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Naturaleza

El lince ibérico bate récord con 2.663 ejemplares en España y Portugal

España y Portugal censaron 2.663 linces ibéricos en 2025, un 10,9 % más. La población crece y se expande, pero los atropellos siguen amenazándola.

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El lince ibérico bate récord

Resumen

  • El censo de 2025 registra 2.663 linces ibéricos en España y Portugal
  • La población crece un 10,9 % y nacen 952 cachorros en un año
  • Los atropellos causaron 212 de las 273 muertes detectadas en 2025

El lince ibérico ha alcanzado los 2.663 ejemplares en España y Portugal, una cifra que confirma la extraordinaria recuperación de uno de los felinos más amenazados del planeta. El último censo oficial, correspondiente a 2025 y publicado en junio de 2026, registra un crecimiento del 10,9 % respecto al año anterior y establece un nuevo máximo desde que existen datos de seguimiento coordinado.

Hace apenas dos décadas, la especie estaba al borde de desaparecer. En 2002 sobrevivían menos de un centenar de linces en la península ibérica, concentrados en poblaciones muy reducidas. La situación ha cambiado gracias a los programas de cría en cautividad, la protección de sus hábitats y la reintroducción de ejemplares en territorios donde habían desaparecido.

La recuperación, sin embargo, no significa que el peligro haya terminado. Los atropellos, la fragmentación del territorio y la dependencia del conejo de monte siguen condicionando el futuro de una especie que ha conseguido alejarse de la extinción, pero todavía necesita medidas de conservación.

El balance es especialmente significativo porque no se limita al aumento del número de animales. También crecen las poblaciones reproductoras y se amplían las zonas donde el lince vuelve a establecerse, dos factores fundamentales para que su supervivencia no dependa permanentemente de la intervención humana.

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Castilla-La Mancha y Andalucía concentran la mayoría de los linces ibéricos

De los 2.663 linces contabilizados, 2.269 viven en España y 394 en Portugal. El territorio español concentra aproximadamente el 85 % de la población, aunque la recuperación también se ha consolidado al otro lado de la frontera, donde el felino había desaparecido de la naturaleza.

Castilla-La Mancha encabeza el censo, con 1.051 ejemplares, seguida de Andalucía, que registra 885. Entre ambas comunidades reúnen más del 85 % de los linces censados en España. Sierra Morena sigue siendo uno de los grandes refugios de la especie, con 1.145 individuos distribuidos entre distintos núcleos de Andalucía y Castilla-La Mancha.

Extremadura cuenta con 302 ejemplares y la Región de Murcia con 19. La expansión también empieza a reflejarse en territorios donde el lince llevaba décadas ausente. Castilla y León registró 11 individuos en 2025, después del inicio de las reintroducciones en el Cerrato palentino, mientras que la Comunidad de Madrid contabilizó un ejemplar asentado en el este de la región.

El Ministerio para la Transición Ecológica advierte de que los 2.663 ejemplares constituyen una cifra mínima censada. A medida que aumenta la población y se extiende su distribución, identificar individualmente a todos los animales resulta más complicado. No significa que la estimación carezca de fiabilidad, sino que puede haber linces que no hayan podido contabilizarse.

De menos de 100 linces al récord de población actual

La recuperación del Lynx pardinus es uno de los casos más relevantes de conservación de fauna silvestre en Europa. A comienzos de siglo, su supervivencia dependía de dos poblaciones principales, situadas en Doñana y Sierra Morena, aisladas entre sí y expuestas a una pérdida progresiva de diversidad genética.

En 2002 se contabilizaban menos de 100 ejemplares. En 2021 la población ya había alcanzado los 1.365 animales y, cuatro años después, llegó a los 2.663. El crecimiento acumulado entre 2021 y 2025 ronda el 95 %.

El cambio también se ha reflejado en su clasificación internacional. En junio de 2024, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) rebajó su categoría de amenaza de «en peligro» a «vulnerable». Fue un reconocimiento a los avances conseguidos, aunque la especie continúa incluida en la Lista Roja.

Conviene distinguir ambas cosas. Que el lince haya mejorado su situación no significa que esté fuera de peligro. Una población más numerosa soporta mejor determinadas amenazas, pero sigue siendo vulnerable cuando depende de territorios fragmentados, de una presa principal y de la supervivencia de un número todavía limitado de hembras reproductoras.

Casi 1.000 cachorros nacidos en un año refuerzan la recuperación

Uno de los resultados más relevantes del censo de 2025 es el aumento de la reproducción. Los técnicos contabilizaron 952 cachorros, frente a los 844 registrados en 2024. Los otros 1.711 individuos del censo correspondían a ejemplares adultos o subadultos.

La cifra de hembras reproductoras o territoriales también ha mejorado. En 2025 se contabilizaron 542 hembras, 72 más que el año anterior. Es un indicador especialmente importante porque permite evaluar la capacidad de las poblaciones para mantenerse y crecer de forma natural.

Los especialistas consideran que alcanzar unas 750 hembras reproductoras constituye un hito demográfico relevante para avanzar hacia un estado de conservación favorable. Todavía falta, por tanto, una parte importante del camino.

El lince ya se encuentra distribuido en 26 núcleos geográficos, de los cuales 18 registraron reproducción durante 2025. Esta expansión reduce progresivamente la dependencia de las áreas históricas de Doñana y Sierra Morena y ofrece mayores posibilidades de intercambio entre poblaciones.

La cría en cautividad y las reintroducciones han sido decisivas

Detrás del crecimiento existe un trabajo sostenido durante más de dos décadas. Los programas de reproducción en cautividad han permitido recuperar animales destinados a reforzar poblaciones existentes y establecer otras nuevas en lugares donde el felino había desaparecido.

Entre 2011 y 2025 se reintrodujeron 424 linces nacidos en cautividad en diferentes territorios de España y Portugal. Los centros de cría de El Acebuche, La Olivilla, Zarza de Granadilla y Silves han desempeñado un papel fundamental en este proceso.

Pero liberar ejemplares no basta. Para establecer una población viable hay que garantizar un hábitat adecuado, disponibilidad de alimento y condiciones que permitan la reproducción. También es necesario favorecer el intercambio genético, especialmente en una especie que sufrió una reducción extrema de sus poblaciones.

Durante 2026, el programa de recuperación ha continuado extendiéndose hacia nuevos territorios. Aragón ha iniciado la reintroducción de linces en el valle del Ebro, en el entorno del río Huerva, en Zaragoza. La ampliación de su área de distribución constituye una de las grandes prioridades de la conservación a largo plazo.

Los atropellos siguen siendo la mayor amenaza para el lince

Las cifras de recuperación contrastan con un problema persistente: la mortalidad causada por las carreteras.

Durante 2025 se detectaron 273 muertes de linces, de las cuales 212 estuvieron relacionadas con atropellos. Es decir, los accidentes en infraestructuras viarias representaron el 77,9 % de los fallecimientos registrados.

La expansión territorial puede incrementar la exposición al tráfico cuando los animales atraviesan carreteras para buscar alimento, establecer nuevos territorios o encontrar pareja. De ahí la importancia de instalar pasos de fauna, adaptar cerramientos y actuar sobre los puntos de mayor mortalidad.

La otra gran dificultad es alimentaria. El lince ibérico es un depredador especializado en el conejo de monte, que representa la mayor parte de su dieta. Cuando las poblaciones de conejos disminuyen por enfermedades o por la degradación del hábitat, también se reducen las posibilidades de reproducción y supervivencia del felino.

La pérdida de matorral mediterráneo, la transformación del paisaje y el aislamiento de las poblaciones completan un conjunto de amenazas que no desaparece automáticamente porque aumente el número de ejemplares.

El desafío consiste en conseguir que los distintos núcleos puedan intercambiar individuos y mantener suficiente diversidad genética. Una población repartida en territorios conectados tiene mejores perspectivas que varias poblaciones pequeñas y aisladas, aunque el número total de animales sea similar.

El futuro del lince depende de consolidar su expansión

La recuperación del lince ibérico ha entrado en una nueva etapa. El objetivo ya no consiste únicamente en evitar su desaparición inmediata, sino en conseguir poblaciones estables y conectadas que puedan mantenerse a largo plazo.

España y Portugal están adaptando sus programas a esta situación. En mayo de 2026, Portugal presentó su nuevo plan de acción para la conservación de la especie durante el periodo 2026-2030, centrado en reducir la mortalidad, mejorar los hábitats, asegurar la disponibilidad de alimento y reforzar la conectividad entre poblaciones. La estrategia contempla también nuevas áreas de reintroducción, como la reserva natural de Serra da Malcata.

La cooperación entre administraciones, científicos, propietarios de fincas y organizaciones conservacionistas seguirá siendo necesaria. Buena parte de los territorios apropiados para el lince se encuentran en espacios rurales donde la protección ambiental debe convivir con actividades agrícolas, ganaderas y cinegéticas.

El resultado de estas décadas demuestra que la recuperación de una especie amenazada es posible cuando las actuaciones se mantienen durante suficiente tiempo y se ajustan a sus necesidades ecológicas.

Los 2.663 ejemplares registrados en 2025 son una prueba contundente de ese avance. El lince ibérico ha pasado de una situación cercana a la desaparición a recuperar territorios que llevaba décadas sin ocupar. Ahora el verdadero éxito será que ese crecimiento deje de ser excepcional y se convierta en una garantía duradera para la especie.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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