Cultura
Pérez-Reverte confiesa a Alsina su dolor por las novelas sin escribir
Arturo Pérez-Reverte confiesa a Carlos Alsina que le duele no poder escribir todas las historias que imagina y reflexiona sobre su nueva novela.
Foto: Librairie Mollat (CC BY 3.0).
Resumen
- Pérez-Reverte confiesa que le duele no poder escribir todas sus novelas
- El escritor habló de su biblioteca de 36.000 libros con Carlos Alsina
- Su nueva novela recupera historias pendientes en un viaje por el Mediterráneo
Arturo Pérez-Reverte ha confesado que una de las mayores causas de su infelicidad es saber que no tendrá tiempo para escribir todas las novelas que lleva en la cabeza. El escritor ha reconocido ante Carlos Alsina que la necesidad de elegir unas historias y abandonar otras supone para él una renuncia especialmente dolorosa. No le faltan ideas. Lo que empieza a faltarle, admite, es tiempo para convertirlas en libros.
La revelación se produjo este martes, 27 de octubre de 2026, durante una entrevista en Más de uno, de Onda Cero, con motivo de la publicación de su nueva novela, La hipótesis más peligrosa. En una conversación celebrada en su casa, el académico de la Real Academia Española reflexionó sobre el envejecimiento, los límites de la vida y el futuro de la literatura. Su confesión fue rotunda: tener que dejar morir historias que nunca llegará a contar es, según sus propias palabras, «lo más doloroso que me ha pasado en mi vida».
Pérez-Reverte explica por qué le duele tanto no poder escribir todas sus historias
La conversación adquirió un tono más personal cuando Alsina le planteó una cuestión relacionada con su biblioteca y su trabajo: la imposibilidad de leer todos los libros que posee y escribir todas las novelas que imagina.
Pérez-Reverte explicó que lleva tiempo siendo consciente de esa limitación. Tiene numerosas historias pendientes y calcula que, por los años y la lucidez que le quedan, solo podrá escribir unas pocas novelas más. La dificultad reside en decidir cuáles merecen convertirse en libros y cuáles permanecerán definitivamente en su imaginación.
El autor habló de «elegir unas y dejar morir otras», una expresión que resume su conflicto. No se trata de un bloqueo creativo ni de una pérdida de inspiración, sino de algo bastante más difícil de resolver: disponer de más proyectos que años para realizarlos.
La reflexión resulta especialmente significativa en un escritor que ha construido una trayectoria de más de cuatro décadas alrededor de la novela histórica, la aventura y los personajes enfrentados a situaciones límite. Pérez-Reverte, que fue corresponsal de guerra antes de dedicarse plenamente a la literatura, se encuentra ante una limitación que ninguna experiencia ni disciplina de trabajo puede eliminar.
Y hay una paradoja evidente. Cuanto más conocimiento y oficio acumula un novelista, más posibilidades tiene de imaginar nuevas historias. Pero también dispone de menos tiempo para contarlas.
Una biblioteca de 36.000 libros como refugio personal
La entrevista también permitió conocer uno de los espacios más importantes en la vida del novelista: su biblioteca particular, distribuida en tres plantas y con unos 36.000 volúmenes.
Pérez-Reverte explicó que ha organizado personalmente la colección por materias, periodos históricos y tradiciones literarias. Allí conviven obras clásicas, libros de aventuras, tratados militares, estudios sobre la Guerra Civil y numerosos documentos que utiliza para preparar sus novelas.
Su relación con ese espacio va mucho más allá del coleccionismo. Los libros constituyen una herramienta de trabajo y un refugio frente a un mundo exterior con el que no siempre se siente cómodo. Durante las horas de escritura prescinde del teléfono móvil y de internet, porque prefiere consultar directamente los volúmenes de sus estanterías.
La biblioteca también ayuda a comprender su confesión. Rodeado de tantos libros, el escritor es plenamente consciente de la cantidad de historias que existen, de las que todavía podría imaginar y de las que nunca podrá escribir. La abundancia de material literario contrasta con la limitación del tiempo disponible.
En la casa también conserva objetos relacionados con la navegación y la historia militar, desde maquetas de barcos hasta piezas antiguas y recuerdos personales. Algunos proceden de su familia y otros están vinculados a sus viajes o a personas cercanas, como el fallecido escritor Javier Marías.
Su nueva novela reúne historias que quizá nunca habría escrito
La confesión sobre las novelas pendientes guarda una relación directa con La hipótesis más peligrosa, publicada por Alfaguara el 20 de octubre de 2026.
El libro cuenta la historia de Cal Gadea, un adolescente de 16 años, que encuentra a Asier Lerrant, el padre al que nunca había conocido. Ambos emprenden un viaje por el Mediterráneo a bordo de un velero relacionado con el tráfico de obras de arte robadas.
Un viaje por el Mediterráneo entre la aventura y el aprendizaje
Durante la travesía, que los lleva desde las costas españolas hasta el Líbano, el padre introduce al muchacho en distintos acontecimientos históricos. La narración mezcla aventura, aprendizaje, enigmas y episodios que abarcan siglos de historia mediterránea.
Pérez-Reverte explicó a Alsina que esta estructura le ha permitido incorporar relatos que tenía pendientes y que probablemente no habría desarrollado como novelas independientes. En lugar de abandonar por completo esas ideas, ha encontrado la manera de integrarlas en una obra más amplia.
Es una solución literaria a la dificultad que confesó durante la entrevista. No resuelve la falta de tiempo, naturalmente, pero permite que algunas de aquellas historias tengan finalmente su oportunidad.
La novela también recupera uno de sus temas habituales: la transmisión de conocimientos entre generaciones. El adolescente comienza el viaje marcado por el resentimiento hacia su padre y va descubriendo, a través de la navegación y la historia, aspectos de su propia identidad.
Pérez-Reverte sorprende con su defensa de los videojuegos
Otro de los asuntos llamativos de la conversación fue la posición del escritor sobre el futuro de la narrativa.
Aunque su carrera está estrechamente vinculada al libro impreso, Pérez-Reverte considera que los videojuegos tendrán un papel fundamental en la forma de contar historias durante las próximas décadas.
El autor sostuvo que estos productos permiten al público participar activamente en una aventura, tomar decisiones y explorar mundos imaginarios. Son posibilidades narrativas que, a su juicio, merecen atención y no deberían despreciarse simplemente porque pertenecen a una cultura distinta de la tradicional.
Su interés también se refleja en La hipótesis más peligrosa. El protagonista adolescente está familiarizado con el universo de los videojuegos y utiliza expresiones propias de ese ámbito. Pérez-Reverte decidió conservar ese lenguaje con naturalidad, sin tratarlo como una rareza ajena al personaje.
Los formatos que elegiría si comenzara a escribir
Durante la entrevista llegó a plantear que, si comenzara su carrera literaria en la actualidad, probablemente se inclinaría por crear videojuegos y escribir guiones para series de televisión antes que dedicarse exclusivamente a la novela.
La afirmación tiene su interés. Un autor que ha desarrollado buena parte de su vida profesional entre bibliotecas, documentos históricos y libros de aventuras reconoce que los formatos narrativos están cambiando y que las nuevas generaciones encuentran historias en otros soportes.
El tiempo, el único límite que no puede esquivar
Arturo Pérez-Reverte, nacido en Cartagena el 25 de noviembre de 1951, está a punto de cumplir 75 años. Durante su trayectoria ha pasado del periodismo de guerra a convertirse en uno de los novelistas españoles contemporáneos más conocidos, con personajes como el capitán Alatriste y una extensa obra traducida a numerosos idiomas.
En su conversación con Alsina no anunció una retirada ni fijó una fecha para dejar de escribir. Lo que expresó fue una preocupación más concreta: el temor a no disponer de años suficientes, con la lucidez necesaria, para desarrollar todos sus proyectos literarios.
Resulta llamativo que, después de una vida dedicada a narrar conflictos, viajes, aventuras y derrotas, identifique como una de sus experiencias más dolorosas algo que todavía no ha ocurrido: la desaparición de historias que únicamente existen en su imaginación.
La entrevista mostró así una faceta menos pública de Pérez-Reverte, habitualmente asociado a las polémicas culturales y políticas. Esta vez, su preocupación no tenía que ver con sus adversarios ni con el debate público, sino con su propio oficio de escritor.
Todavía tiene novelas que contar. Lo que sabe es que no podrá contarlas todas. Y esa certeza, según confesó a Carlos Alsina, es una de las renuncias que más le pesan.
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