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Economía

China protesta por sanciones de EE. UU. a dos empresas ante la APEC

China expresa su malestar por las sanciones de Estados Unidos contra dos empresas acusadas de suministrar material militar a Cuba, a días de la APEC.

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China protesta por las sanciones

Foto: The White House, dominio público.

Resumen

  • China protesta por las sanciones de EE. UU. contra dos empresas chinas
  • Washington acusa a las compañías de suministrar material militar a Cuba
  • Trump y Xi tienen previsto reunirse en la cumbre de la APEC en Shenzhen

China ha trasladado a Estados Unidos su seria preocupación por las nuevas sanciones económicas impuestas por Washington, en un momento especialmente delicado para las relaciones entre las dos mayores economías del mundo. La protesta se produjo durante una videoconferencia celebrada el viernes 6 de noviembre entre el viceprimer ministro chino He Lifeng, el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, y el representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer.

El desencuentro llega después de que la Administración de Donald Trump anunciara medidas contra dos empresas chinas acusadas de suministrar material militar a Cuba. La decisión introduce un nuevo motivo de fricción antes de la cumbre de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), prevista para los días 18 y 19 de noviembre en Shenzhen, donde está programado un encuentro entre Trump y el presidente chino, Xi Jinping.

La conversación refleja las dificultades para mantener la estabilidad comercial alcanzada durante los últimos meses. Pekín rechaza las restricciones estadounidenses, mientras Washington exige que China cumpla los compromisos asumidos en anteriores negociaciones, especialmente los relacionados con las compras agrícolas y el suministro de minerales estratégicos.

Ambos gobiernos mantienen abiertos sus canales de diálogo, aunque sus prioridades siguen siendo distintas. El objetivo inmediato consiste en impedir que las nuevas disputas compliquen las conversaciones presidenciales previstas en China, que llegan con asuntos económicos y de seguridad todavía pendientes de resolver.

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Las sanciones contra dos empresas chinas por sus vínculos con Cuba

El origen inmediato de la protesta está en las sanciones estadounidenses anunciadas el 5 de noviembre contra China National Electronic Import and Export Company (CEIEC) y Beijing H&C Technologies. Washington sostiene que ambas compañías participaron en operaciones destinadas a proporcionar componentes y equipos militares al Gobierno cubano durante 2026.

Según las autoridades estadounidenses, estas operaciones involucraron a Sociedad Mercantil Duna, una empresa cubana dedicada a la adquisición de armamento y material relacionado con la defensa. La acusación forma parte de una actuación más amplia de Estados Unidos contra entidades vinculadas al aparato militar y económico de La Habana.

CEIEC es una empresa estatal china especializada, entre otras actividades, en electrónica de defensa y sistemas de seguridad. Ya había sido sancionada por Washington en 2020 por sus relaciones con el Gobierno venezolano. Beijing H&C Technologies, por su parte, comercializa equipos de vigilancia y seguridad y pertenece al entramado empresarial del grupo tecnológico chino CETC.

Las nuevas restricciones implican el bloqueo de bienes e intereses patrimoniales de las entidades designadas que estén sometidos a jurisdicción estadounidense. También prohíben, con determinadas excepciones, las operaciones de personas y empresas estadounidenses con las entidades sancionadas.

Pekín rechaza este tipo de medidas unilaterales y defiende los intereses de sus compañías. Sin embargo, las acusaciones relativas a los suministros militares proceden de Washington y no deben confundirse con hechos judicialmente acreditados.

El Ministerio de Comercio chino manifestó este sábado su firme oposición a las sanciones y reclamó a Estados Unidos que rectifique. También advirtió de que China se reserva el derecho de adoptar medidas para proteger los intereses legítimos de sus empresas, sin anunciar por el momento represalias concretas.

La controversia se produce en un contexto de creciente presión estadounidense sobre Cuba. La Administración Trump también ha ampliado su capacidad para sancionar actividades relacionadas con los sectores tecnológico, electrónico, manufacturero y marítimo de la isla.

Pekín expresa su malestar, pero mantiene abierto el diálogo

La respuesta china llegó directamente a los responsables de las negociaciones comerciales estadounidenses. He Lifeng transmitió a Bessent y Greer las objeciones de su Gobierno, sin anunciar una ruptura de las conversaciones.

La agencia oficial china Xinhua describió el intercambio como una conversación franca y constructiva sobre los acuerdos alcanzados por ambos países y los principales asuntos económicos pendientes.

Los interlocutores coincidieron en seguir utilizando el mecanismo bilateral de consultas comerciales para gestionar sus diferencias y favorecer una relación económica más estable. Ese compromiso resulta significativo porque llega cuando las medidas restrictivas vuelven a ocupar un lugar destacado en las relaciones entre Washington y Pekín.

Estados Unidos exige resultados sobre el acuerdo de Busan

La versión estadounidense de la conversación introduce otro elemento importante. El Departamento del Tesoro explicó que Bessent reclamó a China el cumplimiento íntegro e inmediato de los compromisos comerciales asumidos durante las negociaciones celebradas en Busan, Corea del Sur, en octubre de 2025.

El representante comercial Jamieson Greer concretó algunas de las prioridades de Washington: las compras de productos agrícolas estadounidenses, las tierras raras y otros minerales fundamentales para la industria.

Estos materiales son esenciales para fabricar componentes electrónicos, vehículos eléctricos, equipamiento industrial y determinadas tecnologías de defensa. China ocupa una posición destacada en su producción y procesamiento, lo que convierte las condiciones de suministro en un asunto estratégico para Estados Unidos.

La Administración Trump considera que los avances comerciales deben traducirse en resultados verificables. Pekín, mientras tanto, insiste en que Washington debe respetar los compromisos bilaterales y evitar restricciones que perjudiquen la cooperación económica.

La discrepancia no es únicamente arancelaria. También afecta al acceso a materias primas, a las tecnologías estratégicas y a las relaciones comerciales que cada potencia mantiene con terceros países.

Trump y Xi Jinping preparan su encuentro en la APEC

La próxima cita diplomática está prevista en Shenzhen, China, los días 18 y 19 de noviembre de 2026, durante la reunión de líderes del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico.

El encuentro entre Donald Trump y Xi Jinping será el tercero de ambos dirigentes durante este año, después de las reuniones celebradas en Pekín y Washington. Su última conversación presencial tuvo lugar en septiembre, durante la visita oficial del presidente chino a Estados Unidos.

En aquella ocasión, los dos gobiernos acordaron prolongar hasta el 10 de enero de 2027 la tregua comercial alcanzada en Busan en 2025, destinada a contener la escalada de aranceles entre ambas economías.

El acuerdo permitió mantener temporalmente unas condiciones comerciales menos restrictivas, aunque dejó pendientes cuestiones especialmente sensibles. Entre ellas figuran el acceso a minerales críticos, las importaciones agrícolas, las restricciones tecnológicas y la aplicación efectiva de los compromisos anteriores.

La APEC reúne a 21 economías de Asia-Pacífico y funciona como un foro de cooperación sobre comercio, inversión y desarrollo económico. China ejerce de anfitriona en 2026, con una agenda centrada en la apertura económica, la innovación y la cooperación regional.

Las conversaciones bilaterales entre Washington y Pekín tendrán una relevancia particular dentro de esa reunión, aunque no forman parte de un acuerdo general entre todos los participantes del foro.

La inteligencia artificial también entra en las negociaciones

El comercio no es el único ámbito donde Estados Unidos y China intentan establecer mecanismos de comunicación.

Durante los contactos diplomáticos de septiembre, ambos países avanzaron en la preparación de un diálogo sobre seguridad de la inteligencia artificial, destinado a estudiar mecanismos de comunicación ante posibles incidentes relacionados con esta tecnología.

El asunto adquiere relevancia por la creciente competencia entre las dos potencias en semiconductores, centros de datos y sistemas avanzados de inteligencia artificial, además de otras tecnologías de uso civil y militar.

Aunque las negociaciones comerciales y las conversaciones sobre seguridad tecnológica responden a objetivos distintos, comparten un problema fundamental: la necesidad de establecer reglas de comunicación entre gobiernos que compiten en sectores estratégicos.

La cooperación en inteligencia artificial no supone que hayan desaparecido las diferencias tecnológicas. Tampoco implica, por sí sola, una flexibilización de las restricciones comerciales existentes.

Una tregua comercial sometida a nuevas presiones

El contacto del 6 de noviembre deja una situación definida: China ha protestado formalmente por las sanciones, Estados Unidos mantiene sus exigencias sobre los compromisos de Busan y ambas partes han acordado continuar las consultas.

No se ha anunciado durante esta conversación un nuevo acuerdo comercial ni la retirada de las medidas contra las dos compañías chinas. Tampoco se ha comunicado una suspensión de los contactos diplomáticos.

La próxima reunión entre Trump y Xi Jinping permitirá comprobar si ambos gobiernos consiguen avanzar en los asuntos pendientes sin añadir nuevas restricciones a su relación económica.

Hasta entonces, la controversia sobre las empresas chinas vinculadas a Cuba se incorpora a una negociación mucho más amplia. Aranceles, minerales estratégicos, agricultura y tecnología siguen formando parte de una relación comercial en la que los acuerdos alcanzados conviven con desacuerdos importantes.

La cumbre de Shenzhen ofrecerá una nueva oportunidad para abordar esas diferencias, pero el resultado dependerá de los compromisos concretos que estén dispuestos a asumir ambos gobiernos.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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