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Alertas de bomba en Ryanair y Wizz Air: un vuelo se desvía a Venecia

Dos alertas de bomba afectan a Ryanair y Wizz Air este viernes. Un vuelo llega a Lisboa y otro se desvía a Venecia mientras investiga la policía.

Publicado

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Ryanair y Wizz Air

Foto: Aron Szegedi, CC BY-SA 2.0.

Resumen

  • Dos alertas de bomba afectan a vuelos de Ryanair y Wizz Air
  • Un avión aterrizó en Lisboa y otro fue desviado a Venecia
  • Las autoridades investigan la oleada de amenazas en Europa

Dos nuevos avisos de bomba en vuelos comerciales europeos han provocado este viernes 6 de noviembre operaciones de seguridad en los aeropuertos de Lisboa y Venecia. Los incidentes afectan a un avión de Ryanair que había despegado de Roma con destino a Portugal y a otro de Wizz Air que cubría la ruta entre Praga y la capital italiana. Este último tuvo que desviarse a Venecia después de que las autoridades recibieran una advertencia sobre la posible presencia de explosivos a bordo.

Los dos aviones han aterrizado sin incidentes. En Lisboa, la Policía de Seguridad Pública portuguesa (PSP) ha confirmado que la inspección de la aeronave de Ryanair no encontró explosivos ni objetos sospechosos. En el caso del vuelo procedente de Praga, las fuerzas de seguridad italianas activaron los controles correspondientes tras su llegada a Venecia, sin que se hubiera comunicado inicialmente el resultado definitivo de las comprobaciones.

Los incidentes se producen en plena oleada de amenazas de bomba contra la aviación europea, que durante los últimos días ha afectado a decenas de vuelos. Algunos aparatos han tenido que cambiar de aeropuerto, otros han recibido escolta de cazas militares y numerosos pasajeros han sido sometidos a controles extraordinarios.

Aunque las amenazas investigadas hasta el momento han resultado falsas, su sucesión está obligando a aerolíneas, aeropuertos y cuerpos policiales de distintos países a reforzar la coordinación. Las autoridades todavía no han establecido públicamente quién está detrás de estos avisos ni si todos responden a una misma operación.

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Ryanair: una alerta de bomba activa la seguridad en Lisboa

El primer incidente de la mañana ha afectado a un avión de Ryanair procedente del aeropuerto de Roma-Fiumicino. La aeronave, que realizaba el vuelo FR8196, despegó de la capital italiana a las 5.48 horas y aterrizó en el aeropuerto Humberto Delgado de Lisboa alrededor de las 8.27, hora portuguesa.

La Policía de Seguridad Pública recibió información sobre una posible amenaza a través de los mecanismos de cooperación policial internacional. La advertencia llegó cuando el avión todavía se encontraba aproximándose a la capital portuguesa.

Las primeras informaciones apuntaban a una amenaza contra el vuelo procedente de Roma. Posteriormente, las autoridades portuguesas precisaron que el aviso también afectaba al vuelo FR8197, previsto para realizar el trayecto de regreso desde Lisboa hasta la capital italiana utilizando la misma aeronave.

Ante esta situación, la PSP activó el protocolo de seguridad aeroportuaria en coordinación con la compañía aérea, los responsables del aeropuerto y otros organismos competentes.

La policía descarta explosivos tras inspeccionar el avión

Después del aterrizaje, agentes de la Unidad Especial de Policía portuguesa inspeccionaron la aeronave para comprobar si había algún artefacto explosivo o material que pudiera comprometer la seguridad.

La revisión concluyó sin encontrar objetos sospechosos. Como medida adicional de precaución, todos los pasajeros que tenían previsto viajar en el vuelo de regreso a Roma tuvieron que pasar nuevamente por los controles de seguridad, junto con sus equipajes.

La Policía Judicial portuguesa participa en las investigaciones destinadas a determinar el origen de la amenaza y las circunstancias en las que fue comunicada.

Por el momento, las autoridades no han identificado públicamente al responsable del aviso. El resultado negativo de la inspección permite descartar la presencia de explosivos en el avión, pero no pone fin a la investigación policial sobre la falsa alarma.

Wizz Air desvía a Venecia un vuelo entre Praga y Roma

El segundo episodio ha afectado a un avión de Wizz Air que había despegado de Praga con destino al aeropuerto de Roma-Fiumicino.

El vuelo W46136 tenía prevista su llegada a la capital italiana alrededor de las 11.20 horas. Sin embargo, una advertencia sobre la posible presencia de una bomba obligó a modificar el itinerario cuando la aeronave se encontraba sobre territorio italiano.

El avión cambió de rumbo cerca de Ferrara, en el norte de Italia, y fue desviado al aeropuerto de Venecia, donde consiguió aterrizar de forma segura.

Las autoridades italianas iniciaron las operaciones de inspección necesarias para comprobar la veracidad del aviso.

Las primeras informaciones señalaron que la amenaza había llegado mediante una llamada telefónica anónima a la torre de control de Fiumicino. No obstante, una fuente aeroportuaria citada posteriormente negó que la comunicación se hubiera recibido directamente en esa torre.

El origen exacto del aviso sigue siendo, por tanto, uno de los aspectos pendientes de aclaración.

Tampoco se había comunicado inicialmente el número de pasajeros afectados ni el resultado definitivo de las inspecciones realizadas en Venecia.

Europa acumula decenas de amenazas contra vuelos comerciales

Los dos incidentes se suman a una sucesión de avisos que ha alterado el tráfico aéreo europeo durante la primera semana de noviembre.

El jueves 5 de noviembre, al menos 25 vuelos se vieron afectados por amenazas de bomba en distintos países, según los recuentos difundidos durante la jornada. Los avisos alcanzaron conexiones relacionadas con Italia, Francia, España, Polonia, Bulgaria y otros Estados europeos.

Uno de los episodios más llamativos afectó a un avión de Aer Lingus que viajaba desde Dublín hasta Roma. Tras recibirse una advertencia de bomba, la aeronave fue desviada a la base aérea militar francesa de Évreux, con intervención de cazas de las Fuerzas Armadas francesas.

También se movilizaron aviones militares para acompañar a un vuelo de Finnair que cubría la ruta entre Helsinki y Roma. En otros aeropuertos, como Madrid, se realizaron inspecciones extraordinarias de aeronaves y equipajes.

Las comprobaciones conocidas de aquellos incidentes no encontraron artefactos explosivos.

La repetición de amenazas en un intervalo tan corto de tiempo ha despertado sospechas sobre una posible actuación coordinada. Los investigadores europeos están examinando la procedencia de las comunicaciones y las posibles conexiones entre los distintos episodios.

Correos anónimos y sospechas de una campaña coordinada

Parte de los avisos recibidos en Italia llegaron mediante correos electrónicos anónimos que advertían de explosivos supuestamente colocados en aeronaves comerciales.

Algunos mensajes estaban redactados en italiano e incluían referencias a un grupo extremista ruso conocido como Male State, relacionado históricamente con posiciones ultranacionalistas y antifeministas.

Sin embargo, la utilización de ese nombre no demuestra la autoría de las amenazas. Tampoco existe una atribución pública que permita responsabilizar de los incidentes a un Gobierno, una organización concreta o una estructura criminal determinada.

Los investigadores tratan de identificar a los remitentes de las comunicaciones y determinar si se trata de una campaña organizada o de diferentes autores que están utilizando métodos similares.

La distinción es importante. Una amenaza enviada desde una dirección de correo electrónico o firmada con el nombre de un grupo no constituye, por sí sola, una prueba sobre quién la ha realizado.

Por qué una amenaza falsa puede desviar un avión

Las compañías aéreas y las autoridades de seguridad deben evaluar cualquier aviso de explosivos, incluso cuando existen indicios de que podría tratarse de una falsa alarma.

La respuesta depende de la información disponible, la credibilidad de la advertencia, la situación de la aeronave y los riesgos asociados a continuar el vuelo.

En determinadas circunstancias, las autoridades pueden ordenar un aterrizaje en un aeropuerto alternativo, movilizar unidades especializadas o solicitar apoyo militar. Si el avión ha llegado a su destino, es posible que se realicen inspecciones antes de autorizar nuevas operaciones.

Estas actuaciones pueden incluir la revisión de la cabina, la bodega de carga y los equipajes, además de los objetos transportados por los pasajeros.

Una falsa amenaza tampoco resulta inocua desde el punto de vista operativo. Puede provocar retrasos, cancelaciones y alteraciones en las conexiones, además de gastos adicionales para las aerolíneas y la movilización de recursos policiales y aeroportuarios.

El objetivo de los protocolos es evitar que una advertencia potencialmente real quede sin investigar, aunque después se demuestre que carecía de fundamento.

Lisboa descarta la bomba mientras continúa la investigación europea

La jornada del 6 de noviembre deja dos nuevos incidentes que reflejan la presión a la que está sometida la seguridad aérea europea.

En Portugal, la inspección del avión de Ryanair ha permitido descartar la presencia de explosivos, mientras continúa la investigación sobre el origen de la amenaza. En Italia, el vuelo de Wizz Air procedente de Praga ha aterrizado en Venecia tras cambiar su destino por motivos de seguridad.

La prioridad inmediata es completar las comprobaciones y garantizar la continuidad de las operaciones aéreas. Pero el problema va más allá de estos dos aviones.

Identificar a los responsables y determinar si existe coordinación entre las amenazas se ha convertido en una cuestión central para las autoridades europeas. Hasta que se esclarezca su procedencia, cada nuevo aviso obliga a activar mecanismos de seguridad diseñados para situaciones en las que el riesgo, aunque finalmente resulte inexistente, no puede darse por descartado de antemano.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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