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Naturaleza

Galicia detecta dos especies cálidas que apuntan a la tropicalización

La aparición de alachas y un cangrejo ermitaño de aguas cálidas en Galicia amplía su distribución y refuerza las señales de cambio en el Atlántico.

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dos especies cálidas fuera de su rango

Resumen

  • Galicia registra por primera vez dos especies ligadas a aguas cálidas
  • Cinco alachas y un cangrejo ermitaño amplían hacia el norte su rango
  • Los hallazgos refuerzan las señales de tropicalización del Atlántico

Las aguas gallegas han registrado por primera vez la presencia de dos especies asociadas a ambientes más cálidos: cinco ejemplares de alacha, Sardinella aurita, y un cangrejo ermitaño de la especie Dardanus calidus. Los hallazgos amplían hacia el norte la distribución conocida de estos animales y añaden una nueva pieza a las evidencias de transformación de las comunidades marinas del Atlántico ibérico.

Los investigadores del Instituto Español de Oceanografía interpretan ambos registros dentro de un proceso más amplio de tropicalización del litoral del noroeste peninsular. Eso no significa que Galicia se haya convertido de repente en un ecosistema tropical ni que estas especies estén asentadas de forma definitiva. Sí indica que organismos acostumbrados a aguas más cálidas están apareciendo cada vez más al norte de sus áreas habituales.

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Un cangrejo aparece 460 kilómetros más al norte de lo habitual

El caso más llamativo es el de Dardanus calidus, un cangrejo ermitaño distribuido ampliamente por el Mediterráneo y varias zonas del Atlántico oriental. Una hembra fue recogida en Corrubedo, en A Coruña, en julio de 2026, en una localización situada unos 460 kilómetros al norte de las áreas de la costa portuguesa donde se había registrado habitualmente la especie.

Se trata del registro más septentrional conocido hasta ahora de este crustáceo en la fachada atlántica ibérica. Los científicos comprobaron su identidad mediante características morfológicas y análisis genéticos antes de incorporar el ejemplar a la colección de crustáceos marinos del IEO.

El dato es relevante, pero tiene límites. Un solo ejemplar no demuestra una población estable ni que el cangrejo haya colonizado definitivamente las aguas gallegas. Podría tratarse de una aparición aislada. Para saberlo harán falta nuevas observaciones durante los próximos años.

Ese matiz importa. Los desplazamientos ocasionales de animales marinos existen y no todos terminan convirtiéndose en cambios permanentes de distribución. Lo que llama la atención a los investigadores es la acumulación de registros de especies cálidas en Galicia, desde peces hasta moluscos y macroalgas. El dibujo empieza a ser menos anecdótico.

Cinco alachas aparecen por primera vez en aguas gallegas

El segundo hallazgo tiene una posible repercusión más directa sobre el ecosistema y la pesca. A principios de 2026 fueron capturados mediante redes de cerco cinco ejemplares de alacha en el norte de Galicia. Nunca antes se había documentado científicamente esta especie en aguas gallegas.

La alacha, cuyo nombre científico es Sardinella aurita, pertenece a la misma familia que la sardina y habita preferentemente aguas templadas y cálidas. Es común en el Mediterráneo y está presente en distintas regiones del Atlántico oriental.

Los ejemplares gallegos fueron identificados mediante el estudio de sus características físicas y posteriormente mediante secuenciación genética. El Centro de Investigación Marina de la Universidade de Vigo participó en la identificación molecular utilizando código de barras de ADN, una técnica que compara determinadas secuencias genéticas con las depositadas en bases de datos científicas.

La alacha puede competir con la sardina

Aquí aparece uno de los aspectos que más interesa al sector pesquero. La alacha y la sardina ocupan nichos ecológicos parecidos y pueden compartir alimento y espacio. Si la presencia de la primera aumentase en Galicia, podría intensificarse la competencia entre ambas.

No significa que cinco peces vayan a desplazar a la sardina gallega. Ni mucho menos. El riesgo se plantea a medio y largo plazo si la alacha consigue ampliar su área de distribución, reproducirse y aumentar su abundancia en aguas donde anteriormente era excepcional o inexistente.

La diferencia económica tampoco es menor. La alacha tiene un valor comercial inferior al de la sardina, por lo que un cambio significativo en la composición de los pequeños peces pelágicos podría tener consecuencias para determinadas pesquerías locales. Los investigadores señalan esta posibilidad, aunque todavía no existen datos que permitan medir su alcance.

Qué significa que el Atlántico se esté tropicalizando

La tropicalización marina describe un proceso en el que aumenta la presencia o abundancia de especies adaptadas a temperaturas más elevadas en zonas donde históricamente predominaban comunidades asociadas a aguas más frías.

El término puede sonar más dramático de lo que realmente expresa. No implica que el Atlántico gallego vaya a convertirse en el Caribe, sino una modificación gradual de la distribución de organismos conforme cambian las condiciones ambientales. Las especies móviles pueden desplazarse; otras retroceden, pierden terreno o alteran su ciclo biológico.

El calentamiento del océano es uno de los factores capaces de favorecer estos cambios. También intervienen las corrientes, la disponibilidad de alimento, la reproducción, los ciclos naturales y otros procesos ambientales. Por eso los científicos son prudentes a la hora de atribuir una aparición concreta a una sola causa.

Lo importante es la tendencia acumulada. Investigaciones realizadas en mares europeos han observado que el aumento de especies de aguas cálidas constituye una de las respuestas ecológicas asociadas al calentamiento marino, especialmente en el Atlántico.

Galicia como zona centinela del cambio marino

La posición geográfica de Galicia resulta especialmente interesante para seguir estos desplazamientos. Está situada en una zona de transición donde confluyen diferentes masas de agua y donde pequeños cambios ambientales pueden modificar las condiciones disponibles para peces, crustáceos, moluscos o algas.

Los investigadores consideran que el noroeste de la Península puede funcionar como una región centinela para estudiar cómo responden las especies marinas a unas condiciones ambientales cambiantes. La importancia no reside únicamente en encontrar un animal nuevo, sino en saber si esas apariciones comienzan a repetirse.

Para especies de ciclo rápido como la alacha, esas variaciones pueden resultar particularmente útiles como indicador. Su abundancia y distribución pueden reaccionar con rapidez a cambios del medio y ofrecer señales tempranas del ecosistema atlántico.

La pesca puede ser una de las primeras en notar los cambios

El impacto potencial va más allá de elaborar una lista de especies nuevas. Si determinados peces amplían su distribución y otros pierden presencia, puede modificarse la estructura de las comunidades marinas y, con ella, la disponibilidad de recursos para la flota pesquera gallega.

En el caso de la sardina, cualquier cambio merece especial atención por su importancia ecológica y económica. La aparición de la alacha no implica por sí misma una amenaza inmediata, pero obliga a estudiar si ambas especies pueden convivir sin alteraciones relevantes o si una mayor abundancia de la recién llegada incrementaría la competencia por los recursos.

Parte de los ejemplares estudiados se obtuvieron precisamente gracias a la colaboración del sector pesquero con los investigadores. Esa cooperación permite detectar animales poco habituales que podrían pasar inadvertidos en campañas científicas limitadas en espacio y tiempo.

Una señal que necesita años de seguimiento

Los dos descubrimientos constituyen una fotografía de un proceso que solo podrá entenderse con series de datos largas. Saber si Dardanus calidus vuelve a aparecer, si la alacha empieza a capturarse regularmente o si llegan otras especies cálidas permitirá distinguir entre episodios aislados y una reorganización duradera del ecosistema.

Por ahora, la ciencia evita ir más allá de lo que permiten los datos. Hay un cangrejo localizado cientos de kilómetros al norte de su distribución habitual y cinco alachas confirmadas por primera vez en Galicia. Es poco para hablar de colonización, pero suficiente para prestar atención.

El Atlántico gallego no ha cambiado de naturaleza de un verano para otro. Lo que sí está cambiando es el mapa de algunas de las especies que lo habitan. Cuando organismos propios de aguas más cálidas empiezan a aparecer donde antes no estaban, cada nuevo registro aporta una señal relevante para entender hasta dónde está cambiando el ecosistema marino gallego.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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