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Hong Kong condena a Joshua Wong a otros 10 años de cárcel por colusión

Joshua Wong ha sido condenado a diez años de prisión en Hong Kong por colaborar con fuerzas extranjeras. Su salida de la cárcel se aplaza hasta 2036.

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Joshua Wong

Foto: Iris Tong / Voice of America, dominio público.

Resumen

  • Joshua Wong ha recibido otros diez años de cárcel en Hong Kong
  • El activista fue condenado por colaborar con fuerzas extranjeras
  • Su salida de prisión se retrasa de enero de 2027 a finales de 2036

Hong Kong ha condenado este jueves 5 de noviembre de 2026 al activista prodemocracia Joshua Wong a otros diez años de prisión, tras declararse culpable de conspirar para colaborar con fuerzas extranjeras. La sentencia, dictada por el Tribunal Superior del territorio chino en aplicación de la ley de seguridad nacional, prolongará su encarcelamiento previsiblemente hasta finales de 2036.

Wong, que acaba de cumplir 30 años, lleva privado de libertad desde noviembre de 2020. Hasta esta nueva resolución judicial tenía previsto salir de prisión en enero de 2027, después de cumplir una condena de cuatro años y ocho meses por conspiración para cometer subversión. La nueva pena cambia por completo su situación: permanecerá encarcelado aproximadamente una década más de lo previsto.

El antiguo dirigente estudiantil, convertido en uno de los rostros internacionales del movimiento democrático de Hong Kong, había reconocido su culpabilidad en septiembre. La Fiscalía le acusaba de participar en una campaña para conseguir que gobiernos extranjeros impusieran sanciones y otras medidas contra las autoridades chinas y hongkonesas.

La decisión supone su segunda condena bajo la legislación de seguridad nacional introducida por Pekín en 2020. También ha provocado críticas de organizaciones internacionales de derechos humanos, mientras las autoridades chinas defienden la aplicación de la ley como un instrumento necesario para proteger la estabilidad del territorio.

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Por qué Hong Kong ha condenado de nuevo a Joshua Wong

El juez William Tam, del Tribunal Superior de Hong Kong, ha considerado que la conducta de Wong constituye un delito de especial gravedad por su participación en una conspiración destinada a obtener la intervención de actores extranjeros contra China.

Según la acusación, Wong colaboró con Nathan Law, otro conocido dirigente del movimiento prodemocracia que actualmente vive exiliado, y con otras personas para promover sanciones, bloqueos y medidas de presión internacional contra los gobiernos de China y Hong Kong.

Los hechos por los que ha sido condenado se sitúan entre el 1 de julio y el 23 de noviembre de 2020, después de la entrada en vigor de la nueva legislación de seguridad nacional.

La investigación también examinó las actividades internacionales que Wong había desarrollado anteriormente, incluidos sus contactos con responsables políticos estadounidenses y su participación en campañas para denunciar restricciones a las libertades públicas en Hong Kong.

Una condena reducida de trece a diez años

El tribunal estableció inicialmente una pena de referencia de trece años de prisión, pero la redujo a diez después de considerar la declaración de culpabilidad del acusado y las circunstancias atenuantes presentadas por su defensa.

El magistrado calificó los hechos de especialmente graves. Esta consideración resulta determinante porque la ley establece penas más severas para las conductas de colaboración con fuerzas extranjeras consideradas de mayor gravedad.

La defensa había solicitado una condena que permitiera al activista conservar una expectativa razonable de recuperar su libertad. Wong también manifestó ante el tribunal su deseo de poder ocuparse de sus padres cuando saliera de prisión.

La resolución, sin embargo, impone una nueva década de cárcel a quien ya había pasado prácticamente seis años detenido por distintas causas relacionadas con su actividad política.

Joshua Wong no saldrá de prisión hasta finales de 2036

Una de las consecuencias más importantes de la sentencia es el cambio en la fecha prevista de excarcelación.

Antes del nuevo proceso, Wong estaba cumpliendo una pena de cuatro años y ocho meses impuesta en noviembre de 2024 por participar en unas elecciones primarias no oficiales organizadas por sectores prodemocracia en 2020.

Aquella causa, conocida como el proceso de los 47 de Hong Kong, llevó ante los tribunales a decenas de dirigentes y activistas acusados de conspiración para cometer subversión.

Wong esperaba recuperar su libertad en enero de 2027. Sin embargo, en junio de 2025, cuando todavía estaba encarcelado, las autoridades presentaron contra él una nueva acusación relacionada con sus contactos internacionales.

La nueva condena se cumplirá de forma simultánea con los aproximadamente dos meses restantes de su pena anterior. Eso significa que ambas penas no se suman íntegramente, pero la superposición es muy limitada.

Con el calendario penitenciario derivado de esta resolución, su excarcelación está prevista para finales de 2036, salvo modificaciones posteriores de su situación judicial o penitenciaria.

Para entonces, Joshua Wong tendrá 40 años. Habrá pasado buena parte de su juventud y de su primera etapa adulta entre rejas.

Quién es Joshua Wong, el símbolo de las protestas democráticas

Joshua Wong comenzó a adquirir notoriedad pública siendo adolescente. En 2012 participó en la movilización estudiantil contra los planes educativos impulsados por las autoridades de Hong Kong, que sus críticos consideraban una forma de adoctrinamiento político.

Su proyección internacional llegó en 2014, cuando se convirtió en uno de los principales representantes de la llamada Revolución de los Paraguas.

Aquel movimiento reclamaba mayores garantías democráticas y un sistema electoral que permitiera elegir libremente al jefe del Gobierno de Hong Kong. Las concentraciones paralizaron durante semanas importantes zonas de la ciudad.

Los paraguas, utilizados inicialmente por los manifestantes para protegerse del gas pimienta empleado por la policía, acabaron convirtiéndose en el símbolo de las protestas.

En 2016, Wong participó en la fundación del partido Demosistō, que defendía la autodeterminación democrática del territorio.

La formación se disolvió el 30 de junio de 2020, coincidiendo con la aprobación de la nueva ley de seguridad nacional impulsada desde Pekín.

Durante las grandes movilizaciones de 2019, desencadenadas por un proyecto de ley de extradición, Wong volvió a desempeñar un papel destacado en la oposición política y en la búsqueda de apoyo internacional.

Sus contactos con dirigentes extranjeros y sus campañas a favor de sanciones contra responsables chinos terminaron convirtiéndose en elementos centrales de su nueva causa judicial.

La ley de seguridad nacional que ha cambiado Hong Kong

La legislación utilizada para condenar a Wong fue impuesta por Pekín en junio de 2020, después de las protestas antigubernamentales que habían sacudido Hong Kong durante el año anterior.

La norma contempla delitos relacionados con la secesión, la subversión, las actividades terroristas y la colaboración con fuerzas extranjeras.

El Gobierno chino sostiene que esta legislación resulta necesaria para garantizar la seguridad nacional y recuperar la estabilidad después de los episodios de violencia registrados durante las movilizaciones de 2019.

Las organizaciones internacionales de derechos humanos mantienen una interpretación muy distinta. Consideran que las disposiciones de la ley permiten perseguir actividades políticas y expresiones de disidencia que deberían estar amparadas por las libertades fundamentales.

Desde su entrada en vigor, numerosos dirigentes opositores han sido detenidos o condenados, diversas organizaciones civiles se han disuelto y varios medios independientes han desaparecido.

Entre los casos más conocidos figura el del empresario y editor Jimmy Lai, fundador del periódico Apple Daily, condenado en febrero de 2026 a veinte años de prisión en virtud de la legislación de seguridad nacional.

El contexto resulta especialmente relevante por la singularidad política de Hong Kong. El territorio, antigua colonia británica devuelta a China en 1997, debía conservar un elevado grado de autonomía bajo el principio de «un país, dos sistemas».

El alcance de esa autonomía y la protección de las libertades civiles se han convertido en el centro de las controversias entre Pekín y quienes denuncian el progresivo debilitamiento de las garantías democráticas.

Estados Unidos y las organizaciones de derechos humanos critican la sentencia

La nueva condena ha suscitado reacciones internacionales.

El consulado estadounidense en Hong Kong ha condenado la decisión judicial y ha reclamado la liberación del activista. Washington considera que el caso refleja la determinación de Pekín de restringir las actividades de quienes defienden las libertades políticas en el territorio.

Amnistía Internacional también ha rechazado la sentencia. Su responsable adjunta para Asia, Sarah Brooks, ha denunciado que la legislación de seguridad nacional se utiliza para castigar la disidencia en lugar de limitarse a proteger la seguridad pública.

Human Rights Watch ha calificado la nueva pena de cruel e injusta y ha pedido a los gobiernos extranjeros que aumenten la presión diplomática sobre las autoridades chinas y hongkonesas.

Nathan Law, señalado en la causa como uno de los participantes en la conspiración, ha criticado igualmente la decisión y ha defendido el carácter pacífico de la actividad política de Wong.

La posición de Pekín es la contraria. El Ministerio de Exteriores chino ha expresado su respaldo a las autoridades de Hong Kong y ha rechazado las críticas extranjeras al procedimiento judicial.

El Gobierno chino sostiene que las actuaciones contra quienes vulneran la seguridad nacional se ajustan a la legislación vigente y reclama respeto a su soberanía y a la independencia de los tribunales hongkoneses.

Por su parte, el jefe del Ejecutivo de Hong Kong, John Lee, ha reprochado a Wong su desprecio por la ley después de conocerse la sentencia.

Una década más de cárcel para el antiguo líder estudiantil

La condena del 5 de noviembre de 2026 supone un nuevo capítulo en la transformación política de Hong Kong desde las protestas de 2019.

Joshua Wong, que alcanzó notoriedad internacional cuando todavía era menor de edad, se enfrenta a la perspectiva de permanecer encarcelado hasta cumplir los 40 años. La próxima salida de prisión que esperaba para enero de 2027 ha quedado desplazada hasta finales de 2036.

Su caso concentra buena parte de las tensiones que rodean a Hong Kong: la interpretación de la seguridad nacional, los límites de la oposición política, las relaciones con gobiernos extranjeros y el alcance real de las libertades reconocidas al territorio.

Para las autoridades chinas, la sentencia responde a la aplicación de una ley destinada a impedir amenazas contra el Estado. Para las organizaciones de derechos humanos, representa otro ejemplo del uso del sistema penal contra figuras destacadas del movimiento democrático.

Lo que ya no está en discusión es su consecuencia inmediata: Joshua Wong continuará en prisión durante aproximadamente diez años más, después de haber pasado casi seis encarcelado.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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