Economía
La IA choca con la red eléctrica: tres acciones para seguir en bolsa
La IA eleva el consumo eléctrico de los centros de datos y tensiona las redes. Constellation Energy, GE Vernova y Eaton ganan protagonismo en bolsa.
Resumen
- El consumo eléctrico de los centros de datos casi se duplicará hasta 2030
- Constellation Energy, GE Vernova y Eaton destacan por su negocio energético
- España tiene 6.329 MW concedidos a centros de datos, aún sin estrenar
La inteligencia artificial se enfrenta a un obstáculo que amenaza con frenar la expansión de sus centros de datos: la disponibilidad de electricidad y la capacidad de las redes para suministrarla. El problema no consiste únicamente en conseguir chips avanzados de Nvidia o construir instalaciones informáticas. También hay que garantizar millones de megavatios hora de consumo, conexiones eléctricas y sistemas de refrigeración. Este cambio está situando a compañías energéticas e industriales como Constellation Energy, GE Vernova y Eaton en el centro de atención de los inversores.
La Agencia Internacional de la Energía (AIE) calcula que el consumo eléctrico mundial de los centros de datos pasará de unos 485 teravatios hora (TWh) en 2025 a 950 TWh en 2030, prácticamente el doble. Las instalaciones especializadas en inteligencia artificial crecerán todavía más deprisa: su demanda energética podría triplicarse durante ese periodo. La consecuencia es evidente. Las empresas tecnológicas necesitan asegurarse electricidad antes de poner en funcionamiento sus nuevos servidores, mientras los fabricantes de equipos eléctricos y los productores de energía encuentran oportunidades de negocio que hace unos años apenas figuraban en sus previsiones.
La carrera tecnológica ha cambiado de prioridades. Durante buena parte del auge de la IA, la atención se concentró en los procesadores, la capacidad de cálculo y las inversiones multimillonarias de Microsoft, Google, Amazon o Meta. Esos factores siguen siendo decisivos, pero una instalación equipada con los mejores chips del mercado sirve de poco si no dispone de potencia eléctrica suficiente para funcionar.
La paradoja tiene su punto irónico: la industria que promete automatizar procesos complejos y transformar la economía depende de infraestructuras eléctricas cuya construcción sigue exigiendo años de planificación, permisos, materiales y obras. Por muy avanzado que sea el algoritmo, no puede acelerar por sí solo la instalación de un transformador ni ampliar una subestación.
Por qué la electricidad se ha convertido en el nuevo límite de la IA
El principal problema no es que el planeta se esté quedando sin electricidad, sino que la demanda de los centros de datos crece más rápido que determinadas infraestructuras energéticas. Una región puede disponer de generación suficiente y, sin embargo, carecer de las líneas, transformadores o subestaciones necesarios para abastecer una instalación de gran tamaño.
Según los datos publicados por la AIE en abril de 2026, el consumo eléctrico mundial de los centros de datos aumentó un 17% durante 2025. En las instalaciones dedicadas específicamente a inteligencia artificial, el incremento alcanzó el 50%. Son cifras que explican por qué las compañías tecnológicas están firmando contratos de suministro a largo plazo y buscando ubicaciones con acceso garantizado a la red.
Hay otro factor importante: la densidad energética. Los nuevos servidores concentran una potencia de cálculo extraordinaria en espacios relativamente pequeños. La AIE estima que, en 2027, un solo armario de servidores avanzados podría necesitar, en momentos de máxima actividad, tanta potencia como 65 hogares.
Eso exige sistemas eléctricos más robustos, refrigeración eficiente y mecanismos capaces de responder a variaciones rápidas del consumo. La industria necesita producir más electricidad, pero también transportarla, distribuirla y utilizarla sin comprometer la estabilidad del suministro.
La situación está favoreciendo tecnologías distintas. Las energías renovables ofrecen costes competitivos y pueden desarrollarse relativamente rápido; las centrales nucleares proporcionan generación continua; el gas natural permite disponer de potencia regulable, aunque añade emisiones y exposición al precio del combustible. El almacenamiento mediante baterías y la gestión flexible del consumo completan un sistema cada vez más complejo.
En realidad, no existe una única tecnología capaz de resolver el problema. El negocio está en combinar generación, redes, equipos eléctricos y almacenamiento para satisfacer una demanda que tampoco crecerá por igual en todos los países.
Tres empresas que pueden beneficiarse del aumento de la demanda
La necesidad de ampliar la infraestructura energética ha abierto distintas oportunidades en los mercados financieros. Constellation Energy, GE Vernova y Eaton representan tres actividades complementarias: producir electricidad, fabricar equipos para generar y transportar energía y suministrar sistemas eléctricos a las instalaciones que la consumen.
Las tres cotizan en Estados Unidos y cuentan con actividad empresarial relacionada con la expansión energética. Eso no significa que sus acciones tengan garantizada una evolución positiva. La rentabilidad bursátil dependerá también de los precios de compra, los márgenes y la capacidad para ejecutar los proyectos.
Constellation Energy: contratos nucleares con Google y Microsoft
Constellation Energy (NASDAQ: CEG) es uno de los nombres destacados por su exposición a la generación nuclear estadounidense. La compañía cuenta con centrales capaces de proporcionar un suministro continuo, especialmente relevante para instalaciones informáticas que funcionan las 24 horas.
El 6 de octubre de 2026 anunció un acuerdo de 20 años con Google para incorporar 890 megavatios de nueva capacidad nuclear a la red eléctrica regional PJM, que abastece a amplias zonas del este de Estados Unidos. El proyecto contempla mejoras tecnológicas en 11 unidades nucleares repartidas entre Illinois, Pensilvania y Nueva Jersey.
Las inversiones asociadas superarán los 4.300 millones de dólares, según los términos anunciados. La primera ampliación de potencia está prevista para 2028, de modo que no se trata de capacidad eléctrica inmediatamente disponible.
Constellation también mantiene un acuerdo de suministro a largo plazo con Microsoft para respaldar la recuperación de la unidad 1 de Three Mile Island, rebautizada como Crane Clean Energy Center, con una potencia aproximada de 835 megavatios.
Su atractivo empresarial reside en los contratos de larga duración y en la posibilidad de ampliar la producción de instalaciones existentes. Su riesgo, en cambio, está relacionado con los costes de inversión, la regulación nuclear y los plazos de ejecución. Un contrato firmado ofrece visibilidad comercial, pero no elimina los riesgos operativos ni asegura beneficios bursátiles.
GE Vernova: turbinas, transformadores y redes eléctricas
GE Vernova (NYSE: GEV) participa en varias de las actividades que necesitan reforzarse para acompañar el crecimiento de los centros de datos. Fabrica equipos de generación eléctrica, turbinas de gas y tecnología destinada a las redes de transporte y distribución.
En sus resultados del segundo trimestre de 2026, la compañía comunicó pedidos por valor de 24.200 millones de dólares, con un incremento orgánico del 88%. Su cartera total de pedidos pendientes alcanzaba los 176.000 millones de dólares.
Uno de los datos más relevantes para el negocio de inteligencia artificial es que los pedidos relacionados con centros de datos superaban los 5.000 millones de dólares durante la primera mitad del año, más del doble del volumen registrado en todo 2025.
El crecimiento, eso sí, no procede exclusivamente de la IA. También intervienen la electrificación industrial, la modernización de redes y la necesidad de renovar equipos energéticos.
GE Vernova tiene prevista la publicación de sus resultados del tercer trimestre para el 28 de octubre. Las nuevas cifras permitirán comprobar hasta qué punto el incremento de pedidos se convierte en ingresos, entregas y márgenes.
El principal desafío consiste precisamente en ejecutar esa cartera. Una demanda elevada resulta favorable, pero puede perder parte de su atractivo si aparecen retrasos de fabricación, sobrecostes o dificultades de suministro.
Eaton: los equipos eléctricos que necesitan los centros de datos
Eaton (NYSE: ETN) ofrece una vía diferente para participar en la expansión de la infraestructura de inteligencia artificial. Su negocio incluye sistemas de distribución eléctrica, protección de circuitos, gestión de energía y soluciones térmicas.
Estos componentes son imprescindibles para operar instalaciones de elevada potencia. No basta con disponer de un contrato de electricidad: también se necesitan sistemas capaces de distribuirla de manera segura dentro del complejo y proteger los equipos ante fallos de suministro.
En el segundo trimestre de 2026, Eaton registró unas ventas de 8.500 millones de dólares, un 21% más que un año antes. Los pedidos de su división Electrical Americas aumentaron un 41% en promedio móvil de doce meses, mientras que la cartera de pedidos pendientes del conjunto del negocio eléctrico creció un 43% interanual.
El impulso de los centros de datos figura entre los principales motores de ese crecimiento, aunque la compañía también atiende necesidades industriales, comerciales y de infraestructuras.
Eaton publicará sus resultados del tercer trimestre el 3 de noviembre de 2026. Será una oportunidad para comprobar si el ritmo de contratación mantiene su fortaleza y cómo evoluciona la rentabilidad de sus operaciones.
Su principal ventaja es la diversificación de clientes y aplicaciones. El riesgo es que las expectativas sobre el crecimiento futuro del negocio eléctrico estén incorporadas, en buena medida, a su valoración bursátil.
España también afronta el problema de las conexiones eléctricas
El aumento de la demanda energética no es una cuestión exclusivamente estadounidense. España está recibiendo un creciente interés por la construcción de centros de datos, favorecido por su disponibilidad de recursos renovables, conectividad digital y posición geográfica.
Sin embargo, los últimos datos de Red Eléctrica reflejan la distancia entre los proyectos anunciados y su puesta en funcionamiento.
El 1 de octubre de 2026, el operador publicó un mapa actualizado de las capacidades de acceso a la red de transporte. Los centros de procesamiento de datos acumulaban 6.329 megavatios de capacidad concedida, equivalentes al 34,2% de los 18.520 megavatios adjudicados a las distintas categorías de consumo.
Lo llamativo es que, dentro de esa capacidad concedida y recogida en el mapa, no figuraba todavía ningún megavatio puesto en servicio. Esto no significa que España carezca de centros de datos operativos, sino que los nuevos proyectos identificados en ese registro aún no habían materializado sus conexiones.
La diferencia entre obtener un permiso y comenzar a consumir electricidad resulta fundamental. Una instalación puede haber conseguido acceso a la red sin haber finalizado las obras, adquirido los equipos o contratado toda la capacidad informática prevista.
Red Eléctrica también señaló que existía capacidad disponible para nuevas solicitudes de demanda en más del 35% de los nudos de la red de transporte. No obstante, esa disponibilidad es desigual y depende de la ubicación. Los datos tampoco incluyen las solicitudes gestionadas a través de las redes de distribución.
El Gobierno español ha planteado nuevas condiciones de sostenibilidad y eficiencia para los centros de datos. El proyecto de real decreto presentado en agosto de 2026 propone que estas instalaciones respalden con nueva generación renovable al menos el 80% de su consumo eléctrico, con correspondencia entre la producción y el consumo en cada hora.
La propuesta también contempla requisitos de eficiencia energética, uso del agua y soberanía digital. A 26 de octubre, se trata de un marco normativo en tramitación, no de una obligación general que deba considerarse vigente en los términos propuestos.
Para las empresas del sector, estas exigencias podrían incrementar la necesidad de contratos eléctricos a largo plazo y de inversiones complementarias en generación, almacenamiento y gestión energética.
También pueden elevar los costes de determinados proyectos. La cuestión es encontrar un equilibrio entre atraer inversión tecnológica y evitar que la expansión de los centros de datos desplace otras necesidades eléctricas, como las de la industria, el transporte o los hogares.
El verdadero negocio estará en llevar la electricidad a tiempo
El crecimiento previsto de la inteligencia artificial ofrece perspectivas favorables para numerosas compañías energéticas e industriales. Pero conviene distinguir entre una tendencia de largo recorrido y una oportunidad bursátil concreta.
Los contratos anunciados, las carteras de pedidos y la capacidad de producción aportan información más sólida que las simples expectativas. También importa conocer cuánto costará desarrollar cada proyecto, cuándo empezará a generar ingresos y qué rentabilidad obtendrá finalmente la empresa.
Hay factores que podrían moderar el crecimiento de la demanda eléctrica. Los procesadores son cada vez más eficientes, el software mejora su aprovechamiento y algunos centros de datos pueden desplazar determinados procesos a horarios de menor consumo. La AIE reconoce que la eficiencia energética por tarea está avanzando con rapidez, aunque la expansión de los usos de la IA está compensando parte de ese ahorro.
Tampoco debe confundirse una necesidad técnica con un beneficio asegurado para el accionista. Una buena empresa puede ser una mala inversión si se paga demasiado por ella. Y las expectativas sobre la inteligencia artificial influyen en las valoraciones de buena parte del sector.
El desafío energético, en cualquier caso, es real. La competencia no se limita a desarrollar modelos más capaces o fabricar procesadores más rápidos. También consiste en disponer de electricidad suficiente, estable y a un coste razonable.
Constellation Energy, GE Vernova y Eaton están posicionadas en diferentes eslabones de ese proceso. Su evolución permitirá observar cómo se distribuye una parte del enorme gasto destinado a la infraestructura eléctrica.
La inteligencia artificial seguirá necesitando chips, memoria y capacidad de cálculo. Pero el avance de sus centros de datos dependerá cada vez más de algo bastante menos novedoso: tener una conexión eléctrica operativa cuando llegue el momento de encender los servidores.
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