Economía
Moeve y Galp cancelan la unión de tres refinerías y 3.500 gasolineras
Moeve y Galp cancelan la operación que habría unido tres refinerías y unas 3.500 gasolineras. Galp cae en Bolsa pese a sus mayores beneficios.
Resumen
- Moeve y Galp abandonan el plan de unir sus negocios de refino y distribución
- La operación habría reunido tres refinerías y unas 3.500 gasolineras
- Galp cae en Bolsa pese a ganar un 68% más en el tercer trimestre
Moeve y Galp han puesto fin a las negociaciones para integrar sus negocios de refino y estaciones de servicio en España y Portugal. Las dos compañías energéticas han anunciado este lunes, 26 de octubre de 2026, que abandonan el proyecto iniciado en enero tras más de nueve meses de conversaciones sin alcanzar un acuerdo que satisfaga sus respectivas condiciones estratégicas y financieras.
La decisión frustra una de las mayores operaciones previstas en el sector energético ibérico. La alianza habría reunido unas 3.500 gasolineras y tres grandes complejos de refino, con capacidad conjunta para procesar aproximadamente 700.000 barriles de petróleo diarios. El objetivo era crear dos plataformas empresariales capaces de competir a escala europea y reforzar las inversiones en combustibles de bajas emisiones.
El fracaso de las conversaciones supone un cambio importante en los planes de expansión de ambas empresas, aunque no implica la interrupción de sus actividades actuales. Moeve, antigua Cepsa, y la portuguesa Galp continuarán gestionando por separado sus instalaciones industriales, redes comerciales y proyectos de transición energética.
La operación contaba con el respaldo de Mubadala, el fondo soberano de Abu Dabi, y el grupo estadounidense Carlyle, propietarios de Moeve. Su desenlace también ha tenido consecuencias inmediatas en los mercados financieros, donde Galp ha sufrido fuertes caídas bursátiles pese a presentar unos resultados trimestrales superiores a las previsiones.
Una alianza que habría creado un gigante energético ibérico
Las conversaciones comenzaron el 8 de enero de 2026, cuando ambas compañías anunciaron un acuerdo no vinculante para estudiar la combinación de sus negocios de downstream, término utilizado en la industria petrolera para referirse, principalmente, al refino, la distribución y la comercialización de combustibles.
El proyecto contemplaba la creación de dos empresas diferenciadas para gestionar las actividades industriales y comerciales de ambos grupos. La integración habría situado a la nueva estructura entre los grandes operadores energéticos europeos, tanto por capacidad de refino como por su presencia en el mercado de estaciones de servicio.
Dos sociedades para repartir refinerías y gasolineras
La primera empresa, denominada IndustrialCo, integraría las actividades de refino, química, comercialización mayorista de energía y producción de combustibles de bajas emisiones.
En esta plataforma participarían las refinerías de Moeve en Huelva y Algeciras, junto con la instalación portuguesa de Galp en Sines. La nueva estructura industrial habría quedado bajo el control de Mubadala y Carlyle, mientras que Galp conservaría una participación superior al 20%.
La segunda sociedad, RetailCo, reuniría las redes de estaciones de servicio de ambos grupos, con alrededor de 3.500 establecimientos en total. La mayor parte de la actividad comercial se concentraría en España y Portugal, aunque la cifra conjunta también incluiría puntos de venta situados fuera de la península ibérica.
La integración pretendía impulsar los puntos de recarga para vehículos eléctricos, los servicios comerciales de las estaciones y las nuevas soluciones de movilidad. Sus accionistas compartirían el control de esta plataforma.
No se trataba, por tanto, de una absorción completa de una petrolera por otra. El acuerdo excluía actividades de Galp como la exploración y producción de hidrocarburos y determinados negocios de energías renovables.
Por qué han fracasado las negociaciones entre Moeve y Galp
Las compañías han confirmado que las conversaciones terminaron porque no consiguieron pactar unas condiciones comerciales definitivas que respondieran a sus objetivos estratégicos y financieros.
La presidenta de Galp, Paula Amorim, ha reconocido que la propuesta ofrecía posibilidades importantes para crear un gran grupo energético europeo, pero que las partes no lograron el entendimiento necesario para garantizar una asociación duradera.
Ninguna de las dos empresas ha identificado públicamente una causa única y concreta para la ruptura. No obstante, informaciones conocidas durante el proceso apuntan a discrepancias en la valoración de los activos y a la volatilidad de los mercados energéticos, agravada por la situación geopolítica internacional.
La estructura accionarial prevista también añadía complejidad. Especialmente delicada resultaba la integración de la refinería portuguesa de Sines en una sociedad industrial que quedaría controlada por los propietarios de Moeve. Se trata de la única refinería de Portugal, una instalación considerada estratégica para el abastecimiento energético del país.
El Gobierno portugués había manifestado su preocupación por la necesidad de preservar la importancia estratégica de Sines. La operación habría supuesto, en la práctica, que una instalación esencial para el sistema energético portugués pasara a integrarse en una empresa con mayoría accionarial extranjera.
Conviene distinguir ambos planos: las discrepancias comerciales están reconocidas oficialmente, mientras que las diferencias sobre activos concretos y sus valoraciones proceden de informaciones sobre las negociaciones, no de una explicación detallada ofrecida conjuntamente por las compañías.
Galp se desploma en Bolsa pese a mejorar sus beneficios
La ruptura ha provocado una reacción negativa entre los inversores. Las acciones de Galp llegaron a retroceder un 7,5% durante la mañana del lunes, según los primeros datos de mercado recogidos tras el anuncio, y las pérdidas alcanzaron posteriormente niveles superiores.
El movimiento resulta especialmente significativo porque coincidió con la publicación de unas cuentas trimestrales favorables.
Galp obtuvo un beneficio neto ajustado de 682 millones de euros durante el tercer trimestre de 2026, frente a los 407 millones registrados un año antes, lo que representa un incremento cercano al 68%.
El resultado bruto de explotación ajustado, conocido como EBITDA, alcanzó los 1.522 millones de euros. La compañía también elevó su previsión de EBITDA para el conjunto del ejercicio hasta aproximadamente 5.000 millones, frente a los 4.000 millones estimados anteriormente.
La mejora responde, entre otros factores, al aumento de la producción en Brasil, a los mayores precios del petróleo y a unos márgenes de refino especialmente elevados.
Sin embargo, el mercado parece haber dado más peso al fracaso de la integración. Algunos analistas consideran que el acuerdo podía favorecer una reorganización empresarial que incrementase el atractivo de Galp para posibles operaciones corporativas.
La compañía portuguesa insiste en que la ruptura no altera sus prioridades de inversión ni sus perspectivas de crecimiento independiente.
Moeve mantiene sus inversiones en hidrógeno y biocombustibles
Por su parte, Moeve ha asegurado que continuará desarrollando su estrategia Positive Motion, diseñada para transformar progresivamente sus actividades y reforzar su presencia en el mercado de los combustibles de bajas emisiones.
Su consejero delegado, Maarten Wetselaar, ha explicado que la integración con Galp representaba una oportunidad para acelerar la creación de valor, pero nunca constituyó una condición indispensable para ejecutar los planes de la empresa.
Entre sus principales proyectos figura la construcción de una planta de hidrógeno verde con una capacidad inicial de 300 megavatios, cuya inversión supera los 1.000 millones de euros.
También avanza en un complejo de biocombustibles de segunda generación, con una inversión prevista de 1.200 millones de euros y entrada en funcionamiento programada para 2027.
La compañía asegura haber vendido más del 70% de sus activos de exploración y producción de petróleo y dedicar alrededor de dos tercios de sus inversiones a proyectos industriales relacionados con la transición energética.
Galp, mientras tanto, mantiene sus proyectos industriales en Sines, entre ellos una instalación de producción de hidrógeno verde y una unidad de biocombustibles avanzados. También seguirá desarrollando sus actividades de producción petrolera en Brasil y sus inversiones renovables.
Las gasolineras seguirán bajo sus actuales grupos
Para los consumidores españoles y portugueses, la consecuencia más inmediata es que no se producirá la integración prevista de las redes comerciales de Moeve y Galp.
Las estaciones de servicio continuarán perteneciendo a sus respectivos grupos, sin que el anuncio implique cierres, modificaciones de contratos o cambios inmediatos en sus operaciones habituales.
Tampoco se han anunciado variaciones en los precios de los carburantes relacionadas directamente con esta decisión. El coste de repostar seguirá dependiendo principalmente de factores como las cotizaciones internacionales, los costes de distribución, los impuestos y la política comercial de cada operador.
El resultado también mantiene sin cambios la estructura de propiedad de los tres complejos industriales que se pretendía agrupar.
La principal consecuencia se sitúa, por ahora, en el terreno empresarial. Moeve y Galp renuncian a una operación que habría dado lugar a uno de los mayores grupos de refino de Europa y a una extensa red conjunta de estaciones de servicio capaz de reforzar su posición frente a competidores como Repsol.
Dos energéticas que seguirán creciendo por separado
La posibilidad de futuras alianzas no desaparece necesariamente. Galp sigue defendiendo las ventajas de una mayor consolidación del sector, mientras Moeve mantiene sus objetivos industriales para 2030.
La ruptura tampoco significa que las empresas hayan renunciado a participar en nuevas operaciones corporativas. Lo que queda descartado es el proyecto concreto anunciado en enero, con sus dos sociedades previstas y una estructura accionarial que finalmente no consiguió el respaldo suficiente de las partes.
El mercado energético ibérico conserva así su actual distribución empresarial en un momento marcado por las inversiones en nuevas tecnologías, la transformación del refino y la competencia por los combustibles renovables.
Moeve y Galp continuarán compitiendo y desarrollando sus inversiones por separado, después de que más de nueve meses de negociaciones no hayan bastado para transformar una ambiciosa propuesta de integración en un acuerdo definitivo.
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