Economía
Atitlan cambia el proyecto del Nou Mestalla con 18.000 m² de oficinas
El proyecto de Atitlan junto al Nou Mestalla cambia de rumbo: una torre será para oficinas y la otra mantendrá hotel, comercio y restauración.

By Fotoblog Rare - Originally posted to Flickr as Estadio Valencia C.F, CC BY 2.0, Wikimedia Commons
Resumen
- Atitlan elimina 650 alojamientos previstos junto al Nou Mestalla
- Una torre completa se destinará a 18.000 m² de oficinas
- El complejo mantiene hotel, comercio, restauración y aparcamiento
Atitlan ha dado un giro relevante al gran proyecto inmobiliario que desarrolla junto al Nou Mestalla. La compañía ha descartado el hotel-apartamento previsto en una de las dos torres y dedicará el edificio íntegramente a oficinas. Desaparecen así las 650 unidades de alojamiento contempladas inicialmente y entran en escena unos 18.000 metros cuadrados de espacios de trabajo.
El cambio no significa que Atitlan abandone el componente hotelero ni que reduzca el complejo a un simple edificio empresarial. La otra torre mantendrá un hotel de cuatro estrellas superior con 262 habitaciones, mientras el conjunto seguirá incorporando comercio, restauración y aparcamiento. Lo que cambia, y bastante, es el equilibrio entre sus distintos usos: menos alojamiento y mucho más peso para las oficinas.
Atitlan elimina el hotel-apartamento previsto junto al estadio
El planteamiento inicial reservaba una de las torres para un hotel-apartamento con 650 unidades, acompañado por superficies de oficinas. Ese esquema ha quedado atrás. Atitlan Desarrollos Inmobiliarios, la división inmobiliaria del grupo valenciano, concentrará toda la torre en actividad empresarial.
Conviene precisar el término porque el urbanismo tiene su propio idioma, a veces tan poco amable como un impreso administrativo. No se trataba de 650 viviendas residenciales convencionales, sino de un hotel-apartamento, una modalidad alojativa incluida dentro del desarrollo terciario. Su desaparición libera una cantidad considerable de superficie para otro mercado: el de las oficinas modernas de gran formato.
La futura torre contará con 18.000 metros cuadrados y el planteamiento anunciado prevé plantas flexibles capaces de adaptarse a empresas de distintos tamaños, espacios comunes, soluciones de eficiencia energética y servicios relacionados con movilidad y bienestar. La definición arquitectónica definitiva deberá concretarse conforme avance la tramitación del proyecto.
Las oficinas ganan terreno en una València con poca oferta
La explicación empresarial es sencilla: Atitlan asegura haber detectado una demanda creciente de oficinas premium, flexibles y sostenibles por parte de compañías, instituciones y profesionales. No es únicamente lenguaje de promotora. El mercado valenciano viene mostrando una disponibilidad especialmente reducida en los inmuebles empresariales mejor situados y de mayor calidad.
A comienzos de 2026, la tasa global de disponibilidad de oficinas en València se situaba alrededor del 2,36%, mientras que en las ubicaciones consideradas prime —los edificios y zonas más demandados— descendía hasta aproximadamente el 0,35%. Las rentas medias, además, habían aumentado un 3,8% interanual. Dicho de manera menos inmobiliaria: encontrar muchos metros cuadrados modernos, bien comunicados y disponibles de una sola vez no resulta precisamente fácil.
Un edificio nuevo para un mercado que busca grandes superficies
El mercado español de oficinas mantiene una clara preferencia por edificios recientes, eficientes y bien conectados. La escasez de ese producto está elevando las rentas y concentrando buena parte de la demanda empresarial en los inmuebles capaces de ofrecer grandes superficies, servicios y mejores estándares energéticos.
El entorno del Nou Mestalla ofrece a Atitlan algo complicado de fabricar en el centro consolidado de una gran ciudad: superficie disponible, visibilidad y capacidad de diseñar desde cero. Una torre completa de 18.000 metros cuadrados permite recibir desde varias compañías medianas hasta operaciones corporativas que necesitan plantas amplias y configurables.
El complejo va mucho más allá de las dos torres
Las oficinas forman parte de una actuación considerablemente mayor. Atitlan adquirió al Valencia CF la parcela terciaria anexa al nuevo estadio, de aproximadamente 41.700 metros cuadrados, después de que ambas partes hubieran alcanzado previamente un acuerdo condicionado al desarrollo urbanístico y a las correspondientes licencias.
La compraventa se formalizó a finales de abril de 2026 por una cantidad situada, según las cifras conocidas entonces, entre 30 y 35 millones de euros. Meses después llegó la licencia municipal para desarrollar el complejo, una pieza fundamental para transformar el entorno del estadio en una zona con actividad económica propia.
“Terciario”, en este caso, engloba usos económicos que no son vivienda: hotel, oficinas, comercios, restauración y aparcamientos. La operación funciona casi como una prolongación urbana del estadio y pretende mantener movimiento cuando no haya partido. Esa es una de las diferencias esenciales respecto a un recinto deportivo aislado, rodeado de hormigón y silencio durante buena parte de la semana.
Hotel de 262 habitaciones, comercios y restauración
El giro hacia las oficinas no borra la segunda torre. La configuración anunciada conserva un hotel cuatro estrellas superior de 262 habitaciones y aproximadamente 26.000 metros cuadrados destinados a espacios comerciales y restauración.
También continúa previsto un gran aparcamiento, con unas 865 plazas dentro del conjunto. El proyecto intenta así mezclar trabajadores, clientes, huéspedes, aficionados y vecinos. Un pequeño ecosistema urbano: camiseta de fútbol algunos domingos, ordenador portátil y café apresurado el resto de la semana.
Actividad más allá de los partidos del Valencia CF
La lógica económica pasa por evitar que toda la actividad dependa exclusivamente del calendario del Valencia CF. Una torre ocupada por empresas genera desplazamientos y consumo de lunes a viernes; el hotel añade visitantes; comercios y restaurantes buscan clientes durante toda la semana. Para una inversión de esta escala, llenar el entorno únicamente unas decenas de tardes al año sería un negocio bastante peculiar.
La combinación de usos puede acabar siendo, de hecho, uno de los elementos que más modifique esta zona de València. El estadio seguirá siendo su gran foco visual, pero el desarrollo terciario tiene capacidad para introducir una actividad cotidiana que el fútbol, por sí solo, no proporciona.
El cambio llega con las obras del entorno en marcha
Atitlan introduce la modificación en una fase todavía temprana del desarrollo. Las obras del complejo terciario comenzaron en junio y la compañía llevaba meses trabajando en el nuevo encaje del edificio junto al Ayuntamiento de València y Área Desarrollo, del Grupo Simetría, socio del proyecto. El rediseño de la torre, por tanto, no apareció de un día para otro.
Hay otro matiz relevante. La eliminación del hotel-apartamento coincide con un periodo de intenso debate sobre los alojamientos turísticos y su regulación en València, pero el cambio llevaba meses estudiándose y la justificación empresarial está centrada principalmente en la situación del mercado de oficinas.
Atitlan apuesta por cubrir un hueco concreto: existe una oferta reducida de oficinas modernas de grandes dimensiones y una demanda empresarial que busca precisamente ese producto. Sustituir cientos de unidades alojativas por 18.000 metros cuadrados de oficinas coloca el activo directamente en ese segmento.
El Nou Mestalla empieza a dibujar un nuevo polo urbano
Las obras de Atitlan tampoco viven completamente separadas de las del estadio. Cuando el Ayuntamiento concedió la licencia del terciario se estableció como elemento relevante que las construcciones alcanzaran al menos la cota cero antes de la apertura del Nou Mestalla, ya que en esta zona se sitúa un punto de evacuación de la parte norte del recinto.
El Valencia CF mantiene su planificación para trasladarse al nuevo campo en el verano de 2027. El proceso de organización de los abonados para la temporada 2027-28 contempla la selección de asientos entre finales de 2026 y la primavera siguiente, mientras que la formalización de los nuevos abonos está prevista para los meses anteriores a la apertura.
Por el momento, el cambio de uso promovido por Atitlan no supone una modificación conocida de ese calendario. Sí deberán completarse los ajustes técnicos y administrativos necesarios para transformar una torre inicialmente concebida para alojamiento en un inmueble dedicado íntegramente a oficinas.
La modificación parece sencilla sobre un plano —cambiar el uso de una torre—, pero altera de manera considerable el carácter económico del complejo. Atitlan renuncia a 650 unidades alojativas y apuesta por 18.000 metros cuadrados de oficinas justo cuando València dispone de poco espacio empresarial moderno en sus zonas más demandadas. El resto de las piezas permanece: hotel, comercio, restauración, aparcamiento y el estadio como enorme motor de atracción. El Nou Mestalla, durante años identificado casi exclusivamente con una obra deportiva interminable, comienza así a tomar también la forma de una operación urbana mucho más amplia: alrededor del césped habrá fútbol, claro, pero también despachos, habitaciones, tiendas y restaurantes.

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