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Economía

El Eurogrupo abre la sucesión de Schnabel y acelera el reparto del BCE

El relevo de Isabel Schnabel abre una negociación decisiva en el BCE: candidaturas hasta el 28 de octubre y varios grandes cargos europeos en juego.

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El Eurogrupo edificio central

Resumen

  • El Eurogrupo abre candidaturas para relevar a Schnabel hasta el 28 de octubre
  • Los ministros volverán a negociar el relevo del BCE el 9 de noviembre
  • La salida de Schnabel se cruza con otros grandes nombramientos del BCE

El Eurogrupo ha puesto en marcha formalmente la búsqueda del sustituto de Isabel Schnabel en el Comité Ejecutivo del Banco Central Europeo. Los países de la zona euro podrán presentar candidatos hasta el 28 de octubre, y los ministros de Finanzas volverán a tratar el nombramiento el 9 de noviembre. La decisión definitiva corresponde al Consejo Europeo y se espera que llegue antes de que termine el año.

No es un relevo cualquiera. Schnabel dejará el BCE el 3 de enero de 2027, casi un año antes de la fecha prevista para el final de su mandato, para incorporarse al Fondo Monetario Internacional como consejera financiera y directora del Departamento de Mercados Monetarios y de Capital. Su salida abre una silla en Fráncfort justo cuando Europa empieza a negociar quién ocupará varios de los despachos más influyentes de su política económica.

El 28 de octubre marca el primer corte para sustituir a Schnabel

El presidente del Eurogrupo, Kyriakos Pierrakakis, ha invitado a los 21 países de la zona euro a presentar candidaturas antes del 28 de octubre. Después llegará el primer examen político: los ministros estudiarán los nombres en su reunión del 9 de noviembre e intentarán consensuar qué candidato elevar al resto de las instituciones europeas.

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El mecanismo tiene algo de procedimiento institucional y bastante de negociación entre capitales. El candidato recomendado deberá superar después las consultas previstas con el Parlamento Europeo y el propio BCE antes de que el Consejo Europeo adopte el nombramiento por mayoría cualificada. El Tratado reserva precisamente a los jefes de Estado y de Gobierno la última palabra sobre los miembros del Comité Ejecutivo.

La previsión en Bruselas es que el proceso pueda desembocar en una decisión durante la cumbre europea de diciembre. Sobre el papel se busca un nuevo miembro del Ejecutivo del banco central; en la práctica, cada Gobierno mira también las piezas que quedarán libres apenas unos meses después.

La marcha de Schnabel abre una partida mucho mayor en el BCE

Schnabel llegó al Comité Ejecutivo el 1 de enero de 2020. Economista alemana y una de las voces con mayor peso intelectual dentro del BCE, ha ocupado una posición especialmente visible durante los años de inflación disparada y endurecimiento monetario. Su marcha anticipada altera un calendario que hasta hace poco parecía bastante más ordenado.

El siguiente gran movimiento llegará en mayo de 2027, cuando termina el mandato del economista jefe del BCE, Philip Lane. Cinco meses después, el 31 de octubre, concluye oficialmente el mandato de Christine Lagarde como presidenta. Tres puestos de enorme relevancia en apenas diez meses. Demasiadas fichas juntas como para que los gobiernos europeos negocien cada una en compartimentos estancos.

De ahí que entre las capitales haya cobrado fuerza la idea de un acuerdo global sobre los principales cargos, un reparto capaz de equilibrar nacionalidad, peso económico, orientación monetaria y representación institucional. Europa tiene una larga tradición en este tipo de puzles: cuando faltan sillas y sobran candidatos, la geometría política empieza a parecerse bastante a una partida de ajedrez.

Alemania quiere seguir pesando en Fráncfort

Berlín ya ha dejado claro que piensa participar en esa negociación. El ministro alemán de Finanzas, Lars Klingbeil, ha defendido que Alemania debe seguir desempeñando un papel importante e influyente dentro del BCE y ha adelantado que trasladará esa posición al resto de sus socios europeos. La elección del candidato alemán, en caso de presentarse uno, deberá resolverse dentro del Gobierno federal.

No sorprende. Alemania pierde con Schnabel una representante muy relevante dentro del Comité Ejecutivo y difícilmente contemplará el reparto de los próximos puestos como un asunto menor. Alemania, Francia, España y Países Bajos figuran entre los países especialmente interesados en una reorganización que puede condicionar durante años el equilibrio interno del banco central.

Aunque jurídicamente cualquier Estado de la zona euro puede presentar candidato, el peso de las grandes economías siempre aparece en estas negociaciones. Alemania, Francia e Italia han mantenido tradicionalmente una presencia considerable en el núcleo de decisión del BCE. La norma escrita dice una cosa; la política europea, con sus equilibrios nacionales, añade unas cuantas líneas en letra invisible.

Lagarde añade otra incógnita al reparto de poder

La presidencia del BCE complica todavía más el tablero. El mandato de Christine Lagarde termina oficialmente el 31 de octubre de 2027, pero desde hace semanas circulan especulaciones sobre una posible salida anticipada. La propia presidenta ha evitado cerrar completamente esa posibilidad mientras varias capitales empiezan a posicionarse para una sucesión que cada vez parece menos lejana.

Una salida antes de tiempo aceleraría enormemente las negociaciones. El debate ha situado en distintas quinielas nombres como el del español Pablo Hernández de Cos o el neerlandés Klaas Knot, aunque de momento no existe una candidatura europea acordada y las alianzas pueden cambiar a medida que se negocien los distintos puestos.

Italia, por ejemplo, ha señalado que no dispone actualmente de un candidato propio para presidir el BCE. España y Países Bajos aparecen, en cambio, particularmente atentos a una carrera que todavía tiene muchos kilómetros por delante. Todo esto afecta indirectamente al sucesor de Schnabel: ceder un puesto puede servir para ganar otro.

Un relevo que llega con la política monetaria bajo presión

La renovación de cargos tampoco se produce en aguas tranquilas. El BCE continúa pendiente de una inflación que vuelve a presionar a la zona euro, del precio de la energía y de un escenario internacional inestable. La orientación que adopte el banco central dependerá de los datos, pero también de cómo se repartan las sensibilidades dentro de sus órganos de decisión.

Esto importa porque la composición del Comité Ejecutivo no es un asunto ceremonial. Sus seis miembros participan en la dirección diaria del BCE y forman parte del Consejo de Gobierno, el órgano que decide los tipos de interés y las grandes medidas de política monetaria de la zona euro. La orientación de sus integrantes —más preocupados por combatir la inflación o más atentos al crecimiento y la estabilidad financiera— puede pesar en debates muy concretos.

Schnabel ha sido identificada durante buena parte de su mandato con el ala más estricta frente a la inflación. Su sustitución será observada también desde esa perspectiva: no solo importa el pasaporte del próximo miembro del Ejecutivo, sino qué visión llevará a la mesa cuando haya que decidir cuánto endurecer o relajar las condiciones monetarias.

Del BCE al Fondo Monetario Internacional

La economista alemana comenzará su nueva etapa en Washington el 4 de enero de 2027, un día después de abandonar oficialmente el BCE. En el FMI asumirá uno de sus cargos técnicos de mayor nivel como responsable del Departamento de Mercados Monetarios y de Capital, encargado de seguir la estabilidad financiera global y los riesgos que afectan a los mercados.

El Comité Deontológico del BCE examinó previamente el traslado y concluyó que el nuevo empleo no planteaba problemas de conflicto de intereses que justificaran un periodo de incompatibilidad. Hasta su marcha, Schnabel seguirá desempeñando sus funciones en el banco central, aunque quedará apartada de los asuntos directamente relacionados con el Fondo Monetario Internacional.

Fráncfort entra en una larga temporada de sucesiones

El calendario empieza a quedar dibujado: 28 de octubre para las candidaturas, 9 de noviembre para el siguiente debate del Eurogrupo y diciembre como horizonte para cerrar el relevo. Después vendrán Lane, Lagarde y las negociaciones que inevitablemente acompañarán a ambos puestos.

La salida de Schnabel ha convertido una sustitución anticipada en el primer movimiento de una renovación mucho mayor. El nombre elegido revelará algo más que quién ocupará un despacho del BCE durante los próximos años: mostrará cómo están repartiendo poder las principales capitales europeas antes de afrontar la gran sucesión de 2027. Y en Fráncfort, donde una frase puede mover bonos, divisas y miles de millones de euros, el reparto de las sillas nunca es simplemente mobiliario.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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