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Economía

El gran taller de Renfe en Córdoba revisa hasta 300 vagones al año

El taller de Renfe en Córdoba revisa hasta 300 vagones al año y concentra grandes reparaciones clave para el transporte ferroviario de mercancías.

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El gran taller de Renfe en Córdoba

Imagen: Smiley.toerist / CC BY-SA 4.0.

Resumen

  • Renfe revisa en Córdoba entre 250 y 300 vagones de mercancías al año
  • Las grandes reparaciones pueden prolongarse hasta unos doce días
  • El taller supera los 33.000 metros cuadrados y emplea a unas 70 personas

Renfe ha abierto al público una de esas instalaciones ferroviarias que rara vez aparecen en primer plano, aunque buena parte del transporte de mercancías depende de que funcionen bien. La base de mantenimiento de Córdoba, situada en la zona de El Higuerón, es el mayor taller de España dedicado a la gran reparación de vagones de mercancías y revisa entre 250 y 300 vehículos al año.

El complejo supera los 33.000 metros cuadrados, de los que unos 5.700 están cubiertos, y cuenta con alrededor de 70 trabajadores. Allí no se hace un simple repaso antes de que un vagón vuelva a la vía: las grandes intervenciones implican desmontar buena parte del vehículo, inspeccionar sus elementos esenciales y reparar o sustituir las piezas que no cumplen los requisitos técnicos.

La apertura del taller cordobés formó parte de la jornada organizada por Renfe con motivo del Día del Tren. En total, más de 2.400 personas visitaron nueve bases de mantenimiento repartidas por España y las plazas disponibles quedaron cubiertas. Córdoba compartió programa con instalaciones de Valladolid, Valencia, Redondela, Ourense, Málaga, Sevilla, Vilanova i la Geltrú y El Berrón, en Asturias.

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El mayor taller español para grandes reparaciones de vagones

La especialización de la base cordobesa explica su importancia. Por sus vías pasan vagones cisterna, vehículos destinados al transporte de mercancías peligrosas, portacontenedores y material preparado para mover productos a granel. Son vehículos que pueden acumular miles de kilómetros y años de servicio antes de entrar en una intervención de gran alcance.

Las grandes revisiones pueden producirse aproximadamente cada doce años, dependiendo del plan de mantenimiento y del tipo de vehículo, aunque los vagones también llegan cuando necesitan intervenciones de mayor envergadura. Muchos acumulan décadas de servicio: la antigüedad media del material que pasa por Córdoba ronda los 30 años.

Eso no significa que un vagón con tres décadas esté condenado a circular como una reliquia ferroviaria. Precisamente para eso existe el mantenimiento pesado. La estructura se desmonta, los componentes se revisan por separado y el vehículo solo regresa a explotación cuando vuelve a cumplir los parámetros técnicos exigidos.

De los bogies a los frenos: qué se revisa en Córdoba

El proceso comienza con el lavado y desmontaje del vagón. La caja se separa de los bogies, las estructuras sobre las que se montan ruedas, ejes y otros elementos que permiten su circulación. Después se examinan ruedas, rodamientos, muelles, zapatas de freno y distintos componentes sometidos a desgaste.

La búsqueda de defectos incluye técnicas como ultrasonidos, partículas magnéticas y líquidos penetrantes, procedimientos empleados para detectar fisuras que pueden resultar invisibles en una inspección superficial. Cuando una pieza no está dentro de las tolerancias establecidas, se mecaniza, se repara o directamente se sustituye.

El sistema de frenado recibe una atención particular. Sus elementos se desmontan y se someten a pruebas en bancos capaces de reproducir las condiciones de funcionamiento. Una vez reconstruido el vagón se verifican presiones, tiempos de respuesta y regulación del freno. Si los valores no son correctos, el vehículo no vuelve a circular.

Hasta doce días de trabajo para devolver un vagón a la vía

Una gran reparación no se resuelve en unas horas. La estancia media de un vagón en el centro cordobés ronda los doce días, aunque determinadas actuaciones pueden completarse en cinco o siete. El tiempo depende del estado del vehículo, de las piezas que deban sustituirse y del alcance de las comprobaciones.

Las cisternas requieren procedimientos adicionales, especialmente cuando están preparadas para transportar mercancías sometidas a normativas específicas. Algunas inspecciones necesitan también la intervención de organismos o inspectores independientes antes de autorizar el regreso del vehículo al servicio.

Esa combinación de mecánica pesada, inspección y control explica por qué las bases de mantenimiento son una parte esencial —y bastante menos visible— del sistema ferroviario. Un tren puede llamar la atención por su velocidad o por su diseño; la seguridad, en cambio, depende muchas veces de trabajos que el viajero nunca llega a ver.

Más de 2.400 personas entran en nueve talleres de Renfe

La jornada del 24 de octubre permitió precisamente acceder a ese espacio normalmente reservado a técnicos y trabajadores. Renfe abrió nueve bases de mantenimiento y cubrió todas las plazas habilitadas para las visitas, con más de 2.400 asistentes en el conjunto de España.

La compañía mostró los procesos de revisión y reparación del material ferroviario y algunas de las tecnologías que está incorporando a su red de mantenimiento. El programa encaja en una estrategia más amplia de modernización de talleres: Renfe contempla más de 1.000 millones de euros dentro de su Plan Integral de Talleres y Mantenimiento 2025-2030.

No todos los centros hacen el mismo trabajo. Mientras Córdoba está especialmente vinculada al material remolcado y los vagones de mercancías, otras instalaciones concentran su actividad en Cercanías, Media Distancia, alta velocidad o trenes de ancho métrico. La red de talleres funciona, precisamente, sobre esa especialización.

El Berrón, otro gigante ferroviario que abrió sus puertas

La jornada dejó otra cifra relevante en Asturias. Más de 200 personas visitaron la base de El Berrón, considerada la mayor instalación europea dedicada al mantenimiento de trenes de ancho métrico.

Construida en 1999, ocupa aproximadamente 20.000 metros cuadrados. Allí se realizan trabajos preventivos y correctivos sobre trenes eléctricos y diésel, revisiones profundas de vehículos y componentes y servicios de asistencia técnica. La instalación dispone también de una brigada de socorro operativa las 24 horas.

Son dos instalaciones distintas y con funciones también diferentes. El Berrón destaca dentro del mantenimiento de ancho métrico; Córdoba lo hace por su papel en la reparación pesada de vagones de mercancías. Conviene no confundir ambos récords, porque responden a especialidades ferroviarias diferentes.

Córdoba mantiene una posición estratégica para las mercancías

El peso del taller cordobés no responde únicamente a su tamaño. Renfe cuenta con varios centros especializados en mantenimiento integral de vagones de mercancías, entre ellos Córdoba, León y Miranda de Ebro, pero la instalación de El Higuerón concentra una capacidad especialmente importante para las reparaciones de mayor alcance.

Su posición también encaja en uno de los grandes ejes logísticos del sur peninsular. Córdoba es un punto ferroviario relevante entre Andalucía y el centro de España y la actividad del taller puede adquirir todavía más importancia conforme avance el transporte intermodal y aumente el uso del ferrocarril para mover mercancías.

El futuro de estas instalaciones tampoco es una cuestión menor. El mantenimiento ferroviario necesita carga de trabajo estable, personal especializado e inversiones sostenidas. Los talleres no son un complemento decorativo del servicio. Son parte del servicio, aunque casi nunca salgan en la fotografía cuando todo funciona.

La maquinaria invisible que sostiene el ferrocarril

La jornada de puertas abiertas ha dejado una imagen poco habitual de Renfe: la de los vagones desmontados, los ejes fuera de su sitio y los sistemas de freno sometidos a pruebas antes de volver a recorrer la red. Es la parte menos conocida del ferrocarril, pero también una de las que determina su fiabilidad.

En Córdoba, esa actividad se traduce cada año en entre 250 y 300 vagones sometidos a grandes revisiones dentro del principal taller español especializado en este tipo de trabajos. Una infraestructura poco conocida fuera del sector, pero decisiva para que toneladas de mercancías puedan seguir circulando por ferrocarril con las garantías técnicas exigidas.

Antes de que un vagón vuelva a transportar una cisterna, un contenedor o toneladas de carga, alguien ha tenido que desmontarlo, medirlo, comprobarlo y volver a montarlo. En El Higuerón, ese trabajo se repite cientos de veces cada año. Es menos espectacular que un tren estrenando estación, sí, pero bastante más importante cuando toca frenar a tiempo.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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