Tecnología
El «salmón 3D» llega a supermercados de EEUU, pero no es lo que parece
Perfecta lleva a supermercados de EEUU una alternativa vegetal al salmón entre dudas sobre la impresión 3D, la extrusión y su etiquetado comercial.
Resumen
- Perfecta ya vende en EEUU una alternativa vegetal inspirada en el salmón
- La propia empresa describió estas hamburguesas como formatos extruidos
- La etiqueta no está obligada a detallar cada técnica de fabricación
No es salmón convencional, no procede de un pez y tampoco debe confundirse con pescado cultivado a partir de células. Las hamburguesas de «salmón» de Perfecta, la nueva gama de la israelí Steakholder Foods, han comenzado a venderse en establecimientos del noreste de Estados Unidos como una alternativa enteramente vegetal. Y hay un detalle que desmonta buena parte del relato construido alrededor del lanzamiento: la propia compañía describió anteriormente este producto concreto como un formato extruido, no como una pieza fabricada mediante impresión 3D.
La confusión tiene una explicación. Steakholder Foods es, efectivamente, una empresa especializada en impresión 3D de alimentos y utiliza esa tecnología para desarrollar estructuras capaces de imitar fibras, grasa y aspecto de cortes de carne o pescado. Su desembarco comercial en Estados Unidos ha colocado esa tecnología bajo los focos. Pero meter en el mismo saco todos los productos de Perfecta conduce demasiado rápido a una conclusión que los datos disponibles no sostienen.
El producto que ha llegado a los supermercados estadounidenses
Steakholder Foods anunció el 3 de septiembre de 2026 la llegada de Perfecta a establecimientos del noreste de Estados Unidos. Se trata de su primera implantación comercial en tiendas del país y la distribución corre a cargo de KeHE Distributors, uno de los grandes operadores estadounidenses especializados en alimentación natural y productos de especialidad. La compañía no ha detallado públicamente una relación completa de supermercados ni los precios de venta de cada referencia.
La gama inicial está formada por cinco productos: alternativas vegetales al entrecot marmoleado, al filet mignon y a la pechuga de pollo, además de hamburguesas de salmón y pescado blanco de origen vegetal. Esa última precisión importa. Lo que llega al lineal no es un filete rosado creado desde cero por una impresora, imagen bastante irresistible para internet, sino una hamburguesa formulada para recordar al pescado.
Perfecta presenta sus hamburguesas como una alternativa vegetal concebida para reproducir parte del sabor y de la textura del salmón. Su formulación utiliza ingredientes de origen vegetal y recursos tecnológicos destinados a reconstruir esa sensación en boca. No contiene salmón animal. Tampoco es pescado cultivado en un biorreactor a partir de células de un pez.
La letra pequeña del supuesto «salmón impreso en 3D»
Aquí aparece la parte más curiosa de la historia. Meses antes de que Perfecta llegara a las tiendas, Steakholder Foods explicó al presentar la gama estadounidense que sus cortes enteros buscaban reproducir piezas como un bistec o una pechuga mediante sus tecnologías propias. Pero en esa misma documentación calificó productos como las hamburguesas de salmón, pescado blanco y carne vegetal como formatos extruidos.
Extruir e imprimir en tres dimensiones no son exactamente lo mismo, aunque ambas técnicas puedan partir de masas alimentarias y utilizar presión para darles forma. En una impresión 3D, el producto se construye siguiendo una geometría programada, habitualmente depositando material de manera controlada para crear capas, fibras o zonas con características distintas. La extrusión convencional es bastante más antigua: una masa atraviesa una abertura o matriz que determina su forma.
La diferencia no es un detalle de laboratorio. Pasta, cereales de desayuno y numerosos aperitivos llevan décadas fabricándose mediante distintas formas de extrusión alimentaria. Una impresora 3D también puede utilizar sistemas de extrusión, sí, pero lo hace dentro de un proceso de fabricación aditiva mucho más controlado. Llamar «impreso en 3D» a cualquier alimento extruido sería parecido a llamar impresora a una máquina de hacer espaguetis.
Steakholder Foods sí desarrolla y comercializa tecnologías de impresión alimentaria destinadas a reproducir estructuras complejas de carne y pescado. Ese hecho no está en discusión. Lo que no se puede hacer es saltar automáticamente desde esa actividad tecnológica a la afirmación de que cada referencia de Perfecta que aparece en una nevera estadounidense ha salido de una impresora 3D. La información publicada por la propia compañía obliga, como mínimo, a introducir ese matiz.
Por qué la etiqueta no tiene que decir «impreso en 3D»
Otra parte de la polémica gira alrededor del envase. La expresión «3D printed» no aparece destacada como una característica del producto. Puede resultar llamativo después de años en los que la impresión tridimensional ha formado parte central del discurso tecnológico de Steakholder Foods, pero eso no significa por sí mismo que el fabricante esté ocultando un dato que deba figurar obligatoriamente en la etiqueta.
La regulación estadounidense pone el acento en que el comprador conozca la naturaleza del alimento, su composición y sus alérgenos y en que la presentación no pueda inducir razonablemente a error. En las alternativas vegetales a carne, pescado, huevos o lácteos resulta especialmente relevante dejar claro que no se trata del producto animal original.
Lo que no existe como regla general es una obligación de detallar en la parte frontal del envase cada tecnología industrial que ha intervenido durante la fabricación. Una salsa no enumera la maquinaria que la mezcló; un cereal no necesita advertir en letras grandes que ha sido extruido. La información exigible depende del alimento, de sus ingredientes, de los riesgos relevantes y de la normativa aplicable.
Y en este caso aparece una ironía difícil de ignorar: exigir que la hamburguesa de salmón advierta que está «impresa en 3D» resulta todavía más discutible cuando la documentación previa de su fabricante la coloca precisamente entre los productos extruidos.
No es carne de laboratorio ni salmón cultivado
La terminología se ha convertido en un pequeño pantano. Carne vegetal, carne cultivada, impresión 3D, fermentación, extrusión… Son tecnologías y productos diferentes, aunque una fotografía brillante de un filete perfecto y un titular acelerado puedan fundirlos en una única categoría futurista.
Perfecta pertenece al terreno de las alternativas vegetales. El objetivo es tomar proteínas, grasas y otros ingredientes de origen no animal y procesarlos hasta reproducir determinadas características de la carne o del pescado. Aquí no se cría un salmón, ni completo ni por partes.
En la carne o pescado cultivados ocurre algo distinto: se utilizan células animales que se multiplican bajo condiciones controladas para obtener material comestible. Después ese material puede estructurarse mediante diferentes técnicas, incluso impresión 3D en determinados proyectos, pero una tecnología no implica necesariamente la otra.
Steakholder Foods ha trabajado también con sistemas relacionados con células cultivadas, pero la gama Perfecta comercializada en Estados Unidos se presenta como plant-based, es decir, de origen vegetal. Mezclar ambas categorías convierte una hamburguesa vegetal en algo que no es y, de paso, vuelve mucho más difícil entender qué termina realmente en el plato.
En Europa ya existen alternativas al salmón fabricadas en 3D
La impresión 3D alimentaria, eso sí, no es ciencia ficción. Europa cuenta con productos comerciales que utilizan fabricación aditiva para construir su textura. Entre ellos se encuentra THE FILET, de la compañía austriaca Revo Foods, una alternativa vegana inspirada en el salmón desarrollada con tecnología de estructuración 3D.
Este tipo de alimentos utiliza proteínas y grasas distribuidas de manera controlada para intentar reproducir la sensación de las láminas del pescado, su jugosidad y su comportamiento al calentarse. La impresora no materializa un salmón de la nada: ordena ingredientes que ya existen, casi como levantar una pared comestible capa a capa.
En la Unión Europea, utilizar una técnica novedosa tampoco transforma automáticamente un producto en un nuevo alimento desde el punto de vista jurídico. La normativa tiene en cuenta, entre otros elementos, los ingredientes empleados, su historial de consumo y si el proceso provoca cambios significativos en la composición o estructura que puedan afectar a la seguridad, al metabolismo o al valor nutricional.
La impresión 3D quiere saltar del laboratorio al lineal
Lo realmente relevante del movimiento de Steakholder Foods va más allá de una hamburguesa. Durante años, buena parte de la impresión alimentaria se ha contemplado a través de prototipos, ferias tecnológicas y demostraciones. La llegada de productos vinculados a estas compañías al comercio minorista muestra que el sector intenta dejar atrás la vitrina y entrar en la compra cotidiana.
La ambición tecnológica consiste en controlar mejor la distribución de grasa, proteína, humedad y textura. En una pieza de pescado real, esas características surgen de su estructura biológica; en una alternativa vegetal hay que reconstruirlas industrialmente. Ahí es donde la fabricación aditiva resulta atractiva: permite diseñar un bocado con mucho más detalle que una simple masa prensada.
Eso no significa que todos estos productos vayan a conquistar automáticamente al consumidor. Sabor, precio, textura, lista de ingredientes y valor nutricional seguirán pesando mucho más en el carrito que el espectáculo de ver una máquina depositando capas. La tecnología abre una puerta; el supermercado decide, al final, si alguien cruza por ella.
Mucha tecnología y bastante menos ciencia ficción
El salto comercial de Perfecta sigue siendo relevante. Una compañía conocida por desarrollar sistemas de alimentación avanzada ha conseguido colocar una gama de proteínas alternativas en el canal minorista estadounidense. Es un movimiento que acerca estas tecnologías a un terreno mucho más mundano: una bandeja, una etiqueta, una nevera de supermercado.
Pero el episodio también demuestra lo fácil que resulta convertir una tecnología compleja en un titular irresistible. «Salmón impreso en 3D que se vende sin avisar al consumidor» contiene todos los ingredientes para recorrer internet. La realidad es menos espectacular y bastante más interesante: se trata de una hamburguesa vegetal inspirada en el salmón y la propia documentación del fabricante ha incluido estas referencias entre sus formatos extruidos.
La comida fabricada mediante impresión tridimensional está entrando en el mercado y probablemente aparecerá en cada vez más productos. Pero antes de imaginar máquinas fabricando salmones al pulsar un botón conviene distinguir impresión 3D, extrusión y alimento vegetal. A veces el futuro cabe en una bandeja de supermercado; otras, la ciencia ficción la pone simplemente el titular.
-
NaturalezaÚltimos terremotos en España del 20 de octubre: Canarias alcanza 1,8
-
NaturalezaIncendios en España hoy: sin grandes fuegos activos el 20 de octubre
-
HistoriaETA anunció hace 15 años el cese definitivo de su actividad armada
-
EconomíaEl Gobierno destina 45 millones a 2.000 alojamientos universitarios
-
HistoriaEfemérides del 20 de octubre: ETA, Gadafi, Tous y hechos históricos
-
NaturalezaDónde hay avisos por lluvia en España este 20 de octubre: mapa y zonas
-
MundoZelenski se reúne con Witkoff en Oslo para impulsar la paz en Ucrania
-
TecnologíaRevolut sufre fallos en pagos y cajeros por una caída de Google Cloud
-
EstiloHoróscopo del 20 de octubre de 2026: amor, dinero y trabajo por signo
-
MundoAlberta vota seguir en Canadá y frena el camino hacia la independencia
-
EstiloEl zueco conquista otoño e invierno y se afianza como calzado del año
-
EspañaDos caballos de Diego Ventura, graves tras volcar su camión en la A-5