Cultura
Ferrera y Román abren la Puerta Grande en un lleno total de Las Ventas
Ferrera y Román cortaron dos orejas cada uno y salieron a hombros de Las Ventas ante 22.964 espectadores, con cogida incluida para el valenciano.
Por Luis García, CC BY-SA 3.0, Wikimedia Commons
Resumen
- Ferrera y Román cortaron dos orejas cada uno y salieron a hombros
- Las Ventas registró un lleno de 22.964 espectadores en la Feria de Otoño
- Román volvió tras una cogida y logró su tercera Puerta Grande en Madrid
Antonio Ferrera y Román salieron juntos a hombros por la Puerta Grande de Las Ventas después de cortar dos orejas cada uno en el mano a mano celebrado este domingo 11 de octubre dentro de la Feria de Otoño. La plaza madrileña colgó el cartel de «No hay billetes», con 22.964 espectadores, para una corrida de Adolfo Martín que terminó convertida en una de las tardes de mayor repercusión de la temporada.
Ferrera consiguió una oreja del tercero y otra del quinto. Román dio una vuelta al ruedo en el segundo, cortó una oreja al cuarto después de sufrir una aparatosa cogida y obtuvo otra del sexto tras regresar de la enfermería. El resultado abrió la puerta grande por partida doble: quinta salida a hombros para Ferrera y tercera para Román. Para los dos, además, era la segunda de esta temporada en Las Ventas.
Ferrera encuentra el toreo en una corrida que exigía mucho
La tarde no comenzó con facilidad. El primer toro, Arenero, número 71 y de 501 kilos, ofreció pocas posibilidades para construir una faena sostenida y Ferrera fue silenciado. La corrida de Adolfo Martín, seria por delante y con ese punto áspero que obliga a medir cada terreno, fue cambiando de temperatura conforme avanzó el festejo.
El extremeño encontró su primera oreja en el tercero. Fue una faena que creció poco a poco, especialmente cuando llevó al toro al natural, alargando una embestida que al principio no parecía esconder demasiado. Ferrera consiguió darle aire, sitio y temple. Entró a matar recibiendo desde lejos y dejó una estocada casi entera. La plaza respondió y llegó el primer trofeo.
Con el quinto, Chaparrito, apareció el Ferrera más reconocible: interpretación muy personal, capacidad para leer los cambios del toro y una faena construida sin manual de instrucciones. Hubo naturales hondos y momentos en los que la embestida del animal permitió al torero bajar la mano y estirar el muletazo. Otra estocada resolvió el trabajo.
La segunda oreja significaba matemáticamente la Puerta Grande para Antonio Ferrera. Ya había salido cuatro veces por ella antes de esta corrida y había conseguido la más reciente el pasado 31 de mayo, también frente a toros de Adolfo Martín, durante San Isidro. Madrid, que concede poco y olvida bastante menos, volvía a abrirle la puerta grande apenas unos meses después.
Román convierte una cogida en el momento decisivo
El recorrido de Román fue distinto. Más físico, más áspero. Con su primero consiguió dar la vuelta al ruedo después de una actuación que ya había dejado claro el tono de su tarde: quedarse delante cuando el toro exigía quedarse delante.
El cuarto fue el momento de máxima tensión. El ejemplar de Adolfo Martín planteó dificultades desde el inicio y alcanzó al torero valenciano cuando trataba de ligar por el pitón derecho. Román cayó al suelo y el toro volvió a levantarlo por la espalda. Una escena seca, incómoda, de esas que hacen desaparecer durante unos segundos cualquier literatura alrededor del toreo.
Román continuó. Todavía dolorido, terminó la faena y mató de una estocada que hizo doblar rápidamente al toro. Cortó una oreja y pasó después por la enfermería.
El sexto puso la Puerta Grande al alcance de Román
Quedaba un toro y faltaba una oreja. Román volvió al ruedo para enfrentarse a Revoltoso, número 34, de 516 kilos, un ejemplar que ofreció una embestida más larga y humillada que buena parte de sus hermanos.
Ahí cambió el dibujo. Después de la violencia del cuarto apareció un toro que permitía llevar la embestida larga y por abajo. Román aprovechó ese fondo y construyó una faena más templada, especialmente al natural. No fue la misma pelea anterior; fue otra cosa, más ligada, con más espacio para torear.
La estocada y el posterior descabello terminaron de abrirle la puerta. Una oreja más y tercera Puerta Grande de su carrera en Las Ventas, después de haber conseguido la segunda apenas cuatro meses antes, el 6 de junio, cuando desorejó a un toro de Victorino Martín en San Isidro.
Dos orejas por cabeza y un dato que mide la tarde
La ficha resulta sencilla y explica bastante: Ferrera, silencio, oreja y oreja; Román, vuelta al ruedo, oreja y oreja. Cuatro trofeos repartidos entre dos toreros en una corrida que mantuvo la atención precisamente porque los toros no fueron uniformes ni cómodos.
El sexto fue el ejemplar más completo de la corrida; quinto y sexto concentraron también algunos de los momentos más claros del festejo. El encierro de Adolfo Martín estuvo compuesto por seis toros de entre 501 y 541 kilos, todos de capa cárdena o cárdena oscura y nacidos en 2021.
Aquello tampoco ocurrió ante media plaza. El «No hay billetes» colocó el aforo en 22.964 espectadores, una cifra que devuelve a la escena su verdadera escala: dos toreros a hombros, una plaza llena y una corrida cuya emoción fue creciendo cuando, sobre el papel, quedaban menos opciones para cambiar la tarde.
Las Ventas no veía una doble salida así desde 2022
Hay otro dato que ayuda a explicar por qué la imagen de Ferrera y Román juntos por la Puerta Grande ha corrido con tanta fuerza. Dos matadores no salían juntos a hombros de Las Ventas desde el 12 de octubre de 2022, cuando Roca Rey y Francisco de Manuel lo consiguieron en la Corrida de la Hispanidad.
Cuatro años después, el escenario volvió a repetirse, aunque con una corrida y una narrativa muy diferentes. Ferrera llegó a la puerta por la vía de la experiencia, el temple y una concepción del toreo cada vez más personal. Román lo hizo mezclando valor, resistencia física y capacidad de reacción después de una cogida que pudo cambiar por completo la tarde.
Hay estadísticas que necesitan bastante explicación. Esta no demasiada: cuatro orejas, dos toreros y una Puerta Grande compartida.
Una tarde que deja su huella en la Feria de Otoño
La corrida del 11 de octubre deja algo más que el resultado. Ferrera alcanza su quinta Puerta Grande en Madrid y Román la tercera; ambos suman dos en una misma temporada, una anomalía nada pequeña tratándose de Las Ventas. Y Adolfo Martín vuelve a colocar su hierro en el centro de una tarde grande en la plaza madrileña.
También queda la secuencia que probablemente se recordará durante más tiempo: Román volando por los aires en el cuarto, entrando después en la enfermería y regresando para enfrentarse al sexto; Ferrera esperando su turno con la Puerta Grande ya asegurada; finalmente, los dos cruzando juntos el umbral de la calle de Alcalá.
Las Ventas puede pasar tardes enteras discutiendo una oreja y otras en las que todo parece quedar claro sin necesidad de demasiados adjetivos. Esta fue una de esas últimas. Ferrera y Román salieron a hombros, la plaza estaba llena y Madrid volvió a ofrecer una imagen que no veía desde 2022.
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