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La señal S-991c de la DGT en Tenerife: multa de 200 euros y 4 puntos

La nueva S-991c identifica los controles de semáforo en rojo. En Tenerife ya puede verse y la infracción mantiene 200 euros y cuatro puntos.

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La señal S-991c de la DGT

Resumen

  • La S-991c avisa de cámaras que controlan los semáforos en rojo
  • Saltarse un semáforo en rojo supone 200 euros y cuatro puntos
  • En Tenerife ya puede verse esta nueva señal de la DGT

La señal S-991c empieza a hacerse visible en las calles españolas y también puede encontrarse en Tenerife. Su significado es bastante concreto: avisa de la existencia de un dispositivo que controla el paso de vehículos cuando el semáforo está en rojo, el sistema conocido habitualmente como foto-rojo. No es un radar de velocidad, aunque el dibujo de una cámara pueda provocar esa primera impresión.

Tampoco crea una multa nueva. Lo que hace esta señal es advertir de que el cruce está sometido a vigilancia electrónica. Saltarse un semáforo en rojo sigue suponiendo una sanción de 200 euros y cuatro puntos del permiso de conducir, haya o no una cámara delante. La diferencia es que, cuando aparece la S-991c, el conductor sabe que existe un sistema preparado para registrar la infracción.

Qué significa exactamente la señal S-991c de la DGT

Su denominación oficial es Control de semáforo en rojo. La S-991c forma parte del catálogo renovado de señales de tráfico aprobado en 2025, una revisión que puso al día numerosos pictogramas después de más de dos décadas sin una reforma de semejante alcance. La actualización entró en vigor el 1 de julio de 2025.

El diseño resulta bastante reconocible una vez se sabe qué buscar: aparece un semáforo con la luz roja, vehículos y el símbolo de un dispositivo de control. Su función es informar de la existencia de un equipo capaz de vigilar el paso durante la fase roja y puede acompañarse de paneles adicionales con información complementaria.

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Los sistemas foto-rojo, claro, no nacieron con esta señal. Llevaban años instalándose en diferentes ciudades españolas. La novedad consiste en que ahora disponen de un pictograma específico dentro del catálogo oficial. Hasta entonces podían existir cámaras de control en un cruce sin una señal propia que identificara exactamente qué tipo de vigilancia se estaba realizando.

No es un radar de velocidad

La diferencia importa. Un radar convencional comprueba la velocidad del vehículo; un sistema foto-rojo controla si el conductor respeta la obligación de detenerse cuando el semáforo prohíbe continuar. Son infracciones distintas y también tecnologías concebidas para vigilar conductas diferentes.

De ahí que llamar simplemente “radar” a cualquier cámara colocada junto a una carretera o una avenida pueda generar confusión. En este caso, lo relevante no es circular más rápido de lo permitido, sino rebasar el punto de detención cuando el semáforo se encuentra en fase roja.

La reforma de la señalización busca precisamente separar mejor esos controles. El nuevo catálogo incluye símbolos específicos para diferentes dispositivos, de manera que el conductor pueda identificar con más claridad qué se está vigilando. Una pequeña placa junto al asfalto, sí, pero con un significado bastante preciso.

La multa no la provoca la S-991c

Hay un matiz fundamental: la S-991c es una señal de indicación, no una nueva prohibición. Encontrarla en la carretera no añade una sanción especial ni aumenta el importe de la multa. Advierte de un sistema de vigilancia asociado a una obligación que ya existía mucho antes.

Una luz roja fija prohíbe el paso. El conductor debe detenerse antes de superar el semáforo o, cuando exista, antes de la línea de detención correspondiente. Si el semáforo está situado dentro o al otro lado de una intersección, tampoco puede internarse en ella mientras permanezca encendida la luz roja.

Incumplir esa obligación supone una sanción de 200 euros y la retirada de cuatro puntos del permiso de conducir. La presencia de una cámara facilita detectar y documentar la infracción, pero no modifica la norma ni convierte el comportamiento en algo distinto.

Eso significa también que no hace falta encontrarse ante un foto-rojo para recibir una sanción. Un agente puede denunciar a un conductor que se salta un semáforo aunque en ese punto no exista ninguna cámara. La tecnología cambia el modo de detectar la infracción, no la obligación de detenerse.

El ámbar tampoco significa acelerar

Hay otra interpretación extendida que el reglamento no comparte: la luz amarilla fija no es una invitación a pisar el acelerador antes de que aparezca el rojo. El semáforo ámbar fijo obliga a detenerse, salvo cuando el vehículo se encuentre tan cerca del lugar de detención que frenar con seguridad ya no sea posible.

La luz amarilla intermitente tiene otro significado. En ese caso obliga a extremar la precaución y, cuando corresponda, ceder el paso. Parece un detalle menor, pero conviene distinguir ambas situaciones, especialmente en cruces donde funcionan sistemas automáticos de vigilancia.

Tenerife ya tiene la S-991c, con una paradoja incluida

La señal ha ganado visibilidad en Tenerife después de que una autoescuela de la isla explicara su funcionamiento y recordara que los controles de semáforo existían mucho antes de disponer de este pictograma. La coincidencia resulta curiosa porque, mientras la S-991c empieza a ser reconocida por los conductores, los dos sistemas foto-rojo de Santa Cruz de Tenerife se encuentran temporalmente fuera de servicio por una cuestión contractual.

Los dispositivos están situados en Miramar, cerca de la Casa Cuna, y en el cruce de las avenidas de San Sebastián y La Salle. Según la información municipal difundida el 14 de octubre, llevaban alrededor de 15 días inactivos después de finalizar el contrato encargado de su mantenimiento.

El Ayuntamiento trabaja en una nueva licitación con la intención de recuperar el servicio, además de estudiar la posible instalación de equipos similares en otros puntos de la ciudad. Se trata, por tanto, de una interrupción de los dispositivos, no de un cambio en las normas de circulación.

Ese matiz es importante. Que esas cámaras concretas no estén funcionando no convierte la luz roja en una sugerencia decorativa. La obligación de detenerse permanece intacta y una infracción puede seguir siendo denunciada por otros medios.

El volumen de expedientes permite hacerse una idea del papel que estos dispositivos han llegado a tener en la seguridad vial de la capital tinerfeña. Durante el año anterior, los dos sistemas foto-rojo de Santa Cruz generaron más de 3.500 sanciones por infracciones detectadas mediante estos equipos.

Cómo reconocer la S-991c al conducir

La S-991c pertenece a las señales de indicación y su elemento más fácil de identificar es el semáforo en rojo acompañado del símbolo de vigilancia. No obliga a detenerse justo en el lugar donde aparece ni establece por sí sola un límite de velocidad: informa de que existe un control relacionado con el semáforo situado más adelante.

El catálogo permite además incorporar paneles superiores o inferiores con información adicional. La intención es que los conductores puedan diferenciar de un vistazo un control de velocidad, un control de semáforo u otros sistemas electrónicos cuya presencia se ha multiplicado en las carreteras y ciudades españolas.

Conviene fijarse en ese detalle porque S-991c y radar de velocidad no son sinónimos. Circular correctamente dentro del límite permitido no evita una sanción si segundos después el vehículo atraviesa la línea de detención con la luz roja encendida.

Una señal nueva para una infracción de siempre

La S-991c pone nombre y dibujo a una tecnología que numerosos conductores españoles conocían desde hace años: las cámaras capaces de controlar un semáforo. Los dispositivos llegaron primero; la señal específica vino después.

Su aparición en Tenerife sirve además para entender bien qué cambia y qué permanece igual. Cambia la información disponible para el conductor, porque existe una señal oficial que identifica el control foto-rojo. No cambia la regla fundamental: saltarse un semáforo en rojo continúa castigado con 200 euros y cuatro puntos.

En ocasiones una reforma del catálogo de tráfico parece apenas burocracia, otro dibujo metálico al borde de la calzada. La S-991c tiene una utilidad mucho más inmediata: advertir de que, además del propio semáforo, puede haber una cámara comprobando quién respeta el rojo.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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