Síguenos

Mundo

María Corina Machado vuelve a Venezuela: miles la reciben en Caracas

María Corina Machado vuelve a Venezuela tras diez meses fuera. Miles la reciben en una caravana hasta Caracas, en plena transición política.

Publicado

el

María Corina Machado vuelve a Venezuela TV

Resumen

  • María Corina Machado vuelve a Venezuela tras casi diez meses fuera del país
  • Miles de seguidores la reciben en una caravana desde Lara hasta Caracas
  • Su regreso aumenta la presión para convocar elecciones presidenciales

Miles de venezolanos han salido este domingo, 25 de octubre de 2026, a recibir a María Corina Machado en su regreso al país después de casi diez meses en el extranjero. La dirigente opositora, galardonada con el Premio Nobel de la Paz 2025, ha recorrido en caravana varias regiones del norte de Venezuela hasta llegar a Caracas, en una jornada de movilizaciones que devuelve a las calles a una de las principales figuras de la oposición al chavismo.

La caravana comenzó en el estado de Lara y atravesó Yaracuy, Carabobo y Aragua antes de alcanzar la capital. Durante el recorrido, miles de simpatizantes esperaron a Machado con banderas venezolanas, mensajes de bienvenida y muestras de apoyo. La política, que viajaba en vehículos blindados, reaparece en un momento especialmente delicado: Nicolás Maduro fue capturado por Estados Unidos en enero, Delcy Rodríguez dirige el Gobierno interino y Venezuela continúa sin una fecha fijada para celebrar nuevas elecciones presidenciales.

El regreso tiene un significado político que va más allá de la multitud congregada en las carreteras. Machado pretende recuperar la iniciativa de la oposición y presionar para que la transición desemboque en elecciones libres y competitivas, mientras Washington mantiene su interlocución con el Ejecutivo de Rodríguez. La dirigente vuelve a un país que ha cambiado profundamente durante su ausencia, aunque todavía conserva buena parte de las estructuras políticas heredadas del chavismo.

Su primera aparición pública se produjo en el santuario de la Divina Pastora, en Santa Rosa, estado de Lara, donde asistió a una celebración religiosa rodeada de seguidores. Poco antes había anunciado su regreso con un escueto mensaje en X: «Estoy aquí. Con ustedes». Era la confirmación de un retorno que su equipo llevaba meses intentando organizar.

Canal oficial
El Folio en WhatsApp
Recibe las noticias más importantes, alertas y última hora.

De Lara a Caracas: una caravana de miles de seguidores

El recorrido de María Corina Machado atravesó algunos de los principales corredores de comunicación del norte venezolano. Desde Lara, la comitiva avanzó hacia Yaracuy y Carabobo, continuó por Aragua y se dirigió finalmente a Caracas. En distintos puntos del trayecto se congregaron ciudadanos que llevaban horas esperando la llegada de la dirigente, en una movilización opositora que se extendió por varios estados.

En Chivacoa, estado Yaracuy, Machado saludó a sus seguidores desde la ventanilla del vehículo. Más adelante, su partido, Vente Venezuela, había organizado puntos de encuentro en el peaje de Guacara, en Carabobo, y en el de Palo Negro, próximo a Maracay. En la capital, la convocatoria se concentró en la autopista Valle-Coche, a la altura de Santa Mónica.

Las movilizaciones no quedaron limitadas a las localidades por las que pasó la caravana. En Maracaibo, capital del estado Zulia, la organización opositora también convocó una concentración para celebrar su regreso. La jornada mostró la capacidad de movilización del movimiento de Machado en diferentes regiones del país.

En Maracay, Mariana Rodríguez, una docente de 60 años, expresó su confianza en que la vuelta de la dirigente permita abrir una nueva etapa política. Para ella, la posibilidad de alcanzar acuerdos que conduzcan a nuevas elecciones representa una de las principales expectativas de este regreso.

También Wilker Martínez, estudiante de Medicina, manifestó su esperanza de que Machado contribuya a impulsar cambios en Venezuela. Los testimonios reflejan una aspiración compartida por numerosos participantes: que la movilización ciudadana termine traduciéndose en decisiones políticas concretas.

Sin embargo, todavía no existe un balance independiente y definitivo del número total de asistentes. Las informaciones disponibles coinciden en señalar la presencia de miles de personas durante el recorrido, pero no permiten establecer una cifra exacta.

Diez meses fuera del país y siete intentos de regresar

María Corina Machado abandonó Venezuela de forma clandestina en diciembre de 2025, cuando llevaba meses viviendo bajo fuertes restricciones de seguridad. Su salida estuvo vinculada a la entrega del Premio Nobel de la Paz 2025, concedido por su defensa de los derechos democráticos y su trayectoria frente al autoritarismo venezolano.

La dirigente había pasado buena parte de 2025 oculta después de denunciar irregularidades en las elecciones presidenciales del 28 de julio de 2024. Aquellos comicios marcaron un punto de ruptura entre el oficialismo y la oposición.

El Consejo Nacional Electoral proclamó vencedor a Nicolás Maduro sin publicar los resultados desglosados que permitieran verificar su triunfo. La oposición, que había reunido y difundido numerosas actas electorales, sostuvo que Edmundo González Urrutia había ganado las elecciones por un amplio margen.

Machado había vencido previamente en las primarias opositoras de octubre de 2023, pero una inhabilitación política le impidió presentarse a las presidenciales. González Urrutia terminó siendo el candidato de la principal coalición antichavista.

El regreso de la premio Nobel tampoco ha sido sencillo. Su equipo asegura que se produjeron siete intentos fallidos de entrar en Venezuela, mediante distintas rutas aéreas, marítimas y terrestres. Representantes opositores atribuyeron algunos de esos obstáculos a decisiones de las autoridades venezolanas, acusaciones rechazadas desde el oficialismo.

Aunque su equipo no ha explicado públicamente todos los detalles de la operación, las informaciones conocidas indican que Machado viajó en un avión privado desde Panamá hasta Colombia y posteriormente cruzó por tierra hacia Venezuela.

Lo importante, desde el punto de vista político, es que Machado vuelve a actuar sobre el terreno y deja atrás una etapa en la que había tenido que dirigir buena parte de su actividad desde el extranjero. Su regreso a Venezuela recupera una dimensión de proximidad con los ciudadanos que difícilmente podía mantener mediante intervenciones a distancia.

El regreso de Machado cambia el escenario político venezolano

La Venezuela que encuentra María Corina Machado es distinta de la que abandonó hace diez meses. El acontecimiento que transformó el panorama fue la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses en enero de 2026. El antiguo presidente fue trasladado a Nueva York para afrontar cargos relacionados con el narcotráfico, acusaciones que rechaza.

Sin embargo, su salida del poder no supuso la desaparición del chavismo de las instituciones. Delcy Rodríguez, que había sido vicepresidenta de Maduro, asumió la Presidencia interina y conserva el control del Ejecutivo.

La continuidad de Rodríguez ha abierto un debate sobre la naturaleza de la transición venezolana. La Constitución establece que una ausencia temporal del presidente puede ser cubierta por la vicepresidencia durante 90 días, prorrogables por otros 90 con autorización de la Asamblea Nacional. Ambos plazos han quedado atrás sin una resolución institucional que despeje las dudas sobre la continuidad de Rodríguez.

Mientras tanto, no se ha convocado una elección presidencial y Washington ha optado por colaborar con el Gobierno interino para impulsar acuerdos económicos y negociaciones institucionales.

Esa situación coloca a Machado ante una paradoja: regresa con una importante capacidad de convocatoria popular, pero sin participar directamente en las principales conversaciones que están definiendo el futuro inmediato del país. Su peso político en las calles contrasta con su ausencia de la mesa central de negociación.

Trump mantiene su apoyo a Delcy Rodríguez

La relación entre María Corina Machado y Donald Trump constituye otro de los elementos decisivos de esta nueva etapa.

Durante años, la dirigente defendió la necesidad de contar con Estados Unidos para facilitar un cambio democrático en Venezuela. Sin embargo, tras la captura de Maduro, la Casa Blanca priorizó su cooperación con Delcy Rodríguez.

Washington ha impulsado acuerdos relacionados con el petróleo y otros sectores económicos estratégicos, mientras mantiene que la recuperación institucional debe preceder a la celebración de elecciones. Trump llegó a considerar en septiembre que todavía era demasiado pronto para organizar comicios democráticos en Venezuela.

Preguntado este domingo por el regreso de Machado, Trump aseguró que desconocía los detalles y expresó su deseo de que la dirigente estuviera a salvo. También la calificó de mujer agradable y destacó que las relaciones de Estados Unidos con Venezuela estaban funcionando bien.

El secretario de Estado, Marco Rubio, ofreció una interpretación más política. Atribuyó las condiciones que han permitido el retorno de Machado a las conversaciones de reconciliación respaldadas por Washington, que, según el Gobierno estadounidense, han facilitado la liberación de cientos de presos políticos y el regreso de opositores exiliados.

Rubio insistió en la necesidad de apoyar ese proceso de diálogo para avanzar hacia una democracia estable.

El problema para Machado es que su movimiento no forma parte de las negociaciones principales. Estas incluyen a representantes del Gobierno venezolano y a un sector opositor encabezado por Dinorah Figuera, antigua presidenta de la Asamblea Nacional elegida en 2015.

La dirigente ha manifestado su disposición a negociar una transición, pero mantiene que cualquier acuerdo debe reconocer el resultado de las presidenciales de 2024 y conducir a una renovación democrática.

Las elecciones presidenciales, el gran desafío de su regreso

La recepción multitudinaria de María Corina Machado confirma que conserva una importante base de apoyo. Pero la movilización popular no equivale al control de las instituciones, y esa diferencia será determinante durante los próximos meses.

La oposición encabezada por Machado y Edmundo González Urrutia reclama un calendario electoral que permita resolver la crisis de legitimidad abierta tras los comicios de 2024.

El Gobierno interino y la Administración estadounidense, por su parte, defienden una secuencia distinta: estabilización económica, reformas institucionales y, posteriormente, elecciones.

Entre las cuestiones pendientes figuran la independencia del sistema judicial, la composición del Consejo Nacional Electoral, las inhabilitaciones políticas y las garantías para la participación de todas las fuerzas democráticas.

La última ronda de conversaciones políticas ha abordado reformas relacionadas con las instituciones judiciales y electorales. Son asuntos fundamentales para cualquier proceso electoral creíble, aunque todavía no existe un compromiso público con una fecha concreta para votar.

Machado también pretende recuperar el contacto directo con sectores afectados por la crisis venezolana. Su entorno ha anunciado encuentros con familiares de presos políticos, víctimas de los terremotos registrados en junio y representantes de distintas organizaciones democráticas.

Por su parte, Edmundo González Urrutia, que permanece en España, ha celebrado el retorno de su aliada y ha anunciado su intención de regresar próximamente a Venezuela.

El movimiento Vente Venezuela también ha puesto en marcha una iniciativa para recopilar información electoral de venezolanos residentes en el extranjero. Su objetivo es facilitar una futura actualización del registro de votantes cuando existan las condiciones institucionales necesarias.

Se trata de un asunto relevante para un país cuya emigración representa una parte considerable de su población y donde el ejercicio del voto desde el exterior ha encontrado importantes obstáculos.

Una multitud en las calles y una transición todavía sin resolver

La vuelta de María Corina Machado ha demostrado que el liderazgo opositor no se ha desvanecido durante su ausencia. Después de diez meses fuera del país, ha podido recorrer varias regiones acompañada por miles de simpatizantes y recuperar una presencia pública que parecía prácticamente imposible bajo el anterior Gobierno.

Su retorno también introduce un elemento incómodo para quienes han intentado organizar la transición sin contar directamente con ella. El respaldo ciudadano no otorga automáticamente poder institucional, pero tampoco resulta sencillo ignorarlo cuando se intenta construir un nuevo marco político con legitimidad democrática.

El desafío inmediato será comprobar hasta qué punto Machado puede transformar el apoyo de las calles en capacidad de negociación, influir en las reformas pendientes y conseguir que se establezca un calendario electoral verificable.

La captura de Maduro abrió una etapa inédita en Venezuela. Casi diez meses después, el país sigue gobernado por una figura central del antiguo Ejecutivo, mantiene abiertas sus negociaciones con Estados Unidos y continúa sin saber cuándo podrá elegir a su próximo presidente.

María Corina Machado ha vuelto. Sus partidarios han respondido con una movilización multitudinaria. Falta comprobar si ese apoyo sirve para acelerar una salida institucional a la crisis. Porque ninguna caravana, por numerosa que sea, puede garantizar por sí sola lo que Venezuela sigue esperando: unas elecciones con garantías y un resultado que todas las instituciones estén obligadas a respetar.

Newsletter

Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

Lo más leído