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Arde el Ministerio de Educación de Albania en protestas estudiantiles

Las protestas estudiantiles en Albania acaban con el Ministerio de Educación en llamas, disturbios en Tirana, heridos y decenas de investigados.

Publicado

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Ministerio de Educación de Albania

Por Kristina Millona - Trabajo propio, CC BY-SA 4.0, Wikimedia Commons

Resumen

  • El Ministerio de Educación de Albania ardió durante las protestas en Tirana
  • El fuego alcanzó dos plantas tras el lanzamiento de cócteles molotov
  • La protesta deja heridos, detenidos y una creciente presión sobre Edi Rama

El Ministerio de Educación de Albania ha ardido este miércoles en Tirana después de que manifestantes lanzaran cócteles molotov contra el edificio durante la segunda jornada de unas protestas estudiantiles que han terminado convirtiendo varias calles del centro de la capital en escenario de graves disturbios. El fuego alcanzó la primera y la segunda planta del ministerio y obligó a intervenir a la Policía, que empleó gases lacrimógenos y cañones de agua para dispersar a los manifestantes.

La protesta nació de reivindicaciones muy concretas —el elevado coste de los estudios, las condiciones de las universidades, la falta de ayudas y las escasas perspectivas laborales de los graduados—, pero durante las últimas horas ha adquirido un tono abiertamente político. Parte de los manifestantes reclama ya la dimisión del primer ministro, Edi Rama, mientras la movilización se extiende más allá del entorno universitario y suma a estudiantes de secundaria y otros sectores descontentos.

Cócteles molotov y fuego en dos plantas del ministerio

La tensión comenzó a crecer desde la mañana en la Rruga e Durrësit, la avenida donde se encuentra el Ministerio de Educación. Estudiantes de Medicina, Derecho, Ciencias Naturales, la Universidad Politécnica y otros centros habían abandonado las aulas y marchado hacia el edificio. También se incorporaron alumnos de secundaria, mientras algunas facultades secundaban el boicot académico.

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La protesta estaba convocada inicialmente para las 14:00, pero empezó antes. Algunos grupos arrancaron vallas metálicas y señales, levantaron barricadas con contenedores y lanzaron piedras y material pirotécnico contra el ministerio y los agentes desplegados en la zona.

Después llegaron los cócteles molotov. Las llamas prendieron primero en dependencias próximas a la entrada y posteriormente alcanzaron dos plantas del edificio. La Policía desalojó a parte de los manifestantes y participó en las labores para contener el incendio.

No fue un episodio aislado. Una sucursal bancaria cercana resultó también incendiada y otros establecimientos sufrieron destrozos mientras la protesta avanzaba por el centro de Tirana. Los disturbios dejaron incendios y daños en distintos puntos de la capital albanesa.

La Policía responde con agua a presión y gases lacrimógenos

Las fuerzas antidisturbios desplegaron cañones de agua y gases lacrimógenos para recuperar el control de las calles. Según la Policía albanesa, varios participantes encapuchados lanzaron piedras, petardos y artefactos incendiarios contra los agentes y dañaron tanto propiedades públicas como privadas.

La versión policial sostiene que la intervención se produjo después de que un grupo derribara parte del perímetro exterior del ministerio, accediera al patio y continuara atacando el edificio. Las autoridades han insistido en que el derecho a manifestarse está protegido, pero han advertido de que los responsables de incendios, agresiones o destrucción de bienes serán perseguidos penalmente.

El conflicto venía ya muy cargado desde el martes. Por aquellos incidentes fueron detenidas 16 personas y otras 49 quedaron sometidas a procedimiento penal. Los disturbios del día anterior también provocaron daños en edificios públicos, entidades financieras, cajeros automáticos y mobiliario urbano, mientras seis agentes resultaron heridos.

Siete heridos seguían atendidos al final de la tarde

El balance sanitario continuaba cambiando conforme avanzaba la jornada. A las 18:40, siete personas —tres manifestantes y cuatro policías— estaban siendo atendidas en las urgencias del Hospital Universitario de Trauma de Tirana. Todas permanecían conscientes y estables.

Otros cuatro manifestantes habían recibido asistencia en el hospital universitario Nënë Tereza y posteriormente fueron dados de alta. Las autoridades sanitarias desmintieron durante la tarde informaciones que hablaban de víctimas mortales. No se habían confirmado fallecidos relacionados con los disturbios.

De las matrículas universitarias a una protesta contra Edi Rama

El detonante inmediato está en las universidades. Los organizadores denuncian matrículas elevadas, instalaciones deficientes, insuficiente apoyo económico y un mercado laboral que ofrece pocas salidas a los jóvenes una vez terminan sus estudios. Son quejas materiales, muy terrenales: estudiar cuesta, las aulas se deterioran y el futuro laboral no siempre aparece al final del título.

Ese malestar, sin embargo, ha ido encontrándose con otro que ya recorría Albania desde hace meses. Las protestas estudiantiles han confluido con un movimiento más amplio contra el Gobierno de Edi Rama, ampliando una movilización que empezó en las aulas y ha terminado ocupando el centro político del país.

El paso de las reclamaciones educativas a los gritos de dimisión contra Rama ha ensanchado el conflicto. Ya no se discuten solamente tasas universitarias o edificios deteriorados: la protesta se ha convertido también en una expresión del descontento político acumulado contra el Ejecutivo.

Rama gobierna Albania desde 2013 y su prolongada etapa al frente del país ha convertido cada protesta de cierta magnitud en una prueba para el Ejecutivo. Las denuncias sobre corrupción y funcionamiento institucional añaden combustible a un malestar que, durante esta jornada, ha dejado atrás el terreno estrictamente universitario.

Las protestas se extienden fuera de Tirana

La movilización tampoco se limita ya a la capital. Durante el miércoles se notificaron protestas y movimientos estudiantiles en universidades de Elbasan y Shkodra, mientras desde otros centros se anunciaban boicots y desplazamientos hacia Tirana. La contestación empieza así a adquirir una dimensión nacional.

La imagen del Ministerio de Educación en llamas ha cambiado, de hecho, la dimensión de la crisis. La discusión sobre las condiciones de los estudiantes ha quedado mezclada con el orden público, la responsabilidad por los actos violentos y el desgaste político del Gobierno. Una mezcla incómoda: cuando vuelan piedras y arden edificios resulta mucho más difícil escuchar aquello que había llevado a los estudiantes a la calle.

La viceprimera ministra, Albana Koçiu, ha defendido el derecho a protestar pero ha pedido a los estudiantes que se distancien de la violencia y el vandalismo. Una parte de los manifestantes, por su lado, rechaza tanto al Ejecutivo como a figuras tradicionales de la oposición y presenta las movilizaciones como una expresión de malestar generacional más amplio.

Tirana entra en una fase mucho más delicada

Al caer la tarde, los incidentes habían dejado de concentrarse únicamente alrededor del Ministerio de Educación. Hubo nuevos choques cerca de otros edificios oficiales y daños en instalaciones institucionales mientras la Policía reforzaba el dispositivo de seguridad en el centro de Tirana. Siete heridos permanecían bajo atención médica, aunque todos se encontraban estables.

El incendio del ministerio marca un salto evidente en la protesta albanesa. Una reivindicación estudiantil sobre educación y futuro laboral se ha convertido en una crisis política y de orden público, con disturbios extendidos por la capital y una presión creciente sobre Edi Rama.

Queda, bajo el humo y los cristales rotos, el origen de todo: una generación que denuncia que estudiar cuesta demasiado, que las universidades ofrecen condiciones insuficientes y que terminar una carrera no garantiza encontrar un horizonte laboral digno. Esa protesta sigue ahí. Lo demás —molotov, fuego, cargas policiales— la ha hecho más visible, aunque también mucho más difícil de escuchar.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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