciar a la rentabilidad.
Lo interesante es que la electricidad no se queda únicamente en una cifra sobre el papel. Una parte se suministra directamente a una instalación de clasificación de manzanas situada a unos 500 metros, mientras que un sistema de baterías permite almacenar energía y gestionar su comercialización.
La promotora Sonntag Energy presenta el proyecto como la mayor instalación agrovoltaica sobre manzanos de Europa. Más allá de ese reconocimiento, todavía pendiente de una comparación independiente y completa con otras instalaciones, la experiencia ofrece resultados especialmente relevantes para el sector agrícola.
Un tejado solar que protege los manzanos del granizo y la lluvia
La tecnología utilizada se conoce como agrovoltaica, un sistema que combina la producción agrícola con la generación de electricidad solar en una misma superficie.
En lugar de ocupar terrenos exclusivamente con placas fotovoltaicas, los módulos se elevan sobre los cultivos. De esta manera, los agricultores pueden continuar trabajando la tierra mientras aprovechan la radiación solar para generar energía.
En la explotación alemana, los paneles forman una estructura elevada que permite mantener los manzanos y realizar las labores agrícolas habituales. Su diseño semitransparente resulta fundamental: los árboles necesitan recibir suficiente luz para desarrollar sus frutos, pero una exposición excesiva también puede perjudicar determinadas variedades durante los episodios de calor intenso.
La cubierta cumple otra función importante. Actúa como protección frente al granizo y las precipitaciones fuertes, dos amenazas capaces de arruinar una cosecha en cuestión de minutos.
Los paneles también modifican las condiciones de temperatura, humedad y radiación bajo la estructura. Este efecto puede resultar favorable durante las olas de calor, aunque depende de la variedad cultivada, el clima y la cantidad de luz que atraviesa los módulos.
No se trata, por tanto, de instalar placas solares sin más. El diseño debe adaptarse al cultivo para evitar que la producción eléctrica termine perjudicando la actividad agrícola que pretende proteger.
El experimento anterior permitió reducir un 70 % los fitosanitarios
El proyecto inaugurado en octubre de 2026 no parte de cero. La familia Bernhard comenzó a probar esta tecnología en mayo de 2022, cuando puso en funcionamiento una instalación experimental de 0,4 hectáreas y 239 kilovatios pico, equipada con 1.110 módulos semitransparentes.
Aquella experiencia formaba parte de un programa de investigación de Baden-Württemberg en el que participó el Instituto Fraunhofer de Sistemas de Energía Solar (ISE), junto con otras entidades científicas y agrícolas.
Los resultados preliminares, publicados por Fraunhofer en abril de 2024 tras dos años de seguimiento, fueron especialmente llamativos: en la superficie cubierta por paneles, la explotación consiguió reducir un 70 % el uso de productos fitosanitarios y disminuir un 50 % las necesidades de riego.
El menor consumo de productos para proteger los árboles se relaciona, entre otros factores, con la reducción de la exposición directa a la lluvia. Al evitar que el agua lave determinados tratamientos, puede disminuir la necesidad de repetir las aplicaciones. Las condiciones bajo la cubierta también pueden reducir la incidencia de algunas enfermedades fúngicas.
El ahorro de agua responde parcialmente a la sombra proporcionada por los paneles, que limita la evaporación y puede reducir las necesidades de riego durante los periodos más calurosos.
Conviene introducir una precisión importante: estos porcentajes corresponden a la instalación piloto, no a resultados obtenidos durante varios años en la nueva planta de 2,1 hectáreas. Su reproducción a mayor escala deberá comprobarse durante las próximas campañas agrícolas.
La variedad de manzana también influye en los resultados
No todos los manzanos reaccionan de la misma manera cuando reciben menos radiación solar.
Durante las pruebas anteriores, la explotación observó diferencias entre variedades. Según explicó Hubert Bernhard durante la presentación de la ampliación, las manzanas Gala y Elstar mostraron una adaptación menos favorable a las condiciones de sombra, mientras que la variedad Kanzi ofreció mejores resultados.
El rendimiento agrícola tampoco fue idéntico desde el principio. El productor señaló que inicialmente habían registrado pérdidas de producción próximas al 10 % respecto a las superficies de referencia, aunque posteriormente los resultados mejoraron.
Esto demuestra que la agrovoltaica exige ajustar varios elementos: la variedad del cultivo, la transparencia de los paneles y las condiciones ambientales.
La nueva instalación permitirá comprobar si esa experiencia puede trasladarse a una explotación comercial de mayores dimensiones.
Electricidad para 600 hogares, aunque su destino real es otro
La potencia de los paneles instalados en Kressbronn alcanza los 2,4 MWp, una capacidad que, de acuerdo con las estimaciones de los responsables del proyecto, equivale a la electricidad consumida anualmente por unos 600 hogares.
Eso no significa que la instalación suministre directamente energía a 600 viviendas. Es una comparación utilizada para expresar la magnitud de su producción prevista.
Una parte de la electricidad tiene un destino muy concreto: las instalaciones de BayWa Obst, una empresa dedicada a la clasificación, conservación y comercialización de fruta.
La planta se encuentra aproximadamente a 500 metros de los manzanos. Ambas instalaciones están conectadas mediante una línea eléctrica directa, lo que permite utilizar parte de la energía generada en la explotación agrícola para las operaciones posteriores relacionadas con la fruta.
El suministro se articula mediante un contrato de compraventa de electricidad a largo plazo, conocido como PPA. El resto de la producción eléctrica puede comercializarse en el mercado.
La instalación incorpora también una batería de 3,4 megavatios hora (MWh) de capacidad. Este sistema permite almacenar electricidad y utilizarla o venderla cuando las condiciones resultan más favorables.
Es una diferencia significativa respecto a una instalación fotovoltaica convencional sin almacenamiento: la explotación no depende exclusivamente de consumir o vender la energía en el mismo momento en que se produce.
Una nueva fuente de ingresos para una explotación familiar
El interés de este proyecto no termina en la electricidad ni en la protección de la fruta. Existe un componente económico que puede resultar decisivo para muchas explotaciones agrícolas.
La familia Bernhard busca reducir su exposición a las pérdidas provocadas por las condiciones meteorológicas y, al mismo tiempo, incorporar una actividad capaz de generar ingresos adicionales.
La propuesta contempla que el agricultor sea propietario de la instalación, de manera que los beneficios asociados a la producción energética permanezcan vinculados a la explotación.
Según Sonntag Energy, la nueva planta se ha desarrollado sin subvenciones públicas directas, a diferencia del proyecto piloto de 2022, que contó con financiación regional.
Sin embargo, los promotores no han publicado un desglose completo de la inversión, los costes de mantenimiento ni el plazo previsto de amortización. Por ese motivo, todavía no es posible comprobar de manera independiente su rentabilidad real.
Tampoco conviene olvidar los gastos asociados a este tipo de instalaciones. Los paneles necesitan estructuras de soporte adaptadas al trabajo agrícola, conexiones eléctricas, mantenimiento y, cuando se incorpora almacenamiento, una inversión adicional en baterías.
El propio desarrollo del proyecto alemán pone de manifiesto otra dificultad: disponer de acceso adecuado a la red eléctrica y de condiciones que permitan comercializar la energía de manera rentable.
La tecnología puede funcionar. Conseguir que las cuentas salgan en cualquier explotación es una cuestión diferente.
Una solución interesante para el campo español
La experiencia de Kressbronn tiene implicaciones que van más allá de Alemania. España cuenta con importantes zonas productoras de fruta expuestas a episodios de granizo, sequías y temperaturas extremas.
La posibilidad de combinar cultivos con paneles solares abre una alternativa para explotaciones que necesitan proteger sus cosechas y diversificar sus ingresos.
En determinadas condiciones, las cubiertas fotovoltaicas podrían sustituir o complementar otros sistemas de protección agrícola. También permitirían aprovechar superficies que ya tienen una actividad productiva, reduciendo la necesidad de destinar terrenos exclusivamente a instalaciones solares.
Pero no todos los cultivos ni todas las regiones presentan las mismas necesidades. Una cubierta que proporciona beneficios a los manzanos del lago de Constanza podría necesitar modificaciones importantes para funcionar correctamente en zonas españolas con más radiación solar, temperaturas superiores o diferentes necesidades de riego.
La viabilidad dependerá igualmente del precio de la instalación, las conexiones eléctricas disponibles y las condiciones de comercialización de la energía.
Producir alimentos y electricidad sin renunciar al suelo agrícola
La instalación alemana representa un avance concreto en una tecnología que durante años se ha desarrollado principalmente mediante proyectos experimentales.
Sus resultados anteriores ofrecen indicios sólidos sobre las posibilidades de reducir tratamientos agrícolas, ahorrar agua y proteger los árboles, mientras la nueva planta incorpora una dimensión comercial considerablemente mayor.
Todavía será necesario comprobar cómo evolucionan las cosechas bajo la cubierta ampliada, cuánto produce realmente la instalación a lo largo del año y qué rentabilidad obtiene la explotación.
Lo que ya demuestra Kressbronn es que una plantación de manzanos puede continuar produciendo fruta mientras genera electricidad en el mismo terreno. No elimina los problemas del campo ni garantiza beneficios automáticos, pero plantea una alternativa práctica para aprovechar mejor la superficie agrícola.
Y lo hace con una idea bastante sencilla: la transición energética no tiene por qué exigir que un agricultor deje de cultivar sus tierras.
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