Síguenos

Cultura

Azkena ficha a Marilyn Manson entre acusaciones y un juicio pendiente

Marilyn Manson encabezará el Azkena 2027 entre acusaciones de abusos, una demanda civil abierta y el debate por el apoyo público al festival.

Publicado

el

Marilyn Manson actuando en 2024

Foto: Aversives, CC BY 4.0.

Resumen

  • Marilyn Manson será uno de los grandes nombres del Azkena Rock 2027
  • La Fiscalía cerró en 2025 la investigación penal sin presentar cargos
  • Una demanda civil sigue abierta y el festival mantiene apoyo institucional

Marilyn Manson será uno de los grandes nombres del 25.º aniversario del Azkena Rock Festival, que se celebrará del 17 al 19 de junio de 2027 en Mendizabala, Vitoria-Gasteiz. Su incorporación al cartel, junto a Patti Smith, Bad Religion, Slash y Wilco, devuelve al primer plano una controversia que va bastante más allá de la habitual provocación del shock rock: más de una docena de mujeres han formulado públicamente acusaciones de abusos contra el músico desde 2021 y una demanda civil presentada por su exasistente Ashley Walters continúa abierta. Manson, cuyo nombre real es Brian Warner, niega las acusaciones.

Hay una precisión importante. La investigación penal desarrollada en Los Ángeles durante cuatro años terminó sin cargos contra Manson en enero de 2025. La Fiscalía explicó que las alegaciones de violencia doméstica estaban fuera del plazo de prescripción y que no podía demostrar las acusaciones de agresión sexual más allá de una duda razonable. No hubo, por tanto, condena penal; tampoco un juicio que declarase probadas o falsas aquellas acusaciones. Esa diferencia jurídica, poco vistosa pero esencial, separa los hechos de la consigna fácil.

Marilyn Manson entra en el cartel del 25.º Azkena Rock

El Azkena Rock ha diseñado para 2027 una edición de aniversario con cerca de 60 artistas y una mezcla bastante reconocible de su ADN: punk, hard rock, blues, country, folk, garage, indie y rock alternativo. Patti Smith, Bad Religion, Slash junto a Myles Kennedy & The Conspirators, Marilyn Manson y Wilco aparecen en la primera línea de un programa al que se suman nombres como The Waterboys, Beth Hart, Billy Talent, Billy Bragg, Rival Sons o John Garcia.

En la presentación oficial, la organización describió a Manson como representante del «reverso más oscuro y teatral» del rock de finales del siglo XX y destacó su magnetismo escénico. La frase encaja perfectamente con el personaje que Brian Warner construyó durante décadas: maquillaje espectral, imaginería religiosa retorcida, conciertos deliberadamente incómodos y provocación como combustible comercial. Pero en este caso la oscuridad no pertenece únicamente al decorado.

Canal oficial
El Folio en WhatsApp
Recibe las noticias más importantes, alertas y última hora.

El anuncio llega cuando la carrera del músico ha recuperado buena parte de la normalidad perdida tras las primeras denuncias. Manson volvió a grabar, publicar discos y girar internacionalmente, y también ha sido elegido para actuar con Slipknot en fechas de su gira de 2027. La industria musical vuelve a reservarle grandes escenarios, aunque las controversias judiciales que acompañaron su caída pública no han desaparecido por completo.

La Fiscalía cerró la investigación penal sin presentar cargos

Las acusaciones adquirieron dimensión internacional en febrero de 2021, cuando la actriz Evan Rachel Wood, expareja de Manson, señaló públicamente al cantante y lo acusó de haberla sometido a abusos. Después aparecieron testimonios y acciones judiciales de otras mujeres. Más de una docena han realizado acusaciones públicas contra Warner relacionadas con conductas sexuales, violencia física o maltrato psicológico. Él las ha rechazado de forma reiterada y sostiene que sus relaciones íntimas fueron consentidas.

La investigación del Departamento del Sheriff del condado de Los Ángeles examinó denuncias relacionadas con hechos ocurridos años antes, incluidos episodios situados entre 2009 y 2011. El 24 de enero de 2025, el fiscal de distrito Nathan Hochman anunció que no se presentarían cargos. En el caso de las acusaciones de violencia doméstica, explicó, los hechos habían superado el plazo legal para perseguirlos. Respecto a las acusaciones de agresión sexual, la Fiscalía consideró que no disponía de pruebas suficientes para sostener cargos bajo el estándar penal de prueba más allá de una duda razonable.

Conviene detenerse ahí. Que una Fiscalía decida no acusar no convierte automáticamente las denuncias en falsas; del mismo modo, una acusación pública no convierte al acusado en culpable. Manson no fue procesado ni condenado por esos hechos. Es el punto jurídico imprescindible para explicar la historia sin convertir una noticia cultural en un tribunal improvisado.

La demanda de Ashley Walters sigue abierta

La situación es distinta en la vía civil. Ashley Walters, antigua asistente del cantante, mantiene una demanda en la que acusa a Manson de agresión sexual y otros abusos. El procedimiento, iniciado en 2021, ha sufrido varias idas y vueltas judiciales: fue desestimado y posteriormente reactivado. En agosto de 2026, un juez de Los Ángeles fijó el 15 de noviembre de 2027 como fecha para un juicio civil con jurado.

Ese proceso no debe confundirse con la investigación penal cerrada en 2025. Se trata de jurisdicciones, estándares probatorios y procedimientos diferentes. Tampoco existe todavía una resolución que determine el fondo de las alegaciones de Walters. La defensa de Manson sostiene que el caso no llegará al juicio previsto y ha anunciado su intención de intentar resolverlo antes mediante una petición de sentencia sumaria.

La coincidencia de fechas tiene, eso sí, una fuerza peculiar: Manson actuará en el Azkena en junio de 2027 y, según el calendario judicial vigente, afrontaría el juicio civil cinco meses después.

Más de medio millón de euros de patrocinio público en 2026

La controversia adquiere otra dimensión porque Azkena Rock no es únicamente una operación privada entre una promotora, artistas y compradores de entradas. El festival mantiene una relación estable de patrocinio institucional con el Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz y la Diputación Foral de Álava.

Para la edición de 2026, el Ayuntamiento formalizó con ARF Vitoria-Gasteiz SL un contrato de patrocinio cuyo presupuesto ascendió a 314.049,50 euros sin IVA, equivalente a 379.999,89 euros con el impuesto incluido. La Diputación Foral aprobó otro contrato para esa misma edición con un presupuesto de 107.438,02 euros sin IVA, unos 130.000 euros al añadir el impuesto. En conjunto, los dos contratos superaron ligeramente los 509.000 euros con impuestos.

Hay que hacer otra distinción para no mezclar años: ese dinero corresponde al Azkena Rock de 2026, no supone por sí mismo que exista ya un patrocinio público de idéntica cuantía para la edición de 2027 en la que actuará Manson. El festival, no obstante, mantiene desde hace años el respaldo institucional del Ayuntamiento y la Diputación.

La contratación abre un debate diferente al del cartel

Aquí aparece la cuestión más delicada. Un festival privado puede defender sus decisiones artísticas dentro del marco legal, y el público puede comprarlas o rechazarlas. Cuando existen contratos de patrocinio financiados con dinero público, el debate cambia ligeramente: entran en juego los criterios que las administraciones utilizan para asociar su nombre y sus recursos a un acontecimiento cultural.

Eso no significa que contratar a un artista acusado equivalga a avalar las acusaciones que pesan sobre él. Sería una conclusión demasiado gruesa. También resulta simplista actuar como si los antecedentes públicos del artista fueran irrelevantes porque no terminó acusado penalmente. La discusión real está en otra parte: qué debe valorar una institución cuando patrocina un festival y hasta dónde llega su responsabilidad sobre las decisiones de programación de una empresa privada.

El Azkena no ha escondido a Manson en la letra pequeña. Todo lo contrario. Lo coloca entre los grandes reclamos de una edición simbólica y utiliza precisamente su estética oscura y teatral como argumento artístico. La provocación, vieja moneda del rock, vuelve así a funcionar como reclamo. Solo que esta vez detrás del maquillaje hay expedientes judiciales de verdad.

El regreso de Manson ya no es una excepción

La presencia del cantante en Vitoria encaja en una rehabilitación profesional más amplia. Después de que varias empresas rompieran relaciones con él en 2021, Manson fue recuperando espacio dentro de la industria musical. Volvió a publicar música, regresó a los escenarios europeos y ha encontrado de nuevo promotores dispuestos a situarlo ante audiencias multitudinarias.

La ausencia de cargos penales en 2025 eliminó una de las mayores incertidumbres jurídicas sobre su futuro, aunque no borró las acusaciones ni cerró todos los litigios civiles. Ese matiz explica buena parte del choque que acompaña cada nuevo anuncio: para unos, la decisión de la Fiscalía permite que el músico continúe trabajando sin ser tratado como culpable; para otros, la acumulación de testimonios y la existencia de procesos civiles pendientes hacen difícil presentar su regreso como si nada hubiera ocurrido.

No es una discusión nueva, desde luego. La cultura popular lleva décadas peleándose con la misma cuestión bajo distintos nombres: cuánto pesa la obra cuando la biografía entra por la puerta. En el caso de Manson hay una ironía suplementaria. Construyó una carrera haciendo de la incomodidad un espectáculo y regresa a uno de los festivales históricos del rock español convertido él mismo en la parte incómoda del cartel.

Un aniversario con un nombre que eclipsa parte de la fiesta

El Azkena Rock llegará a sus 25 ediciones con Patti Smith, Bad Religion, Slash, Wilco y decenas de grupos capaces por sí solos de sostener un aniversario de primera línea. Sin embargo, la contratación de Marilyn Manson introduce un elemento que desborda lo estrictamente musical.

Los hechos dibujan un escenario menos sencillo que cualquier eslogan: existen numerosas acusaciones públicas, Manson las niega, la investigación penal acabó sin cargos en 2025 y permanece abierta al menos una relevante demanda civil con juicio previsto para noviembre de 2027. Al mismo tiempo, el festival mantiene desde hace años una relación económica con instituciones públicas vascas, aunque los más de medio millón de euros documentados corresponden a la edición de 2026 y no deben presentarse como financiación ya concedida para el cartel de 2027.

Ese es el terreno sobre el que aterriza Manson en Mendizabala. Ni una condena que no existe ni una página en blanco que tampoco existe. Un gran escenario, un aniversario importante y una controversia que seguirá allí cuando se apaguen las luces.

Newsletter

Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

Lo más leído