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Economía

Las bolsas de Asia se hunden hasta un 9 % por el temor a la IA en EEUU

Las bolsas asiáticas sufren un desplome de hasta casi el 9 % por el temor a un frenazo de la inteligencia artificial tras las caídas de Wall Street.

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Las bolsas de Asia se hunden hast

Resumen

  • Las bolsas asiáticas llegaron a caer casi un 9 % por el temor a la IA
  • El Nikkei pierde un 5,96 %, el Kospi un 6,02 % y el Taiex un 4,51 %
  • El desplome del Nasdaq y el temor a regular centros de datos agravan la caída

Las principales bolsas de Asia han sufrido este viernes 6 de noviembre de 2026 un desplome de hasta casi el 9 %, arrastradas por las ventas masivas de acciones tecnológicas y el temor a que Estados Unidos frene las inversiones en inteligencia artificial. Japón, Corea del Sur y Taiwán han encabezado una jornada de fuertes pérdidas, en uno de los episodios de mayor tensión bursátil desde la pandemia de 2020.

El detonante ha sido la combinación de dos factores: la victoria del Partido Demócrata en las elecciones legislativas estadounidenses y las dudas sobre la rentabilidad de las enormes inversiones destinadas a desarrollar centros de datos y sistemas de IA. El resultado electoral ha elevado las expectativas de una regulación más estricta, mientras Wall Street acaba de registrar su peor sesión desde abril de 2025.

La caída ha sido especialmente intensa en los mercados asiáticos porque buena parte de las empresas que fabrican los semiconductores, las memorias y los componentes necesarios para la inteligencia artificial cotizan precisamente en Tokio, Seúl y Taipéi. Cuando los inversores empiezan a desconfiar de las expectativas de crecimiento del sector, esas compañías reciben buena parte del golpe.

Las pérdidas se han moderado respecto a los mínimos de la sesión, pero los cierres reflejan la magnitud del movimiento: el Nikkei japonés ha retrocedido un 5,96 %, el Kospi surcoreano un 6,02 % y el Taiex taiwanés un 4,51 %.

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Japón, Corea del Sur y Taiwán concentran las mayores caídas

La Bolsa de Seúl ha vivido uno de los momentos más delicados de la jornada. El Kospi ha llegado a perder más del 8 %, provocando la activación de un mecanismo de emergencia que ha suspendido la negociación durante 20 minutos para contener la volatilidad.

El índice surcoreano ha terminado con un retroceso del 6,02 %, hasta los 5.059,69 puntos. Entre las compañías más perjudicadas figuran Samsung Electronics y SK Hynix, dos fabricantes fundamentales para el suministro mundial de memorias y componentes electrónicos. Sus acciones han cedido aproximadamente un 6 % y un 9,4 %, respectivamente.

En Japón, el Nikkei ha cerrado en 57.434,77 puntos, con una pérdida del 5,96 %. El indicador ha quedado por debajo de los 60.000 puntos por primera vez en más de cinco meses. Empresas vinculadas al desarrollo de la inteligencia artificial, como SoftBank y Kioxia, han registrado descensos cercanos al 11 %.

Taiwán tampoco ha escapado de la venta masiva. El Taiex ha llegado a hundirse un 8,85 % durante la apertura, aunque finalmente ha limitado las pérdidas al 4,51 %. La caída ha llevado al organismo regulador a convocar una reunión para estudiar posibles medidas de estabilización.

Los fabricantes de chips, en el centro del desplome

El castigo bursátil ha alcanzado directamente a las empresas que sostienen la infraestructura tecnológica de la IA.

La taiwanesa TSMC, uno de los principales fabricantes mundiales de semiconductores avanzados, ha cerrado con una caída del 4,69 %. Foxconn ha perdido un 4,47 %, mientras Delta Electronics ha retrocedido un 6,64 % y ASE Technology un 7,87 %.

Estas compañías forman parte de una cadena industrial que suministra procesadores, sistemas de memoria, servidores y equipos eléctricos a los grandes operadores tecnológicos internacionales.

Su exposición explica por qué las bolsas asiáticas han reaccionado con tanta intensidad. Una reducción de las inversiones estadounidenses en centros de datos podría traducirse en menos pedidos, menores ingresos futuros y una revisión de las valoraciones bursátiles que habían alcanzado durante el auge de la inteligencia artificial.

La victoria demócrata en Estados Unidos inquieta a los mercados

Las elecciones de mitad de mandato celebradas el 3 de noviembre en Estados Unidos han introducido un nuevo elemento de incertidumbre para las empresas tecnológicas.

Las victorias demócratas han reforzado las expectativas de una mayor supervisión de los centros de datos, instalaciones que necesitan enormes cantidades de electricidad, agua y suelo para funcionar.

El crecimiento acelerado de estas infraestructuras ha provocado oposición en distintas comunidades estadounidenses por su impacto en los costes energéticos y los recursos locales. Algunas candidaturas demócratas han defendido restricciones o moratorias para nuevos proyectos.

El mercado teme que estas iniciativas se traduzcan en retrasos administrativos, mayores exigencias ambientales o limitaciones a determinadas inversiones.

Sin embargo, hay una diferencia fundamental entre una expectativa política y una decisión efectiva. No se ha producido una paralización general de la inversión en inteligencia artificial. Las caídas reflejan el temor a que el marco regulatorio cambie y reduzca las previsiones de crecimiento de un sector que había concentrado grandes expectativas bursátiles.

El problema va más allá de quién controle el Congreso. Los inversores también empiezan a exigir resultados económicos que justifiquen las cantidades extraordinarias destinadas a desarrollar modelos de IA, comprar procesadores y construir nuevas instalaciones.

Wall Street anticipó el desplome con una caída del Nasdaq del 5,52 %

El hundimiento asiático llega después de una sesión especialmente negativa en Nueva York.

El jueves 5 de noviembre, el Nasdaq Composite perdió un 5,52 %, mientras el S&P 500 retrocedió aproximadamente un 4,35 % y el Dow Jones cayó un 3,4 %.

El índice de semiconductores de Filadelfia sufrió un descenso superior al 12 %, uno de los movimientos más severos del sector desde 2020.

Las pérdidas fueron especialmente importantes entre las empresas estadounidenses relacionadas con la inteligencia artificial.

Nvidia, uno de los principales beneficiarios del auge de la IA, cayó un 9,3 %. Su competidora AMD se desplomó un 17,3 %, mientras CoreWeave, especializada en ofrecer capacidad informática para aplicaciones de inteligencia artificial, perdió cerca del 9,8 %.

La corrección del Nasdaq lo ha situado aproximadamente un 11,9 % por debajo del máximo alcanzado en octubre. En términos bursátiles, una caída superior al 10 % respecto a un máximo reciente suele considerarse una corrección de mercado.

La importancia de estas compañías amplifica el movimiento. Nvidia y otros gigantes tecnológicos tienen un peso elevado en los principales índices estadounidenses, de manera que sus descensos afectan también a fondos de inversión y carteras que siguen esos indicadores.

El temor a una burbuja de la inteligencia artificial gana fuerza

Durante los últimos años, la inteligencia artificial ha impulsado las cotizaciones de fabricantes de chips, empresas de software, proveedores de servicios en la nube y compañías eléctricas.

El argumento era relativamente sencillo: la expansión de esta tecnología exigiría una inversión continuada en capacidad informática y nuevas infraestructuras.

Ese escenario sigue siendo posible, pero los mercados empiezan a cuestionar la velocidad a la que se materializarán los beneficios de las inversiones en IA.

Construir un centro de datos requiere grandes desembolsos iniciales. También implica contratar electricidad, adquirir procesadores avanzados, instalar sistemas de refrigeración y asumir costes de mantenimiento elevados.

Para recuperar esas inversiones, las empresas necesitan convertir la creciente utilización de la inteligencia artificial en ingresos recurrentes y beneficios suficientes.

El encarecimiento de la financiación y las posibles restricciones regulatorias complican los cálculos. Si los proyectos se retrasan o generan menos ingresos de los previstos, las valoraciones de sus proveedores pueden resultar excesivas.

Eso no significa que la inteligencia artificial haya dejado de ser una tecnología relevante ni que exista una burbuja demostrada en todo el sector. Significa que las expectativas de los inversores están cambiando.

Una tecnología puede transformar la economía y, al mismo tiempo, haber generado valoraciones bursátiles difíciles de justificar. Son cuestiones distintas, aunque los mercados no siempre las separen cuando empiezan las ventas.

El desplome llega a Europa y afecta también al Ibex 35

La oleada de ventas ha alcanzado a los mercados europeos durante la mañana del viernes.

La Bolsa española ha comenzado la sesión con pérdidas. En la apertura, el Ibex 35 llegó a retroceder un 1,18 %, hasta los 19.256,40 puntos, mientras los principales mercados europeos también acusaban la caída de las tecnológicas estadounidenses.

El mercado español muestra un comportamiento menos negativo que los principales índices asiáticos. Su composición sectorial ayuda a explicar la diferencia: el Ibex tiene una exposición directa relativamente reducida a los grandes fabricantes de semiconductores y a las empresas estadounidenses especializadas en IA.

Eso no lo protege completamente de una caída internacional de los mercados.

Los movimientos de Wall Street pueden afectar a los bancos, las compañías industriales y otros sectores europeos mediante cambios en las expectativas económicas, los flujos internacionales de capital y la percepción general del riesgo.

Para los ahorradores españoles, el impacto dependerá principalmente de los activos que tengan contratados. Los fondos indexados al Nasdaq o con una elevada concentración de tecnológicas estadounidenses están más expuestos a este episodio que las carteras diversificadas entre diferentes sectores y mercados.

Una caída bursátil tampoco implica automáticamente pérdidas definitivas para todos los inversores. Los movimientos se reflejan en el valor de sus participaciones, pero el resultado final depende de la evolución posterior de los mercados y de cuándo se materialice la inversión.

La inversión en inteligencia artificial afronta una prueba decisiva

El desplome de las bolsas asiáticas señala un cambio importante en el comportamiento de los mercados: la promesa de crecimiento de la inteligencia artificial ya no basta por sí sola para sostener las cotizaciones.

Las empresas tecnológicas afrontan una doble exigencia. Deben demostrar que sus inversiones pueden generar beneficios suficientes y, al mismo tiempo, adaptarse a un entorno político en el que la expansión de los centros de datos encuentra una resistencia creciente.

La caída de este viernes tampoco permite anticipar por sí sola una crisis financiera comparable a la de 2020. Las pérdidas son importantes, pero una sesión de ventas masivas no determina necesariamente la evolución de los siguientes meses.

Lo que sí queda claro es que el temor a un frenazo de la inversión estadounidense ha adquirido dimensión internacional. De Wall Street a Tokio, pasando por Seúl y Taipéi, los inversores están revisando cuánto están dispuestos a pagar por el crecimiento futuro de la inteligencia artificial.

La evolución de los beneficios empresariales, los nuevos proyectos de centros de datos y las decisiones regulatorias estadounidenses determinarán si este desplome queda como una corrección intensa o marca el comienzo de un ajuste más prolongado.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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