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Economía

Las siete magníficas pierden 1,13 billones en Wall Street en un día

Las siete magníficas se dejan 1,13 billones de dólares en Wall Street, con Tesla y Nvidia al frente de un desplome que sacude al sector de la IA.

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Resumen

  • Las siete magníficas pierden 1,13 billones de dólares en una sola sesión
  • Tesla cae un 10,8 % y Nvidia un 9,3 %, las mayores bajadas del grupo
  • El Nasdaq se hunde un 5,52 % por las dudas sobre el negocio de la IA

Las siete grandes tecnológicas estadounidenses han sufrido un desplome histórico en Wall Street. Apple, Microsoft, Alphabet, Amazon, Nvidia, Meta y Tesla perdieron conjuntamente unos 1,13 billones de dólares de capitalización bursátil durante la sesión del jueves 5 de noviembre de 2026, en la peor jornada para la Bolsa estadounidense desde abril de 2025.

La caída estuvo encabezada por Tesla, que se hundió un 10,8 %, y Nvidia, que retrocedió un 9,3 %, en medio de una oleada de ventas vinculada a la incertidumbre sobre el futuro de la inteligencia artificial. El desplome arrastró al Nasdaq, que perdió un 5,52 %, y borró de golpe las ganancias que habían acumulado las grandes tecnológicas después de las elecciones legislativas estadounidenses.

El golpe resulta especialmente significativo porque afecta precisamente a las compañías que han impulsado buena parte de las subidas bursátiles de los últimos años. La inteligencia artificial, presentada como uno de los grandes motores del crecimiento económico, se ha convertido también en el principal foco de preocupación para los inversores.

No es que estas empresas hayan perdido en efectivo más de un billón de dólares. La cifra representa la reducción del valor de mercado de sus acciones, calculado a partir de las cotizaciones al cierre. Pero el alcance de la corrección revela hasta qué punto Wall Street depende de un reducido grupo de gigantes tecnológicos.

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Tesla y Nvidia lideran las pérdidas de las siete magníficas

La jornada dejó números rojos en todas las integrantes del grupo, aunque con diferencias importantes. Las mayores caídas se concentraron en las empresas especialmente expuestas a las expectativas de crecimiento tecnológico y a las inversiones vinculadas a la inteligencia artificial.

Tesla perdió un 10,8 % de su valor bursátil, convirtiéndose en la compañía más castigada de las siete magníficas. Nvidia, principal referente del mercado de procesadores para inteligencia artificial, terminó la sesión con un retroceso del 9,3 %, que supuso una pérdida de más de 400.000 millones de dólares de capitalización.

Las otras cinco compañías también cerraron con descensos. Meta cayó un 4 %, Microsoft perdió un 3,6 %, mientras que Alphabet, matriz de Google, y Amazon retrocedieron un 2,2 % cada una. Apple registró la menor caída del grupo, con un 1,5 %.

El descenso de Nvidia tiene especial importancia. Sus chips se utilizan para entrenar y ejecutar modelos avanzados de inteligencia artificial, por lo que la evolución de su negocio está estrechamente relacionada con las inversiones de las grandes compañías en centros de datos.

Una corrección de semejante magnitud en una empresa con tanto peso en los índices estadounidenses acaba afectando al conjunto del mercado, incluso a inversores que nunca han comprado directamente sus acciones.

Por qué se hunden las tecnológicas tras las elecciones de EE. UU.

El desplome llegó apenas dos días después de las elecciones de medio mandato del 3 de noviembre, en las que el Partido Demócrata recuperó el control de la Cámara de Representantes y el Senado.

El resultado introdujo nuevas incertidumbres sobre las políticas que podrían afectar a las grandes empresas tecnológicas, especialmente aquellas relacionadas con la regulación de la inteligencia artificial y la construcción de centros de datos.

Parte del mercado teme que las nuevas mayorías políticas favorezcan medidas más restrictivas sobre estas instalaciones, cuyo crecimiento requiere grandes cantidades de electricidad, suelo, financiación y equipamiento tecnológico.

Es importante distinguir las expectativas de los hechos. No se ha producido una prohibición general de construir centros de datos. La caída bursátil refleja, entre otros factores, el temor a futuras restricciones, el coste de financiar nuevas instalaciones y las dudas sobre la rentabilidad de las inversiones previstas.

Los centros de datos, en el centro de la incertidumbre

La expansión de la inteligencia artificial ha desencadenado una carrera inversora para construir instalaciones capaces de procesar cantidades extraordinarias de información.

Estos proyectos necesitan procesadores especializados, sistemas de refrigeración, conexiones eléctricas y una infraestructura compleja. Su desarrollo representa una fuente de ingresos fundamental para fabricantes de chips como Nvidia y para numerosos proveedores tecnológicos.

El problema aparece cuando los inversores empiezan a cuestionar la velocidad a la que puede continuar esa expansión.

Si se retrasan proyectos de centros de datos, también podrían posponerse compras de procesadores y otros equipos. Una reducción de las expectativas de inversión puede provocar fuertes ajustes bursátiles incluso antes de que las empresas registren una caída efectiva de sus ingresos.

La preocupación tampoco afecta exclusivamente a las posibles decisiones políticas. Los elevados costes financieros y energéticos, junto con las dudas sobre la capacidad de recuperar las inversiones, han aumentado la cautela respecto al negocio de la IA.

Wall Street vive su peor sesión desde abril de 2025

La presión vendedora se extendió más allá de las siete grandes tecnológicas y provocó una de las jornadas más negativas de los últimos meses en Estados Unidos.

El Nasdaq Composite cayó un 5,52 %, hasta los 24.315 puntos, mientras que el S&P 500 retrocedió un 4,36 %, hasta los 7.353,73 puntos. El Dow Jones Industrial Average perdió un 3,44 %, equivalente a unos 1.833 puntos.

La caída del Nasdaq situó al índice aproximadamente un 11,9 % por debajo de su último máximo histórico, registrado en octubre. Esto supone entrar en territorio de corrección bursátil, una expresión utilizada cuando un índice acumula un descenso de al menos el 10 % desde su máximo reciente.

El castigo se extendió también a otras empresas del sector. Advanced Micro Devices (AMD), competidora de Nvidia en el mercado de procesadores, se desplomó un 17,3 %. CoreWeave, especializada en servicios de infraestructura para inteligencia artificial, perdió un 9,8 %.

La jornada confirmó que las ventas no se limitaban a una empresa con resultados decepcionantes o problemas particulares. La corrección afectó a buena parte del ecosistema de la IA, desde los fabricantes de semiconductores hasta los proveedores de infraestructura.

De ganar 600.000 millones a perder 1,13 billones

Uno de los aspectos más llamativos del desplome es la rapidez con la que cambió el comportamiento del mercado.

El miércoles 4 de noviembre, inmediatamente después de las elecciones estadounidenses, las siete magníficas habían registrado una recuperación conjunta de aproximadamente 600.000 millones de dólares de valor bursátil.

Aquella subida parecía reflejar una primera reacción favorable de los inversores a los resultados electorales y a las nuevas expectativas económicas.

Sin embargo, el jueves el mercado cambió de dirección. Las ventas eliminaron aquellas ganancias y provocaron una pérdida conjunta de alrededor de 1,13 billones de dólares, la mayor registrada por este grupo en una sola sesión.

La magnitud resulta extraordinaria, aunque conviene interpretar correctamente las cifras. La capitalización bursátil se calcula multiplicando el precio de las acciones por el número de títulos en circulación. Si las cotizaciones caen, el valor estimado de las compañías también disminuye.

No significa que 1,13 billones de dólares hayan salido físicamente de sus cuentas bancarias ni que todas las personas que poseen esas acciones hayan materializado pérdidas por ese importe.

El retroceso representa una caída de las valoraciones que el mercado asigna a las empresas. Para los inversores que venden después del desplome, las pérdidas pueden convertirse en efectivas; quienes mantienen sus acciones quedan expuestos a la evolución posterior de las cotizaciones.

La inteligencia artificial afronta una prueba decisiva en bolsa

El desplome de las siete magníficas plantea una cuestión económica de fondo: hasta qué punto el crecimiento de la inteligencia artificial puede sostener las valoraciones alcanzadas por algunas de las mayores empresas del mundo.

Durante los últimos años, buena parte del entusiasmo bursátil se ha apoyado en las expectativas de que la IA transforme sectores enteros de la economía y genere nuevas fuentes de ingresos.

Ese potencial tecnológico no desaparece por una jornada negativa. Pero el mercado empieza a exigir una relación más clara entre las inversiones multimillonarias y los beneficios futuros.

Las próximas decisiones sobre regulación, financiación y construcción de centros de datos serán importantes para determinar la evolución del sector. También lo serán los resultados empresariales, especialmente los ingresos y márgenes obtenidos de los servicios de inteligencia artificial.

Para los mercados internacionales, el episodio deja otra advertencia: la creciente concentración de capital en unas pocas compañías estadounidenses amplifica el efecto de sus movimientos bursátiles sobre los índices y los fondos de inversión.

La pérdida de 1,13 billones de dólares en una sesión no demuestra que el negocio de la inteligencia artificial haya dejado de crecer. Sí evidencia que las expectativas de los inversores pueden cambiar mucho más deprisa que los resultados de las empresas. Y, en Wall Street, esa diferencia puede costar una fortuna.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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