Naturaleza
Amazon podrá usar un 48 % más de agua en su centro de El Burgo de Ebro
Amazon podrá usar hasta 53.961 metros cúbicos de agua al año en El Burgo de Ebro, un 48 % más. La medida genera debate por el impacto ambiental.
Resumen
- Aragón autoriza un 48 % más de agua al centro de datos de Amazon
- El nuevo límite anual será de 53.961 metros cúbicos
- AWS justifica la ampliación por el calor y deberá cumplir controles
El Gobierno de Aragón ha autorizado a Amazon Web Services (AWS) a aumentar un 48 % el límite de consumo de agua de su centro de datos de El Burgo de Ebro, en Zaragoza. La decisión del Instituto Aragonés de Gestión Ambiental (Inaga) permitirá a la multinacional pasar de los 36.461 metros cúbicos anuales inicialmente autorizados a un máximo de 53.961 metros cúbicos, una ampliación que la empresa justifica por el aumento de las temperaturas asociado al cambio climático.
La autorización supone que Amazon podrá disponer de 17,5 millones de litros adicionales al año para refrigerar sus instalaciones. No significa que vaya a consumir necesariamente toda esa cantidad, sino que tendrá un margen superior al previsto en el proyecto original. La compañía solicitó modificaciones similares para sus otros dos centros aragoneses, situados en Villanueva de Gállego y la Plataforma Logística de Huesca.
El Inaga considera que la modificación examinada no tendrá efectos ambientales significativos que obliguen a tramitar una evaluación de impacto ambiental ordinaria. Sin embargo, la decisión llega en un momento de creciente controversia sobre el agua que necesitan los centros de datos, especialmente en territorios donde las altas temperaturas, los periodos de sequía y las necesidades agrícolas ya condicionan la disponibilidad de este recurso.
La paradoja resulta evidente: Amazon necesita más agua precisamente porque el clima se está calentando. Y la expansión de las infraestructuras digitales, impulsada también por la inteligencia artificial, añade una nueva demanda a un recurso que no es ilimitado.
Por qué Amazon necesita un 48 % más de agua
La explicación de AWS está relacionada con el funcionamiento de los sistemas de refrigeración de sus servidores. Los centros de datos concentran miles de equipos informáticos que trabajan de forma continuada, generan calor y necesitan mantener unas condiciones térmicas adecuadas.
Durante buena parte del año, estas instalaciones pueden utilizar sistemas de refrigeración por aire exterior, conocidos técnicamente como free cooling. Este procedimiento aprovecha las temperaturas ambientales para reducir la necesidad de otros mecanismos de enfriamiento.
Cuando el calor exterior aumenta, la instalación necesita recurrir con mayor frecuencia a sistemas que utilizan agua.
En el diseño original del complejo de El Burgo de Ebro se contemplaban aproximadamente 555 horas anuales de refrigeración con agua. La actualización presentada por Amazon eleva esa previsión hasta las 900 horas.
Son 345 horas adicionales, aproximadamente un 62 % más de tiempo de funcionamiento previsto para ese sistema.
El cambio climático obliga a revisar las previsiones
AWS sostiene que las condiciones meteorológicas observadas durante los primeros años de funcionamiento de sus instalaciones no encajan completamente con las estimaciones utilizadas en su planificación inicial.
La empresa considera necesario disponer de mayor capacidad de refrigeración para afrontar episodios de temperaturas excepcionalmente elevadas, como los registrados durante el verano de 2022.
La modificación también contempla un cambio técnico relevante: el umbral de temperatura para activar la refrigeración con agua pasa de 28,3 a 29,4 grados.
Esto significa que el sistema podrá aprovechar durante más tiempo la refrigeración por aire antes de recurrir al agua. Según la documentación presentada, ese ajuste permite mejorar la eficiencia, aunque no evita que las necesidades anuales previstas aumenten.
La cuestión es que las dos circunstancias pueden darse al mismo tiempo: una instalación puede necesitar menos agua para refrigerarse en determinadas condiciones y, aun así, terminar requiriendo una mayor dotación anual si los episodios de calor son más frecuentes o prolongados.
Cuánta agua podrá consumir realmente el centro de datos
La nueva autorización establece un máximo de 53.961 metros cúbicos al año, equivalentes a 53,96 millones de litros.
Para entender la magnitud de la modificación conviene distinguir tres conceptos: el volumen máximo autorizado, el consumo efectivo de las instalaciones y las previsiones correspondientes a futuras ampliaciones.
El aumento del 48 % afecta al primero. Es decir, al límite previsto para el centro de El Burgo de Ebro. No acredita por sí mismo que Amazon haya incrementado ya su consumo en esa proporción.
Como referencia, la propia compañía informó de que sus centros de datos de Aragón utilizaron aproximadamente 68 millones de litros de agua durante 2025. Esta cifra corresponde al conjunto de las instalaciones regionales, no únicamente al complejo zaragozano.
Amazon sostiene que esa cantidad representó alrededor del 0,03 % de la demanda industrial de agua de la demarcación hidrográfica del Ebro.
Son datos que ayudan a dimensionar su actividad, aunque las comparaciones porcentuales con el conjunto de una cuenca no resuelven por sí solas el impacto que puede tener una nueva demanda sobre una infraestructura de abastecimiento concreta.
Una expansión con necesidades de agua mucho mayores
La cuestión adquiere otra dimensión cuando se incorpora el proyecto de ampliación de la región tecnológica de AWS en Aragón.
Las previsiones asociadas al conjunto de las instalaciones existentes y proyectadas contemplan una demanda máxima agregada que podría alcanzar 917.603 metros cúbicos anuales, aproximadamente 918 millones de litros.
Esa magnitud no debe confundirse con el nuevo límite del centro que acaba de recibir autorización ni con el agua efectivamente utilizada durante 2025.
Los proyectos de ampliación y sus necesidades futuras dependen de su desarrollo, de las instalaciones finalmente ejecutadas y de las correspondientes autorizaciones ambientales.
El Inaga permite el aumento sin una evaluación ordinaria
La resolución ambiental supone un avance administrativo para Amazon, pero no elimina las obligaciones que debe cumplir la compañía.
El organismo autonómico considera que la modificación analizada no requiere una evaluación de impacto ambiental ordinaria, al no apreciar efectos significativos que justifiquen ese procedimiento.
No obstante, AWS tendrá que adaptar su autorización ambiental integrada e incorporar la información técnica exigida sobre el funcionamiento de las instalaciones.
Entre los aspectos que deberán quedar definidos figuran los caudales de abastecimiento, las previsiones de aguas residuales, las capacidades de almacenamiento y los sistemas empleados para tratar el agua.
También se contemplan obligaciones relacionadas con la prevención de la legionelosis, la protección contra incendios y el seguimiento ambiental de la actividad.
La autorización tampoco equivale a una exención general de controles. El cumplimiento de los límites y de las condiciones impuestas seguirá siendo una responsabilidad de la empresa y de las administraciones competentes.
AWS plantea, además, mejoras en sus sistemas de tratamiento. Entre ellas figura una instalación centralizada con tecnología de nanofiltración, diseñada para recuperar una parte importante del agua utilizada.
La documentación del proyecto contempla una recuperación próxima al 70 % del agua tratada, así como mayor capacidad de almacenamiento.
Estas medidas pueden reducir las necesidades de aportación de agua nueva, aunque su resultado dependerá del rendimiento efectivo de las instalaciones una vez estén operativas.
El Canal Imperial y las críticas por el consumo de agua
El centro de Amazon en El Burgo de Ebro se abastece del Canal Imperial de Aragón, una infraestructura histórica que cumple funciones de suministro y regadío.
La multinacional defiende que su demanda representa una proporción reducida del agua gestionada por el canal. También ha anunciado iniciativas destinadas a mejorar la eficiencia hídrica, entre ellas actuaciones para reducir pérdidas en infraestructuras de distribución.
Sin embargo, organizaciones como Ecologistas en Acción y Tu Nube Seca Mi Río han cuestionado las solicitudes de ampliación del consumo de agua de AWS.
Su principal argumento es que el calentamiento climático ya constituía un fenómeno conocido cuando se diseñaron los proyectos originales y, por tanto, debería haberse incorporado adecuadamente a las previsiones iniciales.
Las organizaciones también reclaman mecanismos independientes que permitan comprobar el consumo real de los centros de datos y evaluar sus efectos sobre los recursos disponibles.
El debate se produce en una comunidad donde el abastecimiento agrícola se ha visto condicionado por restricciones durante periodos de escasez hídrica.
En septiembre de 2026, por ejemplo, los regantes de la acequia de Camarera, en el ámbito del río Gállego, afrontaron limitaciones importantes en su disponibilidad de agua.
Conviene precisar que esa zona de riego no es el punto de abastecimiento del centro de El Burgo de Ebro. Se trata de sistemas y situaciones diferentes. Aun así, ambos casos forman parte de una discusión más amplia sobre cómo repartir los recursos hídricos entre las actividades tradicionales y las nuevas infraestructuras industriales.
El consumo de una instalación no puede evaluarse únicamente por el porcentaje que representa dentro de una gran cuenca. También importan la disponibilidad local, el momento del año en que se utiliza el agua, su procedencia y la cantidad que puede recuperarse.
Aragón, ante el crecimiento de los centros de datos
La decisión del Inaga se produce mientras Aragón consolida su posición como uno de los principales destinos españoles para la construcción de grandes infraestructuras digitales.
Amazon anunció en 2024 un plan de inversión de 15.700 millones de euros hasta 2033 para ampliar su presencia tecnológica en la comunidad.
El proyecto contempla el crecimiento de las instalaciones existentes y el desarrollo de nuevas infraestructuras destinadas a servicios de almacenamiento, computación en la nube e inteligencia artificial.
Esta expansión representa una oportunidad económica, pero también plantea exigencias relevantes en materia de suministro eléctrico, uso del suelo y disponibilidad de agua.
La refrigeración es especialmente importante en un territorio donde las temperaturas estivales pueden ser elevadas y donde el funcionamiento continuado de los servidores exige una gestión térmica fiable.
El desarrollo de tecnologías capaces de aprovechar mejor el aire exterior, reutilizar el agua o reducir las pérdidas puede limitar ese impacto. Pero una mayor eficiencia no garantiza necesariamente un menor consumo total cuando la capacidad instalada sigue creciendo.
Ahí reside buena parte del debate sobre la sostenibilidad de los centros de datos: no basta con determinar cuánta agua necesita cada instalación, también es necesario conocer cómo evolucionará la demanda del conjunto de la industria.
El reto de compatibilizar la expansión digital con el agua disponible
La autorización concedida a Amazon en El Burgo de Ebro refleja una tensión cada vez más visible entre el crecimiento de la economía digital y la adaptación a un clima más cálido.
La compañía ha obtenido permiso para elevar un 48 % su límite anual de consumo de agua y defiende que necesita esa capacidad adicional para garantizar la refrigeración durante episodios de calor extremo.
El Inaga considera ambientalmente viable la modificación dentro de las condiciones establecidas. Las organizaciones ecologistas, por su parte, mantienen sus reservas sobre la justificación del aumento y la transparencia de los consumos.
La decisión también deja pendiente conocer cómo se resolverán las solicitudes equivalentes presentadas para Villanueva de Gállego y Huesca, donde AWS pretende disponer de mayor margen hídrico.
El dato central es inequívoco: Amazon podrá disponer de hasta 17,5 millones de litros adicionales al año en El Burgo de Ebro. Lo que deberá determinar el seguimiento ambiental es cuánto utilizará realmente y cómo evolucionará esa demanda.
La infraestructura digital puede seguir creciendo en Aragón. La disponibilidad de agua, en cambio, dependerá de unas condiciones climáticas que no siempre acompañarán sus planes de expansión.
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