Naturaleza
Sismo de magnitud 5,0 sacude Colombia y se siente en varias ciudades
El sismo de magnitud 5,0 tuvo epicentro en Los Santos, Santander, a 149 kilómetros de profundidad, se sintió en varias ciudades y no causó daños.
Resumen
- El sismo de magnitud 5,0 tuvo epicentro en Los Santos, Santander
- El movimiento se produjo a 149 kilómetros de profundidad
- Se sintió en varias ciudades y no dejó heridos ni daños
Un sismo de magnitud 5,0 sacudió Colombia durante la tarde del martes 13 de octubre, con epicentro en el municipio de Los Santos, en Santander, una de las zonas de mayor actividad sísmica del país. El movimiento se produjo a las 16:24, hora local, a una profundidad de 149 kilómetros.
El temblor se percibió en diferentes puntos del territorio colombiano, entre ellos Bucaramanga, Tunja, Bogotá y Medellín, aunque con distinta intensidad. Hasta el último balance conocido, las autoridades no habían registrado personas heridas ni daños materiales relacionados con el movimiento.
El epicentro del sismo estuvo en Los Santos, Santander
El Servicio Geológico Colombiano situó el epicentro a unos seis kilómetros de Los Santos, municipio del departamento de Santander. El cálculo definitivo fijó la magnitud en 5,0 y la profundidad en 149 kilómetros.
El primer boletín había estimado una magnitud de 5,2 y una profundidad cercana a 154 kilómetros, algo habitual durante los minutos posteriores a un terremoto. Con más datos procedentes de las estaciones de vigilancia, los parámetros fueron revisados hasta quedar establecido el registro de magnitud 5,0.
El movimiento se localizó en torno a las coordenadas 6,80 grados de latitud norte y 73,14 grados de longitud oeste. Para determinar sus características se analizaron datos de decenas de estaciones de monitoreo sísmico repartidas por el país.
El temblor se sintió a cientos de kilómetros
La considerable profundidad ayuda a explicar una de las particularidades del episodio: el terremoto pudo sentirse lejos de Santander pese a no provocar, en principio, consecuencias graves en superficie.
Los reportes ciudadanos recogidos tras el movimiento indicaron una percepción especialmente clara en Bucaramanga y Tunja. En Bogotá y Medellín también hubo avisos de personas que notaron el temblor, aunque de manera más leve. En otros municipios de Santander, Antioquia y Boyacá también se comunicaron movimientos durante unos segundos.
No es una contradicción. Un terremoto profundo puede hacer viajar sus ondas a través de una extensión muy amplia del terreno, de modo que llega a sentirse en ciudades alejadas mientras la intensidad registrada en superficie puede resultar relativamente limitada.
Los 149 kilómetros de profundidad condicionan sus efectos
El terremoto del martes entra dentro de la categoría de sismos profundos, ya que su foco se localizó por debajo de los 120 kilómetros. Esa profundidad es un dato importante para entender por qué un movimiento de magnitud 5,0 puede sacudir una amplia región sin dejar necesariamente edificios dañados.
Parte de la energía liberada pierde intensidad antes de alcanzar la superficie. Al mismo tiempo, las ondas sísmicas pueden propagarse a grandes distancias. Es decir: mucha gente puede notar el temblor, incluso bastante lejos, sin que eso equivalga automáticamente a un terremoto destructivo.
La magnitud tampoco cuenta toda la historia. El riesgo real depende igualmente de la profundidad, la distancia al epicentro, las características del terreno y la vulnerabilidad de los edificios. Dos terremotos de idéntica magnitud pueden dejar consecuencias completamente diferentes.
Por qué tiembla tanto en Los Santos
Que el epicentro vuelva a aparecer en Los Santos tampoco resulta extraordinario dentro de la geología colombiana. La zona forma parte del denominado Nido Sísmico de Bucaramanga, una concentración excepcionalmente elevada y persistente de terremotos en el interior terrestre.
La actividad es tan habitual que Los Santos se ha convertido casi en un nombre recurrente en los boletines sísmicos colombianos. Muchos de esos movimientos son pequeños y apenas perceptibles, aunque periódicamente aparecen eventos de magnitud suficiente para sentirse en una parte importante del país.
Colombia, por su propia configuración tectónica, es un territorio de actividad sísmica permanente. Allí interactúan grandes estructuras asociadas a las placas de Nazca, Sudamérica y Caribe. En el país pueden registrarse alrededor de 2.000 movimientos sísmicos al mes, aunque la inmensa mayoría tienen magnitudes bajas y pasan inadvertidos para la población.
Otro sismo de 5,1 sacudió Los Santos en agosto
La misma zona había registrado el 26 de agosto un terremoto de magnitud 5,1, también con epicentro en Los Santos y a gran profundidad. Aquel movimiento se sintió en Santander, Norte de Santander, Arauca, Boyacá, Cundinamarca y Bogotá.
El episodio de octubre llega, además, apenas dos meses después del devastador terremoto de magnitud 7,4 del 10 de agosto, cuyo epicentro estuvo en San José del Palmar, en el departamento del Chocó. Aquel terremoto dejó 331 fallecidos y miles de heridos, además de graves daños materiales, y fue el más fuerte registrado en Colombia en lo que va del siglo XXI.
Son fenómenos diferentes y separados geográficamente. La coincidencia temporal no permite establecer por sí sola una relación entre ellos. Los terremotos tampoco pueden predecirse con precisión a partir de una sucesión de movimientos menores.
Colombia atraviesa un periodo de elevada actividad sísmica
Tras el gran terremoto de agosto se contabilizaron alrededor de 300 réplicas durante las semanas posteriores. Los grandes movimientos sísmicos pueden generar reajustes durante días, meses e incluso periodos más prolongados, mientras las tensiones acumuladas en la corteza encuentran un nuevo equilibrio.
La actividad registrada en Colombia, sin embargo, no se limita a esas réplicas. También se han detectado secuencias sísmicas en otras regiones, un recordatorio de que el territorio colombiano está atravesado por estructuras geológicas muy activas y que los movimientos no responden necesariamente a un único foco.
Santander vuelve a temblar, esta vez sin daños
El terremoto del 13 de octubre dejó finalmente una escena mucho menos dramática que otros episodios recientes: magnitud 5,0, epicentro en Los Santos, 149 kilómetros de profundidad y ningún daño conocido tras las primeras comprobaciones.
Se sintió bastante, eso sí. Desde Bucaramanga hasta Medellín o Bogotá llegaron testimonios de personas que percibieron durante unos segundos el movimiento. Una sacudida suficientemente clara para llamar la atención, pero cuyo origen profundo limitó sus efectos más visibles en superficie.
En Los Santos, acostumbrado a convivir con un subsuelo particularmente inquieto, la tierra volvió a recordar una vieja realidad colombiana: allí los terremotos forman parte de la dinámica geológica, aunque la inmensa mayoría no dejan consecuencias graves.
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