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Waymo llevará a Madrid sus robotaxis sin conductor: debutarán en 2027

Waymo inicia su desembarco en Madrid con pruebas de robotaxis autónomos y prevé llevar pasajeros sin conductor en 2027, pendiente de permisos.

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Waymo

Imagen: Dllu / CC BY-SA 4.0.

Resumen

  • Waymo empezará a probar sus robotaxis en Madrid antes de acabar 2026
  • El objetivo es transportar pasajeros sin conductor durante 2027
  • El estreno comercial dependerá de permisos y aún no tiene fecha cerrada

Los robotaxis de Waymo llegarán a la Comunidad de Madrid con la vista puesta en 2027. La compañía de conducción autónoma de Alphabet, matriz de Google, ha elegido la región para iniciar su desembarco en España y prepara un servicio de transporte de pasajeros en vehículos capaces de circular sin una persona al volante.

Antes llegará la parte menos cinematográfica, pero decisiva. En los próximos días comenzarán a verse por las carreteras y calles madrileñas los Jaguar I-PACE eléctricos de Waymo, todavía conducidos manualmente por especialistas. Después pasarán a una fase de conducción autónoma con personal de seguridad dentro del vehículo y, si las pruebas y las autorizaciones avanzan según lo previsto, el siguiente salto será el que cambia de verdad el paisaje urbano: pasajeros dentro y asiento del conductor vacío. El objetivo declarado por Waymo es comenzar a recibir usuarios en 2027.

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Madrid será el primer desembarco de Waymo en España

La elección no se limita al centro de la capital. Waymo prevé probar inicialmente su tecnología en Madrid, Alcobendas y Getafe, con posibilidad de ampliar más adelante el área de operaciones a otros municipios de la Comunidad de Madrid.

Las pruebas se realizarán tanto de día como de noche. La compañía quiere exponer sus vehículos a tráfico denso, peatones, motocicletas, autobuses y bicicletas, además de glorietas, carriles estrechos, obras y cambios constantes en el entorno. Dicho de otra manera: no basta con que el coche sepa conducir en una avenida despejada; tiene que comprender el pequeño caos cotidiano de una gran ciudad.

Ese aprendizaje local importa. Un vehículo autónomo que funciona correctamente en Phoenix no puede aterrizar en Madrid con un mapa actualizado y buena voluntad. La señalización, el comportamiento del tráfico y la geometría urbana cambian radicalmente de una ciudad a otra, y el sistema necesita adaptarse a esas diferencias.

Primero habrá una persona al volante

Waymo seguirá en Madrid el modelo gradual que ha aplicado en otros mercados. La primera fase será de conducción manual, con especialistas recorriendo las zonas donde la empresa pretende operar y recopilando información del entorno.

Después llegará la validación autónoma: será el sistema Waymo Driver quien conduzca, aunque seguirá habiendo dentro un profesional preparado para intervenir. Solo más adelante se plantea la operación completamente autónoma, donde el vehículo realiza el trayecto sin conductor humano.

No significa, por tanto, que los coches que aparezcan en Madrid sean ya taxis vacíos circulando alegremente por la Castellana. Serán vehículos de pruebas. El salto comercial está previsto para 2027 y será progresivo.

Cómo funciona un robotaxi de Waymo

La tecnología de Waymo no depende simplemente de una cámara situada detrás del parabrisas. Los vehículos llevan un conjunto de cámaras, radares y sensores lidar capaces de observar el entorno desde distintas direcciones y calcular en tiempo real la posición y el movimiento de coches, peatones, ciclistas y otros obstáculos.

El lidar utiliza pulsos de luz para medir distancias y construir una representación tridimensional del espacio que rodea al vehículo. Esa información se combina con otros sensores y con los sistemas informáticos de Waymo para decidir cuándo avanzar, frenar, cambiar de carril o ceder el paso.

Todo sucede constantemente. Un peatón se acerca al bordillo, una moto aparece entre dos coches, un vehículo reduce velocidad unos metros más adelante. El sistema no solo debe detectar objetos; tiene que anticipar cómo pueden comportarse. Ahí está buena parte de la dificultad. Las carreteras son relativamente ordenadas. Las ciudades, bastante menos.

Sin conductor significa realmente sin conductor

Cuando Waymo habla de un servicio totalmente autónomo no se refiere a uno de los asistentes de conducción que ya incorporan muchos automóviles nuevos. En estos últimos, la persona que conduce continúa siendo responsable y debe poder intervenir.

El modelo que la compañía quiere desplegar en Madrid es distinto. En su fase comercial final, no habrá una persona conduciendo ni supervisando desde el asiento delantero durante el trayecto.

El pasajero solicitará el vehículo, accederá a él y será el propio sistema automatizado el que complete el recorrido dentro de la zona donde tenga permitido operar. Esa diferencia separa un coche con ayudas avanzadas de un auténtico robotaxi.

El estreno de 2027 todavía depende de los permisos

Hay una precisión importante. 2027 es el objetivo anunciado por Waymo, no una fecha de inauguración cerrada en rojo sobre el calendario.

La compañía tendrá que adaptar su operación al marco regulatorio español y trabajar con las administraciones antes de transportar pasajeros sin conductor. España dispone de mecanismos específicos para autorizar y supervisar pruebas de vehículos automatizados, mientras la normativa continúa evolucionando al ritmo de una tecnología que se mueve bastante más deprisa que los boletines oficiales.

Por eso todavía no se conoce el día concreto del estreno comercial, ni el número inicial de vehículos que tendrá la flota, ni cuánto costará realizar un trayecto.

Tampoco se ha detallado todavía el mapa definitivo del servicio para pasajeros. Que los coches realicen pruebas en determinados municipios no implica necesariamente que toda esa superficie quede cubierta desde el primer día comercial.

Waymo llega con millones de viajes a sus espaldas

Madrid no será el laboratorio donde Waymo descubra por primera vez si un automóvil puede llevar pasajeros sin conductor. La compañía lleva años operando vehículos autónomos en Estados Unidos y acumula millones de viajes comerciales, además de una experiencia creciente en diferentes entornos urbanos.

Su expansión se ha acelerado y la empresa trabaja en numerosas ciudades estadounidenses mientras prepara nuevos mercados. Esa experiencia coloca a Waymo entre los actores más avanzados de una industria que durante años prometió coches autónomos para un futuro que siempre parecía aplazarse otros cinco años.

La seguridad será el gran examen en Madrid. No basta con demostrar que un vehículo puede desplazarse sin conductor. Debe hacerlo de manera suficientemente previsible para pasajeros, peatones, ciclistas y el resto del tráfico, incluso cuando alguien alrededor hace algo poco previsible. En ciudad, eso ocurre con cierta frecuencia.

Robotaxis, taxis y VTC compartirán una ciudad más complicada

La llegada de Waymo introduce otra conversación que va más allá de sensores y algoritmos. Los robotaxis aterrizan en un ecosistema donde ya conviven taxis, VTC, transporte público, coches privados y motos, junto a servicios de movilidad compartida.

La conducción autónoma no elimina por sí misma los atascos. Un coche puede prescindir del conductor y seguir ocupando exactamente los mismos metros de asfalto. La utilidad real dependerá de cómo se integre el servicio con el transporte colectivo, qué volumen de vehículos termine circulando y qué tipo de desplazamientos sustituya.

También existe una dimensión laboral evidente. Si los servicios sin conductor se extienden, parte del valor económico de cada viaje deja de estar ligado a la persona que conduce y pasa al software, los vehículos y la infraestructura tecnológica. El cambio no será instantáneo, pero difícilmente será neutro para los sectores del taxi y las VTC.

Madrid ya había comenzado a preparar proyectos relacionados con la movilidad autónoma y las pruebas en tráfico real. La llegada de Waymo encaja en ese proceso, aunque introduce un elemento distinto: una compañía que no llega solo con un prototipo, sino con experiencia comercial acumulada.

Madrid se asoma a una movilidad que parecía lejana

Durante años, el coche sin conductor fue una promesa repetida cada temporada tecnológica: siempre parecía encontrarse a cinco años de distancia. Algo ha cambiado. Los robotaxis ya transportan pasajeros de manera habitual en varias ciudades y las empresas del sector han pasado de enseñar prototipos a gestionar flotas reales.

Madrid será una de las ciudades donde esa transición podrá verse de cerca. Primero aparecerán los Jaguar I-PACE con especialistas al volante. Después conducirán ellos mismos con supervisión. Y, si la tecnología supera las pruebas y llegan las autorizaciones necesarias, en 2027 comenzarán los viajes donde faltará precisamente la figura que durante más de un siglo definió al automóvil: el conductor.

No se conocen todavía el precio, la fecha exacta ni la extensión inicial del servicio. Sí está decidido el movimiento importante. Waymo ha elegido Madrid para llevar a España su robotaxi completamente autónomo, y las primeras pruebas sobre asfalto abrirán el camino hacia un posible servicio comercial sin conductor en 2027.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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