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Miles de haitianos marchan en apoyo a Bukele y piden más operaciones

Miles de personas marchan en Haití para respaldar a las tropas salvadoreñas de Bukele y pedir operaciones contra las bandas armadas de la capital.

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Bukele saluda con su mujer

Foto: Casa Presidencial de El Salvador, CC0 (dominio público).

Resumen

  • Miles de haitianos se manifiestan en apoyo a Bukele y sus tropas
  • Los asistentes reclaman más operaciones contra las bandas armadas
  • El despliegue salvadoreño plantea dudas sobre el mando y la seguridad civil

Miles de personas se manifestaron el viernes 6 de noviembre en Puerto Príncipe y otras ciudades de Haití para expresar su apoyo al presidente de El Salvador, Nayib Bukele, y a los soldados salvadoreños desplegados en el país. Los participantes reclamaron que las fuerzas militares intensifiquen las operaciones contra las bandas armadas que dominan amplias zonas de la capital haitiana.

Las movilizaciones, celebradas también en Jérémie y Belladère, reunieron a ciudadanos afectados por la violencia, los desplazamientos forzosos y la inseguridad. Muchos consideran que la intervención salvadoreña puede ayudar a recuperar barrios donde las organizaciones criminales han impuesto su control, mientras el Gobierno haitiano trata de restablecer la autoridad del Estado.

Las manifestaciones se producen después del envío de más de 2.000 militares salvadoreños a Haití, una operación impulsada por Bukele tras la desaparición de cuatro técnicos de aviación de su país durante una emboscada perpetrada el 18 de octubre. El despliegue ha reforzado la presión sobre los grupos armados, aunque también ha abierto interrogantes sobre el mando de las tropas y las garantías para la población civil.

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Haitianos salen a la calle para pedir ayuda a Bukele

En Puerto Príncipe, los manifestantes procedían de barrios especialmente castigados por la actividad de las bandas criminales, entre ellos Fort National, Poste Marchand y Carrefour-Feuilles. Algunos habían perdido sus viviendas y llevaban años viviendo fuera de sus comunidades.

Una mujer desplazada desde agosto de 2023 relató que tuvo que abandonar su casa con sus hijos después de sufrir ataques y saqueos. Su testimonio reflejó una situación que afecta a numerosas familias: la pérdida de sus hogares, la interrupción de la escolarización y la imposibilidad de recuperar una vida normal.

La petición central era acelerar las operaciones militares. Los asistentes expresaron su agradecimiento a Bukele y reclamaron que las fuerzas salvadoreñas mantengan la presión sobre las bandas hasta permitir el regreso de los desplazados.

Las concentraciones tuvieron también un componente de apoyo al mandatario centroamericano. Hubo pancartas de agradecimiento y cánticos en criollo haitiano que aludían al temor que, según los participantes, provoca su presencia entre los grupos criminales.

En Jérémie, las manifestaciones estuvieron acompañadas por grupos musicales de rara, una expresión popular haitiana vinculada a celebraciones tradicionales. En Belladère, cerca de la frontera con República Dominicana, también hubo movilizaciones favorables a la intervención.

El respaldo expresado en estas marchas no equivale, sin embargo, a una posición unánime de la sociedad haitiana. El despliegue extranjero también suscita preocupación por su alcance y por las consecuencias que las operaciones pueden tener para los civiles.

Por qué Bukele ha enviado más de 2.000 soldados a Haití

El actual despliegue salvadoreño responde directamente a una emboscada registrada el 18 de octubre de 2026 en Santo, dentro de la comuna de Croix-des-Bouquets, en el área metropolitana de Puerto Príncipe.

Cuatro técnicos de aviación salvadoreños, integrantes de la fuerza internacional encargada de combatir las bandas, desaparecieron después de que hombres armados atacaran el vehículo en el que viajaban.

La reacción de El Salvador fue anunciar el envío de más de 2.000 militares para participar en la búsqueda y reforzar las operaciones de seguridad.

La búsqueda de los cuatro salvadoreños desaparecidos

Las autoridades haitianas localizaron posteriormente los restos calcinados del vehículo utilizado por los cuatro técnicos, pero no encontraron a los desaparecidos. La operación de búsqueda contó con participación de la Policía haitiana, efectivos de la fuerza internacional y militares salvadoreños.

El refuerzo ordenado por Bukele se suma a la presencia anterior de personal salvadoreño dentro de la Fuerza de Supresión de Pandillas, una misión internacional respaldada por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y concebida para apoyar a las instituciones haitianas.

Desde la llegada de los nuevos contingentes, las operaciones contra las organizaciones armadas se han intensificado en distintos sectores de la capital. La presencia militar extranjera se ha convertido así en uno de los principales elementos de la respuesta a la crisis de seguridad.

Las dudas sobre el mando de las tropas salvadoreñas

La intervención cuenta con el agradecimiento público del primer ministro haitiano, Alix Didier Fils-Aimé, que ha defendido la cooperación con El Salvador para recuperar el control territorial.

El jefe del Gobierno ha insistido en que las fuerzas extranjeras deben apoyar a las autoridades nacionales, no sustituirlas. Haití, según su posición, conserva la dirección de las operaciones de seguridad desarrolladas en su territorio.

Sin embargo, Naciones Unidas ha aclarado que la mayor parte de los militares salvadoreños desplegados recientemente no pertenece a la fuerza internacional respaldada por la organización. De acuerdo con las explicaciones ofrecidas a comienzos de noviembre, aproximadamente 200 efectivos salvadoreños estaban integrados en el dispositivo sujeto a sus mecanismos de supervisión.

La diferencia tiene consecuencias prácticas. Persisten dudas sobre la estructura de mando del nuevo contingente, las normas que regulan sus actuaciones, la duración de la misión y los mecanismos para investigar posibles daños a civiles.

El respaldo popular observado en las manifestaciones convive, por tanto, con un debate sobre la responsabilidad jurídica y política de las operaciones. La participación de militares extranjeros no elimina la obligación de proteger a los habitantes de las zonas donde se desarrollan los combates.

La violencia en Haití se agrava pese a la ofensiva

La situación humanitaria constituye uno de los mayores obstáculos para recuperar la normalidad.

Médicos Sin Fronteras advirtió a finales de octubre del aumento de los enfrentamientos armados y de las explosiones provocadas por drones en áreas densamente pobladas de Puerto Príncipe.

Entre el 18 y el 26 de octubre, sus hospitales de Tabarre y Cité Soleil atendieron a 30 personas heridas por disparos o explosiones, entre ellas mujeres y niños. La organización alertó también de las dificultades para trasladar pacientes, mantener los servicios sanitarios y distribuir agua potable.

La intensificación de los combates supone un riesgo adicional para familias que permanecen atrapadas en barrios controlados por las bandas. La violencia no solo causa muertos y heridos: también interrumpe actividades económicas, impide desplazamientos y dificulta el funcionamiento de servicios esenciales.

Muere un importante jefe de las bandas de Puerto Príncipe

En paralelo a las movilizaciones, las autoridades haitianas confirmaron el viernes 6 de noviembre la muerte de Mathias Saintil, identificado como uno de los dirigentes criminales que operaban en el entorno de la capital.

Según la información disponible, Saintil sufrió heridas graves en un ataque con drones registrado el jueves por la noche en Boston, una zona bajo influencia de las bandas, y falleció al día siguiente mientras recibía tratamiento.

El primer ministro Fils-Aimé presentó su muerte como parte de la ofensiva para recuperar el territorio controlado por las organizaciones armadas.

No obstante, la información confirmada no permite atribuir directamente esa operación al contingente salvadoreño. La participación de distintas fuerzas de seguridad exige distinguir entre las acciones del Estado haitiano y las desarrolladas por los militares extranjeros.

Haití aplaza sus elecciones hasta julio de 2027

La crisis de seguridad también ha alterado el calendario político de Haití.

El país lleva años sin celebrar elecciones nacionales y permanece sin presidente desde el asesinato de Jovenel Moïse en julio de 2021. La expansión de los grupos criminales ha dificultado la organización de nuevos comicios y el funcionamiento de las instituciones.

El Consejo Electoral Provisional aplazó la primera vuelta de las elecciones presidenciales y legislativas, inicialmente prevista para diciembre de 2026, al 18 de julio de 2027. La segunda vuelta, junto con elecciones locales, quedó programada para el 4 de octubre del mismo año.

El nuevo retraso refleja hasta qué punto la recuperación de la seguridad condiciona la transición política. Organizar una votación exige garantizar el acceso a los colegios electorales, proteger a los candidatos y permitir que la población participe sin amenazas.

La dimensión de la emergencia resulta evidente en las cifras. Según datos de Naciones Unidas, más de 5.700 personas murieron o resultaron heridas por la violencia en Haití entre enero y mediados de septiembre de 2026.

El apoyo a Bukele refleja la urgencia por recuperar los barrios

Las manifestaciones de Puerto Príncipe, Jérémie y Belladère muestran la esperanza que una parte de la población haitiana ha depositado en las operaciones salvadoreñas. Para quienes llevan años desplazados o sometidos al control de las bandas, la seguridad significa poder volver a casa, trabajar y llevar a sus hijos al colegio.

La intervención de Bukele ha adquirido así una dimensión que va más allá de la búsqueda de cuatro compatriotas desaparecidos. Se ha convertido en un elemento visible de la lucha contra las organizaciones criminales y en un motivo de movilización ciudadana.

Pero el éxito de las operaciones no puede medirse únicamente por el número de soldados desplegados ni por las bajas entre los grupos armados. También dependerá de que los barrios recuperados permanezcan seguros, los civiles estén protegidos y las instituciones haitianas puedan ejercer de nuevo sus funciones.

Las marchas expresan una demanda inmediata: acabar con el dominio de las bandas. La recuperación duradera de Haití exige, además, que esa seguridad permita reconstruir los servicios públicos y celebrar las elecciones pendientes.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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