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Salud

Tusi: tres amputaciones en Colombia y los riesgos de su uso en España

Colombia investiga tres amputaciones relacionadas con el tusi. En España, el consumo está documentado y su composición es especialmente variable.

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Tusi tres amputaciones

Resumen

  • Colombia investiga al menos tres amputaciones en consumidores de tusi
  • En España, el tusi suele contener ketamina, MDMA y otras sustancias
  • No se conoce aún la causa de las lesiones vasculares en Colombia

Al menos tres personas han sufrido amputaciones tras consumir tusi en Colombia, donde los médicos investigan una serie de graves lesiones vasculares asociadas a esta droga, conocida popularmente como «cocaína rosa». Los casos se concentran en el departamento de Antioquia y afectan principalmente a adultos jóvenes. Los especialistas todavía no han identificado qué componente de la mezcla está provocando estas complicaciones.

En España también se consume tusi, aunque no se ha documentado públicamente una serie de amputaciones comparable a la registrada en Colombia. Los análisis realizados en nuestro país revelan que esta droga contiene habitualmente ketamina y MDMA, además de otras sustancias que pueden variar considerablemente entre muestras. Su principal peligro reside precisamente en esa composición imprevisible.

La noticia colombiana pone sobre la mesa un problema que va mucho más allá de una sustancia de moda. El tusi pasó de comercializarse como una droga exclusiva, vinculada al ocio nocturno y a determinados ambientes de alto poder adquisitivo, a convertirse en un producto accesible cuya composición puede cambiar de una preparación a otra.

Y el color rosa, que tanto ha contribuido a su popularidad, no ofrece ninguna garantía sobre lo que contiene.

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Colombia investiga tres amputaciones y graves lesiones vasculares

La preocupación sanitaria se ha intensificado en Antioquia, donde varios hospitales han atendido a pacientes con problemas circulatorios graves después de consumir tusi.

Durante un episodio de especial incidencia registrado en mayo de 2026, tres centros sanitarios atendieron a unas 16 personas con complicaciones vasculares. La edad media de los afectados rondaba los 27 años, según los datos preliminares recopilados por especialistas colombianos.

Al menos tres pacientes han necesitado amputaciones. Algunas intervenciones han afectado a dedos, mientras que otras han tenido consecuencias de mayor gravedad.

La presidenta de la Asociación Colombiana de Medicina Vascular, Andrea Restrepo, ha explicado que los especialistas observaron un incremento especialmente acusado de alteraciones en la circulación sanguínea de brazos y piernas.

Los profesionales sanitarios están reuniendo información de distintos hospitales para determinar el verdadero alcance del problema. Por el momento, los casos conocidos no permiten calcular qué proporción de consumidores desarrolla estas lesiones.

La falta de riego sanguíneo puede destruir los tejidos

El mecanismo que investigan los médicos es una vasoconstricción intensa, es decir, un estrechamiento de los vasos sanguíneos que dificulta la circulación.

Cuando una extremidad deja de recibir suficiente sangre y oxígeno, puede producirse una isquemia. Si la situación se prolonga, los tejidos comienzan a deteriorarse y pueden llegar a morir. Es lo que se conoce como necrosis.

En las situaciones más graves, cuando no es posible recuperar el tejido afectado, la amputación puede convertirse en una necesidad médica.

Sin embargo, todavía existe una incógnita fundamental: no se ha demostrado qué sustancia concreta del tusi provoca estas lesiones.

Los investigadores colombianos han identificado metanfetaminas bromadas en muestras relacionadas con los casos estudiados, pero su presencia no demuestra por sí sola que sean las responsables.

También se ha planteado la posible participación de la xilacina, un sedante veterinario relacionado con graves complicaciones sanitarias en otros mercados de drogas. Su presencia en las muestras de tusi implicadas en estos casos, no obstante, sigue sin confirmarse.

La investigación continúa y sería prematuro atribuir las amputaciones a un compuesto específico.

Por qué el tusi no es realmente cocaína rosa

Aunque popularmente se habla de «cocaína rosa», el nombre resulta engañoso.

El tusi no es una variedad de cocaína ni tiene una fórmula química estable. Se trata de una mezcla de sustancias psicoactivas cuya composición depende de quienes la preparan.

Su nombre procede de una adaptación fonética de 2C-B, una sustancia psicodélica que inicialmente quedó asociada a este mercado. Sin embargo, los análisis actuales muestran que la mayoría de las muestras vendidas como tusi no contienen 2C-B.

Los componentes que aparecen con mayor frecuencia son la ketamina, un anestésico con efectos disociativos, y la MDMA, conocida como éxtasis. También puede incluir cafeína, otros estimulantes y diferentes compuestos psicoactivos.

Esta combinación puede provocar efectos contradictorios sobre el organismo. Mientras algunas sustancias estimulan el sistema nervioso y aumentan la frecuencia cardíaca, otras alteran la percepción, la coordinación o el nivel de conciencia.

La composición tampoco es idéntica en todos los países.

La organización colombiana Échele Cabeza analizó 4.522 muestras de tusi entre 2021 y 2026. Según sus resultados, el 52 % contenía una combinación de ketamina y MDMA. Cerca de otro 10 % presentaba ketamina mezclada con MDA, una sustancia relacionada químicamente con las anfetaminas.

La expansión del mercado también se refleja en las incautaciones colombianas. Las autoridades decomisaron 54.266 dosis en 2024 y 68.862 en 2025, lo que representa un incremento del 26,9 %.

El problema no es únicamente su mayor circulación. También es la dificultad para conocer qué está consumiendo realmente cada persona.

El tusi en España: qué dicen los datos sobre su consumo

España no es ajena a esta droga. Su presencia está documentada en entornos recreativos y los servicios especializados llevan años analizando muestras comercializadas como tusi o tusibí.

La encuesta EDADES de 2024, elaborada por el Observatorio Español de las Drogas y las Adicciones, indica que el 0,7 % de la población de 15 a 64 años declaró haber probado alguna vez la denominada «cocaína rosa».

El porcentaje fue del 0,9 % entre los hombres y del 0,5 % entre las mujeres.

Hay que interpretar estas cifras con cuidado. Se trata de respuestas declaradas por los encuestados, no de análisis químicos. Por tanto, no permiten conocer exactamente qué sustancias consumieron ni cuántas personas utilizan tusi de manera habitual.

Los datos más reveladores sobre su composición proceden de Energy Control, el programa especializado en análisis de drogas y reducción de riesgos.

Un estudio publicado en 2025 examinó 470 muestras de tusi recogidas en España entre 2020 y 2024. Los resultados identificaron 36 sustancias diferentes.

La ketamina apareció en el 93,2 % de las muestras, mientras que la MDMA estuvo presente en el 92,1 %. La cafeína se detectó en el 49,1 %.

La auténtica cocaína apareció únicamente en el 0,2 % de las muestras y el 2C-B en el 3,6 %.

Son porcentajes correspondientes a las sustancias que aparecían en las muestras analizadas, por lo que pueden coincidir varias en un mismo producto. Tampoco constituyen una representación estadística de todo el mercado ilegal español.

Otro resultado merece especial atención: en 2024, la concentración media de ketamina en las muestras estudiadas llegó al 48,3 %.

Esta evolución preocupa por los efectos que puede producir la ketamina, especialmente cuando se consume repetidamente o combinada con otras sustancias.

Su uso puede generar alteraciones de la conciencia, problemas de coordinación, dependencia y daños en el aparato urinario. Si se mezcla con estimulantes, la respuesta del organismo puede complicarse todavía más.

La situación española no permite afirmar que estén apareciendo las mismas lesiones vasculares observadas en Colombia. Pero sí confirma que el producto circula en España y su contenido resulta muy variable.

Los riesgos para la salud y los síntomas de alarma

Las intoxicaciones por tusi pueden manifestarse de formas muy diferentes según los componentes presentes, la cantidad consumida y la posible combinación con alcohol u otras drogas.

Entre los efectos descritos se encuentran la taquicardia, la hipertensión arterial, la agitación, la confusión y las alteraciones de la percepción. En cuadros más graves pueden aparecer convulsiones, hipertermia, arritmias, pérdida de conciencia o dificultades respiratorias.

La mezcla de sustancias estimulantes y depresoras también dificulta reconocer la gravedad de una intoxicación. Una persona puede sentirse aparentemente estimulada mientras experimenta alteraciones importantes de la coordinación y del estado de conciencia.

Los casos colombianos añaden una preocupación específica: los problemas circulatorios.

Un dolor repentino e intenso en un brazo o una pierna, especialmente si se acompaña de palidez, frialdad, hormigueo, pérdida de sensibilidad o dificultad para mover la extremidad, puede indicar una interrupción grave del riego sanguíneo.

La isquemia aguda requiere atención médica inmediata, independientemente de su causa. El tiempo transcurrido hasta recuperar la circulación puede determinar si los tejidos sobreviven.

Ante estos síntomas, o si aparecen convulsiones, dolor torácico, dificultades respiratorias o pérdida de conciencia después del consumo de cualquier droga, se debe llamar al 112.

También es importante comunicar al personal sanitario qué se ha consumido, cuándo y si se han mezclado varias sustancias. Aunque se desconozca la composición exacta, esa información puede ayudar a orientar el tratamiento.

La incertidumbre sobre su composición, el mayor peligro

La aparición de amputaciones entre consumidores de tusi en Colombia abre una nueva línea de investigación médica, pero todavía no permite establecer una relación causal con un ingrediente determinado.

En España, los análisis disponibles muestran un panorama distinto al que sugiere la denominación «cocaína rosa»: mezclas de ketamina, MDMA y otros compuestos, con concentraciones muy variables y sin una composición garantizada.

La expansión comercial del producto tampoco se limita a las discotecas. Una investigación publicada en septiembre de 2026 identificó 504 cuentas de TikTok utilizadas para promocionar drogas, ingredientes o preparados relacionados con el tusi. El 6,3 % de los perfiles analizados operaba desde España.

Esta difusión digital añade otro elemento de preocupación: la facilidad con la que una sustancia de composición desconocida puede presentarse como un producto atractivo y aparentemente normalizado.

Los casos colombianos no justifican afirmar que exista una epidemia de amputaciones entre consumidores españoles. Tampoco sería prudente ignorarlos.

El riesgo demostrado en España es la imprevisibilidad de las mezclas y sus posibles efectos tóxicos. Las complicaciones vasculares que se investigan en Colombia obligan a prestar atención a un problema adicional cuyo origen todavía debe aclararse.

El tusi puede tener distintos colores, precios y nombres comerciales. Ninguno de ellos permite saber qué contiene ni anticipar sus efectos sobre la salud.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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