Síguenos

Mundo

Trappes: el detenido admite que eligió víctimas por su color de piel

El detenido por el ataque de Trappes admitió que eligió a las víctimas por su piel. Un joven murió y otras cinco personas resultaron heridas.

Publicado

el

el detenido admite que eligió víctimas por su piel

Resumen

  • El detenido admitió que eligió a sus víctimas por el color de piel
  • El ataque de Trappes dejó un muerto y cinco heridos, incluida una niña
  • La Fiscalía Antiterrorista investiga el móvil racista y la planificación

El hombre de 39 años detenido por el ataque cometido en Trappes y La Verrière, en las afueras de París, reconoció ante los primeros policías que había seleccionado a sus víctimas por su color de piel. El sospechoso habría explicado que quería atacar a personas negras y árabes y que pretendía «vengar a los comerciantes» afectados por los saqueos registrados durante los disturbios del 17 de octubre.

El tiroteo del viernes 23 de octubre dejó un hombre de 26 años muerto y cinco personas heridas, entre ellas una niña de 12 años alcanzada por varios disparos. La Fiscalía Nacional Antiterrorista francesa investiga los hechos como asesinato y tentativas de asesinato vinculados a una empresa terrorista, con la circunstancia agravante de que las víctimas habrían sido elegidas por su pertenencia real o supuesta a una raza, etnia, nación o religión.

Canal oficial
El Folio en WhatsApp
Recibe las noticias más importantes, alertas y última hora.

El sospechoso asegura que buscaba víctimas negras y árabes

El detenido, identificado como Kévin T., fue arrestado poco después del ataque en Coignières, también en el departamento de Yvelines. Según los primeros elementos de la investigación, habría disparado en diferentes puntos de Trappes y La Verrière durante un recorrido de aproximadamente 20 minutos.

Las pesquisas apuntan a que el hombre abrió fuego desde un vehículo, un Renault Clio, utilizando un pistolet-mitrailleur, un arma automática capaz de disparar en ráfagas. Los investigadores tratan ahora de reconstruir con precisión sus movimientos y comprobar si cada una de las personas atacadas fue elegida deliberadamente.

Sus primeras declaraciones han reforzado la hipótesis del móvil racista. El sospechoso habría afirmado ante los agentes que quería actuar contra personas negras y árabes después de los saqueos y actos vandálicos registrados durante las protestas del 17 de octubre en Francia.

Ese supuesto argumento, obviamente, no establece ninguna relación entre las víctimas y aquellos disturbios. Lo que investiga la justicia es precisamente si el detenido transformó ese contexto político y social en una justificación para atacar indiscriminadamente a personas por su apariencia.

Un muerto y cinco heridos en el ataque de Trappes

La víctima mortal fue Pengo Bossio Wangi, de 26 años, un joven francés que practicaba MMA y entrenaba habitualmente en Aubervilliers. Fue alcanzado por los disparos durante el recorrido del atacante por Trappes.

Otras cinco personas resultaron heridas. Entre ellas se encuentra una niña de 12 años, alcanzada por ocho impactos de bala según las autoridades locales. En la última información oficial conocida durante el sábado, la menor permanecía en urgencia absoluta.

Cuatro de los cinco heridos continuaban hospitalizados y varios se encontraban en estado grave. Centenares de personas se concentraron posteriormente en Trappes para recordar a las víctimas y mostrar su rechazo al ataque.

La selección de los objetivos es uno de los elementos centrales del caso. Las primeras investigaciones indican que el sospechoso habría disparado únicamente contra personas no blancas, una circunstancia que deberá quedar acreditada durante la investigación judicial y que explica la rápida intervención de la Fiscalía Antiterrorista.

Hallan un ejemplar de Mein Kampf en su domicilio

La investigación dio otro giro durante el registro de la vivienda del detenido, situada en Plaisir. Los agentes encontraron allí un ejemplar de Mein Kampf, de Adolf Hitler, junto con una Biblia y un Corán.

El hallazgo del libro nazi forma parte de los elementos que están examinando los investigadores, aunque su presencia por sí sola no permite establecer la ideología del sospechoso. La policía analiza sus teléfonos, ordenadores y otros dispositivos para determinar si mantenía contactos con movimientos de ultraderecha, consumía propaganda extremista o había comunicado previamente sus intenciones.

Por ahora, las informaciones disponibles apuntan a un perfil relativamente aislado y sin antecedentes conocidos en los servicios franceses de inteligencia. Sí figuraba en archivos policiales y su historial judicial incluye cuatro antiguas condenas, vinculadas a delitos comunes.

Un apartamento preparado con bombonas de gas y un temporizador

La perquisición reveló otro elemento especialmente inquietante. El domicilio estaba preparado con un dispositivo formado por tres bombonas de gas, cables eléctricos y un temporizador.

La presencia de este sistema obligó a intervenir a especialistas en desactivación de explosivos y agentes del RAID, la unidad de intervención de la Policía Nacional francesa. Los investigadores intentan determinar qué pretendía hacer el sospechoso con ese dispositivo y si formaba parte del mismo plan que culminó con los disparos en las calles de Yvelines.

Dentro del vehículo utilizado durante el ataque fueron encontrados también el arma automática, una bomba lacrimógena, guantes y una sustancia que inicialmente parecía cocaína y que fue enviada a analizar.

La procedencia del arma es otra de las cuestiones abiertas. Los investigadores quieren saber cómo consiguió el subfusil, si alguien le ayudó a obtenerlo y si recibió algún tipo de asistencia logística antes del ataque.

La Fiscalía Antiterrorista investiga un posible crimen terrorista racista

El Parquet national antiterroriste, la Fiscalía Nacional Antiterrorista francesa, asumió rápidamente la investigación. El procedimiento incluye delitos de asesinato y tentativa de asesinato relacionados con una empresa terrorista y cometidos, presuntamente, por motivos raciales, étnicos, nacionales o religiosos.

La calificación es relevante. No se investiga únicamente un homicidio con agravante racista, sino la posibilidad de que existiera una voluntad de sembrar terror mediante la selección de víctimas por su origen o apariencia.

El presidente francés, Emmanuel Macron, calificó lo ocurrido como un «atentado terrorista racista» y señaló que el sospechoso había evitado disparar contra determinadas personas atendiendo a su color de piel.

La investigación, sin embargo, deberá establecer jurídicamente el móvil, el grado de planificación y la eventual existencia de colaboradores. Las declaraciones iniciales del detenido son importantes, pero tendrán que confrontarse con las pruebas materiales, los registros electrónicos y la reconstrucción completa de los hechos.

El entorno del sospechoso también está siendo interrogado

La detención del principal investigado fue seguida por la puesta bajo custodia policial de varias personas de su entorno familiar y personal, entre ellas su madre. Los interrogatorios pretenden aclarar si alguien conocía sus planes, le facilitó medios o detectó señales previas de preparación.

La medida no implica necesariamente que esas personas sean consideradas cómplices. En investigaciones antiterroristas es habitual reconstruir con detalle el entorno del sospechoso para establecer sus relaciones, comunicaciones y movimientos antes de un ataque.

La custodia policial del detenido fue prolongada después de una primera declaración. En este tipo de procedimientos puede mantenerse durante hasta 96 horas, lo que permite a los investigadores realizar interrogatorios más extensos y confrontar al sospechoso con las pruebas que van apareciendo.

También se practicaron análisis toxicológicos para comprobar si se encontraba bajo los efectos de alcohol o drogas cuando comenzó a disparar.

El foco pasa ahora a la planificación y los posibles vínculos

La confesión atribuida al sospechoso sitúa el racismo en el centro de la investigación, pero aún quedan cuestiones esenciales por resolver. La policía debe determinar cuándo empezó a preparar el ataque, cómo obtuvo el arma automática, qué finalidad tenía el dispositivo instalado en su domicilio y si actuó completamente solo.

También deberá aclararse hasta qué punto existía una radicalización ideológica previa. El ejemplar de Mein Kampf, las declaraciones contra personas negras y árabes y la aparente selección de las víctimas son indicios que los investigadores examinan conjuntamente, pero serán las comunicaciones, búsquedas, contactos y preparativos previos los que permitan reconstruir con mayor precisión su trayectoria.

Lo que ya está establecido es el balance: un joven de 26 años muerto, cinco personas heridas y una niña de 12 años gravemente alcanzada por los disparos. Y un sospechoso que, según sus primeras palabras ante la policía, no habría escogido a quienes tenía delante al azar, sino por el color de su piel.

Newsletter

Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

Lo más leído