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Arguiñano pela una yuca con pelador y desata críticas en Latinoamérica

Karlos Arguiñano pela una yuca con un pelador, desata miles de comentarios en Latinoamérica y abre un debate sobre cómo debe prepararse esta raíz.

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Arguiñano pela una yuca con pelador

Resumen

  • Arguiñano peló una yuca con un pelador y el vídeo se hizo viral
  • Más de 26.000 comentarios cuestionaron la técnica desde Latinoamérica
  • La polémica abrió un debate sobre cómo retirar bien la corteza de la yuca

Karlos Arguiñano necesitó una yuca, un pelador de patatas y apenas unos segundos de televisión para provocar una de esas discusiones gastronómicas que empiezan en una cocina y terminan atravesando un océano. El cocinero vasco peló la raíz con un pelador convencional mientras preparaba unos chips para acompañar una dorada a la lima. El gesto parecía inocente. En buena parte de Latinoamérica, no tanto.

El fragmento saltó a las redes sociales y acumuló más de 26.000 comentarios entre Instagram, TikTok y Facebook, muchos procedentes de países donde la yuca forma parte de la cocina cotidiana. La mayoría mezclaba sorpresa, humor y cierto espanto culinario: lo que en España podía parecer un truco práctico, allí se interpretó como una manera poco adecuada de retirar la gruesa corteza de un ingrediente que conocen desde generaciones.

El pelador de Arguiñano que desató miles de comentarios

La escena procede de una receta emitida el 30 de septiembre de 2026 en Cocina Abierta de Karlos Arguiñano, en Antena 3. El plato era una dorada al horno con una vinagreta de lima, soja y aceite de sésamo, acompañada por chips de yuca. En la preparación, la raíz se pela primero y después se corta en láminas finas antes de freírla.

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Fue precisamente ese primer movimiento el que encendió la conversación. Arguiñano explicaba que la yuca se pelaba fácilmente utilizando el mismo utensilio empleado habitualmente para las patatas. Para numerosos usuarios latinoamericanos, ver pasar repetidamente la cuchilla por aquella corteza fue casi como contemplar a alguien cortando jamón ibérico con una sierra de bricolaje: técnicamente pasan cosas, sí, pero la estampa chirría.

El vídeo alcanzó millones de reproducciones y convirtió una operación doméstica de unos segundos en debate internacional. Hubo comentarios abiertamente jocosos, comparaciones con italianos viendo partir espaguetis y también algunas respuestas bastante menos simpáticas. La discusión acabó hablando no solo de cocina, sino de tradición, conocimiento del producto e incluso de la facilidad con la que una polémica gastronómica deriva en ataques identitarios.

Cómo se pela realmente una yuca

La técnica habitual en numerosos países latinoamericanos es distinta. La yuca tiene una corteza exterior marrón bastante gruesa y, debajo, una capa que también debe retirarse. Por eso suele cortarse primero en trozos manejables, realizar una incisión longitudinal y levantar después la corteza introduciendo el cuchillo bajo ella. Una vez iniciado el corte, la piel puede desprenderse en secciones relativamente grandes.

No es, por tanto, una simple cuestión de purismo culinario ni una competición para decidir quién maneja mejor el cuchillo. El objetivo es eliminar completamente las partes exteriores no comestibles. La forma tradicional con cuchillo permite separar con claridad la corteza de la pulpa y comprobar mejor qué parte se ha retirado.

La propia anatomía de la raíz facilita esta técnica: una incisión longitudinal permite introducir el cuchillo —o incluso los dedos cuando la corteza cede— y separar la cubierta de la pulpa. Varios creadores latinoamericanos aprovecharon la viralización del vídeo para mostrar ese procedimiento y explicar por qué resulta tan familiar en sus cocinas.

La polémica tiene detrás algo más serio que una piel dura

La yuca no es una patata tropical con otro nombre. La raíz contiene de forma natural glucósidos cianogénicos, principalmente linamarina y lotaustralina, compuestos capaces de generar cianuro de hidrógeno durante determinados procesos. Su concentración puede variar considerablemente según la variedad, las condiciones de cultivo y la preparación posterior.

Esto no convierte la yuca habitual en un alimento peligroso cuando se manipula correctamente. Lleva siglos formando parte de la dieta de millones de personas. Pero ayuda a entender por qué las técnicas tradicionales de pelado, lavado, remojo, fermentación, rallado o cocinado no son un simple capricho folclórico. Buena parte de esos procedimientos permite reducir los compuestos cianogénicos y preparar la raíz de forma adecuada.

La mayor concentración de estos compuestos se encuentra en las partes exteriores, de modo que retirar bien la corteza importa. Y aquí conviene introducir un matiz porque las redes sociales, cuando encuentran una palabra como “cianuro”, acostumbran a ponerse el casco de emergencia demasiado pronto: utilizar un pelador no vuelve automáticamente tóxica una yuca. El problema sería dejar partes que deben retirarse o preparar incorrectamente determinadas variedades.

Freírla tampoco sustituye una preparación correcta

La receta de Arguiñano proponía cortar la yuca muy fina y freírla para obtener chips. El tratamiento térmico forma parte de numerosos métodos de preparación, pero la eliminación de los compuestos cianogénicos depende del tipo de yuca y del proceso completo. Por eso las técnicas tradicionales no son idénticas en todos los países ni para todas las variedades.

En otras palabras: la gran lección de aquella escena no es que exista un utensilio prohibido para acercarse a una yuca. Es bastante más sencilla. Hay que retirar bien toda la cubierta no comestible y preparar correctamente la raíz. El cuchillo facilita mucho esa operación porque permite separar de una vez las capas exteriores, mientras que un pelador pensado para la piel fina de una patata puede obligar a varias pasadas.

Por qué la yuca toca una fibra sensible en Latinoamérica

La intensidad de la reacción tampoco se entiende mirando únicamente la encimera de Arguiñano. La yuca o mandioca, Manihot esculenta, es un cultivo originario de la América tropical que ya estaba ampliamente extendido antes de la llegada de los europeos y posteriormente pasó a África y Asia. Hoy constituye uno de los grandes alimentos básicos de numerosas regiones tropicales.

En Colombia, Venezuela, Ecuador, República Dominicana, Paraguay, Brasil, Cuba y amplias zonas del Caribe y Centroamérica aparece hervida, frita, asada, convertida en casabe, harina, tapioca o acompañamiento de carnes y pescados. Hay familias que han pelado miles de raíces antes de que un vídeo de veinte segundos aprendiera lo que significa hacerse viral.

Por eso muchos comentarios tenían el tono que tendría en España contemplar cómo alguien destroza una tortilla de patatas mientras anuncia que acaba de descubrir el método definitivo. La comida también es memoria, costumbre y conocimiento acumulado. Tocarla de una manera extraña puede provocar una reacción desproporcionada desde fuera, pero perfectamente reconocible desde dentro.

Del error culinario al intercambio entre dos cocinas

La propia controversia acabó dejando una imagen bastante menos bronca de la que ofrecen los mensajes más incendiarios. Algunos usuarios defendieron a Arguiñano recordando algo bastante razonable: un cocinero con décadas de experiencia tampoco está obligado a dominar todas las técnicas tradicionales de todos los ingredientes que existen en el planeta.

Algunas creadoras latinoamericanas que reaccionaron al vídeo dejaron claro además que su intención no era atacar al cocinero. La discusión nació precisamente de esa combinación curiosa: afecto por un rostro muy conocido de la televisión española y sorpresa al verlo enfrentarse de una forma poco ortodoxa a un producto absolutamente cotidiano en América Latina.

Entre medias aparecieron también comentarios xenófobos, un peaje desagradablemente previsible cuando cualquier conversación cultural escala en las redes. Pero fueron miles quienes simplemente explicaron, bromearon o enseñaron otra técnica. Y ahí la anécdota se vuelve bastante más interesante que el enfado: un gesto doméstico terminó revelando cómo dos culturas pueden mirar el mismo alimento de manera muy distinta.

Una yuca, dos continentes y una pequeña lección de cocina

Arguiñano no inventó una crisis gastronómica. Peló una yuca con un pelador durante una receta y la enorme audiencia digital hizo el resto. La técnica sorprendió porque en buena parte de Latinoamérica la raíz se pela tradicionalmente mediante cortes que permiten desprender completamente su gruesa corteza, un procedimiento mucho más adaptado a la estructura del producto.

La polémica, debajo del ruido, deja algo bastante útil. La yuca exige conocer qué se está retirando y cómo se va a cocinar; no basta con tratarla exactamente como una patata. Y también recuerda otra cosa: cuando un ingrediente viaja, no llega solo. Lleva pegados métodos, gestos y siglos de experiencia. A veces basta un pelador de cocina para hacerlos visibles.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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