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Un canal afín al PSOE y el de Frente Amplio se disparan en WhatsApp

La Fuerza de la Gente alcanza 40.827 seguidores y FRENTEAMPLISTAS, 35.463. Ambos crecen en WhatsApp con tácticas de movilización antes del 29N.

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un canal afín al PSOE se disparan

Resumen

  • El canal afín al PSOE suma 40.827 seguidores y el de Frente Amplio, 35.463
  • Ambos superan a los canales oficiales del PSOE y del PP en WhatsApp
  • Sus tácticas recuerdan a la movilización digital de Lula en Brasil

La izquierda española ha encontrado en WhatsApp una nueva herramienta de movilización electoral a un mes de las elecciones generales del 29 de noviembre. Dos canales vinculados al entorno progresista han experimentado un crecimiento extraordinario: La Fuerza de la Gente, impulsado por simpatizantes del PSOE, ha alcanzado los 40.827 seguidores, mientras que FRENTEAMPLISTAS, vinculado a Frente Amplio, suma 35.463. Ambos han superado ampliamente a los canales oficiales del PSOE y del Partido Popular.

El fenómeno recuerda a la estrategia digital que contribuyó a la movilización de los seguidores de Luiz Inácio Lula da Silva durante las elecciones brasileñas. Su denominado Ejército de Lula superó los diez millones de seguidores y convirtió WhatsApp en una plataforma de coordinación política. La fórmula consistía en algo más que distribuir propaganda: transformar a los simpatizantes en difusores activos de los mensajes electorales.

En España, el crecimiento se ha concentrado especialmente desde el 27 de octubre, dos días después de la victoria electoral de Lula. Los dos canales acumulan 76.290 seguidores, aunque emplean estrategias distintas. Frente Amplio apuesta por objetivos colectivos y mensajes de participación, mientras que el canal favorable al PSOE se centra principalmente en distribuir vídeos, intervenciones y contenidos relacionados con Pedro Sánchez.

La diferencia resulta especialmente interesante porque ninguno de estos espacios necesita una gran infraestructura tecnológica para funcionar. Basta con conseguir que los usuarios compartan sus publicaciones en conversaciones privadas y grupos. La campaña deja de depender exclusivamente de las cuentas oficiales de los partidos y empieza a circular a través de sus propios simpatizantes.

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De 1.300 a 40.827 seguidores: el crecimiento de la izquierda en WhatsApp

Las cifras registradas el 29 de octubre de 2026, a las 9.39 horas UTC, muestran la magnitud del fenómeno.

La Fuerza de la Gente tenía aproximadamente 1.300 seguidores el 11 de octubre. Dieciocho días después, su comunidad había alcanzado los 40.827, multiplicando por más de 31 su tamaño inicial. La primera cifra procede de un registro histórico en el que WhatsApp mostraba el dato redondeado.

El crecimiento de FRENTEAMPLISTAS ha sido incluso más acusado proporcionalmente. El 16 de octubre contaba con 927 seguidores y el 29 había llegado a 35.463, lo que supone multiplicar su audiencia por más de 38 en trece días.

El contraste con los canales tradicionales de los partidos es notable. En esa misma medición, el canal oficial del PSOE tenía 5.567 seguidores y el del PP, 7.097. Ambos quedaron muy por detrás de los nuevos espacios de movilización progresista.

Vox, a través del canal asociado a Santiago Abascal, conserva una audiencia superior, con 89.484 seguidores. Sigue siendo, entre los canales políticos españoles analizados, el que reúne un mayor número de suscriptores.

El seguimiento de la evolución de estos canales permite observar otro detalle: el crecimiento más intenso de los dos espacios progresistas comenzó el 27 de octubre. En apenas unos días consiguieron superar a organizaciones con estructuras de comunicación consolidadas.

No obstante, existe una distinción fundamental. La Fuerza de la Gente no es el canal oficial del PSOE, sino un espacio de apoyo al partido. FRENTEAMPLISTAS, por su parte, procede de un canal que sí se presentaba oficialmente como parte de Frente Amplio.

La estrategia de Lula llega a la campaña española del 29N

El precedente brasileño explica buena parte del interés que despiertan estos movimientos.

Durante la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Brasil, el diputado André Janones convirtió el canal Exército do Lula en una herramienta de movilización digital. La comunidad pasó de unos 55.000 seguidores a superar los diez millones en aproximadamente tres semanas.

Su funcionamiento rompía con la comunicación política convencional. Los participantes no se limitaban a recibir mensajes del candidato. También recibían propuestas de actuación: compartir vídeos, impulsar determinadas etiquetas, participar en iniciativas coordinadas o trasladar contenidos a otras redes sociales.

El objetivo era organizar la difusión de los mensajes mediante miles de usuarios que actuaban simultáneamente desde sus propias cuentas.

La victoria de Lula frente a Flávio Bolsonaro convirtió aquella experiencia en una referencia para las campañas progresistas. Eso no significa que WhatsApp decidiera por sí solo las elecciones brasileñas, pero sí mostró la capacidad de estas comunidades para coordinar a simpatizantes y aumentar la circulación de contenidos políticos.

Pedro Sánchez y diferentes representantes de Frente Amplio han reivindicado públicamente la remontada brasileña como un ejemplo de movilización de cara al 29N.

Los canales españoles presentan similitudes claras con aquel modelo. Lo que no está acreditado es que exista una dirección común con el equipo de Janones o que ambos partidos hayan organizado conjuntamente esta estrategia.

Frente Amplio cambia su canal y apuesta por las tareas colectivas

El caso de Frente Amplio es particularmente significativo.

Su canal había nacido el 7 de octubre bajo la denominación Frente Amplio 29N. El 27 de octubre cambió su nombre a FRENTEAMPLISTAS y adoptó una comunicación más cercana a la militancia, aunque conservó en su descripción la referencia a su carácter oficial.

La transformación coincidió con un aumento espectacular de seguidores. El 26 de octubre tenía 3.204 y, al finalizar el día siguiente, ya había superado los 17.000.

Buena parte de su actividad consiste en establecer objetivos concretos de participación. Uno de sus mensajes animaba a alcanzar los 10.000 seguidores y pedía compartir el canal con cuatro contactos.

Después llegaron nuevas metas, acompañadas de mensajes de voluntarios y audios de dirigentes. Entre ellos figuraba una intervención de Ada Colau, vinculada al objetivo de alcanzar los 15.000 seguidores.

La estrategia introduce una diferencia respecto a la propaganda tradicional: los participantes pueden comprobar cómo avanza el objetivo colectivo.

Los datos de interacción analizados también muestran que este canal consigue proporcionalmente más reacciones y reenvíos por publicación que La Fuerza de la Gente.

El canal afín al PSOE convierte los mítines en contenido para compartir

La Fuerza de la Gente sigue un modelo diferente.

Su identidad visual utiliza referencias a la campaña electoral socialista y su nombre coincide con el lema empleado por Pedro Sánchez. Sin embargo, no se presenta como un canal administrado oficialmente por el PSOE.

Sus publicaciones se apoyan principalmente en fragmentos de mítines, vídeos del presidente del Gobierno y contenidos preparados para circular por WhatsApp.

También recurre a pegatinas digitales, mensajes breves y llamadas a compartir las publicaciones. Es una comunicación menos institucional, con un tono que busca la complicidad de los simpatizantes.

Uno de sus mensajes más difundidos apareció el 27 de octubre, cuando celebró haber alcanzado los 7.000 seguidores y animó a reenviar el canal. Según el análisis de su actividad, aquella publicación acumuló alrededor de 10.000 reenvíos.

El contraste entre ambos espacios resulta revelador. Frente Amplio trata de organizar a sus seguidores alrededor de pequeñas tareas, mientras que La Fuerza de la Gente proporciona principalmente materiales para difundir.

El primero consigue, en la medición analizada, una interacción típica equivalente al 4,9 % de sus seguidores, frente al 3,7 % del canal favorable al PSOE. Es una comparación de actividad digital, no de intención de voto.

El PP apuesta por mensajes privados y la API de WhatsApp

Mientras estos canales progresistas crecen mediante suscripciones gratuitas y reenvíos, el Partido Popular ha desarrollado otra fórmula de comunicación directa.

Los populares han puesto en marcha intereses.pp.es, una plataforma que permite a los usuarios seleccionar los asuntos políticos sobre los que desean recibir información mediante WhatsApp.

Entre las categorías figuran cuestiones relacionadas con la vivienda, la inmigración, la seguridad y el proceso electoral.

El funcionamiento es diferente al de un canal convencional. El usuario facilita su número de teléfono, selecciona sus preferencias y autoriza el envío de comunicaciones. Los mensajes llegan después a una conversación privada con una cuenta identificada como Partido Popular.

La información publicada sobre este servicio señala que utiliza la API oficial de WhatsApp Business. Una comprobación mediante el registro en la plataforma permitió recibir un mensaje con botones interactivos para darse de baja o modificar los intereses seleccionados.

La cuestión tiene una dimensión adicional: las políticas de Meta prohíben expresamente a partidos, candidatos y campañas políticas utilizar la plataforma WhatsApp Business. La existencia de un registro voluntario no elimina por sí misma esa restricción.

Por ello, el sistema atribuido al PP plantea dudas sobre su compatibilidad con las condiciones de la plataforma. No consta en la información examinada que Meta haya adoptado medidas contra el servicio.

Existe también una diferencia económica. Los canales permiten difundir publicaciones sin pagar por cada destinatario, mientras que el envío de determinados mensajes mediante la API puede generar costes por comunicación.

Según las tarifas utilizadas en la estimación publicada, un mensaje de marketing dirigido a un número español cuesta aproximadamente 0,0585 euros. Para una base hipotética de 20.000 destinatarios, con un mensaje diario durante 30 días, el gasto rondaría los 35.000 euros. No se trata de una cifra acreditada del presupuesto del PP, sino de una simulación de costes.

WhatsApp gana peso en una campaña que se disputa también en los chats

La importancia de WhatsApp para los partidos reside en su uso cotidiano y en la facilidad para trasladar mensajes entre personas conocidas.

Los canales ofrecen una modalidad de comunicación unidireccional: sus administradores publican contenidos y los seguidores pueden reaccionar, votar en encuestas o compartirlos. Las actualizaciones aparecen en una sección diferenciada de las conversaciones personales y las notificaciones están silenciadas por defecto.

Por eso los reenvíos tienen tanto valor para las organizaciones políticas. Una publicación puede salir del canal y terminar circulando por grupos familiares, conversaciones entre amigos o comunidades de simpatizantes.

Esa difusión tampoco garantiza que los destinatarios compartan las posiciones políticas del emisor. Un mismo contenido puede recibirse por interés, afinidad, curiosidad o incluso rechazo.

El crecimiento de los seguidores tampoco equivale necesariamente a una participación proporcional. En FRENTEAMPLISTAS, por ejemplo, la interacción relativa descendió tras la entrada masiva de nuevos usuarios. Una comunidad más numerosa no siempre es una comunidad más activa.

La experiencia brasileña y el crecimiento de estos canales españoles apuntan, en cualquier caso, a un cambio en la comunicación electoral: los simpatizantes adquieren un papel más importante como distribuidores de mensajes, incluso cuando no forman parte de la organización de un partido.

El PSOE, Frente Amplio y el PP están explorando caminos diferentes para aprovechar esa posibilidad. Unos mediante comunidades de apoyo y campañas de reenvío; otros, a través de comunicaciones personalizadas.

A un mes de las elecciones del 29 de noviembre, la izquierda ha conseguido un crecimiento llamativo en dos canales de WhatsApp. Su capacidad para convertir esa audiencia en participación electoral sigue siendo una incógnita.

Porque reunir decenas de miles de seguidores en un teléfono es una cosa. Conseguir que se movilicen, acudan a votar y respalden una candidatura es bastante más difícil.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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