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Estado Masculino: el grupo misógino ruso citado en amenazas a vuelos
Estado Masculino nació en Rusia como grupo misógino y fue prohibido en 2021. Su nombre figura en amenazas a vuelos europeos, sin autoría demostrada.
Resumen
- Estado Masculino es un grupo ruso misógino prohibido por extremismo en 2021
- Su nombre aparece en amenazas de bomba que afectaron a vuelos europeos
- No hay pruebas de que la organización sea autora de esas amenazas
Estado Masculino (EM) es un movimiento ultranacionalista y misógino nacido en Rusia en 2016, conocido por sus campañas de acoso contra mujeres, inmigrantes y minorías sexuales. La organización, prohibida por la justicia rusa en octubre de 2021, ha vuelto a la actualidad después de que varios correos electrónicos con amenazas de bomba contra vuelos europeos fueran firmados por los autodenominados «luchadores del Estado Masculino». No está demostrado que el grupo sea el verdadero autor de las amenazas.
Fundado por el ruso Vladislav Pozdniakov, el movimiento pretende imponer lo que denomina «patriarcado nacional», una ideología que combina supremacismo étnico, antifeminismo y defensa de una sociedad sometida a una estricta jerarquía masculina. Sus seguidores rechazan la igualdad entre hombres y mujeres, las relaciones interraciales y los derechos del colectivo LGTBI. Lo que comenzó como una comunidad de internet terminó convirtiéndose en una red de hostigamiento con ramificaciones políticas y capacidad para movilizar a miles de simpatizantes.
De una comunidad de internet a un movimiento extremista
Estado Masculino nació en 2016 como un grupo cerrado en VKontakte, la red social rusa conocida como VK. Su fundador, Pozdniakov, un antiguo estudiante de Medicina y entrenador físico, comenzó reuniendo a hombres interesados en discutir sobre relaciones personales, masculinidad y el papel de las mujeres en la sociedad.
La comunidad evolucionó rápidamente hacia posiciones radicales. Sus participantes difundían fotografías y datos personales de mujeres a las que acusaban de comportamientos contrarios a sus valores, lo que facilitaba campañas de insultos, intimidación y amenazas.
El movimiento fue adquiriendo presencia fuera de internet, con seguidores organizados en distintas ciudades rusas. Telegram se convirtió posteriormente en una de sus principales plataformas de difusión.
A diferencia de otras comunidades digitales antifeministas, Estado Masculino desarrolló un programa político propio, aunque nunca llegó a convertirse en un partido. Su objetivo no consistía únicamente en criticar el feminismo, sino en transformar las instituciones y las relaciones sociales conforme a una concepción autoritaria de la masculinidad.
El «patriarcado nacional»: qué pretende Estado Masculino
La ideología del movimiento gira alrededor del llamado patriarcado nacional, una doctrina que vincula la autoridad masculina con el nacionalismo étnico ruso.
Para sus partidarios, las mujeres deben ocupar una posición subordinada dentro de la familia, dedicarse principalmente a la maternidad y aceptar la autoridad del hombre. Pozdniakov llegó a defender la exclusión femenina de determinados ámbitos de la vida política y pública.
El movimiento también sostiene planteamientos racistas y supremacistas. Sus campañas han atacado especialmente a las mujeres rusas que mantienen relaciones sentimentales con hombres extranjeros, sobre todo cuando estos no son blancos.
Sus adversarios ideológicos abarcan desde las organizaciones feministas hasta los colectivos LGTBI, los inmigrantes y quienes defienden una sociedad multicultural. La igualdad de género es presentada por sus seguidores como una amenaza para la identidad nacional rusa.
Las campañas de acoso que dieron notoriedad al grupo
Uno de los episodios más conocidos ocurrió durante el Mundial de Fútbol de Rusia de 2018. Seguidores de Estado Masculino difundieron imágenes de mujeres rusas que aparecían acompañadas de aficionados extranjeros, animando a señalarlas públicamente.
Las campañas provocaron situaciones de hostigamiento contra las afectadas y contribuyeron a que las autoridades prestaran mayor atención a las actividades del movimiento.
En 2021, sus simpatizantes también protagonizaron acciones contra empresas que utilizaban modelos negros o representaban familias LGTBI en su publicidad. Algunas campañas incluyeron pedidos falsos, amenazas y boicots digitales destinados a perjudicar económicamente a los establecimientos.
No eran simples discusiones ideológicas en las redes sociales. El grupo había desarrollado métodos organizados para intimidar a personas y presionar a empresas por motivos raciales, sexuales o políticos.
Por qué Rusia prohibió Estado Masculino en 2021
El 18 de octubre de 2021, un tribunal de la región rusa de Nizhni Nóvgorod declaró a Estado Masculino organización extremista y prohibió sus actividades en todo el territorio nacional.
La decisión judicial se fundamentó en la difusión de mensajes que fomentaban el odio y la hostilidad por motivos de género, raza y pertenencia a determinados grupos sociales.
Pozdniakov ya había sido condenado en 2018 por incitación al odio contra las mujeres, aunque aquella sentencia fue anulada en 2019. Posteriormente abandonó Rusia, según las informaciones publicadas sobre su trayectoria.
La prohibición llevó al bloqueo de canales y espacios digitales asociados al movimiento, pero no consiguió borrar completamente su presencia en internet. Parte de sus seguidores mantuvo la actividad bajo otras denominaciones.
Tras la invasión rusa de Ucrania en 2022, cuentas vinculadas a ese entorno difundieron mensajes favorables a la ofensiva militar y propaganda ultranacionalista. Investigaciones independientes documentaron también referencias a la simbología y al lenguaje neonazi en algunos de esos espacios.
Existe una contradicción significativa: un movimiento que defiende un nacionalismo ruso extremo terminó siendo ilegalizado por las propias autoridades de Rusia. La coincidencia con determinados discursos conservadores no impidió su persecución judicial.
Las amenazas de bomba que han puesto al grupo bajo sospecha
El nombre Estado Masculino ha reaparecido tras una oleada de falsas amenazas de bomba que afectó el jueves 5 de noviembre a al menos 25 vuelos europeos, según los primeros balances difundidos por las autoridades y las agencias de noticias.
Los avisos obligaron a activar protocolos de seguridad en distintos aeropuertos, con desvíos de aeronaves, inspecciones y escoltas militares.
En España, el aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas recibió una comunicación que afectó a tres vuelos: uno con destino París y otros dos procedentes de Roma y Milán.
Algunos de los mensajes enviados a instalaciones aeroportuarias de Roma y Sofía estaban firmados por supuestos «luchadores del Estado Masculino». Los correos incluían amenazas de explosión y referencias hostiles a lo que sus autores llamaban un «régimen feminista».
Las inspecciones realizadas no encontraron explosivos. Las amenazas conocidas resultaron falsas, aunque provocaron importantes alteraciones operativas y obligaron a movilizar recursos de seguridad aérea.
La autoría sigue sin confirmarse
La firma de los correos electrónicos no constituye una prueba de que Estado Masculino haya organizado los incidentes.
Las autoridades investigan el origen de las comunicaciones y la posible coordinación entre los distintos avisos. Tampoco se ha demostrado que las amenazas formen parte de una operación dirigida por el Estado ruso.
El propio Pozdniakov ha negado que la organización siga existiendo. En una respuesta difundida a preguntas de la BBC rusa y recogida el 6 de noviembre, sostuvo que Estado Masculino dejó de existir hace muchos años.
Esa afirmación introduce otra incógnita: si los mensajes proceden de antiguos miembros, de personas que siguen identificándose con el movimiento o de terceros que utilizan su nombre para desviar las investigaciones.
En cualquier caso, las falsas amenazas pueden generar consecuencias importantes sin necesidad de colocar un solo explosivo. Un avión desviado, pasajeros evacuados, dispositivos policiales y cazas movilizados suponen costes económicos y alteraciones del tráfico aéreo.
La huella de Estado Masculino más allá de Rusia
La aparición del nombre de este movimiento en las amenazas contra la aviación europea muestra hasta qué punto una organización nacida en las redes sociales puede conservar notoriedad incluso después de su prohibición.
Estado Masculino construyó su identidad alrededor de la misoginia, el supremacismo y el ultranacionalismo, con un historial documentado de intimidación contra personas consideradas enemigas de su proyecto político.
Lo ocurrido en los aeropuertos europeos abre una investigación distinta, todavía sin responsables confirmados. La existencia de una firma extremista en los correos no basta para atribuirles las amenazas a sus antiguos integrantes.
La organización tiene una historia conocida y unos objetivos ideológicos definidos. La identidad de quienes han amenazado a los vuelos europeos, en cambio, continúa sin esclarecerse.
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