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Lieberman pide investigar a Netanyahu por traición en la crisis iraní

Lieberman solicita una investigación penal contra Netanyahu por presunta traición ante el riesgo de una escalada con Irán antes de las elecciones.

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Lieberman

Foto: Jim Mattis / Wikimedia Commons, dominio público.

Resumen

  • Lieberman pide investigar a Netanyahu por presunta traición
  • Le acusa de buscar una guerra con Irán para aplazar las elecciones
  • Netanyahu niega el plan y no consta ninguna investigación penal abierta

El exministro de Defensa israelí Avigdor Lieberman ha solicitado este lunes, 26 de octubre de 2026, la apertura de una investigación penal contra Benjamin Netanyahu por presunta traición. El dirigente opositor acusa al primer ministro de intentar provocar una nueva confrontación militar con Irán para evitar una derrota en las elecciones legislativas israelíes, previstas para este martes 27 de octubre.

La petición, dirigida a la fiscal general del Estado, Gali Baharav-Miara, llega después de que la televisión israelí informara de un supuesto enfrentamiento entre Netanyahu y el jefe del Estado Mayor, Eyal Zamir, por una operación militar que podría desencadenar otra guerra con Teherán. El Gobierno israelí niega las acusaciones y asegura que no tiene intención de iniciar un ataque contra Irán antes de los comicios.

La controversia coloca a Netanyahu ante una nueva crisis política en vísperas de unas elecciones decisivas para su continuidad en el poder. No se trata únicamente de las discrepancias sobre una operación militar. Lieberman sostiene que el primer ministro estaría dispuesto a poner en peligro a los soldados israelíes por intereses electorales, una acusación especialmente grave en un país donde la seguridad nacional ocupa un lugar central en la vida política.

Por el momento, la petición de Lieberman no significa que Netanyahu esté siendo investigado formalmente por traición. Tampoco se han presentado públicamente pruebas que permitan acreditar las motivaciones políticas que le atribuye su antiguo aliado.

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Lieberman acusa a Netanyahu de querer provocar una guerra con Irán

El presidente del partido nacionalista Israel Beitenu ha confirmado a través de su cuenta de X que ha remitido una carta a la fiscal general para reclamar una investigación penal inmediata.

Según su denuncia, Netanyahu lleva aproximadamente un mes presionando a los responsables de seguridad para que adopten decisiones susceptibles de provocar un error de cálculo con Irán y desencadenar una escalada militar.

Lieberman considera que intentar arrastrar a Israel a una guerra en vísperas de las elecciones, con el supuesto propósito de evitar una derrota, constituye una traición al Estado, a su seguridad y a sus soldados.

La acusación adquiere una dimensión particular por la trayectoria de quien la formula. Lieberman fue ministro de Defensa entre 2016 y 2018 y ocupó otros cargos relevantes en distintos gobiernos israelíes. También fue aliado de Netanyahu antes de convertirse en uno de sus adversarios políticos.

Su posición ideológica tampoco responde a un rechazo general del uso de la fuerza militar. El dirigente mantiene planteamientos duros en materia de seguridad y frente a Irán. Lo que cuestiona es la posibilidad de que una decisión de semejante gravedad responda a cálculos de supervivencia política en lugar de a una necesidad estratégica.

El supuesto choque entre Netanyahu y el jefe del Ejército

El origen inmediato de la controversia está en una información difundida el domingo 25 de octubre por el Canal 12 israelí.

La cadena aseguró que Netanyahu y el jefe del Estado Mayor, el teniente general Eyal Zamir, habían protagonizado un enfrentamiento por las instrucciones relacionadas con una operación militar de consecuencias potencialmente graves.

Según las informaciones publicadas, Zamir habría solicitado una discusión más detallada antes de ejecutar la operación y reclamado una autorización formal y firmada de las autoridades políticas.

El contenido preciso de la operación no se ha divulgado. Tampoco está confirmado de manera independiente que existiera una orden definitiva para atacar territorio iraní.

Las advertencias militares sobre una escalada innecesaria

Las diferencias entre los responsables políticos y militares no comenzaron con la noticia del domingo.

El pasado 22 de octubre, el Canal 13 israelí informó de que Zamir había manifestado en una reunión privada que no observaba una necesidad operativa inmediata de atacar Irán antes de las elecciones.

Su posición, según aquella información, no descartaba una intervención militar si aparecía una amenaza que la justificara. Establecía, eso sí, una diferencia fundamental entre actuar ante un peligro concreto y emprender una operación capaz de provocar una guerra de mayores dimensiones.

El temor atribuido a responsables militares es que una acción limitada, o incluso una percepción equivocada de las intenciones israelíes, pueda conducir a una respuesta iraní y una escalada difícil de controlar.

Este escenario resulta especialmente delicado en un contexto de enfrentamientos previos entre Israel e Irán y de persistente tensión regional. Después de los ataques intercambiados durante 2026, cualquier nueva intervención militar podría tener consecuencias que fueran mucho más allá de los objetivos inicialmente previstos.

Netanyahu niega el enfrentamiento y su Gobierno rechaza las acusaciones

El primer ministro ha rechazado públicamente que exista un enfrentamiento con Zamir.

En declaraciones a la televisión israelí, Netanyahu calificó las informaciones de falsas y aseguró que no se había producido ninguna disputa con el máximo responsable del Ejército.

También defendió que los servicios de seguridad israelíes han detectado indicios de posibles intentos iraníes de interferir en las elecciones.

Su argumento es que Israel debe permanecer preparado para responder a cualquier amenaza procedente de Teherán o de sus aliados regionales.

El ministro de Defensa, Israel Katz, ha respaldado esta versión y ha negado expresamente que el Gobierno estuviera preparando un ataque contra Irán antes de las elecciones.

Katz sostiene que la coordinación entre el Ejecutivo y las Fuerzas de Defensa de Israel es completa. Asimismo, ha rechazado las informaciones sobre supuestas discrepancias entre los responsables políticos y militares.

Esta respuesta introduce una distinción decisiva: las acusaciones de Lieberman no están probadas, y el Gobierno niega tanto la supuesta disputa militar como la intención de utilizar una guerra para alterar el calendario electoral.

Las elecciones del 27 de octubre elevan la tensión política en Israel

El enfrentamiento se produce apenas unas horas antes de que los ciudadanos israelíes acudan a las urnas para elegir a los miembros de la Knéset, el Parlamento nacional.

Netanyahu aspira a continuar al frente del Gobierno después de un prolongado periodo marcado por conflictos militares, controversias políticas y sus problemas judiciales.

La oposición llega a las elecciones con el objetivo de poner fin a su mandato, aunque el panorama parlamentario sigue siendo complejo y la formación de una mayoría alternativa no está garantizada.

Las críticas a Netanyahu por las informaciones sobre Irán no proceden únicamente de Lieberman.

El dirigente opositor Yair Lapid ha acusado al primer ministro de buscar una escalada con Teherán para aplazar las elecciones. Por su parte, Yair Golan, líder del partido Demócratas, ha defendido que cualquier operación militar debe responder a una necesidad de seguridad claramente identificada.

También Gadi Eisenkot, antiguo jefe del Estado Mayor y actualmente dirigente político, ha reclamado que las Fuerzas Armadas no se conviertan en un instrumento de la campaña electoral.

Estas declaraciones reflejan un deterioro de la confianza política entre el Ejecutivo y sus adversarios. Sin embargo, constituyen valoraciones y acusaciones de los líderes de la oposición, no conclusiones judiciales.

La acusación de traición y sus posibles consecuencias judiciales

La palabra traición introduce una gravedad jurídica que va mucho más allá de una disputa habitual entre partidos.

Lieberman ha pedido que intervenga la fiscal general, pero una solicitud de investigación no equivale a una imputación, una acusación formal ni una declaración de culpabilidad.

Para que el asunto avance por la vía penal sería necesario examinar los hechos denunciados, determinar si existen indicios suficientes de una conducta delictiva y establecer si encajan en los tipos penales previstos por la legislación israelí.

Por ahora, los detalles conocidos públicamente de la carta de Lieberman no incluyen pruebas concretas que demuestren que Netanyahu haya ordenado una operación militar con el propósito de impedir las elecciones.

La controversia tiene, por tanto, dos dimensiones diferentes: una denuncia política de enorme gravedad y la posibilidad, todavía no materializada, de una investigación judicial.

En el terreno político, las consecuencias son más inmediatas. La polémica obliga al Gobierno a explicar sus intenciones militares y añade presión sobre Netanyahu en las últimas horas de campaña.

Irán y el riesgo de convertir la seguridad nacional en una disputa electoral

La crisis vuelve a situar la relación entre el poder político y las Fuerzas Armadas en el centro del debate israelí.

Corresponde al Gobierno adoptar las grandes decisiones estratégicas de seguridad, dentro del marco legal e institucional del país. Los mandos militares, por su parte, deben evaluar las necesidades operativas, los riesgos y las consecuencias de las órdenes recibidas.

Cuando aparece una discrepancia sobre una operación capaz de desencadenar una guerra, el asunto supera inevitablemente el ámbito militar.

La cuestión inmediata no es si Israel puede responder a una amenaza iraní, sino si existen razones de seguridad suficientes para justificar una nueva intervención antes de una cita electoral.

Netanyahu sostiene que su actuación responde exclusivamente a la protección del país. Lieberman afirma que el primer ministro busca una confrontación para preservar su poder.

Entre ambas versiones existe una distancia considerable que las informaciones conocidas no permiten resolver.

La petición de investigar por traición marca, en cualquier caso, un nuevo episodio de la confrontación política israelí. A un día de las elecciones, Netanyahu se enfrenta a una acusación especialmente delicada: la de anteponer su continuidad en el Gobierno a la seguridad de Israel. Una imputación política que, por su gravedad, exige pruebas y no únicamente sospechas.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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