Economía
Bimba y Lola: sus empleadas denuncian «salarios de miseria» en Mos
El comité del almacén de Bimba y Lola en Mos denuncia salarios cercanos al mínimo, reclama mejoras laborales y advierte de posibles movilizaciones.
Foto: Philafrenzy, CC BY-SA 4.0.
Resumen
- El comité denuncia sueldos próximos al SMI en el almacén de Mos
- 153 trabajadores esperan mejoras de salarios, descansos y categorías
- Los sindicatos barajan movilizaciones tras cinco meses sin respuesta
Las trabajadoras del almacén central de Bimba y Lola, situado en Mos (Pontevedra), han denunciado que una parte importante de la plantilla percibe salarios equivalentes al salario mínimo interprofesional (SMI). El comité de empresa acusa a la firma gallega de mantener unas condiciones laborales insuficientes y advierte de que convocará movilizaciones si la dirección no atiende sus reivindicaciones.
El conflicto afecta a un centro logístico con 153 trabajadores, donde la representación sindical lleva cinco meses esperando una respuesta a su propuesta de mejoras salariales, descansos y categorías profesionales. Según el comité, la empresa asegura que continúa estudiando el planteamiento, pero todavía no ha presentado una contestación concreta.
La denuncia, hecha pública el 6 de noviembre de 2026, llega después de que Bimba y Lola comunicase unos beneficios netos de ocho millones de euros en su último ejercicio. Para los sindicatos, la distancia entre los resultados económicos de la compañía y las condiciones de parte de sus empleados resulta difícil de justificar.
No se trata, por el momento, de una huelga convocada ni de un conflicto extendido a todas las tiendas de la marca. La advertencia procede de la representación de los trabajadores del almacén de Mos, una instalación que forma parte de la estructura logística de la firma de moda.
Cinco meses sin respuesta a las reclamaciones laborales
El comité de empresa, integrado por seis representantes de la CIG y tres de la USO, trasladó a la dirección una propuesta de acuerdo laboral hace aproximadamente cinco meses. Su objetivo era negociar condiciones más favorables para el personal de las instalaciones de Mos.
La iniciativa incluía una revisión de los salarios, mejoras en el descanso semanal y cambios en la clasificación profesional de determinados puestos. Sin embargo, según la representación sindical, las conversaciones no han permitido avanzar hacia un compromiso concreto.
Los representantes de la plantilla sostienen que, cada vez que solicitan información sobre el estado de la propuesta, reciben explicaciones sobre un acuerdo que continúa en elaboración. Una situación que ha incrementado el malestar entre los empleados.
El comité acusa a la dirección de actuar con «desprecio y prepotencia» hacia la representación de los trabajadores y considera que la falta de respuesta prolonga innecesariamente el conflicto.
Su advertencia es clara: si la compañía no modifica su postura y acepta negociar unas mejoras efectivas, los sindicatos impulsarán movilizaciones.
Salarios próximos al mínimo y trabajadores con 20 años como auxiliares
Uno de los principales motivos de la protesta es la remuneración de la plantilla. Según el comité, una parte importante del personal del almacén percibe cantidades equivalentes al salario mínimo interprofesional, pese a trabajar para una empresa con presencia internacional y resultados económicos positivos.
Los empleados están adscritos al convenio estatal del sector textil, que regula las condiciones laborales aplicables a sus puestos. La representación sindical considera, sin embargo, que las retribuciones resultantes son insuficientes para afrontar el incremento del coste de la vida.
Cuánto representa el salario mínimo en 2026
El SMI vigente en España durante 2026 está establecido en 1.221 euros brutos mensuales en 14 pagas, lo que representa una remuneración mínima anual de 17.094 euros para una jornada completa.
Cuando las pagas extraordinarias están prorrateadas, esa misma cantidad equivale a 1.424,50 euros brutos mensuales en 12 pagas.
Esta referencia permite contextualizar la denuncia sindical, aunque no significa que todos los empleados de Bimba y Lola cobren exactamente lo mismo. El comité no ha difundido un desglose individual de nóminas ni una distribución detallada de las remuneraciones.
Las reclamaciones tampoco se limitan al dinero. Los sindicatos denuncian que existen trabajadores con 20 años de antigüedad que continúan clasificados profesionalmente como auxiliares.
La categoría profesional determina aspectos relevantes de la relación laboral, entre ellos las funciones reconocidas y las condiciones salariales previstas en el convenio. La representación sindical reclama revisar estas clasificaciones para adecuarlas a las responsabilidades y trayectorias de los empleados.
También exige mejorar el sistema de descanso semanal, aunque no ha concretado públicamente el calendario alternativo que plantea.
Bimba y Lola ganó ocho millones de euros en su último ejercicio
La situación laboral denunciada contrasta con los resultados económicos presentados por Bimba y Lola correspondientes a su ejercicio fiscal 2025.
La firma gallega registró un beneficio neto de ocho millones de euros, frente a los 1,5 millones del ejercicio anterior. Es decir, sus ganancias se multiplicaron por más de cinco.
La facturación alcanzó los 250 millones de euros, un 7 % más que el año anterior, mientras que el resultado bruto de explotación (ebitda) superó los 32 millones, con un crecimiento cercano al 68 %.
La compañía también destacó la evolución de su actividad comercial, apoyada en una red de 321 establecimientos y franquicias distribuidos en 34 países, además de sus plataformas de venta digital.
Estos resultados son uno de los argumentos utilizados por los representantes sindicales para justificar sus reclamaciones. Consideran que la mejora del negocio debería permitir avanzar en unas condiciones laborales más favorables para los trabajadores del almacén.
Conviene distinguir, no obstante, entre el beneficio empresarial y una posible infracción laboral. Cobrar el SMI no constituye por sí mismo una irregularidad, siempre que se respeten las obligaciones salariales y las demás condiciones legalmente exigibles. La controversia planteada por el comité se centra en la suficiencia de las remuneraciones y en la necesidad de negociar mejoras.
La evolución de los beneficios tampoco determina automáticamente cuánto debe aumentar cada salario. Esa cuestión depende de la negociación colectiva, de los acuerdos aplicables y de las circunstancias económicas de la empresa.
Las movilizaciones dependerán de la respuesta de la empresa
La representación sindical sostiene que no está dispuesta a prolongar indefinidamente la espera y reclama una negociación efectiva sobre las condiciones de trabajo.
Por el momento, no se ha anunciado una fecha concreta para las movilizaciones ni se ha comunicado una convocatoria formal de huelga vinculada a este conflicto.
El siguiente movimiento dependerá de la reacción de la compañía. Si la dirección presenta una propuesta que permita acercar posiciones, las partes podrían abrir una nueva fase de negociación. En caso contrario, los sindicatos mantienen su intención de organizar protestas.
Hasta la información conocida el 7 de noviembre, no consta una respuesta pública de Bimba y Lola que detalle su posición sobre las reclamaciones del comité o las posibles mejoras que estaría dispuesta a negociar.
La representación laboral tampoco ha difundido una petición concreta de incremento salarial expresada en euros o porcentajes. Su reivindicación pública se centra en obtener un acuerdo que mejore las condiciones económicas, el descanso semanal y las categorías profesionales.
Un conflicto laboral en plena expansión de la marca
Bimba y Lola se ha consolidado como una de las firmas españolas de moda con mayor proyección internacional. Su crecimiento comercial ha ido acompañado de inversiones en establecimientos, tecnología y automatización de procesos logísticos.
El conflicto abierto en Mos sitúa el foco sobre una parte menos visible de esa actividad: las condiciones laborales de quienes trabajan en la estructura logística que sostiene el negocio.
La denuncia sindical plantea una diferencia entre el crecimiento económico de la compañía y la mejora de las condiciones de sus empleados. Pero el desenlace no está decidido.
Para los 153 trabajadores del centro, lo inmediato es conseguir una respuesta a la propuesta presentada hace cinco meses. La empresa tiene ante sí la posibilidad de negociar un acuerdo antes de que el desacuerdo se traslade a las movilizaciones.
De momento, los sindicatos han formulado una advertencia, no una convocatoria con fecha. La evolución de las negociaciones determinará si el conflicto permanece dentro del almacén o se convierte en una protesta pública contra una de las marcas de moda más conocidas de España.
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