España
Illa pregunta a Orriols por fondos de Israel y recibe «Visca Israel»
Illa preguntó a Sílvia Orriols si recibe fondos de Israel; ella evitó responder de forma directa y cerró su intervención con un «Visca Israel»
Foto: Sergi Ramos Ladevesa / Parlament de Catalunya, con atribución.
Resumen
- Illa pregunta a Orriols si recibe fondos de Israel en el Parlament
- Orriols evita responder de forma directa y proclama «Visca Israel»
- Illa no aporta pruebas de una financiación israelí a Aliança Catalana
Salvador Illa y Sílvia Orriols protagonizaron este miércoles uno de los enfrentamientos más ásperos de la sesión de control del Parlament. El presidente de la Generalitat preguntó directamente a la líder de Aliança Catalana si recibe dinero de Israel o de alguna entidad proisraelí, después de que esta volviera a defender al Gobierno de Benjamin Netanyahu. Orriols no contestó de forma directa sobre una eventual financiación y remató su intervención con un «Visca Israel i visca Catalunya!».
La escena dejó una acusación política de considerable calibre, aunque conviene separar la pólvora parlamentaria de los hechos. Illa no aportó pruebas de que Orriols o Aliança Catalana reciban fondos israelíes. Formuló la pregunta en el pleno y relacionó sus sospechas con el apoyo reiterado de la dirigente independentista a Israel. Hasta el momento, no consta acreditada públicamente esa financiación.
Illa lleva el apoyo de Orriols a Israel al terreno del dinero
El choque se produjo el 7 de octubre, coincidiendo con el tercer aniversario del ataque dirigido por Hamás contra Israel en 2023, en el que murieron alrededor de 1.200 personas y otras 251 fueron secuestradas. Aquella matanza desencadenó una guerra cuya factura humana y política continúa pesando sobre Oriente Próximo.
Orriols aprovechó su turno de control al president para reivindicar la respuesta israelí y reprochar al Govern su posición respecto a Gaza. La líder de Aliança Catalana defendió el derecho de Israel a combatir a Hamás y criticó tanto las campañas de boicot como las aportaciones públicas destinadas a la UNRWA, la agencia de Naciones Unidas para los refugiados palestinos.
Illa respondió elevando varios grados la temperatura del hemiciclo. Primero calificó a Orriols de «demagoga» y después trasladó el debate desde Gaza hasta la propia dirigente de Aliança Catalana. Le preguntó quién le había encargado aquella intervención, si recibía algo a cambio y, finalmente, si obtenía dinero de Israel o de alguna organización proisraelí.
No fue una pregunta inocente. Illa devolvía así a Orriols una fórmula que ella misma había empleado anteriormente para plantear sospechas sobre posibles vínculos económicos de otros representantes políticos con Arabia Saudí. Una suerte de espejo parlamentario, solo que colocado en mitad de uno de los debates internacionales más inflamables del momento.
Orriols evita responder sobre la financiación y reivindica a Israel
La líder de Aliança Catalana evitó responder expresamente sobre el origen de la financiación de su partido. En su lugar, insistió en su defensa de Israel, volvió sobre los crímenes cometidos por Hamás el 7 de octubre de 2023 y preguntó a Illa qué reacción habría considerado legítima ante un ataque de aquellas dimensiones.
El intercambio terminó derivando también hacia la inmigración y el islam, dos de los ejes habituales del discurso político de Orriols. La dirigente acusó al president de ceder ante el islam y culminó su réplica con el grito «Visca Israel i visca Catalunya!».
Illa tampoco rebajó el tono. Contestó que él no se «baja los pantalones» ante nadie y añadió que Orriols tampoco debería hacerlo ante Israel. Acto seguido volvió a insistir sobre la misma cuestión: qué había recibido a cambio.
La secuencia resume bastante bien la naturaleza del enfrentamiento. Orriols convirtió el aniversario del 7-O en una defensa cerrada de Israel; Illa respondió poniendo bajo sospecha política las razones de esa cercanía. Entre ambos, el pleno pasó en pocos minutos de hablar de Hamás, Gaza y Netanyahu a discutir indirectamente sobre quién influye en quién dentro de la política catalana.
El respaldo de Orriols a Netanyahu viene de lejos
La posición de Sílvia Orriols respecto a Israel no apareció este miércoles por generación espontánea. La dirigente de Aliança Catalana ha expresado repetidamente su respaldo al Estado israelí y a las políticas de Benjamin Netanyahu, hasta el punto de utilizar anteriormente símbolos israelíes en sus comparecencias públicas.
Ese alineamiento encaja también con una parte de su discurso político doméstico. Orriols vincula con frecuencia su defensa de Israel a su oposición al islamismo radical, pero sus intervenciones suelen ampliar esa crítica al islam y a la inmigración procedente de países musulmanes. Esa combinación ha convertido la cuestión israelí en algo más que política exterior dentro de su discurso: forma parte de su propia identidad política.
El problema aparece cuando el debate abandona las posiciones ideológicas y entra en el terreno de la financiación. Una cosa es señalar la afinidad política de un partido con un Gobierno extranjero; otra, bastante distinta, afirmar que existe una relación económica. No hay constancia pública de pruebas aportadas por Illa que permitan dar por demostrada esa conexión financiera.
La UNRWA, otro frente del choque en el Parlament
Orriols utilizó también la financiación catalana de la UNRWA como argumento contra el Govern. Cataluña mantiene desde hace años programas de cooperación con esta agencia de Naciones Unidas y las aportaciones acumuladas se cuentan en varios millones de euros, destinados principalmente a programas humanitarios, sanitarios y de atención a población refugiada palestina.
La dirigente de Aliança Catalana acusó a la organización de mantener vínculos con Hamás y cuestionó que dinero público catalán acabe financiando proyectos en los territorios palestinos. Se trata de una controversia que trasciende Cataluña: la UNRWA ha estado sometida durante la guerra a fuertes acusaciones israelíes sobre la actuación de algunos de sus trabajadores, mientras Naciones Unidas ha defendido el carácter esencial de la agencia para atender a millones de refugiados palestinos.
Illa respondió defendiendo la legitimidad de esa cooperación y situando otra vez el foco sobre Orriols. Ahí estaba el verdadero choque político: dónde termina la defensa de Israel y empieza el respaldo a las decisiones de Netanyahu, y dónde se sitúa la frontera entre la legítima respuesta al terrorismo y una violencia incompatible con el derecho internacional.
El 7-O vuelve a dividir la política catalana
El aniversario añadió una carga evidente al enfrentamiento. Tres años después del ataque de Hamás, Israel continúa recordando a unas 1.200 víctimas y 251 secuestrados, mientras Gaza arrastra la devastación causada por la ofensiva israelí posterior, con decenas de miles de palestinos muertos y buena parte del territorio destruido.
Esa doble realidad explica por qué el 7 de octubre se ha convertido también en una fecha política. Condenar la matanza de Hamás no implica respaldar todas las decisiones tomadas después por Netanyahu, del mismo modo que denunciar la destrucción de Gaza no borra el ataque que inició la guerra. Sobre el papel parece una distinción sencilla. En los parlamentos, bastante menos.
Illa reivindicó precisamente esa separación: condenó los atentados de 2023 y sostuvo al mismo tiempo que aquella matanza no justifica lo ocurrido después en Gaza. Orriols, por su parte, planteó la respuesta israelí fundamentalmente desde el derecho de Israel a defenderse y recuperar a los secuestrados.
La discusión acabó abandonando la diplomacia y entrando en el territorio de las sospechas personales, donde cada palabra pesa más. Preguntar públicamente a una dirigente si recibe dinero de un Estado extranjero es políticamente explosivo. Pero una pregunta, por incisiva que sea, no equivale a una prueba.
Un «Visca Israel» que deja abierta la disputa política
El pleno dejó una imagen destinada a circular mucho más allá del Parlament: el presidente catalán interrogando a Orriols sobre una posible financiación israelí y la dirigente independentista respondiendo con una proclamación de apoyo a Israel.
El episodio retrata además la distancia creciente entre ambos proyectos políticos. Illa trata de situarse en una posición de condena simultánea al terrorismo de Hamás y a la devastación de Gaza; Orriols utiliza Israel como referente frente al islamismo y convierte esa defensa en parte de su batalla política en Cataluña.
Pero, debajo del ruido, queda una precisión necesaria. Illa planteó una sospecha; no acreditó una financiación. Y Orriols, pudiendo despejarla directamente en el hemiciclo, prefirió responder desde la política y la bandera. El «Visca Israel» fue rotundo. La respuesta sobre el dinero, en cambio, quedó en el aire.
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