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Naturaleza

Los «cachorros humanos» de Maspalomas se exponen a multas en las dunas

El Cabildo de Gran Canaria investiga si un grupo de participantes del Maspalomas Fetish Pride accedió a zonas restringidas de las dunas protegidas.

Publicado

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Las dunas de Maspalomas

Foto: Javier Branas (CC BY 3.0).

Resumen

  • El Cabildo investiga el paso de los «cachorros humanos» por Maspalomas
  • Podrían recibir multas si se acredita que entraron en zonas restringidas
  • El grupo participaba en un evento de puppy play, no de therians

El Cabildo de Gran Canaria tiene localizados a los participantes y promotores de una peculiar actividad desarrollada en las dunas de Maspalomas, donde varias personas con máscaras de perro aparecieron caminando a cuatro patas. El episodio, vinculado al Maspalomas Fetish Pride 2026, podría tener consecuencias económicas si se demuestra que los integrantes del grupo accedieron a zonas restringidas de este espacio natural protegido.

La posible multa a los llamados «cachorros humanos» no responde a su indumentaria ni a la actividad que representaban, sino al cumplimiento de las normas ambientales. Las autoridades insulares tratan de determinar si el grupo atravesó sectores donde está limitado el tránsito. Por el momento, no consta públicamente que se haya impuesto una sanción concreta por estos hechos.

Las imágenes, difundidas en redes sociales durante octubre, despertaron curiosidad y también críticas por la utilización de uno de los entornos naturales más valiosos de Gran Canaria. La escena resultaba llamativa, desde luego. Pero la cuestión que interesa a la Administración es bastante menos extravagante: si los participantes respetaron los accesos autorizados.

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Qué ocurrió con los «cachorros humanos» en Maspalomas

El incidente se produjo durante la celebración del Maspalomas Fetish Pride, un encuentro dedicado a distintas expresiones de la cultura fetichista que tuvo lugar entre el 1 y el 12 de octubre de 2026.

En las grabaciones difundidas por internet aparece un grupo de personas sobre una pendiente de arena, varias de ellas con máscaras que representan cabezas de perro. Los participantes avanzan apoyándose sobre las manos y las rodillas, imitando los movimientos de estos animales.

Inicialmente, algunas publicaciones identificaron a los protagonistas como therians, un colectivo que ha adquirido visibilidad en las redes sociales. Sin embargo, informaciones posteriores relacionaron la actividad con el puppy play, una práctica diferente y presente dentro del programa cultural y social del festival.

La Consejería de Medio Ambiente del Cabildo de Gran Canaria, según la información publicada por medios locales el 12 de octubre, había conseguido localizar tanto a los participantes como a los promotores de la acción.

El objetivo es esclarecer las circunstancias de su presencia en la reserva y comprobar si se vulneraron las restricciones establecidas para proteger el ecosistema.

No se ha acreditado públicamente que los participantes causaran daños ambientales. Tampoco las imágenes disponibles permiten establecer por sí solas si el recorrido discurrió completamente por zonas permitidas.

Por qué pueden recibir una multa por caminar por las dunas

La Reserva Natural Especial de las Dunas de Maspalomas no es un espacio de acceso indiscriminado. Cuenta con una normativa específica que regula las actividades permitidas y establece distintos niveles de protección.

Su Plan Director distingue zonas de uso general, áreas de uso restringido y sectores de exclusión, especialmente sensibles por sus características ecológicas.

En buena parte del sistema dunar, los visitantes deben utilizar los senderos señalizados, mientras que determinadas áreas permiten el tránsito libre conforme a las condiciones establecidas en la normativa. Otras están reservadas a actividades vinculadas con la conservación o sujetas a autorización.

Por eso, caminar sobre la arena no constituye automáticamente una infracción. La ubicación exacta, las restricciones aplicables y el tipo de actividad desarrollada son determinantes.

En el caso de los denominados «cachorros humanos», las autoridades tendrían que comprobar dónde se encontraban y si su desplazamiento infringió alguna de esas limitaciones de acceso.

De cuánto podrían ser las multas

Las sanciones por incumplir las normas de protección de las dunas varían según la conducta y su gravedad.

En los dispositivos de vigilancia desarrollados en Maspalomas se han señalado multas de entre 150 y 600 euros por determinadas infracciones de menor entidad, como acampar, generar molestias o deteriorar la señalización.

Otros incumplimientos de la normativa ambiental pueden dar lugar a sanciones superiores. Las infracciones especialmente graves, cuando existen daños relevantes sobre el espacio protegido, se encuentran sometidas a un régimen sancionador considerablemente más severo.

La cuantía no depende de que una persona lleve una máscara, participe en una celebración o aparezca en un vídeo viral.

La posible sanción dependería de la infracción efectivamente acreditada, su clasificación jurídica y las circunstancias del caso. No existe, con la información pública disponible, una cantidad confirmada que deban pagar los participantes de esta actividad.

También conviene distinguir entre identificar a unas personas, formular una denuncia, iniciar un expediente administrativo e imponer una multa. Son actuaciones diferentes y ninguna permite dar por acreditada automáticamente la responsabilidad de los afectados.

No eran therians: qué es realmente el puppy play

La confusión sobre la identidad de los participantes ha sido uno de los aspectos más comentados del episodio.

El puppy play es una práctica de interpretación de roles en la que personas adultas adoptan comportamientos o una estética inspirada en los perros. Puede tener un componente lúdico, social o erótico, dependiendo del contexto y de quienes participan.

Son habituales los accesorios que representan cabezas caninas, los arneses y otros elementos asociados a esta subcultura.

No debe confundirse con el fenómeno therian, que hace referencia a personas que experimentan una identificación psicológica o espiritual con animales no humanos.

La diferencia importa porque ambas prácticas responden a experiencias distintas, aunque algunos de sus elementos visuales puedan parecer similares.

El Maspalomas Fetish Pride incluye actividades relacionadas con diferentes comunidades fetichistas, entre ellas las vinculadas al universo puppy. La celebración de estos encuentros es independiente de las obligaciones ambientales aplicables a cualquier visitante.

Y ahí está precisamente el límite: la libertad de expresión personal no elimina las normas de conservación, del mismo modo que esas normas deben aplicarse sin discriminar a nadie por su apariencia o sus preferencias.

Las dunas de Maspalomas, bajo una vigilancia cada vez mayor

La polémica ha vuelto a situar el foco sobre la conservación de un enclave que ocupa aproximadamente 404 hectáreas en el municipio de San Bartolomé de Tirajana.

La reserva comprende el sistema de dunas, zonas de vegetación, espacios de importancia para la fauna y el entorno de la Charca de Maspalomas.

Su conservación representa un desafío constante por la elevada afluencia de visitantes y la presión turística sobre el territorio.

En septiembre de 2025, un dispositivo especial en el que participaron agentes medioambientales, la Guardia Civil y la Policía Local terminó con 75 personas intervenidas y 15 denuncias a particulares. También se denunció a una empresa de fotografía y se detectó el uso de drones sin autorización.

La vigilancia continuó durante 2026. Según los datos difundidos por el Cabildo en junio, los agentes ambientales habían realizado 43 actuaciones en la reserva durante los primeros meses del año.

Estas intervenciones responden a problemas que van mucho más allá de las fotografías llamativas: la circulación por espacios restringidos, las molestias a la fauna, el deterioro de la vegetación y la alteración de las condiciones naturales.

El objetivo de las restricciones no es impedir que los turistas disfruten del paisaje, sino compatibilizar las visitas con la conservación de un ecosistema especialmente vulnerable.

Los recorridos habilitados permiten conocer las dunas sin necesidad de atravesar zonas cuya protección resulta prioritaria.

La posible sanción depende del recorrido, no del disfraz

El caso de los «cachorros humanos» de Maspalomas plantea una cuestión sencilla desde el punto de vista administrativo: cualquier persona que acceda a un espacio protegido debe cumplir las mismas reglas.

Los participantes en una actividad recreativa, los turistas que buscan una fotografía y quienes visitan habitualmente la reserva están sometidos a las restricciones ambientales que correspondan.

La identificación del grupo por parte del Cabildo permite esclarecer lo ocurrido, pero no equivale a una multa confirmada. Para imponer una sanción deberán determinarse los hechos y acreditarse una infracción conforme al procedimiento legalmente establecido.

La controversia deja, entretanto, una distinción relevante. El debate sobre las máscaras y las costumbres de sus portadores pertenece al terreno social. La protección de las dunas, al de las obligaciones ambientales.

Y en Maspalomas, como en cualquier reserva natural, esas obligaciones deben cumplirse con independencia de cómo decida vestirse cada visitante.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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