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Economía

El falso tiroteo contra José Elías usado para promocionar Norden Core

Un falso tiroteo contra José Elías sirve de gancho en anuncios que suplantan a El Mundo y llevan a una plataforma de inversión no autorizada.

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Un falso tiroteo

Resumen

  • El falso tiroteo contra José Elías nunca ocurrió
  • El montaje suplanta a El Mundo y promociona Norden Core
  • Norden Core no está autorizada por la CNMV para prestar servicios de inversión

Un supuesto tiroteo contra el coche blindado de José Elías circula en anuncios publicados en X como gancho para captar potenciales inversores. El ataque no consta que haya ocurrido. Tampoco existe constancia de que el empresario haya recomendado la plataforma Norden Core, como asegura el relato difundido. Lo que hay detrás es un montaje que conduce al usuario hacia una supuesta oportunidad de inversión que no está autorizada por la CNMV para prestar servicios de inversión.

El engaño está trabajado con bastante más cuidado que el viejo correo mal escrito del príncipe que necesitaba sacar una fortuna de un país lejano. Los anuncios llevan a una página que imita la apariencia de El Mundo, mezcla información inventada con fotografías manipuladas y construye una historia de atentados, amenazas y secretos financieros para lograr algo mucho menos cinematográfico: que el lector confíe, deje sus datos y acabe entregando dinero.

El tiroteo contra José Elías nunca ocurrió

La versión fraudulenta asegura que unos atacantes dispararon contra el vehículo blindado de José Elías mientras circulaba por Madrid. El texto llega a incorporar detalles que parecen propios de una crónica policial: casquillos recuperados, cámaras de vigilancia, una motocicleta utilizada por los supuestos agresores, heridas, hospitalización y diligencias judiciales.

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Todo ese escenario forma parte del relato fabricado. No hay constancia del tiroteo ni de las supuestas declaraciones posteriores que se atribuyen al empresario. El anuncio utiliza precisamente ese exceso de detalle para reducir la desconfianza del lector: cuantos más nombres, hospitales, cámaras y policías aparecen, más fácil resulta confundir decoración narrativa con hechos comprobados.

La pieza falsa incluso vincula el supuesto atentado con Norden Core y atribuye a Elías una defensa pública de la plataforma. La intención es evidente: transformar una inversión desconocida en algo aparentemente tan importante que alguien habría intentado silenciar a quien la promociona. Una conspiración de gran presupuesto puesta al servicio de un formulario.

Una falsa noticia que suplanta a El Mundo

El siguiente peldaño del engaño consiste en apropiarse de la credibilidad de un medio conocido. El usuario que pulsa el anuncio llega a una web confeccionada para parecer una noticia de El Mundo, aunque la dirección de internet no corresponde al dominio oficial del periódico.

Dentro aparece una supuesta cobertura de última hora y declaraciones atribuidas a José Elías que nunca han sido acreditadas. Una de las imágenes empleadas en la campaña, presentada como una entrevista entre el empresario y Jordi Évole, mostró indicios de manipulación mediante inteligencia artificial al ser examinada con herramientas de detección de contenido sintético.

Aquí está uno de los cambios más importantes de las estafas digitales recientes. Ya no basta con buscar una falta de ortografía grotesca o una fotografía mal recortada. La inteligencia artificial permite fabricar escenas bastante convincentes, insertar personajes conocidos en contextos inexistentes y envolver el conjunto con el diseño reconocible de un periódico. Visualmente puede oler a noticia. Eso no la convierte en una noticia.

Norden Core aparece como el destino del engaño

El relato desemboca en Norden Core, presentada como una plataforma con la que supuestamente se podría invertir y obtener beneficios. La relación atribuida a José Elías es falsa y la plataforma promocionada mediante estos anuncios no está autorizada por la Comisión Nacional del Mercado de Valores para ofrecer servicios de inversión.

Ese dato pesa bastante más que cualquier fotografía de un empresario famoso, un logotipo elegante o una web que hable de algoritmos e inteligencia artificial. La autorización de la CNMV es uno de los elementos esenciales para comprobar si una entidad puede prestar legalmente determinados servicios financieros en España.

La estética tecnológica ayuda al envoltorio. Palabras como IA, trading automático, algoritmos o mercados globales transmiten una sofisticación que puede resultar persuasiva para alguien que no conoce la empresa. Pero la regulación financiera no se sustituye con una interfaz pulida. Una plataforma puede parecer impecable en una pantalla y seguir sin tener permiso para prestar determinados servicios.

José Elías ya había sido utilizado en otros montajes

La elección de José Elías tampoco parece casual. Su imagen ya había aparecido meses antes en campañas de anuncios fraudulentos que lo situaban junto a Pablo Motos y El Hormiguero. Aquellas publicaciones llevaban igualmente a falsas páginas con apariencia periodística que promocionaban distintas plataformas de inversión.

Algunas de aquellas campañas acumularon cientos de miles de visualizaciones. Utilizaban imágenes creadas o alteradas mediante inteligencia artificial y se difundían desde perfiles que, en varios casos, estaban situados fuera de España. El nombre de la plataforma iba cambiando; el mecanismo apenas se movía un centímetro. Famoso conocido, medio suplantado, historia extraordinaria y una supuesta inversión al final del recorrido.

También se difundió otra falsa noticia que atribuía a Elías una entrevista en El Hormiguero sobre una plataforma de inversión. La entrevista nunca existió y la página empleada por los estafadores no pertenecía al periódico al que pretendía imitar.

De la entrevista censurada al atentado inventado

La variación resulta reveladora. Primero se difundieron historias en las que bancos, cadenas de televisión o responsables de programas intentaban supuestamente impedir que José Elías revelase un sistema para ganar dinero. Ahora el argumento ha subido varios pisos: un tiroteo inventado.

El mecanismo psicológico, sin embargo, sigue siendo el mismo. Se intenta convencer al lector de que está entrando en contacto con una información que alguien poderoso pretende ocultar. La inversión deja de presentarse simplemente como rentable y pasa a parecer prohibida, secreta o incómoda para bancos y autoridades. Ese aire de conocimiento reservado es parte del anzuelo.

El dinero llega después de conseguir la confianza

Estas campañas buscan inicialmente algo sencillo: el clic. Después aparece el formulario, la petición de datos personales y, en variantes anteriores del mismo modelo, un primer depósito de alrededor de 250 euros. A partir de ahí el riesgo ya no se limita a una publicidad engañosa; la víctima puede haber facilitado teléfono, correo, información financiera o dinero a una estructura cuya verdadera identidad desconoce.

Por eso la comprobación más útil ocurre antes de registrarse. Un medio auténtico debe estar alojado en su dominio real; una recomendación atribuida a una personalidad pública debería poder encontrarse en informaciones independientes, y cualquier empresa que pretenda ofrecer servicios financieros regulados necesita la correspondiente autorización. El candado del navegador solo indica que la conexión está cifrada. No certifica que una inversión sea legítima.

También conviene desconfiar de otro ingrediente habitual: la prisa. Contadores que se agotan, plazas supuestamente limitadas, beneficios extraordinarios o advertencias de que la información desaparecerá en unos minutos intentan impedir precisamente lo más incómodo para un estafador: que la persona abandone la página durante cinco minutos y compruebe qué está viendo. En campañas de este tipo se han utilizado incluso contadores regresivos que se reinician y nunca llegan realmente a cero.

Un tiroteo espectacular para una estafa bastante conocida

El caso de José Elías muestra hasta dónde ha llegado una técnica que lleva tiempo circulando por España. La historia puede cambiar de traje —una entrevista censurada, una detención, amenazas de los bancos o, esta vez, disparos contra un coche—, pero debajo permanece el mismo esqueleto: suplantar a una persona conocida y a un medio respetado para prestar credibilidad a una inversión que el protagonista nunca recomendó.

No dispararon contra José Elías por promocionar Norden Core. No consta que José Elías promocionara Norden Core. Y la espectacular trama que intenta unir ambas cosas no es una exclusiva enterrada por los poderosos, sino el decorado de un engaño. Precisamente ahí está su peligro: la mentira ya no siempre llega vestida de mentira. A veces lleva cabecera de periódico, fotografías convincentes y una historia tan minuciosa que parece haber ocurrido.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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