España
Detenido un falso médico por lesiones tras inyectar bótox en Barcelona
Una paciente denunció lesiones faciales tras pagar 2.600 euros por tratamientos estéticos. Los Mossos detuvieron a un hombre e investigan a dos más.
Resumen
- Detenido un hombre de 48 años por ejercer presuntamente sin título en Barcelona
- Una paciente sufrió lesiones faciales tras pagar 2.600 euros por tratamientos
- Dos personas más están investigadas y Salud ordenó otro cierre en 2024
Los Mossos d’Esquadra han detenido a un hombre de 48 años que presuntamente ejercía la medicina estética sin titulación en una clínica del Eixample de Barcelona. La investigación comenzó después de que una mujer denunciara graves complicaciones en el rostro tras someterse a varios tratamientos con bótox y ácido hialurónico por los que había pagado 2.600 euros.
La paciente sufrió granulomas faciales, inflamación persistente y deformaciones estéticas que la obligaron a recibir nueva atención médica. La policía también investiga a otras dos personas relacionadas con el establecimiento y ha identificado a más mujeres que aseguran haber sufrido complicaciones después de recibir tratamientos en el mismo centro.
La detención se produjo el jueves 29 de octubre y ha trascendido este miércoles 4 de noviembre de 2026. El caso presenta un antecedente especialmente relevante: el Departamento de Salud de la Generalitat ya había ordenado en 2024 el cierre de otra clínica vinculada al principal investigado por intrusismo profesional y por disponer de productos no autorizados.
Según las pesquisas policiales, el establecimiento investigado habría utilizado la vinculación contractual con médicos titulados para dar apariencia de legalidad a tratamientos realizados por personas sin la habilitación necesaria. Uno de los aspectos que tratan de esclarecer los investigadores es precisamente quién atendía a las pacientes y quién administraba las sustancias inyectables.
Una paciente pagó 2.600 euros y terminó con lesiones en la cara
La investigación arrancó a finales de abril, cuando una mujer acudió a los Mossos para denunciar las consecuencias de los procedimientos estéticos que había contratado en la clínica barcelonesa.
La afectada había abonado un total de 2.600 euros por diferentes tratamientos faciales, entre ellos sesiones de toxina botulínica, conocida comercialmente como bótox, e infiltraciones de ácido hialurónico. Lejos del resultado esperado, comenzó a experimentar complicaciones que terminaron afectando a su aspecto físico y a su salud.
Entre las lesiones descritas figuran granulomas faciales, una reacción inflamatoria que puede producir pequeños nódulos o bultos en los tejidos. También presentaba una inflamación que no desaparecía y alteraciones visibles en el rostro.
Estas complicaciones pueden aparecer después de determinados procedimientos de medicina estética, especialmente los relacionados con materiales de relleno. No obstante, la información policial disponible no permite atribuir las lesiones exclusivamente al bótox o al ácido hialurónico, puesto que la paciente había recibido diferentes tratamientos.
La mujer solicitó al establecimiento la devolución del dinero, pero el centro se negó. Entretanto, tuvo que recurrir a nuevos tratamientos médicos para abordar las lesiones y asumir personalmente los gastos adicionales.
La denuncia permitió a los investigadores examinar la actividad del negocio y comprobar si quienes practicaban las intervenciones contaban con los títulos y permisos exigidos.
Otros dos investigados y más mujeres con complicaciones
La Unidad de Investigación de los Mossos en el Eixample ha ampliado las diligencias a otras dos personas vinculadas a la clínica.
Se trata de una mujer de 44 años que ejercía funciones de enfermera y de un hombre de 32 años que también realizaba tratamientos de medicina estética presuntamente sin la autorización profesional necesaria.
Durante las pesquisas aparecieron nuevos testimonios de pacientes que habían sufrido problemas después de acudir al establecimiento. Las declaraciones reforzaron las sospechas sobre la actividad desarrollada en el centro y la cualificación de quienes realizaban las intervenciones.
Una visita policial en junio terminó con una huida
El 16 de junio, los investigadores se desplazaron a la clínica para efectuar comprobaciones. Durante aquella visita hablaron con otra clienta que relató complicaciones después de un tratamiento por el que había pagado aproximadamente 1.000 euros.
Cuando los agentes intentaron identificar al principal sospechoso, comprobaron que había abandonado el establecimiento por otra salida.
Las posteriores comprobaciones sobre las titulaciones y habilitaciones profesionales reforzaron las sospechas de intrusismo.
Los investigadores también descubrieron que el centro presuntamente utilizaba a otros médicos contratados como autónomos para presentarlos como responsables de los tratamientos. Ese sistema habría permitido proyectar una imagen de actividad sanitaria regular, aunque las intervenciones investigadas fueran realizadas por personas sin la cualificación requerida.
Durante el registro apareció, además, una médica cuya colegiación fue comprobada y resultó válida. La profesional también decidió declarar como víctima, ya que aseguró haberse sometido a tratamientos en la clínica y haber sufrido efectos secundarios.
Su testimonio añade otra dimensión a la investigación: entre las personas afectadas figura incluso una profesional sanitaria que trabajaba en el propio establecimiento.
Bótox, ácido hialurónico y 4.800 euros intervenidos
La entrada y registro permitió a los Mossos localizar abundante material relacionado con la medicina estética que se desarrollaba en el centro.
Entre los objetos intervenidos había jeringas precargadas, una veintena de cajas con viales de ácido hialurónico, toxina botulínica y otros medicamentos utilizados en este tipo de procedimientos.
Los agentes también se incautaron de documentación relativa a pacientes y de más de 4.800 euros en efectivo guardados en una caja fuerte.
La documentación puede resultar relevante para reconstruir qué tratamientos se ofrecían, quién los practicaba y cuántas personas fueron atendidas.
La presencia de bótox o ácido hialurónico en una consulta no constituye por sí misma una irregularidad. Son productos utilizados legalmente en medicina estética cuando se cumplen los requisitos de autorización, conservación, indicación y administración.
El problema surge cuando las infiltraciones se realizan sin profesionales habilitados o sin las garantías sanitarias correspondientes. En esas circunstancias aumentan los riesgos para los pacientes, especialmente si aparecen complicaciones que requieren una intervención médica inmediata.
La Generalitat ya había cerrado otra clínica vinculada al detenido
Uno de los datos más significativos de la investigación es que el principal sospechoso ya había estado relacionado con otra clínica objeto de una actuación sanitaria.
El Departamento de Salud comunicó a los Mossos que en 2024 había ordenado el cierre de otro establecimiento de medicina estética vinculado al hombre detenido.
La decisión administrativa se había adoptado por intrusismo profesional y por disponer de productos no autorizados por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS).
Este antecedente constituye un elemento relevante para los investigadores, que deberán determinar las responsabilidades correspondientes a los hechos descubiertos en la clínica del Eixample.
La existencia de una orden de cierre anterior no equivale, por sí sola, a una condena penal del detenido. El procedimiento actual debe esclarecer las actuaciones concretas de cada persona investigada y las posibles consecuencias para las pacientes.
Tampoco se ha precisado públicamente el número total de personas que pudieron recibir tratamientos irregulares en el establecimiento.
Los riesgos de recibir bótox y ácido hialurónico sin garantías
La medicina estética incluye procedimientos que, aunque no requieren cirugía, pueden provocar complicaciones importantes. La toxina botulínica actúa sobre la transmisión nerviosa para reducir temporalmente la contracción de determinados músculos, mientras que el ácido hialurónico se utiliza, entre otras aplicaciones, como material de relleno.
Son sustancias diferentes y sus posibles efectos adversos también lo son.
Las infiltraciones de ácido hialurónico pueden ocasionar inflamación, infecciones, nódulos y reacciones inflamatorias persistentes. Una complicación especialmente grave es la obstrucción accidental de un vaso sanguíneo, capaz de provocar necrosis de los tejidos e incluso alteraciones visuales cuando afecta a determinadas zonas de la cara.
En el caso de la toxina botulínica pueden aparecer asimetrías, caída temporal de los párpados y debilidad muscular no deseada. Excepcionalmente, la propagación de sus efectos a otras zonas del organismo puede producir problemas graves para tragar, hablar o respirar.
No significa que estas complicaciones sean habituales ni que todos los tratamientos entrañen el mismo riesgo. Significa que son actos médicos y requieren conocimientos anatómicos, productos autorizados y capacidad para atender cualquier reacción adversa.
En España, la administración de toxina botulínica con finalidad estética debe realizarse por médicos cualificados en centros sanitarios autorizados. Las infiltraciones de relleno con ácido hialurónico también requieren profesionales médicos debidamente formados, sin perjuicio de las competencias de los odontólogos en su ámbito de actuación.
Antes de someterse a uno de estos procedimientos, los pacientes pueden comprobar la colegiación del facultativo mediante los registros oficiales de los colegios de médicos y verificar que el establecimiento dispone de autorización sanitaria. En Cataluña, esta información puede consultarse a través del registro de centros sanitarios de la Generalitat.
También es importante conocer el producto utilizado, recibir información sobre sus riesgos y contar con un consentimiento informado específico. Si aparecen dolor intenso, cambios anormales de coloración de la piel, problemas visuales o dificultades respiratorias después de una infiltración, es necesario buscar asistencia médica urgente.
Una clínica con médicos titulados no garantiza que todos lo sean
El caso del Eixample pone de manifiesto un problema especialmente delicado en el sector de la medicina estética: la diferencia entre aparentar que se cumplen los requisitos sanitarios y cumplirlos realmente.
La investigación policial apunta a que el establecimiento disponía de vínculos con médicos colegiados, pero eso no acreditaba que todas las personas que atendían a los pacientes estuvieran autorizadas para realizar las intervenciones.
Una clínica puede tener instalaciones cuidadas, ofrecer tratamientos habituales y contar con profesionales sanitarios en su plantilla. Nada de ello sustituye la obligación de identificar al médico responsable de cada procedimiento.
La detención del hombre de 48 años y las diligencias abiertas contra otras dos personas deberán aclarar el alcance de la actividad investigada y las responsabilidades que puedan derivarse de las lesiones denunciadas.
Por el momento, los hechos conocidos incluyen varias pacientes que relatan complicaciones, un antecedente administrativo de cierre y material sanitario intervenido en el establecimiento.
La investigación judicial tendrá que determinar qué ocurrió en cada tratamiento. Para las mujeres afectadas, entretanto, las consecuencias no se limitan al dinero pagado: algunas han necesitado atención médica adicional después de acudir a una clínica en la que esperaban recibir un procedimiento estético seguro.
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