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Netanyahu pierde el respaldo de Judaísmo Unido de la Torá en Israel
Judaísmo Unido de la Torá no recomienda a Netanyahu para formar Gobierno. Eisenkot gana ventaja tras las elecciones israelíes y busca nuevos apoyos.
Foto: Effib, CC BY-SA 2.5.
Resumen
- Judaísmo Unido de la Torá no recomienda a Netanyahu para formar Gobierno
- Sus siete diputados se desmarcan por la disputa sobre el servicio militar
- Eisenkot suma 56 recomendaciones frente a las 46 de Netanyahu
El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ha sufrido un nuevo revés en sus intentos de mantenerse en el poder. Judaísmo Unido de la Torá, uno de sus aliados ultraortodoxos históricos, ha decidido no recomendar su candidatura para formar el próximo Gobierno de Israel. La decisión, comunicada este jueves 5 de noviembre al presidente Isaac Herzog, supone una ruptura política significativa en un momento en el que cada escaño resulta decisivo.
La formación, que cuenta con siete diputados en la Knéset, ha trasladado al jefe del Estado que no se considera vinculada a ningún bloque político. Tampoco ha respaldado al principal aspirante de la oposición, Gadi Eisenkot. Su posición abre un nuevo escenario parlamentario tras las elecciones del 27 de octubre y debilita las posibilidades de Netanyahu de reconstruir una mayoría con sus socios tradicionales.
El movimiento tiene especial importancia porque no se produce entre adversarios habituales del primer ministro, sino dentro del espacio político que durante años ha contribuido a sostener sus gobiernos. Y llega cuando Israel afronta unas negociaciones especialmente complicadas para decidir quién dirigirá el país durante la próxima legislatura.
Judaísmo Unido de la Torá se desmarca de Netanyahu
La decisión afecta a una de las alianzas más duraderas de la derecha israelí. Judaísmo Unido de la Torá, conocido internacionalmente por sus siglas UTJ, agrupa a dos corrientes religiosas ultraortodoxas asquenazíes que han desempeñado un papel importante en la formación de sucesivos gobiernos conservadores.
La formación abandonó el Ejecutivo en julio de 2025 por sus diferencias con Netanyahu sobre el reclutamiento militar, aunque posteriormente mantuvo su apoyo parlamentario a la coalición desde fuera del Gobierno.
El paso dado este jueves va más allá de aquella crisis. Al negarse a recomendar al primer ministro, el partido rompe con la disciplina del bloque que tradicionalmente ha liderado el Likud. No significa que haya pasado a la oposición, pero sí que Netanyahu ha perdido un respaldo que hasta hace poco podía considerar prácticamente asegurado.
Dos facciones religiosas y siete diputados decisivos
Judaísmo Unido de la Torá está integrado por Degel HaTorah, representante de una corriente ultraortodoxa de tradición lituana, y Agudat Yisrael, vinculada al judaísmo jasídico.
La primera dispone de cuatro escaños y la segunda de tres. Ambas han decidido seguir las instrucciones de sus respectivas autoridades religiosas y no recomendar a ningún candidato durante las consultas presidenciales.
Esta posición deja abiertas distintas posibilidades para las negociaciones posteriores. La formación podría abstenerse en votaciones decisivas, negociar compromisos con otro bloque o reconsiderar su apoyo a Netanyahu si consigue garantías sobre sus principales reivindicaciones.
El servicio militar, origen de la ruptura
El enfrentamiento entre Netanyahu y sus antiguos socios religiosos tiene una causa concreta: las exenciones del servicio militar para los estudiantes de las escuelas religiosas judías, conocidas como yeshivás.
Durante décadas, numerosos hombres ultraortodoxos han quedado exentos del reclutamiento obligatorio en Israel para dedicarse al estudio de la Torá. Este régimen de excepciones ha provocado una creciente controversia política, jurídica y social.
La cuestión adquirió especial importancia después de que el Tribunal Supremo israelí exigiera poner fin a la aplicación de exenciones sin una base legal adecuada. Las necesidades militares derivadas de los conflictos regionales han intensificado, además, el debate sobre el reparto de las obligaciones entre ciudadanos.
Los partidos ultraortodoxos reclaman una legislación que garantice la continuidad de las exenciones para sus estudiantes. Netanyahu no consiguió aprobar una fórmula que satisficiera sus exigencias, una situación que acabó deteriorando la relación política.
En las consultas de este jueves, los representantes de Judaísmo Unido de la Torá han dejado claro que su posición ante cualquier futuro Gobierno dependerá de las garantías legislativas sobre el reclutamiento.
La exigencia también complica un posible acuerdo con Eisenkot, ya que parte de su espacio político defiende ampliar el servicio militar entre la población ultraortodoxa.
Las elecciones dejan a Netanyahu sin mayoría parlamentaria
Las elecciones legislativas israelíes del 27 de octubre de 2026 dejaron un Parlamento fragmentado, sin una mayoría clara para ninguno de los grandes bloques.
La Knéset cuenta con 120 diputados y cualquier Gobierno necesita reunir el respaldo parlamentario suficiente para sostenerse. La referencia fundamental son los 61 escaños que constituyen la mayoría absoluta.
El bloque tradicional de Netanyahu obtuvo 53 diputados, incluidos los siete de Judaísmo Unido de la Torá. Sin ellos, las fuerzas que mantienen su respaldo al primer ministro suman 46 escaños.
El espacio opositor encabezado por Gadi Eisenkot consiguió 48 diputados, mientras que las dos principales formaciones árabes obtuvieron otros 19: ocho para Ra’am y once para la Lista Conjunta.
Estas cifras explican la importancia del movimiento ultraortodoxo. Netanyahu no solo necesita recuperar a sus antiguos aliados, sino encontrar apoyos adicionales para alcanzar una mayoría que las urnas no le han concedido.
Eisenkot toma ventaja, pero tampoco tiene garantizado el Gobierno
El líder de Yashar, Gadi Eisenkot, parte con ventaja en las recomendaciones para formar Gobierno. Tras recibir el respaldo anunciado por Ra’am, cuenta con el apoyo de formaciones que suman 56 diputados, frente a los 46 que respaldan a Netanyahu.
La Lista Conjunta, con once representantes, podría ampliar esa ventaja si decide recomendar al dirigente opositor.
Sin embargo, recibir más recomendaciones no equivale a disponer de una mayoría de gobierno.
Algunos partidos del bloque de Eisenkot se oponen a formar una coalición dependiente de las fuerzas árabes. Otros mantienen importantes diferencias con las organizaciones ultraortodoxas, especialmente sobre el servicio militar.
Precisamente por eso, la nueva posición de Judaísmo Unido de la Torá resulta relevante. La formación podría convertirse en un interlocutor decisivo para facilitar un Ejecutivo alternativo, incluso mediante apoyos externos o abstenciones.
Por el momento, no existe un acuerdo confirmado para que sus siete diputados sostengan un Gobierno encabezado por Eisenkot.
Herzog decidirá quién intenta formar el próximo Gobierno
El presidente israelí, Isaac Herzog, es el encargado de designar al diputado que considera con mayores posibilidades de formar una coalición parlamentaria viable.
Las consultas con los partidos comenzaron el miércoles 4 de noviembre y continúan este jueves. El jefe del Estado deberá valorar tanto las recomendaciones recibidas como la capacidad real de los candidatos para alcanzar acuerdos.
El dirigente elegido dispondrá inicialmente de 28 días para formar Gobierno, con la posibilidad de obtener una prórroga de hasta 14 días adicionales.
Si fracasa, el procedimiento constitucional contempla nuevas oportunidades para otros candidatos. Si finalmente nadie consigue reunir los apoyos necesarios, Israel podría verse abocado a otra convocatoria electoral.
La ruptura entre Netanyahu y Judaísmo Unido de la Torá introduce un elemento nuevo en esas negociaciones. El primer ministro conserva aliados importantes, entre ellos el partido ultraortodoxo Shas y varias formaciones de extrema derecha, pero sus posibilidades de continuar al frente del Ejecutivo dependen de acuerdos que todavía no tiene cerrados.
La nueva mayoría israelí sigue sin estar garantizada
Para Eisenkot, la oportunidad es evidente, aunque también lo son las dificultades. La alternativa a Netanyahu necesita conciliar partidos con posiciones enfrentadas sobre cuestiones tan delicadas como el reclutamiento militar, la participación de las fuerzas árabes y el modelo de Gobierno.
La decisión de los ultraortodoxos no determina por sí sola quién será el próximo primer ministro de Israel. Pero cambia significativamente las negociaciones: Netanyahu pierde uno de sus apoyos tradicionales y Eisenkot gana margen político para intentar una mayoría alternativa.
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