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Borrell advierte: reelegir a Netanyahu avalaría una política genocida

El exjefe de la diplomacia europea sostiene que reelegir a Netanyahu validaría una política genocida, mientras Israel decide su futuro político.

Publicado

el

Josep Borrell en 2026

Foto: Unión Europea en Perú (CC BY 2.0).

Resumen

  • Borrell cree que reelegir a Netanyahu avalaría una política genocida
  • Israel vota en unas elecciones sin mayorías claras, según los sondeos
  • La justicia internacional mantiene abiertos procesos por la guerra de Gaza

El ex alto representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores, Josep Borrell, ha advertido este martes, 27 de octubre, de que una victoria de Benjamín Netanyahu en las elecciones de Israel supondría «la validación de una política genocida, de una política de exterminio de los palestinos». Una declaración especialmente dura, pronunciada mientras los israelíes votan en unos comicios que pueden poner fin al largo mandato del primer ministro.

Borrell considera que la continuidad de Netanyahu tendría consecuencias que van mucho más allá de la política interna israelí. A su juicio, una nueva victoria electoral otorgaría respaldo político a la actuación de un Gobierno duramente cuestionado por su ofensiva militar en Gaza y por el trato dispensado a la población palestina. La responsabilidad política y el futuro de Israel ocupan así el centro de su advertencia.

El exjefe de la diplomacia europea ha realizado estas declaraciones en La Laguna, Tenerife, poco antes de participar en un acto académico. Allí ha reconocido que la situación israelí le preocupa especialmente: «Israel me tiene en vilo». Sus palabras llegan en una jornada decisiva para Netanyahu, que aspira a mantenerse en el poder después de tres años de guerra, una profunda crisis política y un creciente aislamiento internacional.

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Borrell advierte sobre las consecuencias de una victoria de Netanyahu

Las declaraciones se han producido en la Universidad de La Laguna, donde Borrell ha participado en la presentación de La montaña rusa: crónica de una crisis y cómo se superó, 2019-2024, el libro del economista y exministro chileno Mario Marcel, del que es prologuista.

El acto forma parte de la quinta edición de Campus América, dedicada este año a Chile. Sin embargo, la actualidad internacional ha situado las elecciones israelíes en el centro de la intervención del antiguo responsable de la política exterior comunitaria.

Borrell ha relacionado el resultado electoral con el rumbo adoptado por Israel durante los últimos años. Su argumento es que una victoria de Netanyahu no representaría únicamente la continuidad de un dirigente, sino también el respaldo de una mayoría parlamentaria a unas políticas que considera contrarias a los derechos fundamentales de los palestinos.

Se trata de una valoración política, no de una conclusión judicial. La distinción resulta importante: la victoria de un Gobierno en las urnas puede otorgarle legitimidad democrática para gobernar, pero no convierte automáticamente todas sus decisiones en actuaciones ajustadas al derecho internacional.

Israel vota tras tres años de guerra y una profunda división interna

Las elecciones del 27 de octubre son las primeras que celebra Israel desde los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023, que causaron alrededor de 1.200 muertos y desencadenaron una ofensiva israelí sobre Gaza de consecuencias devastadoras para la población palestina.

Más de 7,3 millones de ciudadanos israelíes están llamados a elegir a los 120 diputados de la Knéset, el Parlamento nacional. La mayoría absoluta se sitúa en 61 escaños, una cifra que ninguno de los dos grandes bloques políticos tenía garantizada según las últimas encuestas.

Netanyahu concurre al frente del Likud, acompañado por sus aliados ultranacionalistas y religiosos. Su propuesta electoral mantiene la seguridad nacional, la confrontación con Irán y la lucha contra Hamás como argumentos centrales para justificar su continuidad.

Frente a él aparece una oposición heterogénea que comparte principalmente el objetivo de sustituirlo. El desgaste del primer ministro, los fallos de seguridad que permitieron los ataques de 2023, la situación de Gaza y las tensiones institucionales han marcado una campaña de enorme trascendencia.

Eisenkot y la difícil aritmética para formar Gobierno

El principal adversario de Netanyahu es Gadi Eisenkot, antiguo jefe del Estado Mayor israelí y dirigente del partido Yashar. Su formación de centroderecha encabeza los sondeos y aspira a liderar una coalición alternativa.

Las últimas encuestas de las principales televisiones israelíes otorgaban al bloque opositor entre 52 y 56 diputados, frente a unos 50 para los aliados de Netanyahu. Son proyecciones, no resultados definitivos.

La diferencia puede resultar insuficiente para gobernar. Los partidos que representan principalmente a los ciudadanos árabes israelíes podrían sumar entre 14 y 16 escaños y convertirse en actores decisivos para alcanzar una mayoría.

Eso no significa que su participación en un acuerdo esté asegurada. Las diferencias políticas entre las formaciones opositoras y los partidos árabes complican cualquier negociación.

Una eventual derrota del Likud, por otra parte, tampoco garantizaría un cambio radical en la política israelí hacia los palestinos. Eisenkot procede de la cúpula militar y defiende posiciones de seguridad firmes, aunque mantiene importantes discrepancias con la gestión de Netanyahu.

La acusación de genocidio y los procesos abiertos en La Haya

La expresión utilizada por Borrell tiene un peso jurídico y político considerable. El genocidio es un delito definido por el derecho internacional que exige acreditar determinados actos cometidos con la intención de destruir, total o parcialmente, a un grupo nacional, étnico, racial o religioso.

La Corte Internacional de Justicia mantiene abierto el procedimiento iniciado por Sudáfrica contra Israel por presuntas vulneraciones de la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio en Gaza.

El tribunal ha establecido medidas provisionales vinculantes para proteger los derechos de la población palestina, pero todavía no ha dictado una sentencia definitiva sobre la acusación de genocidio. En mayo de 2026 fijó nuevos plazos para la presentación de alegaciones, por lo que el procedimiento continúa.

Existe, además, otro proceso judicial diferente. La Corte Penal Internacional dictó en noviembre de 2024 órdenes de detención contra Netanyahu y el exministro de Defensa Yoav Gallant por presuntos crímenes de guerra y de lesa humanidad.

Estas órdenes no constituyen condenas y no deben confundirse con el procedimiento por genocidio ante la Corte Internacional de Justicia. La primera institución investiga la responsabilidad penal individual; la segunda examina, en este caso, las obligaciones internacionales del Estado israelí.

Israel rechaza las acusaciones de genocidio y sostiene que sus operaciones militares perseguían combatir a Hamás tras los ataques de octubre de 2023.

En este contexto, las declaraciones de Borrell reflejan una posición de condena política especialmente contundente, aunque no sustituyen las decisiones pendientes de los tribunales internacionales.

Borrell denuncia una deriva autocrática y religiosa en Israel

Las críticas del antiguo alto representante europeo no se han limitado a la actuación militar israelí.

Borrell también ha cuestionado el deterioro del clima político interno y ha descrito a Israel como un país profundamente polarizado, inmerso, a su juicio, en una «deriva autocrática religiosa».

El diagnóstico apunta a las tensiones entre el Gobierno, las instituciones judiciales y los sectores sociales que rechazan las reformas impulsadas por la coalición de Netanyahu.

La influencia de los partidos religiosos y ultranacionalistas ha sido uno de los rasgos más controvertidos de su Ejecutivo. Las disputas sobre la independencia judicial, el servicio militar de los ultraortodoxos y el futuro de los territorios palestinos ocupados forman parte de una fractura política que las elecciones difícilmente resolverán por sí solas.

Borrell ha aprovechado también su intervención para reflexionar sobre el creciente descontento de la juventud europea y la instrumentalización política de la inmigración.

En particular, ha advertido de que convertir la inmigración en un arma electoral alimenta tensiones sociales que requieren respuestas políticas más serias que la simple confrontación. Ha defendido regular los flujos migratorios y mejorar la integración, al tiempo que ha condenado los episodios de violencia registrados en distintas protestas.

El futuro de Netanyahu dependerá de las urnas y de las alianzas

La advertencia de Borrell se produce en un momento en el que el futuro político de Netanyahu está lejos de estar asegurado. El primer ministro conserva una base electoral importante y el respaldo de aliados internacionales como Donald Trump, pero sus adversarios tienen opciones de reunir una mayoría parlamentaria alternativa.

El resultado de las elecciones no resolverá los procedimientos judiciales internacionales ni eliminará automáticamente las consecuencias de la guerra de Gaza. Sí determinará quién dispone del poder político para fijar las prioridades del próximo Gobierno israelí.

Una victoria de Netanyahu reforzaría su capacidad para defender la continuidad de su proyecto político. Una derrota abriría la puerta a otro Ejecutivo, aunque su orientación dependería de las difíciles negociaciones entre partidos.

Esa es precisamente la trascendencia de las palabras de Borrell: considera que lo que está en juego no es solamente la permanencia de un primer ministro, sino el respaldo electoral a una forma de ejercer el poder cuyas consecuencias alcanzan a los palestinos y a la posición de Israel ante la comunidad internacional.

La última palabra sobre la composición del Gobierno corresponde a los votantes y a las alianzas parlamentarias. La responsabilidad por posibles crímenes internacionales, en cambio, seguirá siendo una cuestión que deberán resolver los tribunales, con independencia de quién gane las elecciones.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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