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Economía

Hurtos, fraudes y errores cuestan 2.932 millones al comercio español

El comercio español perdió 2.932 millones en 2025 por hurtos, fraude de proveedores y errores administrativos. Los hurtos explican el 81 % del total.

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Resumen

  • Los comercios españoles perdieron 2.932 millones de euros en 2025
  • El 81 % de las pérdidas se atribuye a hurtos; el resto, a fraudes y errores
  • Las cajas de autopago preocupan al 67 % de los distribuidores encuestados

Los comercios españoles perdieron 2.932 millones de euros durante 2025 por hurtos, fraudes de proveedores y errores administrativos. Una factura que equivale al 1,1 % de la facturación del sector y que demuestra hasta qué punto la desaparición de mercancías y los fallos de gestión afectan a la rentabilidad de los establecimientos. No todo son ladrones que salen por la puerta sin pagar. También hay pérdidas que se producen dentro de las propias empresas.

El 81 % del dinero perdido corresponde a hurtos, mientras que el 19 % restante procede de errores administrativos y fraudes relacionados con los proveedores. La cifra supone un incremento de 115 millones de euros respecto a 2024, un 4,1 % más, aunque el porcentaje sobre las ventas se mantiene estable. Es decir, el comercio pierde más dinero en términos absolutos, pero la proporción de ingresos que desaparece no ha aumentado durante el último ejercicio.

Son las principales conclusiones del Barómetro del Hurto en la Distribución Comercial 2025-2026, presentado este martes 3 de noviembre y elaborado por la consultora NIQ en colaboración con Checkpoint Systems y la Asociación de Empresas del Gran Consumo (AECOC). El trabajo se basa en encuestas realizadas entre mayo y julio de 2026 a responsables financieros y de seguridad de empresas de distribución.

El informe permite conocer tanto el alcance económico de las pérdidas como las preocupaciones de los establecimientos. Desde el crecimiento de los hurtos en determinadas zonas de venta hasta la actuación de bandas organizadas y los problemas que plantean las cajas de autopago. Conviene precisar que buena parte de los indicadores sobre delincuencia procede de las estimaciones y percepciones de las empresas encuestadas, no de un recuento policial de delitos acreditados.

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El 81 % de las pérdidas procede de hurtos, pero no todos son externos

La denominada pérdida desconocida es uno de los problemas económicos más persistentes de la distribución comercial. Bajo este concepto se agrupan las diferencias entre las existencias que debería tener un establecimiento y las que realmente aparecen en sus inventarios, cuando esas diferencias responden a hurtos, irregularidades de proveedores o errores administrativos.

Según el barómetro, los hurtos externos representan el 63 % de las pérdidas totales, mientras que las sustracciones internas, atribuidas a empleados, suponen otro 18 %. En conjunto, ambas categorías equivalen aproximadamente a 2.375 millones de euros.

Los errores administrativos concentran el 13 % de la factura, unos 381 millones de euros. El fraude de proveedores supone el 6 % restante, alrededor de 176 millones.

La distinción importa. Una mercancía mal registrada, una discrepancia en una entrega o un fallo en el control de inventarios pueden provocar pérdidas sin que se haya producido un hurto. Por eso, reforzar la seguridad de las tiendas no resuelve por sí solo todos los problemas.

También existen diferencias importantes entre empresas. El 37 % de los distribuidores registra pérdidas desconocidas superiores al 1 % de su facturación. Otro 38 % se sitúa entre el 0,51 % y el 1 %, mientras que el 25 % consigue mantenerlas en el 0,5 % o por debajo.

En un sector donde los márgenes pueden ser estrechos, perder una parte de los ingresos no equivale simplemente a vender un poco menos. El establecimiento ya ha soportado costes de adquisición, almacenamiento y gestión de productos que finalmente no podrá vender.

Las pérdidas aumentan un 4,1 %, aunque su peso sobre las ventas no cambia

El comercio español perdió 2.817 millones de euros en 2024, frente a los 2.932 millones correspondientes a 2025. La diferencia, de 115 millones, refleja un aumento del 4,1 % en términos absolutos.

Sin embargo, ambos ejercicios presentan el mismo índice de pérdida desconocida: el 1,1 % de la facturación.

La evolución de los últimos años muestra cambios significativos. En 2022, las pérdidas representaban el 0,9 % de las ventas y en 2023 descendieron hasta el 0,74 %. Posteriormente, el indicador volvió a crecer hasta el 1,1 % registrado tanto en 2024 como en 2025.

Los resultados tampoco reflejan una evolución uniforme. El 54 % de las empresas encuestadas considera que los hurtos externos aumentaron durante el último año. Un 25 % sostiene que permanecieron estables y el 21 % asegura haber experimentado una disminución.

Esto introduce un matiz relevante: el incremento de la factura económica no significa necesariamente que todos los establecimientos estén sufriendo más hurtos. El problema tiene intensidades diferentes y depende también del volumen de negocio, el tipo de productos comercializados y los sistemas de control utilizados.

Las cajas de autopago se convierten en un punto crítico para los comercios

Las cajas de autopago, cada vez más habituales en supermercados y grandes superficies, aparecen como uno de los principales focos de preocupación.

El 67 % de los distribuidores encuestados considera que los hurtos aumentan en estas zonas respecto a las cajas atendidas por trabajadores. Una percepción significativa, aunque el estudio no establece una tasa objetiva de sustracciones que permita atribuir directamente el incremento de las pérdidas a estos sistemas.

El 46 % de las empresas participantes dispone de cajas de autopago y, según el informe, las compañías que las utilizan destinan recursos adicionales a prevenir los hurtos en ellas.

El problema resulta comprensible desde el punto de vista operativo. El cliente realiza por sí mismo tareas que antes ejecutaba un empleado: identificar los productos, registrarlos y completar el pago. Durante ese proceso pueden producirse omisiones deliberadas, pero también equivocaciones al escanear artículos o introducir referencias.

La tecnología agiliza determinadas operaciones, aunque también obliga a revisar los mecanismos de supervisión. Una caja automática puede reducir la intervención del personal durante el cobro, pero no elimina la necesidad de controlar qué mercancía sale realmente del establecimiento.

Las devoluciones y reclamaciones también preocupan en internet

La pérdida comercial no termina en la tienda física. El barómetro identifica diferentes prácticas problemáticas en las ventas por internet, especialmente durante los procesos posteriores a la entrega.

El 47 % de las empresas consultadas señala entre sus problemas las reclamaciones de clientes que aseguran no haber recibido pedidos que sí fueron entregados. Las devoluciones de productos usados o dañados aparecen en el 37 % de las respuestas, mientras que el 26 % menciona pagos realizados con tarjetas robadas.

También figuran las devoluciones de artículos diferentes de los adquiridos, identificadas por el 11 % de los participantes.

Estos porcentajes indican qué incidencias señalan los distribuidores, no la proporción de compras fraudulentas. Tampoco toda reclamación o devolución constituye un engaño. La cuestión para las empresas consiste en distinguir las incidencias legítimas de los abusos sin perjudicar los derechos de los consumidores.

Reincidentes, bandas organizadas y más agresividad en las tiendas

Otro de los datos destacados del informe es el peso atribuido a quienes cometen hurtos de manera repetida.

Según las estimaciones recogidas, el 48 % de los hurtos externos corresponde a autores multirreincidentes, definidos en el estudio como personas que realizan tres o más sustracciones al año en establecimientos comerciales.

Las bandas organizadas aparecen vinculadas al 46 % de los hurtos externos. Son dos clasificaciones que pueden solaparse: un mismo autor puede actuar de forma reiterada y pertenecer a un grupo organizado.

La motivación económica tiene especial importancia en este segundo fenómeno. Los grupos organizados buscan mercancías con demanda y posibilidades de reventa, lo que convierte determinados artículos de alimentación, electrónica o cuidado personal en objetivos frecuentes.

Por edades, el informe atribuye el 39 % de los hurtos externos a personas de entre 18 y 30 años, mientras que los menores de edad representan el 13 %. Los adultos de entre 31 y 50 años concentran el 32 % y los mayores de 50, el 15 %.

Más preocupante para quienes trabajan en los establecimientos resulta la evolución de los incidentes violentos.

El 79 % de los distribuidores afirma que ha aumentado la agresividad verbal o física de los infractores hacia el personal de tienda. Al mismo tiempo, el 78 % señala mayores dificultades para encontrar trabajadores de seguridad.

Son percepciones empresariales, pero reflejan un problema que va más allá del valor de los productos sustraídos. La prevención de hurtos también implica proteger a dependientes, cajeros y vigilantes que pueden verse expuestos a situaciones conflictivas durante su jornada laboral.

Vinos, cuchillas de afeitar y auriculares: los productos más hurtados

El barómetro también revela cambios en los artículos que desaparecen con mayor frecuencia de los establecimientos españoles.

En alimentación y bebidas, los vinos y licores encabezan la clasificación, seguidos de los loncheados ibéricos y los chocolates. Las conservas ocupan el cuarto puesto y el aceite cae hasta la quinta posición.

Este último movimiento resulta especialmente llamativo. Tras dos años en los primeros puestos, coincidiendo con el encarecimiento del aceite de oliva, el producto pierde protagonismo en el último estudio.

En belleza y cuidado personal, las cuchillas de afeitar se sitúan a la cabeza, por delante de los productos de cuidado corporal y el maquillaje. También figuran entre los artículos afectados las fragancias y los productos de cuidado facial.

Los auriculares y cascos lideran los hurtos en electrónica. Les siguen los accesorios para teléfonos móviles y los productos relacionados con videojuegos. El informe destaca igualmente la presencia de cargadores y relojes inteligentes entre las mercancías de interés para los autores de estas sustracciones.

En bricolaje sobresalen las herramientas manuales y eléctricas, las pilas, las baterías y las bombillas. En moda, las camisetas y camisas figuran entre las prendas más hurtadas, seguidas del calzado y la ropa interior.

Una de las categorías que adquiere mayor relevancia es la de los productos para mascotas. La alimentación húmeda encabeza las sustracciones, seguida de los antiparasitarios, los alimentos secos y los artículos de higiene.

No existe, por tanto, un único producto que explique la mayor parte de las pérdidas. El interés de quienes hurtan varía según el establecimiento y las características de los artículos. Además, una frecuencia elevada de sustracciones no implica necesariamente el mayor perjuicio económico: un producto de electrónica puede tener un precio considerablemente superior al de otros artículos robados con más frecuencia.

El comercio pierde dinero por las puertas y también por sus inventarios

Las empresas llevan años reforzando los sistemas de protección. Todas las participantes en el estudio cuentan con cámaras, alarmas y dispositivos antihurto en sus establecimientos. El 75 % dispone de vigilantes de seguridad y otro 75 % utiliza alertas mediante sensores de movimiento.

La tecnología gana terreno en otros ámbitos. El 54 % emplea herramientas avanzadas de análisis de datos y el 42 % incorpora inteligencia artificial a determinadas medidas preventivas. Los sistemas de identificación por radiofrecuencia, conocidos como RFID, también se utilizan para proteger productos y mejorar el seguimiento de las existencias.

Pero los resultados recuerdan que el problema no desaparece simplemente por instalar más dispositivos. Casi una quinta parte de la pérdida desconocida procede de errores administrativos y fraude de proveedores. Son situaciones que requieren controles contables, una gestión rigurosa de las entregas y mecanismos fiables para comprobar los inventarios.

El desafío tampoco puede reducirse a perseguir al autor de un hurto. Las empresas necesitan prevenir las sustracciones, gestionar correctamente la mercancía y proteger a sus trabajadores, respetando al mismo tiempo los derechos de empleados y clientes.

Los 2.932 millones de euros perdidos en 2025 evidencian el coste de no conseguirlo. El comercio español mantiene estable la proporción de ingresos que pierde, pero sigue soportando una factura multimillonaria. Y hay una realidad difícil de ignorar: tan importante como vigilar lo que sale por la puerta es saber exactamente qué ha entrado, qué se ha vendido y qué ha desaparecido por el camino.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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