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Zelenski rechaza hablar por teléfono con Putin y verse en Moscú o Kiev

Zelenski rechaza hablar por teléfono con Putin y descarta Moscú y Kiev. Las negociaciones de Abu Dabi serán la próxima prueba para la paz en Ucrania.

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Zelenski posa serio

Imagen: President of Ukraine / Wikimedia Commons / Licencia CC0 (dominio público).

Resumen

  • Zelenski rechaza hablar por teléfono con Putin y reunirse en Moscú o Kiev
  • Ucrania mantiene abierta una reunión cara a cara en un país neutral
  • Rusia, Ucrania y Estados Unidos negociarán el 10 y 11 de noviembre en Abu Dabi

El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, ha rechazado este martes la posibilidad de mantener una conversación telefónica con Vladímir Putin y ha descartado tanto viajar a Moscú para reunirse con el mandatario ruso como recibirlo en Kiev. El dirigente ucraniano considera que aceptar determinadas condiciones planteadas por el Kremlin sería «destructivo» y supondría un insulto para quienes esperan una solución pacífica a la guerra.

La negativa llega en un momento especialmente delicado para las negociaciones de paz entre Rusia y Ucrania. Moscú había manifestado su disposición a responder a una llamada de Zelenski, pero mantiene su exigencia de que cualquier encuentro presencial entre ambos dirigentes se celebre en la capital rusa. Kiev rechaza ese planteamiento y defiende una reunión en territorio neutral, con capacidad para abordar las cuestiones que siguen impidiendo un acuerdo.

Zelenski no está descartando negociar directamente con Putin. Lo que rechaza es el formato telefónico propuesto por Moscú y las dos capitales como posibles sedes. Ucrania sostiene que los asuntos más difíciles del conflicto, particularmente las cesiones territoriales y las garantías de seguridad, requieren decisiones políticas al máximo nivel.

El intercambio de posiciones coincide con la visita del presidente ucraniano a Berlín, donde se ha reunido con el canciller alemán, Friedrich Merz, y precede a una nueva ronda de conversaciones entre Ucrania, Rusia y Estados Unidos, prevista para los días 10 y 11 de noviembre en Abu Dabi.

La diplomacia vuelve a moverse. Otra cuestión es cuánto están dispuestas a ceder las partes para que ese movimiento produzca resultados concretos.

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Una conversación telefónica que Kiev considera insuficiente

La última controversia comenzó cuando el Kremlin planteó la posibilidad de sustituir una reunión presencial entre Putin y Zelenski por una conversación telefónica.

El pasado 30 de octubre, el portavoz presidencial ruso, Dmitri Peskov, aseguró que Putin mantenía su disposición al diálogo. Dos días después, Moscú reiteró que el presidente ruso respondería si su homólogo ucraniano decidía llamarlo.

La propuesta aparentemente sencilla encierra un desacuerdo importante. Las autoridades ucranianas consideran que una llamada podría convertirse en una alternativa simbólica a las negociaciones directas, sin comprometer al Kremlin a resolver los asuntos fundamentales.

Kiev reclama un encuentro cara a cara porque entiende que cuestiones como el futuro de los territorios ocupados y las garantías internacionales para Ucrania no pueden quedar exclusivamente en manos de delegaciones técnicas.

La diferencia entre ambos formatos importa. Una conversación telefónica puede servir para explorar posiciones o preparar una negociación. Una reunión presidencial permite, al menos sobre el papel, asumir compromisos políticos que los representantes de menor rango no siempre están autorizados a cerrar.

Zelenski y Putin no se reúnen personalmente desde diciembre de 2019, cuando participaron en París en una cumbre del denominado formato de Normandía, junto a Francia y Alemania. Aquel encuentro tuvo lugar antes de la invasión rusa a gran escala de febrero de 2022.

Desde entonces, las relaciones entre los dos mandatarios se han deteriorado radicalmente. Los intentos de recuperar el diálogo directo han tropezado con exigencias incompatibles y una profunda desconfianza.

Por qué Zelenski rechaza Moscú y tampoco invita a Putin a Kiev

La elección del lugar donde celebrar una hipotética cumbre se ha convertido en otro obstáculo diplomático.

El ministro ruso de Asuntos Exteriores, Serguéi Lavrov, insistió el 30 de octubre en que Zelenski tendría que desplazarse a Moscú si quería reunirse con Putin.

Lavrov defendió que corresponde al anfitrión establecer las condiciones de una reunión y aseguró que Rusia garantizaría la seguridad del presidente ucraniano. Al mismo tiempo, expresó sus dudas sobre la posibilidad de ofrecer garantías equivalentes al dirigente ruso en Kiev.

Para Ucrania, viajar a la capital del país que inició la invasión supondría aceptar unas condiciones políticas especialmente difíciles de justificar. No es únicamente una cuestión de seguridad personal, aunque esa preocupación resulta evidente.

La sede también tiene una dimensión diplomática y simbólica. Una reunión en Moscú podría interpretarse como una concesión política a Rusia antes de que comenzaran las conversaciones sustanciales.

Zelenski tampoco contempla invitar a Putin a Kiev. En sus declaraciones de este martes ha calificado de «destructivo» ese escenario y lo ha vinculado al respeto debido a quienes desean el final de la guerra.

La posición ucraniana busca evitar que la discusión sobre el lugar del encuentro termine sustituyendo al verdadero objeto de las negociaciones: alcanzar un acuerdo que permita detener las hostilidades.

Turquía sigue siendo una alternativa para una reunión

El rechazo a Moscú y Kiev no implica que todas las posibilidades estén cerradas.

El propio Zelenski manifestó en una entrevista con CNN Türk, difundida el 1 de noviembre, que estaba dispuesto a encontrarse con Putin en Turquía, país al que considera un posible mediador para avanzar hacia la paz.

El 31 de octubre, el presidente ucraniano mantuvo conversaciones en Estambul con su homólogo turco, Recep Tayyip Erdogan, sobre cooperación bilateral, seguridad en el mar Negro y perspectivas diplomáticas.

Turquía dispone de una experiencia relevante como intermediario. Participó en las gestiones que permitieron establecer el acuerdo de exportación de cereales por el mar Negro en 2022 y acogió varias rondas de negociaciones entre representantes rusos y ucranianos durante 2025.

Sin embargo, no existe una cumbre confirmada entre Zelenski y Putin en Turquía. La disposición expresada por Kiev no equivale a una aceptación del Kremlin.

Abu Dabi acogerá nuevas negociaciones entre Rusia, Ucrania y Estados Unidos

Mientras continúa el desacuerdo sobre una reunión presidencial, Washington prepara una nueva ronda de conversaciones diplomáticas.

El enviado especial estadounidense Steve Witkoff anunció que representantes de Rusia, Ucrania y Estados Unidos se reunirán los próximos 10 y 11 de noviembre de 2026 en Abu Dabi, capital de Emiratos Árabes Unidos.

Será una cita de carácter negociador, no una reunión confirmada entre los tres presidentes.

Las conversaciones pretenden abordar varios asuntos relacionados con una eventual solución al conflicto, entre ellos las garantías de seguridad posteriores a la guerra, las medidas de desescalada y las cuestiones humanitarias.

También se contempla examinar posibles acuerdos parciales, especialmente sobre ataques contra infraestructuras energéticas y operaciones militares en el mar Negro, así como nuevos intercambios de prisioneros.

Estos asuntos tienen importancia inmediata para la población. Los ataques contra instalaciones eléctricas y otros servicios esenciales siguen condicionando la vida cotidiana en Ucrania, especialmente ante la llegada del invierno.

La reunión de Abu Dabi supondrá la reanudación de las negociaciones trilaterales auspiciadas por Estados Unidos después de varios meses de interrupción.

Donald Trump intenta impulsar un acuerdo que permita poner fin a la guerra, aunque la presión ejercida por Washington y sus recientes decisiones respecto a Rusia han provocado tensiones con el Gobierno ucraniano.

La posibilidad de que las conversaciones técnicas desemboquen posteriormente en una cumbre presidencial sigue abierta. Pero no hay fecha acordada para ese segundo paso ni garantías de que llegue a producirse.

El principal desacuerdo continúa siendo el territorio ucraniano

Detrás de la discusión sobre llamadas, invitaciones y lugares de encuentro permanecen los problemas que han bloqueado anteriores iniciativas diplomáticas.

Rusia exige concesiones territoriales que Ucrania considera incompatibles con su soberanía. El Kremlin mantiene sus pretensiones sobre el Donbás, incluida la parte de las regiones de Donetsk y Lugansk que sus tropas todavía no controlan.

Zelenski rechaza reconocer oficialmente como rusos los territorios ucranianos ocupados y defiende que un eventual alto el fuego comience tomando como referencia las posiciones actuales del frente.

Esa posibilidad no resolvería automáticamente el estatus de las zonas bajo ocupación rusa, pero permitiría negociar otras cuestiones sin que continuaran los combates con la misma intensidad.

Moscú, por su parte, mantiene exigencias territoriales y de seguridad que Kiev considera inaceptables. Las posiciones siguen alejadas incluso en aspectos que, en apariencia, deberían facilitar un primer entendimiento.

Las garantías de seguridad constituyen otro punto decisivo. Ucrania pretende evitar que una suspensión de las hostilidades permita a Rusia reorganizar sus fuerzas y emprender una nueva ofensiva.

Por esa razón, el Gobierno ucraniano insiste en la necesidad de compromisos internacionales suficientemente sólidos para impedir una repetición del conflicto.

Tampoco existe acuerdo sobre las sanciones económicas impuestas a Rusia. Zelenski ha advertido contra la posibilidad de que Occidente retire medidas de presión antes de conseguir compromisos verificables por parte del Kremlin.

Para Kiev, las sanciones y los activos rusos inmovilizados forman parte de los instrumentos de negociación. Renunciar a ellos anticipadamente reduciría su capacidad para obtener concesiones.

El desacuerdo, por tanto, va mucho más allá de la voluntad de dos presidentes para sentarse frente a frente. Las condiciones de la paz siguen siendo profundamente diferentes para Moscú y Kiev.

Alemania refuerza su apoyo a Ucrania antes de las conversaciones

La visita de Zelenski a Berlín este martes se produce precisamente en ese contexto de incertidumbre diplomática.

El canciller alemán, Friedrich Merz, ha reiterado el respaldo de su Gobierno a Ucrania y la necesidad de mantener la presión internacional sobre Moscú mientras continúan los ataques rusos.

Alemania ocupa un papel destacado entre los principales apoyos europeos de Kiev, especialmente en materia de defensa aérea, asistencia energética y cooperación militar.

El respaldo europeo adquiere una importancia adicional ante las diferencias surgidas entre Ucrania y la Administración estadounidense.

Zelenski insiste en que Europa debe participar en las decisiones que afecten a su propia seguridad, una posición compartida por distintos gobiernos europeos que temen quedar al margen de las negociaciones impulsadas por Washington.

Estados Unidos también tiene previsto mantener contactos de trabajo con representantes de Francia, Alemania, Reino Unido, la Unión Europea y la OTAN para abordar las garantías de seguridad ucranianas y los mecanismos de reconstrucción.

El objetivo es evitar que un posible acuerdo entre Washington, Moscú y Kiev termine estableciendo obligaciones para Europa sin contar suficientemente con sus gobiernos.

La negociación resulta especialmente compleja porque cualquier fórmula estable necesitará conciliar la seguridad de Ucrania, la posición de Rusia y los compromisos políticos, económicos y militares que estarían dispuestos a asumir los países occidentales.

El encuentro entre Zelenski y Putin sigue sin fecha ni sede

La negativa de Zelenski a mantener una llamada telefónica con Putin o a celebrar una reunión en Moscú o Kiev no supone la ruptura del proceso diplomático. Sí establece los límites que Ucrania considera aceptables para un contacto directo entre ambos mandatarios.

La próxima fecha concreta es el 10 de noviembre, cuando está previsto que comiencen las conversaciones trilaterales en Abu Dabi. Allí se pondrá a prueba la disposición de las delegaciones a avanzar sobre cuestiones que llevan meses bloqueadas.

Una reunión entre presidentes podría celebrarse más adelante, si existe suficiente acercamiento político y se acuerda un lugar aceptable para ambas partes.

Por ahora, no hay un compromiso formal para ese encuentro.

Rusia mantiene sus exigencias territoriales; Ucrania reclama garantías de seguridad y rechaza aceptar las condiciones del Kremlin. Estados Unidos busca reactivar una negociación que Europa considera determinante para su futuro.

La paz sigue dependiendo de decisiones que todavía no se han tomado. Y mientras Moscú y Kiev discuten cómo deberían hablar sus presidentes, la guerra continúa.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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