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Ciencia

El asteroide 2025 UK9 pasará más cerca que la Luna en Halloween 2026

El 31 de octubre, 2025 UK9 se acercará a la Tierra más que la Luna. El 2 de noviembre pasará Zoozve, visible solo con telescopio y cámara digital.

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Un asteroide pasará más cerca

Resumen

  • 2025 UK9 pasará más cerca que la Luna en la madrugada de Halloween
  • Su diámetro ronda los 3-6 metros y no se prevé un impacto en la Tierra
  • Zoozve llegará el 2 de noviembre y solo será visible mediante fotografía

La noche de Halloween tendrá este año un visitante inesperado. El asteroide 2025 UK9 se aproximará a la Tierra durante la madrugada del sábado 31 de octubre de 2026 y, según las estimaciones orbitales disponibles, pasará a una distancia inferior a la que nos separa de la Luna. El objeto mide apenas entre tres y seis metros de diámetro y no se prevé que choque contra nuestro planeta.

El acercamiento se producirá aproximadamente entre las 3:20 y las 3:35 de la madrugada, hora peninsular española. Los cálculos consultados sitúan su distancia mínima entre unos 315.000 y 371.000 kilómetros, aunque esas cifras corresponden a estimaciones diferentes y no constituyen un intervalo definitivo. Como referencia, la distancia media entre la Tierra y la Luna es de unos 384.400 kilómetros.

Y no será el único visitante de estos días. El lunes 2 de noviembre llegará el turno de 524522 Zoozve, conocido anteriormente como 2002 VE68, un asteroide bastante mayor, de entre 200 y 500 metros. Su paso será mucho más lejano, a unos seis millones de kilómetros, pero ofrecerá mejores posibilidades de observación mediante telescopios equipados con cámaras, también desde España.

Los dos acontecimientos están despertando interés entre los aficionados a la astronomía. Conviene aclarar, eso sí, que ninguno será un espectáculo visible a simple vista. La cercanía de un asteroide no significa necesariamente que resulte brillante en el cielo.

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El asteroide de Halloween pasará más cerca que la Luna

El protagonista del 31 de octubre fue descubierto el 28 de octubre de 2025 por el programa Mount Lemmon Survey, integrado en los trabajos de búsqueda de asteroides de la Universidad de Arizona, en Estados Unidos.

Su denominación, 2025 UK9, responde al sistema utilizado para identificar los cuerpos menores del sistema solar. El año indica cuándo fue descubierto y las letras y números permiten distinguirlo de otros objetos registrados durante el mismo periodo.

Lo llamativo de este pequeño cuerpo rocoso es su trayectoria. Se desplaza alrededor del Sol y completará su aproximación a la Tierra a una velocidad relativa cercana a los 7,8 kilómetros por segundo, equivalentes a unos 28.000 kilómetros por hora.

La Agencia Espacial Europea (ESA) calcula una distancia nominal de aproximadamente 371.116 kilómetros para el 31 de octubre, mientras que otras estimaciones, basadas en datos orbitales del sistema de seguimiento de la NASA, la sitúan alrededor de los 315.000 kilómetros.

En ambos casos, la distancia prevista sería inferior a la distancia media lunar. Sin embargo, existe suficiente incertidumbre como para que las cifras puedan modificarse con nuevas observaciones.

Hay otro detalle importante: las distancias astronómicas de estos encuentros se miden desde el centro de la Tierra. Que un asteroide pase más cerca que la Luna tampoco significa que necesariamente atraviese el espacio situado entre ambos astros.

Por qué todavía hay incertidumbre sobre su trayectoria

Los astrónomos conocen la existencia de 2025 UK9 desde hace aproximadamente un año, pero el número de observaciones disponibles sigue siendo limitado.

El astrofísico italiano Gianluca Masi, responsable científico del proyecto Virtual Telescope, ha explicado que el objeto fue seguido durante apenas un par de días después de su descubrimiento.

Ese breve periodo de observación no permitió determinar su órbita con la precisión que se obtiene cuando un asteroide puede seguirse durante meses o años. Cuanto menor es el número de mediciones, mayor puede ser la incertidumbre al calcular su posición futura.

De ahí las diferencias entre las previsiones sobre la hora exacta y la distancia mínima del acercamiento.

Los registros de la ESA reflejan esta incertidumbre orbital. El organismo incluye a 2025 UK9 en su lista técnica de riesgo por escenarios de impacto de probabilidad muy baja en décadas futuras, no por una colisión prevista durante Halloween de 2026.

El nuevo acercamiento ofrecerá una oportunidad para intentar localizarlo de nuevo y mejorar los cálculos orbitales. Cada observación adicional puede servir para determinar con más precisión su trayectoria.

El 2 de noviembre llegará Zoozve, un asteroide mucho mayor

Dos días después del paso de 2025 UK9, otro cuerpo celeste protagonizará un encuentro con nuestro planeta.

Se trata del asteroide 524522 Zoozve (2002 VE68), cuyo máximo acercamiento está previsto para el lunes 2 de noviembre, alrededor de las 20:10 horas en la España peninsular.

Zoozve tiene unas dimensiones considerablemente superiores a las del pequeño visitante de Halloween. Las estimaciones basadas en su brillo apuntan a un diámetro comprendido aproximadamente entre 200 y 500 metros.

Pese a su tamaño, pasará mucho más lejos. Los cálculos de la Agencia Espacial Europea sitúan su distancia mínima en torno a 6,02 millones de kilómetros, unas 15,7 veces la distancia media entre la Tierra y la Luna.

Por tanto, la cifra de 600.000 kilómetros difundida inicialmente en algunas informaciones no coincide con los registros orbitales oficiales, que establecen una distancia diez veces mayor.

Su velocidad relativa durante el encuentro rondará los 8,7 kilómetros por segundo, unos 31.300 kilómetros por hora.

Zoozve tiene, además, una particularidad que lo convierte en un objeto especialmente interesante para la astronomía: es un cuasisatélite de Venus.

Esto no significa que sea una luna convencional del planeta. En realidad, orbita alrededor del Sol, pero lo hace siguiendo una trayectoria relacionada con la de Venus, de manera que, desde la perspectiva de ese planeta, parece acompañarlo durante largos periodos.

Fue descubierto en noviembre de 2002 por el astrónomo Brian Skiff. En febrero de 2024 recibió oficialmente el nombre de Zoozve, una denominación surgida de una interpretación equivocada de su antigua identificación, 2002 VE68, en un dibujo del sistema solar.

Cómo observar el asteroide Zoozve desde España

El paso del 2 de noviembre será especialmente interesante para quienes dispongan de equipos de observación astronómica.

Según las previsiones explicadas por Gianluca Masi, Zoozve podrá localizarse en la región de la constelación de Andrómeda, que durante las noches de otoño alcanza una posición favorable para su observación desde nuestras latitudes.

En torno al momento de máxima aproximación, el asteroide estará relativamente alto sobre el horizonte, una circunstancia favorable para los telescopios situados en España.

Sin embargo, existe una limitación importante: no será visible a simple vista.

La ESA estima una magnitud aparente máxima cercana a 15,5. Para entenderlo, cuanto mayor es ese número, más débil aparece el objeto. En condiciones excelentes, el ojo humano suele alcanzar aproximadamente la magnitud 6.

Por eso, observar Zoozve requerirá un telescopio con cámara astronómica y exposiciones fotográficas adecuadas. No bastará con mirar hacia Andrómeda ni utilizar unos prismáticos convencionales.

Los aficionados con equipos de astrofotografía podrán intentar registrar su desplazamiento respecto al fondo de estrellas mediante imágenes tomadas en momentos sucesivos.

El pequeño 2025 UK9 resultará todavía más difícil de detectar. Su escaso tamaño limita considerablemente la luz que refleja, aunque se aproxime mucho más a nuestro planeta.

Dos acercamientos sin impacto previsto contra la Tierra

La expresión «más cerca que la Luna» puede resultar inquietante, especialmente cuando se utiliza para describir objetos que viajan a decenas de miles de kilómetros por hora.

Sin embargo, en astronomía las distancias deben interpretarse dentro de su contexto. La Luna se encuentra, de media, a unos 384.400 kilómetros de nuestro planeta, mientras que el Sol está a casi 150 millones de kilómetros.

Que un asteroide atraviese una región situada dentro de la distancia lunar constituye un acercamiento notable desde el punto de vista científico, pero no implica por sí mismo un peligro de colisión.

En el caso de 2025 UK9, los modelos disponibles no predicen un impacto durante su encuentro del 31 de octubre. Lo que todavía debe mejorarse es la precisión de su trayectoria.

Zoozve presenta una situación distinta. Su órbita se conoce mucho mejor y la NASA señala que no representa una amenaza para nuestro planeta durante los próximos 175 años, según sus proyecciones publicadas.

La vigilancia de estos objetos forma parte de los programas internacionales de defensa planetaria, dedicados a descubrir asteroides cercanos a la Tierra, calcular sus órbitas e identificar posibles riesgos con suficiente antelación.

Las incertidumbres no son necesariamente señales de peligro. Con frecuencia indican que todavía faltan observaciones astronómicas para establecer con mayor exactitud dónde estará un objeto en una fecha determinada.

Halloween y noviembre ofrecen dos oportunidades para estudiar el cielo

Los encuentros del 31 de octubre y el 2 de noviembre muestran dos situaciones astronómicas diferentes.

2025 UK9 destaca por su proximidad: es un objeto diminuto que, según las previsiones actuales, pasará a una distancia inferior a la media que separa la Tierra de la Luna. Su principal interés científico reside en mejorar el conocimiento de una órbita todavía poco determinada.

Zoozve, en cambio, resulta interesante por sus dimensiones, su relación orbital con Venus y las posibilidades de fotografiarlo desde el hemisferio norte durante su aproximación.

Para la mayoría de los ciudadanos, ninguno de los dos pasos producirá un cambio apreciable en el cielo nocturno. No habrá una gran esfera luminosa atravesando el firmamento ni un fenómeno visible sin instrumentos.

El verdadero interés estará en los telescopios y en las mediciones que puedan obtenerse durante esas horas. Los datos permitirán seguir afinando el conocimiento de estos cuerpos que, aunque normalmente pasan inadvertidos, forman parte del entorno espacial de la Tierra.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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