Síguenos

Tecnología

Tesla con FSD choca contra una patrulla y el conductor dice que dormía

Dos agentes resultaron heridos tras el choque de un Tesla contra un coche policial en California. El conductor aseguró que dormía con FSD activo.

Publicado

el

Accidente de un Tesla negro

Imagen: National Transportation Safety Board / Dominio público.

Resumen

  • Un Tesla atravesó una zona cerrada y chocó contra un coche policial
  • Dos agentes sufrieron heridas graves y después recibieron el alta
  • El conductor dijo que dormía y que circulaba con FSD activado

Un Tesla que circulaba por la interestatal 80 de California acabó empotrado contra un vehículo de la Policía de Carreteras mientras atravesaba una zona cerrada al tráfico. Dentro del coche patrulla había dos agentes, que sufrieron heridas graves. El conductor del Tesla, un joven de 22 años de Sacramento, declaró después a los investigadores que estaba dormido y que el vehículo funcionaba con Full Self-Driving, FSD, en el momento del impacto.

El accidente ocurrió poco antes de la medianoche del 13 de octubre cerca de Fairfield, en el condado de Solano. Hay, sin embargo, una precisión importante: la activación de FSD y el hecho de que el conductor estuviera dormido proceden por ahora de su propio relato a la policía. Las autoridades no han divulgado todavía los registros técnicos del Tesla, su modelo concreto ni la versión de software instalada. La investigación continúa abierta.

Canal oficial
El Folio en WhatsApp
Recibe las noticias más importantes, alertas y última hora.

El Tesla atravesó una zona cerrada con conos, bengalas y luces

La escena difícilmente podía confundirse con un tramo normal de autopista. La California Highway Patrol investigaba un accidente mortal ocurrido aproximadamente una hora antes y había cerrado varios carriles de la I-80 en sentido este, al oeste de Air Base Parkway. Había conos, bengalas y vehículos de emergencia con las luces encendidas.

A pesar de todo ese despliegue, el Tesla entró en la zona restringida a velocidad de autopista y golpeó el coche patrulla ocupado por los dos agentes. Las cámaras instaladas en vehículos policiales grabaron el impacto; las imágenes muestran al automóvil avanzando hacia el dispositivo de emergencia hasta producirse una colisión de gran violencia.

Los dos policías fueron trasladados al hospital con lesiones graves, aunque posteriormente recibieron el alta y se encuentran recuperándose. El conductor del Tesla sufrió heridas leves, según la información facilitada por las autoridades.

El contexto añade una capa especialmente amarga al episodio: los agentes estaban allí por un siniestro anterior en el que había muerto un joven de 19 años después de perder el control de un Honda Civic y sufrir posteriormente otra colisión. El dispositivo destinado a proteger una escena mortal terminó convirtiéndose en escenario de un segundo accidente.

Full Self-Driving no significa que el coche pueda conducir solo

Aquí empieza la parte que suele perderse detrás de un nombre comercial bastante rotundo. Full Self-Driving no es conducción autónoma completa. Tesla lo comercializa como Full Self-Driving (Supervised), es decir, supervisado, y la propia compañía exige que la persona que ocupa el puesto de conducción permanezca atenta y preparada para intervenir.

El sistema corresponde al nivel 2 de automatización según la clasificación de SAE International. Puede controlar simultáneamente dirección y velocidad, pero quien conduce continúa siendo responsable de supervisar constantemente la carretera y actuar cuando sea necesario. No es un robotaxi particular, aunque las palabras Full Self-Driving lleven años invitando a más de uno a imaginar exactamente eso.

La propia documentación de Tesla resulta bastante menos ambigua que el nombre del producto. El fabricante señala que FSD supervisado requiere atención continua, utiliza la cámara interior para comprobar el comportamiento del conductor y puede lanzar advertencias progresivas cuando detecta falta de atención. Si esas alertas se ignoran repetidamente, el sistema puede quedar desactivado durante el trayecto.

La incógnita de cómo pudo seguir circulando mientras dormía

Precisamente por eso, una de las cuestiones técnicas que deja el accidente resulta inevitable: cómo pudo el vehículo continuar hasta el impacto si el conductor realmente estaba dormido y FSD se encontraba activado.

Todavía no hay información suficiente para responderla. Saberlo exigirá analizar los registros del automóvil, el sistema de monitorización del conductor y la versión de software instalada. Tampoco se ha hecho público si se produjeron alertas previas, durante cuánto tiempo pudo estar desatento el conductor o qué intervenciones ejecutó el coche antes del choque.

No sería serio convertir esa ausencia de datos en una conclusión contra el sistema ni, por el contrario, asumir que FSD funcionaba correctamente y toda la responsabilidad técnica termina en el asiento del conductor. De momento hay un hecho físico: un Tesla atravesó una zona de emergencia y golpeó un vehículo policial. Y existe una declaración del automovilista sobre las circunstancias. El resto necesitará datos.

La Policía recuerda quién sigue siendo responsable del coche

La California Highway Patrol ha utilizado el accidente para insistir en algo menos futurista y bastante más elemental: activar un asistente de conducción no elimina las obligaciones de quien está al volante.

La diferencia jurídica y tecnológica entre un sistema de asistencia y un vehículo autónomo no es semántica. En un sistema de nivel 2, el conductor continúa realizando la tarea de conducción aunque durante largos periodos no necesite mover físicamente el volante o pisar los pedales. Dormirse resulta incompatible con esa supervisión.

La clasificación internacional mantiene precisamente esa frontera: en el nivel 2 el sistema puede gestionar dirección y velocidad, pero exige supervisión humana continua; a partir del nivel 3 aparecen funciones capaces de asumir la conducción bajo determinadas condiciones hasta solicitar una intervención humana. Es una diferencia técnica, sí, pero también una frontera de responsabilidad.

Las autoridades californianas no habían anunciado públicamente cargos concretos contra el joven en las últimas informaciones disponibles. El expediente permanece abierto y será la investigación la que determine las posibles responsabilidades derivadas del accidente.

Tesla y los reguladores llevan años mirando el mismo problema

El caso de Fairfield tampoco aparece en un vacío regulatorio. La Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras de Estados Unidos mantiene investigaciones relacionadas con Full Self-Driving supervisado y con la forma en que el sistema responde ante determinadas situaciones de tráfico.

Una de ellas analiza maniobras atribuidas a FSD que habrían infringido normas de circulación, incluidos vehículos que avanzaron ante semáforos en rojo o entraron en carriles incorrectos. El regulador recuerda que Tesla define FSD como automatización parcial de nivel 2 y que requiere un conductor plenamente atento.

Las autoridades estadounidenses también recopilan información sobre determinados accidentes en los que están implicados vehículos con sistemas avanzados de asistencia a la conducción. Ese seguimiento intenta obtener datos del mundo real y separar las impresiones —favorables o críticas— de lo que realmente ocurre en carretera.

Cuando un sistema funciona demasiado bien, la confianza también pesa

Hay una paradoja que acompaña desde hace años al desarrollo de estas tecnologías. Los asistentes avanzados pueden reducir errores humanos, anticipar ciertos riesgos y aliviar parte de la carga del conductor. Pero cuanto mejor funcionan durante kilómetros y kilómetros sin intervención, más fácil resulta que una persona empiece a tratarlos como algo que todavía no son. La confianza excesiva se convierte entonces en otro riesgo de circulación.

Ese fenómeno no afecta únicamente a Tesla. Todo sistema capaz de asumir durante largos periodos tareas que antes dependían de manos y ojos humanos genera una tentación bastante comprensible: relajarse. El problema aparece cuando la tecnología sigue necesitando vigilancia constante y el usuario interpreta la ausencia de incidentes como una especie de permiso para desconectar.

Un accidente que vuelve a marcar el límite de la automatización

El choque de Fairfield no demuestra por sí solo que FSD provocara el accidente. Tampoco permite presentar al automóvil como una máquina autónoma que circulaba legítimamente mientras su propietario echaba una siesta. Lo que muestra, con bastante crudeza, es la distancia que todavía existe entre asistencia avanzada y autonomía real.

El Tesla fue capaz de recorrer una autopista con funciones automatizadas; no fue capaz de evitar, por las razones que determine la investigación, un coche policial situado tras un dispositivo de conos, bengalas y luces de emergencia. Y el hombre sentado en el puesto de conducción afirma que no estaba despierto para corregirlo.

Ahí está el núcleo del caso. Un automóvil puede hacer cada vez más cosas sin ayuda humana, pero mientras siga siendo un sistema de nivel 2 hay una tarea que no puede delegarse: vigilar la carretera. El software puede conducir durante un rato. La responsabilidad, por ahora, continúa viajando en el asiento del conductor.

Newsletter

Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

Lo más leído