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José Andrés carga contra el veto al foie gras que votará Washington

La posible prohibición del foie gras en Washington enfrenta al chef José Andrés con los defensores de los animales antes del voto del 3 de noviembre.

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plato con foie gras

Resumen

  • José Andrés critica la prohibición del foie gras que se votará en Washington
  • La iniciativa veta la venta del producto elaborado mediante alimentación forzada
  • El veto entraría en vigor en 2027 y prevé multas de hasta 5.000 dólares

El chef español José Andrés ha entrado en la polémica por la posible prohibición del foie gras en Washington, una medida que los ciudadanos de la capital estadounidense votarán el próximo 3 de noviembre, coincidiendo con las elecciones legislativas de Estados Unidos. El cocinero, conocido tanto por sus restaurantes como por su labor humanitaria, ha rechazado públicamente la propuesta y ha cuestionado que las autoridades deban intervenir en las decisiones gastronómicas mientras persisten problemas sociales mucho más graves.

La controversia gira en torno a la Iniciativa 86, una propuesta impulsada por organizaciones defensoras de los animales que pretende prohibir la alimentación forzada de aves para engordar sus hígados, así como la venta y distribución de productos obtenidos mediante ese procedimiento. Si los votantes respaldan la medida, Washington podría sumarse a otros territorios estadounidenses que han restringido la comercialización de este alimento.

José Andrés ha recurrido a la ironía para expresar su desacuerdo. En varios mensajes publicados en X el pasado 22 de octubre, el cocinero planteó que, siguiendo esa lógica, también podrían prohibirse la carne de vacuno, el cerdo, el pollo e incluso las verduras. Su argumento va más allá de defender un producto de lujo: considera que el hambre, la inmigración y las dificultades de los restaurantes merecen una atención política mucho mayor.

La intervención no ha pasado inadvertida en una ciudad donde el chef mantiene una importante presencia empresarial. Tampoco entre quienes llevan meses intentando sacar el foie gras de las cartas de los restaurantes.

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José Andrés cuestiona las prioridades de Washington

El cocinero respondió en las redes sociales a los partidarios de prohibir el foie gras, que denuncian el sufrimiento provocado por los métodos tradicionales empleados para obtenerlo.

Con un tono abiertamente sarcástico, José Andrés sugirió extender las restricciones a otros alimentos y recordó que millones de personas siguen padeciendo inseguridad alimentaria. Su mensaje contenía una idea particularmente directa: «Acabemos con el hambre y luego hablamos».

En otra intervención, el chef insistió en que los restaurantes estadounidenses afrontan problemas suficientes como para añadir nuevas prohibiciones. Se refirió a las actuaciones de los agentes federales de inmigración y a las deportaciones de trabajadores extranjeros, algunos de ellos empleados en explotaciones agrícolas y establecimientos de hostelería.

También recordó su experiencia en California, donde la comercialización de foie gras producido mediante alimentación forzada está restringida desde 2012, aunque la aplicación de la normativa ha dado lugar a diversos litigios.

La oposición de José Andrés tiene asimismo una dimensión empresarial. El producto forma parte de la oferta gastronómica de algunos de sus establecimientos, entre ellos Bazaar Meat, donde se sirve una preparación de foie gras presentada con algodón de azúcar.

Su postura, sin embargo, no implica necesariamente que defienda todos los procedimientos empleados por la industria. Lo que ha cuestionado públicamente es la conveniencia de impulsar esta prohibición y las prioridades políticas que representa.

Qué pretende prohibir la Iniciativa 86 sobre el foie gras

La propuesta que llegará a las urnas el 3 de noviembre de 2026 se denomina oficialmente Ley de Prohibición de la Alimentación Forzada de Aves de 2026.

Su objetivo principal es impedir que se introduzcan cantidades excesivas de alimento en el aparato digestivo de patos y ocas para aumentar artificialmente el tamaño de sus hígados, una práctica conocida en el sector como gavage.

El foie gras es precisamente un producto elaborado a partir del hígado graso de estas aves. Su producción tradicional ha generado durante décadas controversias entre defensores del bienestar animal, productores y profesionales de la gastronomía.

La iniciativa va más allá de prohibir esa técnica dentro del Distrito de Columbia. También impediría vender, distribuir o importar con fines comerciales productos derivados de hígados de aves engordadas mediante los métodos afectados por la normativa.

Esto incluye el foie gras servido como plato independiente y su utilización como ingrediente de otras elaboraciones. La restricción alcanzaría tanto a restaurantes como a establecimientos comerciales.

No supondría, en cambio, una prohibición general de consumir el producto en el ámbito privado ni de poseerlo para uso personal.

Multas de hasta 5.000 dólares y posibles pérdidas de licencias

El texto contempla sanciones económicas de entre 1.000 y 5.000 dólares por infracción. Cada jornada en la que persistiera un incumplimiento podría considerarse una nueva infracción.

Los negocios reincidentes también se expondrían a la suspensión o retirada de sus licencias comerciales, conforme a la legislación local.

La aplicación de la norma correspondería al Departamento de Energía y Medio Ambiente de Washington, que podría supervisar su cumplimiento durante las inspecciones de establecimientos.

La fecha prevista para su aplicación es el 1 de julio de 2027, aunque existe una condición importante: las disposiciones con consecuencias presupuestarias dependerían de que se aprobara la financiación correspondiente. Por tanto, una victoria del sí no significaría que la prohibición comenzase automáticamente al día siguiente de las elecciones.

El bienestar animal frente a la libertad gastronómica

La organización Pro-Animal DC, promotora de la Iniciativa 86, sostiene que la alimentación forzada provoca sufrimiento y alteraciones en la salud de patos y ocas.

Sus representantes consideran que la producción de foie gras mediante estos procedimientos resulta incompatible con unos estándares adecuados de bienestar animal, especialmente cuando se trata de un alimento considerado de lujo y no de primera necesidad.

Los partidarios de la prohibición defienden que los consumidores pueden disfrutar de una oferta gastronómica amplia sin recurrir a productos obtenidos mediante prácticas que consideran crueles.

Los argumentos de sus detractores son diferentes. Algunos profesionales de la restauración rechazan que las instituciones determinen qué alimentos pueden ofrecer los establecimientos y advierten del precedente que supondría una intervención de este tipo sobre la libertad gastronómica.

También cuestionan que la campaña se concentre en un producto relativamente minoritario cuando existen otros problemas de bienestar animal asociados a sistemas de producción ganadera mucho más extendidos.

Son dos debates relacionados, pero distintos. El bienestar de los animales y los límites de la intervención pública en la actividad económica no son cuestiones excluyentes. La discusión de Washington consiste precisamente en determinar hasta dónde debe llegar la regulación para proteger a los primeros.

Los restaurantes de Washington se movilizan contra el veto

José Andrés no es el único cocinero que ha manifestado su rechazo a la propuesta.

Uno de los opositores más activos es Bart Hutchins, chef y propietario de Butterworth’s, un restaurante situado en el barrio de Capitol Hill que sirve foie gras y que ha decidido convertir la controversia en una campaña pública.

Hutchins ha organizado un menú de degustación dedicado al foie gras entre el 27 de octubre y el día de las elecciones, con un precio de 150 dólares. La iniciativa pretende recaudar fondos para una posible batalla judicial contra la prohibición si finalmente resulta aprobada.

El restaurador también ha anunciado su intención de hacer campaña cerca de los colegios electorales.

La controversia ha producido una coincidencia política poco habitual. Mientras José Andrés ha mantenido una posición pública crítica con Donald Trump, Butterworth’s es conocido por sus vínculos con ambientes conservadores próximos al presidente estadounidense.

En esta ocasión, ambos cocineros coinciden en rechazar la Iniciativa 86, aunque sus trayectorias y posiciones políticas sean muy diferentes.

La campaña de los defensores de los animales tampoco ha permanecido inactiva. Sus organizadores consiguieron reunir 31.726 firmas válidas, suficientes para que la Junta Electoral de Washington autorizase la inclusión de la propuesta en la papeleta de noviembre.

La movilización ha incorporado actividades informativas, carteles y hasta la presencia de una pata llamada Olivia, convertida en una de las imágenes más reconocibles de la campaña.

Washington decidirá el futuro del foie gras el 3 de noviembre

La votación sobre el foie gras coincidirá con una jornada electoral de alcance nacional en Estados Unidos, en la que se renovará la totalidad de la Cámara de Representantes y aproximadamente un tercio del Senado, además de numerosos cargos estatales y locales.

La propuesta de Washington forma parte de un movimiento más amplio para limitar determinadas prácticas de producción alimentaria. California ya cuenta con restricciones y otras ciudades estadounidenses han aprobado medidas semejantes, aunque algunas han encontrado obstáculos judiciales.

La incorporación de José Andrés al debate ha dado una visibilidad considerable a una iniciativa que, inicialmente, parecía circunscrita a las organizaciones animalistas y a una parte del sector gastronómico de la capital.

Su intervención introduce otra discusión: si una medida puede perseguir un objetivo legítimo de protección animal y, al mismo tiempo, suscitar dudas sobre su proporcionalidad, su aplicación o sus consecuencias económicas.

El resultado dependerá de los votantes. El 3 de noviembre decidirán si respaldan la prohibición comercial del foie gras producido mediante alimentación forzada, una decisión que podría modificar las cartas de determinados restaurantes de Washington a partir de 2027.

José Andrés ha dejado clara su posición. Ahora serán los ciudadanos de la capital estadounidense quienes determinen si uno de los productos más controvertidos de la alta cocina conserva su sitio en la mesa.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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