Naturaleza
Un chip convierte a la avispa velutina en rastreadora de sus nidos
Una tecnología de radiotelemetría convierte a la velutina en una baliza capaz de conducir a los técnicos hasta nidos difíciles de localizar.
Por Richard Bartz, Munich (Makro Freak) - Trabajo propio, CC BY-SA 2.5, Wikimedia Commons
Resumen
- Un chip permite seguir a la velutina hasta el nido que la avispa intenta ocultar
- Vespa Finder usa radiotelemetría para localizar colonias difíciles de detectar
- En Galicia, la técnica busca mejorar la retirada de nidos y proteger colmenares
La avispa velutina se ha convertido, literalmente, en el rastro que conduce hasta su propia colonia. Una tecnología de radiotelemetría que empieza a utilizarse en Galicia permite capturar uno de estos insectos, colocarle un diminuto transmisor y seguir su vuelo de regreso hasta el avispero. El sistema se llama Vespa Finder y busca resolver uno de los grandes problemas que arrastran apicultores y equipos de retirada: saber dónde está el nido antes de que siga creciendo y produzca nuevos individuos reproductores.
La idea tiene algo de película de espías, aunque su funcionamiento es bastante más terrenal. La velutina sale a buscar alimento, el dispositivo emite una señal y el insecto termina señalando, sin saberlo, el escondite de la colonia. En Galicia, donde la especie invasora lleva años golpeando especialmente a la apicultura, ya se han localizado decenas de nidos con esta técnica. No elimina por sí sola el problema —ni mucho menos—, pero cambia una parte decisiva de la batalla: permite ir a buscar el avispero en lugar de esperar a encontrarlo por casualidad.
Cómo funciona Vespa Finder
El procedimiento comienza donde suelen aparecer las velutinas: cerca de colmenares, puntos de alimentación o zonas en las que se ha detectado una actividad intensa. Se atrae y captura un ejemplar y se le instala un pequeño transmisor de radio suficientemente ligero para permitirle continuar volando.
Después se libera. El técnico recibe la señal mediante un receptor y va siguiendo la dirección del insecto, mientras una aplicación ayuda a interpretar los desplazamientos y a acotar el área en la que probablemente está la colonia. La tecnología desarrollada por la neerlandesa Robor Nature dispone de transmisores de diferentes pesos, entre ellos modelos de 110 y 160 miligramos, reutilizables y recargables.
Una avispa convertida en baliza
El detalle importante es que no se pretende seguir a la velutina durante toda su jornada. Basta con aprovechar uno de sus comportamientos más previsibles: regresar al nido.
Esa diferencia convierte al insecto en una especie de baliza biológica. El equipo de búsqueda no necesita rastrear cada árbol desde el suelo ni adivinar dónde desapareció una avispa entre eucaliptos, tejados o matorrales. Sigue una señal que se desplaza.
Abel Kavanagh, representante de Robor Nature en España y residente en Fornelos de Montes, en Pontevedra, asegura haber localizado 50 nidos en su zona utilizando este sistema. Según su experiencia, la radiotelemetría funciona incluso en un territorio especialmente incómodo para este tipo de búsquedas: relieve quebrado, vegetación abundante y visibilidad que a veces se esfuma en pocos metros.
Del vuelo a la señal
La tecnología tiene límites. Árboles, desniveles, edificios y la propia distancia pueden debilitar la recepción. Tampoco cualquier ejemplar sirve: el peso del transmisor debe permitir que la avispa mantenga un vuelo suficientemente natural.
Pero el planteamiento no empieza desde cero. Robor Nature lleva años desarrollando sistemas específicos para localizar Vespa velutina, y su plataforma combina los datos de los transmisores con el análisis de las rutas registradas sobre el terreno. La compañía dispone de distintos equipos profesionales y de versiones preparadas incluso para ampliar la detección mediante drones.
Galicia, el laboratorio más exigente
Que esta tecnología haya encontrado terreno en Galicia no es casualidad. La comunidad arrastra una de las mayores presiones de velutina de España y dispone desde 2020 de un sistema centralizado de vigilancia y retirada al que están adheridos sus 313 municipios.
Solo en 2025 fueron eliminados o neutralizados más de 24.500 nidos. Desde la puesta en marcha del dispositivo centralizado hasta noviembre de ese año, la cifra acumulada superaba los 131.000 avisperos retirados. Son números que explican mejor la dimensión del fenómeno que cualquier metáfora sobre insectos invasores.
Para 2026, el Gobierno gallego ha destinado 1,77 millones de euros al encargo realizado a la empresa pública Seaga para gestionar los avisos y ejecutar la retirada y destrucción de nidos. Vespa Finder, por el momento, no forma parte de ese operativo público general. Kavanagh sostiene que la tecnología debería ser evaluada por las administraciones y señala que el coste de los equipos, que puede alcanzar varios miles de euros según su configuración, dificulta que recaiga únicamente sobre pequeños apicultores.
La oportunidad de poner ambas realidades sobre la misma mesa llegará el 24 de octubre en Chantada, donde un congreso específico sobre Vespa velutina reunirá técnicas de control, experiencias apícolas y sistemas de localización. Kavanagh presentará allí el método de radiotelemetría y también participará personal de Seaga.
Por qué localizar el nido importa más que capturar avispas
El salto conceptual está ahí. Las trampas, arpas eléctricas y otras barreras instaladas junto a las colmenas pueden reducir la presión inmediata sobre las abejas. Son una defensa. Encontrar la colonia permite actuar directamente sobre el foco.
La velutina es un depredador especialmente incómodo para los colmenares porque puede apostarse frente a ellos y capturar a las abejas cuando regresan cargadas. La presión no se limita a las bajas directas: la presencia continuada de avispones puede alterar el comportamiento de las abejas y reducir sus salidas para alimentarse.
Eso explica la importancia de localizar los nidos antes de que termine el ciclo reproductivo. No es simplemente retirar una esfera de papel vegetal de un árbol; es evitar, cuando se llega a tiempo, que una colonia siga produciendo individuos capaces de perpetuar la expansión.
El trampeo indiscriminado plantea, además, otro problema: no siempre captura únicamente la especie que interesa. Una herramienta selectiva de localización tiene aquí una ventaja evidente. La avispa marcada es la que conduce al objetivo y el objetivo es un nido concreto.
La radiotelemetría no nace de cero
El método tiene detrás una base científica anterior a la actual aplicación comercial. Un estudio publicado en 2018 en Communications Biology demostró que era posible seguir ejemplares de Vespa velutina mediante radiotelemetría y utilizarlos para encontrar colonias hasta entonces desconocidas. Los investigadores localizaron cinco nidos situados a distancias de entre 195 metros y 1,33 kilómetros del punto en el que habían liberado los insectos marcados.
Aquel trabajo resolvía una dificultad elemental que durante años había condicionado estas búsquedas: una velutina puede desaparecer visualmente en segundos. Seguirla a simple vista durante cientos de metros, entre vegetación, construcciones y desniveles, tiene algo de persecución condenada al fracaso. La radio continúa transmitiendo cuando los ojos dejan de verla.
Los investigadores comprobaron también que la relación entre el peso del insecto y el del transmisor resulta decisiva. Con dispositivos suficientemente ligeros, las avispas podían continuar volando y regresar al avispero. En los ensayos, ejemplares marcados recorrieron más de un kilómetro y permitieron rastrear colonias ocultas en entornos complejos, precisamente uno de los principales obstáculos en la lucha contra esta especie.
La técnica recibe incluso un nombre bastante expresivo en ecología aplicada: el llamado método Judas, que consiste en equipar a un individuo para que conduzca a los investigadores hasta otros miembros de su especie. Se ha utilizado con distintos animales y los experimentos con la velutina mostraron su utilidad también frente a un insecto social invasor.
Una herramienta más contra una invasora ya asentada
Vespa Finder no significa que Galicia vaya a librarse de la velutina mediante una aplicación y unas cuantas antenas. La especie está demasiado extendida para semejante milagro tecnológico, algo que reconocen incluso quienes están implantando el sistema. Localizar mejor no equivale a erradicar, pero puede permitir retirar antes colonias difíciles de detectar y emplear con mayor precisión los recursos disponibles.
Ahí reside probablemente su mayor interés. Durante años, buena parte de la lucha contra la avispa asiática ha consistido en proteger las colmenas, capturar ejemplares y responder a los avisos de ciudadanos que encontraban un nido. La radiotelemetría invierte la lógica: captura una avispa y deja que enseñe el camino.
Cuando el instinto de la velutina trabaja en su contra
No es poca cosa. En una invasión biológica tan extendida, cada nido localizado a tiempo cuenta. La velutina llegó para complicar la vida de los apicultores y, de paso, la de buena parte de los insectos que forman la discreta maquinaria de nuestros ecosistemas.
Una diminuta radio enganchada a su cuerpo convierte ahora uno de sus puntos fuertes —su capacidad para regresar a la colonia desde lejos— en una debilidad aprovechable. Tecnología contra instinto. Y esta vez, el instinto trabaja para quien sostiene la antena.
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